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GHOSTS OF JUPITER - Keepers of the Newborn Green (2021/Nasoni)

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 Para hablar de ésta banda de Boston hay que referirse inevitablemente a su líder,  Nate Wilson (voz, teclados, flauta, guitarras) y su antesala, Nate Wilson Group. Que en 2008 editaron el huérfano "Unbound", en sólida psicodelia hard deudora de Cream.  Más tendentes al prog en muchos sentidos, en 2011 nacen Ghosts of Júpiter,  estrenando homónimo. Desde entonces, todo han sido pequeñas-grandes obras. En 2013 "Green is Cold Vol 1", y "The Great Bright Horses" en 2016. "Keepers of the Newborn Green" es lo último,  del pasado año. Difícil definir una banda liderada por un multiinstrumentista de carisma a la vieja usanza. Que ha colaborado con Chuck Berry, John Scofield, Phish o Allman Brothers Band. Diría que son algo cercano a una Jam band (más en vivo), con muchos matices psych & prog. De nuevo brillando con cegadora luz en ésta nueva entrega.  A Nate Wilson le acompañan Adam Tenell (guitarra), Thomas Arey (batería) y Thomas Lada (bajo), con

Wobber - Dwellers of the deep (KARISMA RECORDS) (2020)

 Uno de los muchos productos cosechados durante el periodo de confinamiento, es la nueva propuesta discográfica de los consagrados Wobbler. 



Los noruegos retornan al panorama de actualidad entre el brillo y la oscuridad, a bordo de cuatro temas donde cobra presencia la experimentación de la banda, en la que han apostando por el impresionismo dentro de una configuración yuxtapuesta, que nuevamente no reniega de la notable influencia británica, hallada en fenómenos claramente afirmativos en clave de Yes.

Dewellers of the Deep es el titulo que recibe este nuevo disco, que cuenta con la elaborada Suite Merry Macabre, en la que la banda elude despistes y relatan básicamente el concepto de la obra

Desde que prácticamente con su debut debut discográfico consiguieron perforar un hueco en la grueso muro que cimenta el muro de contención de la obesidad mental del consumista de bolardos, los nórdicos han tomado buena nota del Salmón que contra corriente propone decencia a la unanimidad indecente. Con las puertas el armario abiertas para que su orientación se desprendiese de tabúes y restando a la par cierta identidad personal, tanto en este nuevo álbum como su obra previa, eludir el ''Yesismo'' innato en su propia conmoción como núcleo propulsor de su fuerza, ha supuesto el ''Tobor Distor'' en el fallo de un jurado que sentencia el estraperlo de composiciones carentes de atrevimiento, que transcurren por la senda de una audacia encauzada por la decisión de una fórmula eficaz.

No obstante, si nos detenemos en el presente y en lo que oferta la actualidad del movimiento progresivo sinfónico-apostólico de crestas que sepultan tupés, la calidad de estos músicos a la hora de explorar refritos de barbacoa dominguera, puede ser perdonada porque la nostalgia invade un terreno conquistado, cuya añoranza aún nos hace reflexionar a cerca de mantener en alerta la capacidad de la escucha desde la observación, sobre el tapete de una agitación de tiempos que han arrebatado esencias puras construyendo un convento de inocente impureza en el que madres superioras y hermanas de la caridad han dividido el Hosanna de un Excelsis cada vez más ''infumabilis'.



Este nuevo disco de Wobbler es un buen trabajo, fundamentalmente porque reconocer y elogiar a través del lenguaje y su propia aplicación musical el seno predilecto del que succiona un artista, ya es todo un detalle digno de mención y reconocimiento, y sobre todo, si tenemos en cuenta que menos penetración de adoquines con falos tridimensionales está todo más que inventado. 

Luis Arnaldo Álvarez







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