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Tommy McCoy – Live Blues In Britain (2009)

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 Nuestro protagonista de hoy, Tommy McCoy, fue amigo personal del gran Stevie Ray Vaughan desde 1980. Años más tarde llegó a grabar varios temas en Austin con la sección rítmica de Double Trouble (Chris Layton y Tommy Shannon). Tommy McCoy nació en 1954 en Howland, Ohio. Fue su hermano mayor, Gail, quien lo introdujo en el blues y el rock and roll. Con ocho años comenzó a tocar la guitarra y en quinto grado ya tenía su propia banda. A mediados de los 70 se trasladó a Florida, donde montó una tienda de discos y se dedicó a actuar en los clubes nocturnos de la zona. En 1977 formó Backdoor Blues Band, que posteriormente se transformaría en Screamin' Bluejays, contando en su formación con músicos como el bajista británico Barry Dean (de Brian Auger's Oblivion Express) y el baterista Denny Best (de Big Twist). En esa época fue cuando fraguó su amistad con SRV. Su debut discográfico llegó con Tropical Depression (1986), junto al armonicista de blues Mark Hummel.  A lo largo de su ca...

MINIMUM VITAL - Sarabandes (1990)

 El comienzo de la década de los 90´s tuvo sus particularidades. Muchos prog lovers escondidos en cavernas comenzaron a asomar la patita. La anterior década de los horrores musicales llegaba a su fin, pero ya había sentado las bases de todo lo insípido y desagradable que continuará hasta nuestros aciagos días de confinamientos y desaparición de conciertos. En lo personal me es indiferente. Casi lo prefiero como una afirmación de la misantropía. Los míos o se han muerto o disfrutan de la decadencia y el ridículo. Es el fin definitivo de una era. La música ya está hecha. Está en las grabaciones y está en la historia. No espero nada bueno del futuro el cual nos aboca a todos al éxtasis de la soledad como única compañía y como en aquellas películas clásicas de ciencia-ficción distópica, asistiremos a los “archivos del recuerdo” de cuando en la vida había arte, música, literatura y generaciones más inteligentes. Mirándolo con resignación y por el lado pragmático del asunto también puede que sea una “liberación” y un descanso.



Los franceses del vital mínimo dieron su particular giro al concepto de música progresiva y también se apartaron a su manera de la tendencia “neo prog” que en esencia solo fue un “artificio” de vaselina que no complicase mucho y destinado a un oído fácil y complaciente. No hubo mayor problema mientras fue agradable y nada exigente. “Sarabandes” fue un asunto diferente que inauguraba una década con cierto compromiso de calidad y con composiciones de mayor calado. Enriquecer con diversos elementos siempre es interesante y salimos un poco de lo “previsible” que resulta siempre la música rock. Los experimentos ciertamente, no siempre salen bien y lo peor de todo es que sean aburridos. El aburrimiento aséptico es lo peor en música pero como todo también depende del nivel de exigencia y la necesidad de cada uno. Ahí formularíamos una escala de “comprensión” y por supuesto de conformismo lo cual oscilaría entre diferentes grados de inteligencia, educación y sensibilidad.



“Le Chant Du Monde” es un sugerente título que intenta abarcar un intento de aproximación a otras culturas musicales del pasado. Desde su bonito inicio folk hasta su entusiasta desarrollo, nos vienen a la memoria tiempos épicos remotos con melodías deslumbrantes aun en su eficiente sabor arcaico y en su mezcolanza con el presente. La estructura musical es sólida y contundente y sin irse por las ramas. Concreción y finura. Composiciones perfectamente pensadas y mejor ejecutadas. Los instrumentos de cuerda y acústicos nos retrotraen a imágenes del medievo o de tiempos cortesanos. Nada es vulgar pero tampoco de un intelectualismo pedante. Consiguen un término muy logrado, sutil y animado. Las dos partes de “Sarabandes” incluidas enlazan el pasado con el presente con una alquimia sonora muy elocuente y atractiva. Los efectos vocales como salidos de tiempos remotos y diferentes a todo. Guitarrista y teclados son dos personajes impresionantes que consiguen una riqueza argumental muy inteligente y precisa. “Cantiga de Santa Maria” es un ejercicio extraño de liturgia y sombras futuristas sobre una base gótica argumental y amenazante gregoriano. 



Los momentos pianísticos inician “Hymno y Danza” y las deudas sonoras progresivas se mezclan en las rítmicas irregulares cruzadas de alternancias de tempo en cuanto el órgano entra en acción y el bajista empieza a hacer diabluras hasta llegar de nuevo a los fantasmas catedralicios gregorianos cantados en latín. Una pieza impresionante y muy lograda. La épica “Danza Vital” proclama a los caballeros que vuelven de la batalla o a una posible celebración. El baile del diablo cierra el programa que con los ojos cerrados nos ha llevado a una época de justas, lances, monjes y vaporosas princesas.

Alberto Torró


Temas

00:00 Le chant du monde

07:37 Porte sur l'eté

10:31 Sarabande n°1

16:56 Cantiga de Santa Maria

20:46 Sarabande n°2

27:49 Hymne et danse

36:41 Danza Vital

44:05 Le bal du diable







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