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TRAPEZE - You Are The Music... We’re Just The Band (1972, Threshold Records) + Entrevista a GLENN HUGHES

Tras su grabación de 1972, Trapeze se enfrenta a un duro golpe: la huida de su bajista y vocal Glenn Hughes en busca de mayores glorias junto a los reputados Deep Purple. Acaban de editar You Are The Music... We’re Just The Band sabiéndose para entonces un power trio con la suficiente enjundia como para durar en la escena de primera división. En cualquier caso, y aunque el futuro prometía más laureles de los hasta ese momento obtenidos gracias a su duro trabajo, Hughes busca nuevos aires (Mel Galley y Dave Holland harán lo mismo en un futuro no muy lejano, ingresando el primero en Whitesnake y el segundo como baterista de Judas Priest).



Hasta aquel punto de inflexión todo había funcionado de manera coherente: pequeñas mutaciones que se veían con forma definida en este tercer elepé, aceptación del funk rockerizado del cerrojazo sesentas, una voz llena de matices influenciada por la profundidad soul. Esta conjunción de elementos, cuya fotografía de la carpeta engaña al estar tomada en un directo del combo –te encuentras ante un álbum de estudio–, profetiza un ascenso del género en la nueva década estrenada (Glenn inyectará este embrujo rítmico a su paso por la casa de Ritchie Blackmore y compañía).



Así “Keepin’ Time” acerca el hard rock al balanceo agita caderas de la música negra, “What Is A Woman’s Role” succiona tanto del soul como del pop latino de Santana en sus estancias de relajo o “Coast To Coast” fluye cual baladón sinuoso, donde Galley puede viajar de Rory Gallagher a la frontera de Tejas.

Caso para el estudio sistemático es “You Are The Music, We’re Just The Band”, composición que sin duda enorgullece a proyectos como Sly And The Family Stone o los primeros Funkadelic. La citada canción recibiría tremenda revisión en 2006 gracias a Pat Travers (Pat Travers Power Trio 2). Un homenaje a su público, audiencia que no se imaginaba la pronta escapada del talentoso bajista.
por Sergio Guillén



Temas
01. Keepin' Time (Mel Galley, Tom Galley) 00:00
02. Coast To Coast (Glenn Hughes) 03:52
03. What Is A Woman's Role (Glenn Hughes) 
04. Way Back To The Bone (Glenn Hughes) 
05. Feelin' So Much Better Now (Glenn Hughes) 
06. Will Our Love End (Glenn Hughes) 
07. Loser (Mel Galley, Tom Galley)
08. You Are The Music (Mel Galley, Tom Galley)



ENTREVISTA (2003)

GLENN HUGHES



Lo primero de todo, debo reconocer que Glenn Hughes es un cantante que mantiene su garganta a punto. Estuve presente en el concierto de H.T.P. en Madrid y demostraste una vez más que tu voz sigue ganando con los años.

Glenn: Muchas gracias. Es realmente un don divino, esa es la única explicación que le encuentro.

Bien, y si hablamos de tus cualidades como solista, explícame un poco todo el tema de la competición entre Paul Rodgers y tú... Eso de que a él le llaman “La Voz” –como a Sinatra– y a ti “La Voz del Rock”.

Glenn: Bueno, es todo una broma. Paul es amigo mío y ambos disfrutamos con el estilo del otro. Pero, de todas formas, es divertido. (Risas)

Centrémonos en tu nuevo álbum de estudio en solitario, Songs In The Key Of Rock. ¿Con ese título has intentado dejar claras tus intenciones y principios?

Glenn: Sí, realmente quería que todos los que están grabando discos en la actualidad se enteren de que puedo volver con un álbum de rock potente, clásico y tradicional, tomando lo mejor de la cepa de los 70. Esa es la obra que he querido componer, siempre pensando en los seguidores del género.

Y es que podríamos decir que entre finales de los 60 y mitad de los 70 reside la magia y la esencia del rock duro original.

Glenn: Por supuesto, y de hecho es el área que siempre tengo bajo mi microscopio particular, el tiempo que se encuadra entre 1968 y 1975. Debo reconocer que ese periodo fue uno de los más intensos de mi vida, así que si tengo que grabar un disco de música rock, quiero hacerlo fijándome en la época de la que vengo. Sería absurdo que un artista de mi edad se pusiera hacer música para los fans de Limp Bizkit. (Risas)

Hablemos ahora de “Higher Places”, uno de los temas que conforman tu nuevo trabajo, y de tu dedicatoria a John “Bonzo” Bonham. ¿Qué recuerdos tienes de tan mítico baterista?

Glenn: Él siempre fue uno de mis grandes amigos, además de que tocamos bastante juntos. Debo reconocer que tanto el estilo de los Led Zeppelin en general, como el de “Bonzo” en particular, me influyó mucho en su día. Así que con “Higher Places” quería darle ese merecido tributo que se ganó de sobra gracias a su forma de interpretar ante una batería.


Y ya entrados en materia, echemos la vista atrás a esos años dorados de los que me hablabas antes. Tú tocaste algunos años junto a Ritchie Blackmore en tus días como miembro de Deep Purple. ¿Qué recuerdas de esa relación con Blackmore en aquella etapa?

Glenn: Ritchie es una persona muy extraña, le encanta dramatizarlo todo y convertirlo en una tragedia. Es alguien que no sabe demostrar su afecto a los demás. Sigue siendo amigo mío, aunque debo reconocer que siempre se ha mostrado como un ser muy frío y calculador.

Entonces, ¿qué problemas se sucedieron para que la cosa terminara tan mal?

Glenn: Bueno, Ritchie siempre ha tenido un tremendo problema con los cantantes. Yo pienso que lo que le pasaba es que su autoestima a veces le fallaba... Y no es que dudara de su capacidad como guitarrista, era simplemente el hecho de preguntarse si podría llegar a mantenerse siempre como centro de atención dentro de los Purple. No quería que nadie le pudiera quitar ese foco, así que le molestaba que alguno intentara sobresalir. Recuerdo que no le gustaba que me moviera tanto en el escenario, quería que me quedara quieto para no quitarle el protagonismo. Yo jamás me he movido por eso, lo que pasa es que necesitaba expresar lo que sentía al tocar mi bajo. Era un tipo realmente difícil.


¿Cómo ves a Ritchie en su proyecto Blackmore’s Night?

Glenn: La verdad es que no le he seguido mucho, ya que tampoco suelo escuchar ese tipo de música. Pero bueno, sé que es feliz en esta nueva etapa y eso es bastante.

Algo que también está latente y de lo que todo el mundo habla es la posible reunión de Rainbow, ¿cómo ves el tema? ¿Hay posibilidades?

Glenn: Si la cosa sale adelante tendrá que ser con el tándem original de Blackmore/Dio. A Joe Lynn Turner le tengo en gran estima y es como un hermano para mí, pero pienso que si en algún momento Rainbow vuelve a las andadas, lo más apropiado sería con Ronnie James Dio. Reconozco que me encantó la etapa con Joe, aunque no creo que ahora Ritchie esté demasiado de acuerdo con ello.

Bueno, sigamos escarbando en el pasado de los Deep Purple y en algunas de sus curiosidades. Háblanos de aquello de incluir en el set de los conciertos una versión del “Georgia On My Mind” de Hoagy Carmichael, ¿tuviste problemas para que aceptaran meter dicha tonada en los directos?

Glenn: No tuve ningún tipo de problema, aunque realmente yo no propuse tocar esa canción. El caso es que, en el solo que hacía Jon Lord a mediados de los 70 al final de “Smoke On The Water”, un día se puso a tocar la música de dicha composición; yo simplemente me uní a la voz y canté la letra de “Georgia On My Mind”. Fue algo parecido a una “jam session” particular entre Jon y yo.



Y repasando aquella época en la que compartías el micrófono con David Coverdale, ¿qué hay de cierto en esos rumores de que a ti te dejaban encargarte de las partes más duras y difíciles a las que David se suponía que no llegaba?

Glenn: No sé qué decirte... Puede que fuera así, pero no estoy muy seguro. (Risas)

Pero no hay que olvidar que David Coverdale terminó monopolizando el álbum Come Taste The Band. ¿Por qué no compusiste tú más canciones? Somos muchos los que pensamos que a ese trabajo le falta un poco más de tu toque personal.

Glenn: Fueron días extraños: entra Tommy Bolin en Deep Purple, David se quiere establecer como solista buscando nuevos caminos y yo no estoy del todo de acuerdo con muchas de las decisiones que tomaba él por aquella época. En cualquier caso, por lo menos saqué tres grandes composiciones de aquel álbum. Los temas “Gettin’ Tighter”, “You Keep On Moving” y “This Time Around” son creaciones de las que estoy realmente orgulloso.


De hecho, podríamos decir que son de lo mejor de Come Taste The Band...

Glenn: Me siento muy feliz con aquella contribución.

Bueno, cuando has tocado “Gettin’ Tighter” y “You Keep On Moving” ya en solitario han seguido sonando realmente al día y con mucha frescura.

Glenn: Muchas gracias por tu apreciación. Creo que incluiré ambas en mis actuaciones en España. Seguro que podría estar muy bien.

Me comentabas antes la entrada de Tommy Bolin en los Purple; sé que ambos eráis magníficos amigos. ¿Qué recuerdos te vienen a la cabeza de su unión a vuestra banda?

Glenn: Era increíble. Recuerdo que desde el primer día de ensayo, en la audición, ya conectamos bien. Tras la misma se vino conmigo a tomar algo a mi casa y nos hicimos grandes amigos. Compartimos piso durante un par de meses y toda era fantástico, le sentía como si fuera mi hermano pequeño. Creo que conmigo fue con el miembro de Purple con el que se relacionó mejor, al que conocía más de cerca. Desafortunadamente no supe darme cuenta a tiempo de que Tommy tenía un problema mucho más importante con las drogas que el mío... No lo vi. Así que al pasar toda la tragedia de su muerte me dejó muy tocado.

Durante todos estos años has trabajado y compartido las tablas con muchos guitarristas. Si tuvieras que hacer una lista, a quién pondrías el primero.

Glenn: Quiero ser totalmente sincero en esto... He tocado con muchísimos grandes: Gary Moore, Ritchie Blackmore, Jeff Beck, Tommy Bolin, Tony Iommi o Pat Thrall; pero al final he descubierto que J.J. Marsh es el guitarra que más me gusta, mi preferido. Marsh me entiende totalmente, tanto a la hora de componer como en el momento de desarrollar un show sobre el escenario. Es un gran amigo y apoya sin reparos toda la música de Glenn Hughes.


De hecho, quería comentarte que me impresionó gratamente su forma de tocar en vuestra venida a España con H.T.P. Además, en los momentos en los que se encarga de pasajes compuestos por Ritchie, los interpreta con una fidelidad asombrosa.

Glenn: Os puedo asegurar que vendrá conmigo en esta gira ya que es una parte fundamental en el sonido Glenn Hughes. Podríamos decir que J.J. es mi Ritchie Blackmore particular, es ese poderoso guitarrista que puede mantener el espectáculo sobre las tablas.

Y tras retrotraernos a los Purple en las etapas que se conocen como las Mark III y IV, miremos ahora a tu paso por Black Sabbath. En la distancia que dejan los años, ¿cómo valoras aquel Seventh Star?

Glenn: Con mucho cariño. Tony Iommi era un gran amigo de juventud y me encantó participar en los Sabbath con él. Además, canciones como “Seventh Star”, no sé, tienen algo muy especial. Durante todos estos años yo he tocado todo tipo de música: rock, funk, hard rock y hasta metal, pero fue en ese rincón en el que todo encontraba su punto de unión.

Y hablando de los Sabbath, ¿qué te parece el programa de telerealidad Los Osbourne?

Glenn: Cuando pienso en Ozzy le recuerdo como yo lo conocí, como aquel amigo en mi etapa de adolescente, una persona con la que crecí; mucho antes de lo de Sharon y demás. Al ver Los Osbourne no puedo negar que me divierto bastante, aunque espero que esto no dañe más a Ozzy. Sé que Sharon lo ama, así que deseo de todo corazón que lo siga cuidando.

Y ya que estamos con la familia Osbourne, ¿cómo ves la carrera musical de su hija?

Glenn: ¡Terrible! (Risas) Recuerdo que en los 70 había muchísimo talento musical y eso era lo que luego daba dinero, aunque ahora parece que las tornas han cambiado. En la actualidad es el dinero el que parece dar cierto “talento” a gente que no puede aportar nada. De eso tienen mucha culpa los canales musicales y gran parte de las radios.

Bueno, nos avisan de que se nos acaba el tiempo para esta entrevista y llega el momento de poner el punto y final; así que, como pequeño aperitivo de tus próximos conciertos en nuestro país, ¿puedes adelantarnos alguna sorpresa?

Glenn: Bueno, no me atrevo a decirte un setlist fijo ya que, si al final no tocamos alguno de los temas, el público se podría decepcionar. Lo que sí te adelanto es que tendremos un poco de todo: algo nuevo de Songs In The Key Of Rock, un par de temas del resto de mi etapa en solitario, también algo de mis inicios y, por supuesto, canciones de mis días en Deep Purple... Aunque te puedo decir que recuperaremos temas que hacía mucho que no tocaba. Quiero que todas las composiciones que se toquen esas noches tengan algo especial y que el público lo pueda sentir así.

por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com







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DATURA4 - West Coast Highway Cosmic (2020 / Alive)

Chulo título para el cuarto capítulo en la historia de éstos australianos. "Demon Blues" en el 2015 inició su humilde conquista del mundo. Y a éste le siguieron "Hairy Mountain" (2016) y "Blessed is the Boogie" (2019). Lo que significa que o tienen incontinencia creativa aguda, o quieren hacerlo todo a la vieja usanza. Claro que antaño, hasta 2 y 3 discos podían llegar a sacar algunas bandas en un mismo año. 


Datura4 es un cuarteto que actualmente componen Dom Mariani (compositor, cantante solista y guitarras), Stu Loasby (bajo), Warren Hall (batería) y Bob Patient (teclados). Los tios viven cómodamente instalados en el hard rock blues psicodélico,  y se la suda completamente lo de "salir de la zona de confort". Para qué? .....para hacer "basura novedosa" siempre hay tiempo. Si dominas / te gusta un estilo, exprimele todo su jugo y disfruta. Eso es lo que hacen en el tema-título con gustazo y ganas. Y las teclas que se oigan. Que hay chaticos que llevan un Hammond para colocar las cervezas encima. Órgano y moog dan la entrada con la aptitud deseada y deseable. Aplastante aparato instrumental con voz cabreada, y capacidad regenerativa en la old school. Sin falsas cremas maquilladoras  de modernazos jugando a true. Gomorrah o Jeronimo me parecen descriptivos. Más que el manido "como Deep Purple", porque tampoco. "Wolfman Woogie" huele además a lagarto reseco del desierto. Con armónica bluesera y su ritmillo eléctrico made in Billy Gibbons cuando no daba risa.  Con un coquetuelo sólo de órgano ya tiran más por J. Geils Band y Grand Funk con Craig Frost, y eso me pone palote no veas. Un buen mezclaje de licores fuertes. 

Otro trallazo de sinceridad 70s, "Mother Medusa", endosa riffs sabbathicos, pero están a años luz del Ejército de los Sabbath Clones. La guitarra transpira sangre bluesman británica tipo Kim Simmons o Stan Webb. Y la percusión decora con brutalidad y guapos efectismos. "A Darker Shade of Brown" es acústica construcción desert - blues, que Australia tiene paisaje de sobras para eso. Pero no sólo ése blues lo manejan con destreza. En "You're the Only One" reverencian a la Steve Miller Band más psych blues, o incluso a los Blue Cheer entrados en década,  acidotes relajados. 

"Rule my World" invoca a los MC5 de "Back in the USA" con la maquinaria pesada a plena potencia. Sabes cuando una canción te entra bien desde el primer segundo? Pues eso le pasa a "Give", que es de ésas que pinchas 10 veces seguidas sin temor a quemarla. Jayhawks + Drive By Truckers + Jonny Kaplan con Nils Lofgren a la solista. Así de bien me suena. Vuelve el blues arenoso, rastrero y ardiente, con "You'be The Fool", con sensación deja-vu mirando a Hot Tuna, pero hago la vista gorda  porque queda molona , (algo de Black Keys también,  que me sobra, pero bueno). Metralla rock'n'roller de la auténtica sueltan sin despeinarse en "Get Out", un combinado envenenado de Cactus, The Rockets,  Hydra, Buffalo o Dust, que alegra el día de seguro. Fin de la juerga con "Evil People Pt 1", viciosa y decadente como un Alice Cooper del 73, un Blue Oyster Cult del comienzo, y una organada levanta - boinas al más puro estilo Grand Funk Railroad. 


Exagerada masturbación hard ambient psych junkie , de ésas que huelen a peligro. Joder, no me gusta usar la palabreja de tan mal uso que se le ha hecho, pero  ESTO ES AUTÉNTICO. Y en tiempos tan putos,  una celebración de la vida. Placer mayúsculo. 
J.J. IGLESIAS

 








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STATUS QUO - Picturesque Matchstickable Messages From The Status Quo (1968, Pye)

The Spectres ofrecían su primera actuación oficial en 1962 dentro de las actividades programadas por el Samuel Jones Sports Club de Dulwich, al sur de Londres. En aquel cuarteto sobresalía su cantante y guitarrista Francis Rossi. En los siguientes años la banda se toparía con un grupo rival que funcionaba bajo el título de The Highlights. Rick Parfitt, cabeza visible del combo, enseguida entabló amistad con Rossi. Como resultado en 1967 se cierran las filas de la marca inicial propuesta para arrancar con Status Quo.


Aquella apuesta nada tenía en similitudes con la actualmente en activo, ni siquiera con la que insuflaría boogie rock a la frecuencia modulada de los 70. Los primeros Quo, como es lógico atendiendo al año de su carta de presentación, utilizaron el beat para engrandecerlo con algo de psicodelia pop. El curioso título de su LP, Picturesque Matchstickable Messages From The Status Quo, toca la bocina de la extravagancia que contenía su totalidad. Sus cortes de pelo a lo casco, con un requerimiento mod en lo estético algo sobrecargado, les acompañaron en unos días en los que juraban derretirse como hielo en el sol –“Ice In The Sun”–.


Si querían aparentar la materialización de un aeroplano ácido, Status Quo extraían de la saca “Paradise Flat”, “Technicolour Dreams” o “When My Mind Is Not Live”, más dicharachera que sus vecinas por sus reminiscencias a la musiquilla del carrusel. El “Spicks And Specks” –ya la habían grabado como The Spectres– que popularizaron los aún polluelos Bee Gees en sus jóvenes escarceos de marcialidad británica, Rossi y la compaña por la trenca de chillón color lo visitan sin mayores aspavientos o monerías efectistas. Se ajustan y aciertan.


“Green Tambourine” podría estar en el Head de los norteamericanos The Monkees y “Pictures Of Matchstick Men” absorbe la nube londinense de psicodélicos paseos por Portobello Road. Un delicioso y extraño incidente que desapareció en cuanto se enfundaron los tejanos azules.
por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com

 







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THE LENS - Regeneration (2010 / GEP)

Un buen amigo de los tiempos de Atropos, José M. Buendía,  reencuentro afortunado gracias al buen uso de las redes sociales, me puso sobreaviso de éste disco de The Lens. La verdad, tiene sus 10 años, y a mí se me había pasado por alto completamente. 


The Lens fue un grupo del underground británico de finales 70, formado por el guitarra Mike Holmes, Peter Nicholls ( por entonces recitaba y escenificaba historias, sin llegar al cante), y el batería Niall Hayden. En el 77 entra Martin Orford y como resultado, tenemos la semilla de IQ. Pero antes que él, estuvo Kevin Sharp con su ARP 2600 paseando a la banda por un plácido cosmos hippie, de influencias AshRa y otras gominolas evasivas alemanas. Sólo grabaron la cassette "No TV Tonite", de la que nunca más se supo. Pero resulta que en 2001 editaron en su sello (de IQ) del guisante gigante eléctrico,  "A Word in your Eye". Joya que rescataba material vintage más proggy de The Lens. Situado estilísticamente muy cerca del "Rain Dances" de Camel. 

Ahora llegamos al 2010 y a éste instrumental "Regeneration" del que nunca tuve noticia, con Holmes liderando de nuevo éstas lentes progresivas. Repiten con respecto a "A Word..." Paul Cook (batería) y Tony Wright (saxo en el primer tema). También en ése corte inicial se rescata al percusionista original de la banda, Niall Hayden,  el único corte sin Cook. Se llama "Choosing a Farmer - Part 4" (7'13) y se inicia con planeadores teclados (+ producción,  guitarras, bajos.....) de Michael Holmes. Vale que el saxo nos lleva a inevitables paseos por la cara oculta lunera. Éste segundo de The Lens quiere conectar con sus primeras raíces. Desplegando la alfombra roja del "Us & Them". Sorprende (o no, tratándose de quién es) el exquisito manejo de sus teclados. Hammond + Moog decididamente planantes y sin prisas, gravitando con la misma parsimonia que el propio Rick Wright. Un relajado estado arty, vaya. 

El influjo de ésa luna mece las olas que nos conectan con "To the Power of Five" (8'30). Que es otro delicioso recuerdo al mil veces visitado "Moonmadness", (va de lunas, la cosa), y jurarias que son Bardens y Latimer en un rescate antropológico digno de Howard Carter. Una maravilla progresiva clásica con todo el espíritu sin adulterar de los 70. Holmes tiene el supremo superpoder de la melodia. La más valiosa de las Gemas Alma. Es un homenaje declarado a ése álbum,  como en el caso de la anterior. Queréis vencer virus : pongan esto por los balcones y no rancias españoladas,  por favor. 

Después de éstos dos primeros recordatorios, cambio total de chip. "Twenty Eight " (2'53) es como un recuerdo melancólico  a una edad, quizá,   en clave Deuter, Robert Schroeder o Johannes Schmoelling. Pueden creerme. Se enlaza a "Dreams" (10'10), que entra en terrenos psico-trance propios de free festivals - rave neo hippies 90s. Onda Full Moon, Green Egg, Mandragora, Nukli, Optic Eye,  Ship of Fools, Spiral Realms,  Vietgrove, Ethereal Counterbalance,  Tubilah Dog......creo que has pillado la orientación buscada. Pero es que lo hacen con tanta convicción y tan dedicados a ello, que se nota cómo aman ( y vivieron) esos tiempos absolutamente. No sólo está bien recreado, es de lo mejor que he oído en ése campo. Y soy un experto cazador de ése tipo de pokemons. 

"Sequential" (7'18) comienza haciendo honor al título,  como una oda al mejor Gottsching del AshRa late 70s. Hasta con el obligado bajo funk hipnotizando con su pulso rítmico.  La teclistica es deudora del aperturismo melódico - compositivo,  en los TD de primeros 80, (de "Exit" a "Hyperborea"). Una coral mellotronica digna de peplum sagrado, nos trae "Full of Stars" (10'50), persistiendo en el cosmic berlinés con devoción de fan declarado. Recuerda, es Mike Holmes, de IQ. Con el poder percusivo inconmensurable de Paul Cook, y una épica fílmica  que se bipolariza en un instante: de Richard Wahnfried (Schulze + Shrieve), a los Genesis de "Wind and Wuthering" en un inesperado break. Maravilloso. 

Toma su momento de reflexión " A Little Robot Juice" (4'30), que podría ser Pat Metheny si no fuera porque el instrumento que manda en el disco es el sintetizador,  y no el propio de Holmes. Aún asi escuchamos cuerdas filtradas entre Pinhas / Manzanera. Fin de trayecto con otra ensoñación viajera, "Slowdown" (8'17), en la que sigue la estela plateada del último Froese, con capacidades fantasiosas de su nivel. Nada abstractas, más centradas en indagar dentro del sentimiento profundo del oyente atento.


"Regeneration" pienso que es la verdadera raíz de lo que fueron The Lens cuando grabaron aquella cinta casera. Holmes se ha atrevido por fin, a "sacarlas del armario", poco a poco, (recuérdese los dos primeros temas-homenaje), pero tirándose luego sin complejos a la piscina neo psych 90s, que propiciaron como gurús, Gong y Steve Hillage. Valiente, atrevido, inspirado y totalmente honesto.
Y lo más importante, creado primero para su gusto personal. Luego si eso, viene el tuyo...... Si sabes elegir
bien.
J.J. IGLESIAS


 









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MADE IN SWEDEN - Live! At The ''Golden Circle'' 1970

Hoy nos trasladamos al Golden Circle (Gyllene Cirkeln), club situado en el Sveavägen 41 de Estocolmo, más concretamente en el edificio ABF (Agencia Sueca de Capacitación de los Trabajadores). Este centro de reunión jazzistica abrió sus puertas en 1962 y durante cinco años por su escenario pasaron artistas de la talla de Ornette Coleman, Keith Jarret, Pink Floyd, Hendrix. Bud Powell Trio, Jim Hall entre otros muchos.


En 1968, tras la disolución de Lea Riders Group, tres de sus miembros: Bo Häggström (bajo), Slim Borgudd (batería) y Jojje Wadenius (guitarra), forman Made in Sweden. Ese mismo año publican "Made in Sweden (with love) y al año siguiente llega "Snakes in a Hole".  Wadenius también edita un LP infantil titulado "Goda goda" (1969). En 1970 editan  "Live!" y su cuarto álbum, " Made in England" que en Inglaterra se publica bajo el título de "Mad River" (1971). En 1976 Wadenius reforma la banda con  Tommy Körberg (voz), Wlodek Gulgowski (teclados),  Pekka Pohjola (bajo) y Vesa Aaltonen (batería), publicando "Where Do We Begin", su último legado. 


La grabación corresponde al tercer disco de Made in Sweden grabado "en vivo" durante sus actuaciones en el Golden Circle los días 10,12 y 13 de febrero de 1970. Como ingeniero de sonido tenemos a Berndt Berndtsson y las labores de producción están a cargo de Roger Wallis, En el LP oficial aparecieron cinco temas, posteriormente en el CD editado en 2002 se ampliaron a ocho. Tommy Körberg participo en tres temas ("She's a woman", "Rock me baby" y  "Got my mojo working") que a fecha de hoy no han sido publicados. Por su parte el percusionista Rebop Kwaku Baah ( Capaldi, Clapton, Joe Cocker, Alvin Lee, Rolling Stones, Can) colaboró en seis temas del último día. Tras la presentación del DJ Roger Wallis, el grupo afronta "Get Out Of My Life Woman" en una línea similar a los primeros Ten Year After. Continúan con el tradicional "Kristallen Den Grymma", guitarra a lo Wes Montgomery algo más rockerizada. Intimo pero con pegada. Continuamos con la versión que realizan del, "Saucery", del saxofonista Charles Lloyd. Dinámico como en los mejores tiempos de Alvin Lee. "Mercy, Mercy" (Joe Zawinul) nos devuelve el sosiego aunque por poco tiempo ya que Jojje Wadenius (guitarra) vuelve a venirse arriba con sus correrías "scat guitar". "A Day In The Life" es una composición de Lennon y McCartney interpretada bajo el prisma "jazz" de Made in Sweden con la percusión de Rebop. Llegamos al tema más largo de la grabación, "Three Blind Mice (Sombrero Sam)", trece minutos de buen jazz guitarrero  con la presencia de Rebop (percusiones). "Jive Samba"  (Nat Adderley) es netamente "santanero" con solo de batería incluído. Finalizan con el mítico "Peter Gunn" (Henry Mancini), un magnífico colofón para una noche de ensueño.
J.C.Miñana




 







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SOMA PLANET - Soma Planet (2003 / Soma Planet)

Barcelona ve formarse a mediados de los 90 a Soma Planet. Banda experimental que de algún modo trata de recoger la rica herencia musical dejada por antiguas bandas de su tierra. El modern jazz, Canterbury, Kraut, King Crimson, Gong, Embryo......son detonantes y fuentes inspirativas para éste cuarteto siempre abierto a colaboradores.


 Ángel Abad (batería), Francesc "Furmi" Gómez  (saxo alto, steel guitar, flauta), Andreu "Tete" Pérez  (guitarra, voz, theremin) y Marc Prat (bajo, voz) ponen en circulación  su primer álbum en 2003, por medio de la autoedición.  Hasta seis colaboradores se hacen cargo de voces, koto, sarangi, tabla, percusión,  piano, sintetizador y Fender Rhodes. 

Ecos del pasado reestructurados en músicas del nuevo siglo sugieren "Be Yourself" (12'03), con el corazón colgando de un mástil  de sensitiva guitarra, que infunde vida melódica  a una comunidad de sonidos felices, locos y anárquicos. Todo un microcosmos flotante. La propuesta avanza perezosa, sin prisas pero con fuerte espiritualidad. Como un cruce del "Islands" crimsoniano y los Shakti de McLaughlin. El Coltrane más desorbitado presta su alma, y las voces son instrumentos orgánicos que se suman al todo. Embryo da su visto bueno al atrevimiento dimensional, y la efectividad de Soma Planet promete ser seria . Las tablas de Jaume Catá son demenciales, y al coro místico, Damo Suzuki se apuntaría de cabeza. 

Para rebajar tensión,  una flauta de respiración Hastings atrae el "Secret Triangle" (6'19), con pastoral y campestre deambular libertario, alegre y optimista. El cántico - recitado avisa de algo inevitable, que no asusta pero inquieta. Y de un comienzo Caravan pasan a un surrealismo saxofónico que se peina al estilo Gong, (suponiendo que se peinen), aunque muta en esquizoide estado natural  del grupo. Casi invocan al espectro bigotudo del fumador Zappa envuelto en humo, en algo como "Action". Si el vaso de la ouija se llena de "nieve amarilla", es él. Y algo amarillento ha llenado el recipiente, pero el grupo no se atreve ni a tocarlo. Por imprudentes. A pesar de que es una óptima señal. Vuelven a recordar a Shakti en "Granada" (2'43) con infusión de Garbarek y ECM-ADN, que se me hace excesivamente breve. Más, please. 

"Moments Before Tea" (6'18) cuenta con el synth y Rhodes de Xavi Lloses, y hasta suena "convencional" dentro del aura prog......Aunque Ángel Abad se crea John Bonham en una sesión de Hatfield and the North o Isotope. Una corriente de agua cristalina la enlaza con  "Kaleidoscope Visions" (7'17), ésta a su vez incluye "Infinity  Intuition". Y psicofonias de "kraut by connoisseurs" me atrapan la torturada mente: Eulenspygel, Prosper, Release Music Orchestra, Eiliff, Xhol Caravan, Out of Focus,  Joy Unlimited....."Reaction"(2'21) es otro breve atisbo de free jazz rock. Una base para una buena jam bien espesa de 50 mts. Aún sabiendo que las distancias largas son su mejor vía de expresión. Insisten en "Sunset" (3'57), que parece un amago en valium, de tema para "Ummagumma". En las tres últimas piezas sacan a la plaza los morlacos más furos. Difíciles de torear. "Cosmic Sector" (9'54) es un vengador tóxico impregnado en ponzoñosa química del Captain Beefheart, Faust, Can y Limbus. Para desayunar, no es. Pero gustoso la pondría en el balcón a todo volumen a éso de las 8 de la tarde. Cada uno se expresa como se siente.

En "Songs of the Soul" (7'07) completan una jam con elementos de Embryo, Deuter, Herbie Mann, Popol Vuh y Klaus Schulze. Y queda total. La final "Cerebrum" (11'01) con la inclusión de "Sailors Floating in the Storm", hecha el resto con Soft Machine de numeración media, mala uva desatada,  Area, Perigeo, Arti + Mestieri, Jon Surman, Don Rendell, Ornette Coleman y artillería RIO. Te quedas bien "hartizo", que dicen por mi tierra.


Hasta el 2008 no saldría "Bholenath" (Musea), y hasta dicen que todavía mejor. No lo niego. Pero la primera vez, nunca se olvida.
J.J.Iglesias


Temas
1 Be Yourself
Written-By – Andreu "Tete" Pérez, Iván Jordà
12:03
2 Secret Triangle
Written-By – Andreu "Tete" Pérez
6:19
3 Action
Written-By – Pedro Cornago, Soma Planet
4:31
4 Granada
Written-By – Andreu "Tete" Pérez
2:43
5 Moments Before Tea
Written-By – Andreu "Tete" Pérez, Iván Jordà
6:18
6 Kaleidoscope Visions (Including: Infinite Intuition)
Written-By – Andreu "Tete" Pérez
7:17
7 Reaction
Written-By – Pedro Cornago, Soma Planet
2:21
8 Sunset
Written-By – Andreu "Tete" Pérez
3:57
9 Cosmic Sector
Written-By – Andreu "Tete" Pérez
9:54
10 Songs Os The Soul
Written-By – Heidi Ché, Jaume Catá, Raúl Saldaña, Soma Planet, Xavi Lloses
7:07
11 Cerebrum (Including: Sailors Floating In The Storm)
Written-By – Andreu "Tete" Pérez
11:01

Contacto:

P.D: Cualquier banda que esté interesada en aparecer en  esta sección puede ponerse en contacto con nosotros  : rockliquias@hotmail.com



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FEVER TREE - Live at Lake Charles 1978 (1978 - 1998 / Shroom Productions)

Fever Tree es conocida como una banda de Texas esencialmente psicodélica,  con preferencias barrocas, y escultores libres en llevar sus versiones a su particular terreno. En la línea de Vanilla Fudge. Del 68 al 71 grabaron cuatro discos bajo éstas condiciones.


Radicados ya en Hollywood y totalmente mangoneados por sus managers, decidieron poner fin  a lo que ya no sentían.  Hasta 1978. Entonces editan "Reunion" con unos planteamientos puestos al día y muy bien entendidos. Ahora cabe el jazz rock, soft,  prog, hard y actualizaciones de algunos de sus clásicos. El infaltable Michael Knust (guitarras), Pat Brennan (voz, teclados), Kenneth Blanchet (bajo) y un chaval de 19 años, Robbie Parrish, que se maneja en la batería como un consumado veterano. Éste directo, editado 20 años después  por el sello tejano Shroom, corresponde a aquella gira de reunión,  siendo el último concierto que dieron. Se quitaron aquí unas cuántas espinas estilísticas,  que en sus días psicodélicos no les dejaron desfogarse  aquellos tiranos managers. 

Al comienzo de "Taft Street Strut" ya observamos un cambio radical hacia un southern jazz rock de la liga Sea LevelDixie Dregs o los mismos Allman Brothers. Rhodes pasando la pelota a un Knust con un sonido que recrea a Santana, Dickey Betts o Jeff Beck. "Mama Hang Around" no esconde precisamente influencia de Beck, Bogert & Appice, la voz de Pat Brennan es muy agradable y se presta al juego jazz rock. Ataca el clavinet como un Wonder de los nervios, y el wah wah se desboca por la pradera, con fiereza berseerker hendrixiana a todo gas. Los del ritmo enloquecen a gusto. De la vieja cosecha, "San Francisco Girls" (6'56), alejada del baroque psych, se actualiza con hard jazz rock más propio de Tommy Bolin,  Larry Coryell o Jukka Tolonen. Knust confiesa que ésta  es la música que siempre quiso hacer, y la verdad es que se les ve cómodos y felices en su ejecución. 

Para "Don't It Burn" (5'39) se lanzan a un WestCoast feel de proximidad Maxus / Toto, acorde con 1978.  Estaban en la onda y lugar correcto, así que no entiendo que su reunión no fructificara. El trabajo de Michael Knust implosiona en el Whisky Still de Lake Charles, L. A. Al mismo nivel que un Carlton, Lukather o Landau. Mientras que "The Man Who Paints the Pictures" suena aquí  como una reciente y flamante incorporación  de un Eric Johnson o Glenn Philips. Nada que ver con su crudo origen garage-psych. Su cambio al prog-jazz rock impresiona, si se las compara. Nivel altísimo para "Cruzzin", otra en onda Jeff Beck del "Live with Jan Hammer". Que la mutilen con un despiadado fader es sacrilegio imperdonable. 

Knust se luce sin descanso, y en piezas relajadas como "Puppetmaster", el soft -jazzy toma posesión  del uniforme de lujo musical como unos Pages, Gino Vannelli, Steely Dan o Strands. La unen muy sutilmente a la soberbia "Angeline" (9'05), (digna para la Jolie), con brisa Hendrix y arrebato Trower, con un parecido vocal de Brennan al gran James Dewar. Enseguida torna al jazz rock que abrazan en ésta nueva etapa, no sin pleno acierto. Los duelos moog - guitar son más de sensibilidad, que de furia retadora. Estimulan y masajean ésa parte del cerebro con la que disfrutas del arte hasta extremos pornográficos. De lo mejor, señores.

"Party Time Anytime" guarda un delicioso sabor a roc catalá......Iceberg, Secta Sónica o Esquixada Sniff me vienen a la mente ipso-facto. El joven batería se luce a conciencia en "Know i Care", en un gran tema que mezcla a Toto con Brand X, y funciona de maravilla. Una versión de Al Jarreau, "Spirit", pone fin al asunto adelantándose unas décadas a Aquarian Rescue Unit.


Ignoro porqué no siguieron estos revitalizados Fever Tree, porque pocas bandas psicodelicas he visto tan bien adaptadas a los nuevos tiempos. Reinventándose completamente y sin vivir de añejos "viejos tiempos". No sólo tan válidos como en los 60.....probablemente los mejoraron.
J.J. IGLESIAS


 





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ERIC BURDON - Soul Of A Man (2006, SPV) + Entrevista

El bueno de Burdon es zorro viejo y tuvo muy claro el camino a seguir en esta, podríamos llamarla, resurrección artística. A partir de 2004 y hasta 2012, año de edición su álbum junto a The Greenhornes, Eric se propuso buscar un nuevo cauce por el que dejar fluir su carrera musical como solista, con lo que My Secret Life se transformaba al mismo tiempo en tabla de salvación y en impactante punto de continuación. Podría vivir eternamente de The Animals y no lo hace. Grabaría orgulloso de su legado frescas versiones de “Don´t Let Me Be Misunderstood” o “I´m Crying”, pero para qué tocar lo insuperable. Sin embargo, y no queriendo perder el impulso tomado dos años antes, arranca 2006 con un larga duración que podría considerarse por sus planteamientos cual segunda parte de su disco predecesor ya citado.


En cualquier caso, que las anteriores palabras no te lleven a engaño. Eric Burdon se aposenta en su hogar estilístico pero en esta ocasión escondiendo algunas manos con las que ganar la partida a las modas radiofónicas. Analizando el grueso del CD y rebuscando en sus planteamientos, el oyente halla de todo y bastante variado; cada uno que tome lo que prefiera. “Soul Of A Man”, por arrancar en el inicio, es un seudo blues que podría encontrar sus bases en aquel "Rambling Pony" que interpretaban los primeros Fleetwood Mac, pero con la carta blanca que poseía otro indispensable, en este caso John Mayall, en su álbum Along For The Ride. Por otro lado está ese "Red Cross Store" de guitarra con regusto a John Lee Hooker y pegada de boogie rock impecable. 


Pero igual afirmo una cosa como otra, pues en “Como Se Llama Mama” queda totalmente claro que para estos jueguecitos chicanos no está tan ducho como el genial Willy DeVille, con lo que su tonada desconocedora de acentos –no es que yo no le ponga acento al "cómo" o a la palabra "mamá"... es él el que no lo hace– parece la bajada a los infiernos comerciales de Zucchero Fornaciari –lo de “me dicen que es un toro” es uno de los momentos más freaks de la tonada–. Eso sí, el maestro sabe volver al redil cuando hace falta, la muestra la tienes en "40 Days", "GTO" o "44 Blues", regresando a esa vieja escuela en la que le encontramos pletórico de facultades. Aunque algún borrón oculta entre R&B tradicional y rock tranquilo. "Feeling Blue" tiene gancho pero busca parecidos con el Supernatural de Santana –coincidiremos en que aquel elepé de Carlos fue de lo menos inspirado de su extensa y meritoria carrera– en lugar de rememorar a aquellos War que le dieron segunda juventud, y eso en ocasiones es difícil de digerir en un artista de su talla.


Por lo tanto, y tras todo lo ya destacado y amonestado, uno se siente en la obligación de marcar una genuflexión ante tan valeroso artista. Cierto es que su arriesgado a la par que efectivo ska "Black And White World" de My Secret Life me pareció un acto de mayor coherencia en pos del cambio que sus dejes comerciales al Santana de 1999. Y no lo digo por el estilo, ya que la razón se oculta tras los actos de corazón y siempre lejanos de movimientos busca dólares. Aun así, reconozco que me gustaría ver a grandes luminarias del ayer, contemporáneas de Burdon, ofreciendo algo tan sincero como Soul Of A Man.
por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com




ENTREVISTA (2006)

ERIC BURDON



Se podría decir que la mutación del Alan Price Combo en The Animals fue el principio de todo en la carrera de Eric Burdon. También, que la salida en Londres de la sentida versión de “The House Of The Rising Sun”, en pleno junio de 1963, significó el antes y el después en el camino de estos ingleses. Estaríamos horas hablando sobre su importancia como parte de la British Invasion, rematando con aquello de: “y el resto es historia”. Pero la realidad es que Burdon se ha negado siempre a quedar como esclavo de su pasado. Y aunque nadie dice que no a ciertos ataques revival, proyectos como War o Blues Knights, por nombrar dos de una interesante lista, lo han mantenido en activo ofreciendo al gran público una sabiduría macerada en la mejor de todas las barricas.



Ante todo quería remarcar lo impresionado que me han dejado tus elepés My Secret Life y Soul Of A Man; son trabajos que vuelven a cargar de personalidad tu carrera como vocalista. ¿De dónde surgió la idea para este nuevo camino?

Eric Burdon: Cada uno tiene su historia. El primero, My Secret Life, se remonta a 1999... No, al mismo año 2000. Bien, sinceramente fue un poco antes de ese año. Por aquellos días realicé un viaje a Brasil en el que entré en contacto con Marcelo Nova, una figura fundamental en el negocio musical. La amistad no tardó en surgir. Nos telefoneamos un par de veces y me planteó la idea de grabar un nuevo álbum. Así terminamos en Nueva York, para al poco desplazarnos a Nueva Jersey e iniciar la andadura en unos estudios de grabación. La cosa empezó a materializarse con una composición que creamos llamada “The Devil’s On The Run”, canción que grabamos con un par de músicos punk que encontramos. Nos desplazamos entonces a Los Ángeles y por fin le dimos la forma adecuada. Así ve la luz “Devil Slide”, así inicia sus pasos My Secret Life. Fue un proceso bastante largo: producir uno mismo el material, buscar los mejores músicos posibles para que el resultado final sea positivo, etcétera. En fin, no es algo fácil como para sacarlo adelante en pocos días. Todo lo contrario que con Soul Of A Man, pues para este disco ya estaba todo mucho más encarrilado. Posiblemente en eso resida la frescura que desprende el citado álbum. Cuando uno tiene que perder tiempo en cosas que se alejan de las labores de composición puede llegar a desvirtuarse la idea original. No resulta conveniente abandonar la chispa creativa, desprenderse de los basamentos que te ayudan conseguir algo robusto y concreto. La inspiración puede llegar como una ráfaga y no es recomendable hacerla esperar. De ahí que Soul Of A Man sea una grabación más brillante.



Aun así, y aunque pareces realmente orgulloso de ese disco, no creo que tu público deba poner en un segundo puesto My Secret Life. En dicho trabajo incluyes una de mis canciones favoritas, una de las tonadas más interesantes que has grabado en años. Me refiero a “Black And White World”, ese homenaje al cine negro y al eterno hot jazz a ritmo de puro ska frenético.

Eric Burdon: Me alegra que lo digas pues “Black And White World” es la canción favorita de mi mujer. Ella siempre intenta que la toque sobre un escenario, así que con la nueva banda que he conformado es posible que no tarde en hacerlo. La idea del tema era algo realmente importante para mí a la hora de exponerlo en My Secret Life. No hay que olvidar el fuerte impacto que supuso en su día el ska negro en los jóvenes blancos ingleses, jóvenes que disfrutábamos con ese mestizaje y que adorábamos diferentes estilos musicales que no eran los impuestos en nuestro país. Años después salieron bandas como Madness o UB40 que se hicieron famosas bebiendo de dichas fuentes, aunque muchos se quedaron a medio camino. Aun así, “Black And White World” también me sirve para hablar del cine clásico, algo que me encanta. Todo en uno.


Seguimos hablando de canciones aunque ahora de tu Soul Of A Man. ¿Hay algún tipo de relación entre el tema “Cómo Se Llama Mamá” y Santana o Willy DeVille? ¿O es realmente un guiño a War?

Eric Burdon: No sabría decirte. Aunque no se puede negar el puesto de honor que tiene Santana a la hora de hablar de influencias latinas en la música rock y derivados; pero sí creo que el origen de la composición se encuentra en mi búsqueda por dar continuidad a mi antiguo éxito “Spill The Wine” con War. Esa canción me la siguen pidiendo mucho, tanto es así que estamos preparando una versión para directo en la que juntaremos ambas tonadas. Sería empezar con “Spill The Wine” y rematar con “Cómo Se Llama Mamá”.


Además de dichas similitudes tan concretas, repasando el grueso del álbum me viene a la cabeza la obra Along For The Ride de John Mayall.

Eric Burdon: Pues la verdad es que no la he escuchado. Si crees que tiene puntos de vista similares con Soul Of A Man tendré que conseguir el CD.

Muchos de los grandes vocales de la actualidad te escuchaban en The Animals cuando eran unos críos. ¿Qué música te enganchó o fue tu inspiración en la adolescencia? ¿Qué artistas te sirvieron de espejo?

Eric Burdon: Normalmente subsistíamos en ese sentido comprando discos, aunque no siempre nos era posible. La radio era horrible en aquellos días. La programación no valía la pena y tenías que esperar toda una semana para poder disfrutar de un espacio de media hora que emitía la BBC sobre jazz. Por lo general nos movíamos por Londres y llegamos a centrarnos muchos chavales alrededor de una tienda de discos bastante importante de la ciudad. Allí rebuscábamos, compartíamos nuestros gustos, aprendíamos cosas sobre la música. Así crecí rodeado de personas de diferentes culturas. Aquel lugar me ayudó a conocer y trabar amistad con gente como Memphis Slim, uno de mis números uno, o Chet Baker. Era gente que huía de Estados Unidos y buscaba algo más en Inglaterra.

Continuando con la influyente sombra que dejó tu carrera en los 70, ¿qué significado guarda para ti aquella British Invasion? ¿Cómo lo vivía alguien que estaba dentro de todo el torbellino?

Eric Burdon: En un primer momento era como un sueño hecho realidad. Viajar a América, la tierra que anteponía la música a todo. Pero pronto descubrías que era un lugar en el que se quería atar con correa a los artistas y matar la música. Podría decir que una de las cosas más importantes que hizo la British Invasion fue reflotar la música americana, ese sonido negro que estaban intentando matar desde las radios. Cierto es que Elvis hizo bastante. Presley era un vocalista muy completo que lograba sonar en ocasiones como un cantante de blues. El público disfrutaba con un estilo nacido del pueblo negro. Y si tras escuchar la versión de “Tutti Frutti” de Elvis se decidían a comprar material de Little Richard, no sé, se podría decir que el trabajo estaba hecho.

Hablamos de tu viaje con The Animals a Estados Unidos. ¿Cuánto tiempo logró mantenerse unida vuestra máquina musical de R&B y soul una vez pisáis territorio americano?

Eric Burdon: Únicamente dos años más.

¿Cuál sería la auténtica razón por la que no te cerraste únicamente a tu carrera como miembro de The Animals?

Eric Burdon: Debo reconocer que he tenido muchas posibilidades en la vida de expresarme con diversos proyectos y eso es algo que no me quería perder.

Seguimos nuestro paseo por América y ahora me centro en el conocido Ed Sullivan´s Show. En su momento adquirí un pack en el que aparecían algunas de las actuaciones más destacadas del programa en cuatro DVDs. Uno de ellos se dedicaba a mostrar lo más florido de la conocida British Invasion, por lo que The Animals no podíais faltar. Buscando en tus recuerdos, ¿cómo crees que sentía Ed Sullivan el mundo musical? ¿Fue honesto con los artistas que salían en su espectáculo televisivo?

Eric Burdon: Comprenderás que no me gustaría hablar mal de alguien que ya no está entre nosotros. Ed era un auténtico enigma. Podías quererle u odiarle pero estaba claro que tenías que tragar con sus reglas si querías salir en televisión a nivel nacional. Él era el rey. Sullivan sacaba a grupos de rock and roll en su espacio pues sabía las reacciones que podía obtener del público más joven, aunque eso nunca hará de él un amante de dicha música.


Por cierto, ¿cuántas veces salisteis en el Ed Sullivan´s Show? Yo os he visto interpretando “Shake”, “The House Of The Rising Sun” y “We’ve Gotta Get Out Of This Place”.

Eric Burdon: Aparecimos en seis ocasiones. Es curioso ver la forma en la que se sitúa en primer lugar a la televisión, cuando la realidad es que en ella encontrarás uno de los peores medios en los que salir. En los años 60 la televisión americana era lo peor de lo peor. Era lenta y te chupaba la energía. Recuerdo las horas que te podías pasar en los vestuarios, días y noches, para al final salir únicamente dos minutos al aire. Encima de tener que estar todo el día con maquillaje cubriéndote la cara. Cuando estas promocionando tu música, perder tres días es malgastar un tiempo precioso para darte a conocer. Recuerdo una ocasión a la salida del programa de Ed Sullivan. El espectáculo había terminado pero nos hicieron salir deprisa y corriendo para que los seguidores no frenasen nuestra vuelta al aeropuerto. Nos sacaron por unos corredores del sótano para que nadie supiese que ya habíamos abandonado el estudio de televisión. Como no pensaban parar nos hicieron seguir con el maquillaje. Rápidamente The Animals entramos en una limusina y salimos a coger el avión. Para cuando llegamos a Londres nos tocó capear con una tormenta de nieve, por lo que nos desviaron a Glasgow... y así empezaban las complicaciones. Tardamos casi tres días hasta llegar a Londres. Perdimos la ocasión de aparecer en dos espacios puntales de la televisión británica, al mismo tiempo que nos vimos obligados cancelar nuestro concierto de presentación de la gira que iniciábamos entonces. Vamos, una bonita forma de matar el disco que estábamos promocionando. Una locura.

Si te fijas en tu vida artística tras The Animals es imposible no plantearse algunas preguntas. ¿Cómo surgió War? ¿De dónde sale esa vuelta de tuerca a tu estilo?

Eric Burdon: Había estado trabajando realmente duro desde 1964 hasta 1967. Me refiero a mantener una continuidad sin paradas. Llegó un momento en el que sentía no poder comunicarme correctamente con el público desde un escenario. Ahí había miles de personas que seguían mi carrera y yo empezaba a quedarme sin fuerzas. Mi cerebro no podía mantener la constancia necesaria. Mi siguiente decisión fue apuntarme al Actor’s Studio. Aquella se convirtió en una de las temporadas más entretenidas, además de que me dio la oportunidad de conocer a diversa gente del espectáculo. Algunas de esas personas me dijeron que la forma más honesta de regresar a la escena era junto a un grupo de músicos negros. Era lo lógico, ya que siempre había estado bebiendo de su música y estilo. Al final nos decidimos y encontré a un conjunto que casaba perfectamente con mi nueva visión. La banda se llamaba The Nightshift, aunque tenía tantos miembros que se hacía demasiado caro girar con ella. Imagínate: percusionistas, coristas, baterista, teclado, guitarra, trombón, saxofón, etcétera... La solución salió a la superficie al dejar un apoyo de instrumentos de viento más reducido, jugando entonces con la armónica de Lee Oskar y con saxofón de Charles Miller.


Estamos echando una buena mirada a esa segunda mitad de los años 60, a una carrera en la que te topaste con artistas que también llegarían a lo más alto. Una de las figuras con las que compartiste amistad fue Jimi Hendrix. ¿Qué imágenes te vienen a la mente al pensar en una estrella que encontró su final antes de tiempo?

Eric Burdon: Está claro que Hendrix no tardó en ponerse al frente de la escena, aunque no hay que olvidar que Jimi se sentía como un extraño en tierra desconocida cuando llegó a Inglaterra. Él necesitaba una amistad que estuviera más allá del simple negocio, así que era lógico que teniendo el mismo mánager y moviéndonos por los mismos lugares, al final terminásemos trabando una amistad. Además yo no era difícil de encontrar. Por aquellos días tenía un apartamento en el West End londinense y todos los conocidos que pasaban por la zona no dudaban en realizarme alguna que otra visita. En fin, sólo te puedo decir que Hendrix es para mi gusto el mejor guitarrista que jamás ha existido. Llevó la guitarra eléctrica a nuevas cotas y dimensiones, además de ser el primero en utilizar el estéreo como un efecto. Mientras que algunos no se preocupaban por el estéreo, Jimi conseguía que el sonido de su guitarra cobrara vida moviéndolo de izquierda a derecha, de arriba a abajo. Lograba dejarte con el cerebro dando vueltas.

Y si hablamos de The Animals y de Jimi Hendrix, ¿qué me puedes contar en relación a Bryan “Chas” Chandler? Chas fue un gran músico y hombre de negocios...

Eric Burdon: Siempre pensé que Chas era mejor hombre de negocios que músico; incluso en su carrera junto a The Animals.

Entremos ahora en otros proyectos menos conocidos para el gran público. Recuerdo que en los 90 se habló de que iniciarías una apuesta musical junto a Robbie Krieger de The Doors.

Eric Burdon: Entré en contacto con Robbie en los años 90. Bueno, yo ya conocía a Krieger de sus días con The Doors, pero el caso es que nunca habíamos hablado demasiado. Robbie me comentó que quería salir a la carretera una vez más y que necesitaba a alguien que se pusiera ante el micrófono. Acepté y estuvimos aproximadamente un año girando, así hasta que empezó a trabajar en la película que Oliver Stone tenía pensado rodar sobre The Doors. Robbie sería el director musical del largometraje y se vio obligado a dejar los conciertos por un tiempo.


Eric Burdon es sin duda alguna una figura polifacética. Durante estos años no solamente has grabado música, también has publicado libros y participado en el mundo del Séptimo Arte. Hablemos ahora sobre esas dos facetas más desconocidas. ¿Qué se esconde tras esos libros titulados I Used To Be An Animal, But I´m Alright Now y Don´t Let Me Be Misunderstood?

Eric Burdon: En dichos libros intenté no centrarme únicamente en la carrera musical. Mi visión va más allá, habla de la vida del artista y de su parte más psicológica. Hay un sitio para tratar las rupturas, los cambios y todo lo que conlleva ser un músico de éxito.

Y en el campo del cine, ¿qué se escondía tras aquel Comeback de Christel Buschmann? ¿Qué sentiste con este largometraje? Si no me equivoco te tocó encargarte de toda la banda sonora.

Eric Burdon: Christel tenía buenas intenciones pero no las supo llevar al final adecuado. Cuando comencé a trabajar con él pensé que escondía una historia con gancho, aunque al mirar el guión descubrí que Buschmann esperaba que yo le ayudase a encontrar el camino. Pero no me puedo quejar. La película fue una experiencia enriquecedora pues me ayudó a conocer de cerca el negocio: actué, ayudé con el guión y compuse la banda sonora. Y a todo ello hay que sumarle lo fantástico de sumergirse en una ciudad como Berlín.


Girando y girando la rueda de tu carrera hasta llegar a Blues Knights y The New Animals...

Eric Burdon: Es interesante que nombres a Blues Knights. Esta idea surgió tras descubrir que el público que iba a vernos en estos últimos años estaba más y más receptivo con la música blues. Me quise aprovechar de ello y elevarlo algunos puntos por encima de la media. Mi intención era descubrir clásicos a la audiencia que seguramente no eran tan conocidos en nuestros días, gente como Elmore James, pero que significaron mucho para mí. La cosa era actuar de forma más primaria. Con este propósito salimos en una pequeña gira que concluyó realmente bien, así que es posible que terminemos editando un DVD y que también grabemos un disco con la formación que montamos para los conciertos.

Por lo que comentas es algo muy cercano al Willy DeVille Acoustic Trio... Piano, bajo y guitarra.

Eric Burdon: Sí, algo así. Ahí está la base y siempre terminará dando algo interesante.

Y esos The New Animals, ¿qué hay de nuevo en una apuesta tan clásica? ¿Ha vuelto alguna de las piezas iniciales?

Eric Burdon: Actualmente están militando en The New Animals músicos como el guitarrista Eric McFadden, la bajista Paula O´Rourke, el baterista Wally Ingram y el teclista Red Young. Red y yo trabajamos juntos en los años 80 y somos viejos amigos. Ingram fue el que me puso en contacto con Paula, que vive en España, y con Eric McFadden. Ellos tocan en un grupo que no se si conocerás, una banda llamada Stockholm Syndrome.


Sí, recuerdo reseñar en 2004 su CD Holy Happy Hour. Es un grupo que me sorprendió gratamente... En fin, llega el momento de terminar con esta interesante entrevista. Una única pregunta más que sirva a la vez de despedida y como recordatorio de tus momentos álgidos en este difícil negocio que es la música. ¿Cuáles son las tres obras cumbre en tu carrera como artista?

Eric Burdon: No sé, es difícil decidirse. Tal vez te diría que de mis días con The Animals me quedo con Animalisms. Luego colocaría el primer álbum con War, Eric Burdon Declares War. Y como tercero estaría mi Soul Of A Man.

por Sergio Guillén








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