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DAKILA - Dakila (1972/EPIC)

 A pesar de que Dakila era una banda de Filipinas, no los encontrarás en ninguna lista del llamado Pinoy Rock, o rock filipino. Esto es porque estaban basados en San Francisco, sitio ideal para su música en los primeros 70.



Latin jazz rock hippie a imagen y semejanza de Santana y, ciertamente, seria competencia para Carlitos y su banda de chicanos. Tanto, que la subsidiaria de su compañía,  Epic,  les haría un contrato. Del que sólo saldría este fabuloso único álbum. Dakila no son conocidos fuera del área de San Francisco, (siguen actuando con un miembro original, y mucha nostalgia). Pero en su día hacían temblar el Fillmore o el Winterland como la más famosa banda del momento. Circuitos de clubs, festivales o universidades fueron devastados por la potencia irrefrenable de ésta banda. La componían Fred Ancheta (bajo), Frank Magtoto (batería), Bert Ancheta (guitarra solista), Romeo Bustamante  (órgano) y Michael Gopaul (timbales). Cosa fina, estos Dakila. 

Como entrante a su bacanal de ritmos frenéticos, "Makibaka/Ikalat" (11'15) invade con percusiones dignas de zombificados en Tahití, y poseída batería espectacular. Los diablos del inframundo van a salir sin remedio, con este ritual coral y rítmico,  guitarra y órgano plenamente psych, los simbolizan fidedignamente. Aquí huele a peligro, y me encanta. Rock tribal salvaje y sin reglas,  a sudor y frenesí lujurioso de aquelarre en trance y paroxismo. Bien guarro. Esto es vida. Santana se come las uñas de envidia. El Hammond no se acuerda de Greg Rollie, y la guitarra pertenece al mismo club libertario de los caminantes salvajes de Haight Ashbury. Bert Ancheta es un fiera anónimo  de las seis cuerdas. Y Dakila en vivo tenían que equivaler a una bomba de megatones. A una brutal fiesta sin ley de Hells Angels de los de verdad, aquellos de entonces. No el postureo burgués de hoy día. 

"Persiguiendo" (5'07) continúa el ritual vudú con incandescentes teclas, ritmos amazonicos bañados en speed y ése mástil escupiendo watios cabreados con la furia de Vulcano. Jam enfebrecida en narcótico cuelgue que desprende sexo grasiento y lascivia descontrolada. Puro porno rock. Un aparente remanso de tregua, con arreglo de tímidas cuerdas, y una voz muy soul, (que no sé a quién pertenece), nos trae "Make me a Man" (4'33). Ahora con la guitarra invitada de David Bustamante (no el hortera de los cojones), hermano del organista y actual líder  de los Dakila del presente. Imagino que en vivo formaría parte de la banda.

 La cara B entra con otra cossa bruta, en la más pura línea  de "Oye como Va", llamada "Gozala" (7'01). Letra en espanish y descontrol latin -hard rock con la misma rabia que el Sr. Barragán  (Don Carlos Humberto Santana, en su segundo apellido). Monstruosa avalancha rítmica,  afilada, puro acojone jivaro que no deja títere ni cabeza reducida. "El Dubi" (8'26) fue el single extraído  como cara A, un infalible instrumental jazz rock para levantar la discotheque  de 1972 sin mayor problema. Con frenetismo eléctrico,  torrenciales percusiones y un solo de bajo fuzz, que ríase usted de las hordas de Jerjes I. Termina el party animal éste, puro desfase, con "Searchin for my Soul" (6'27), otra andanada de hostias percusivas y latin rock brutal, con cruel organada y santanera guitarra en infalible efectividad. 



Un disco sin tregua, que apaliza al oyente, literalmente. Te deja echo polvo. Sin dudarlo, está en lo más alto de un top de latin libertinos junto a El Chicano, Bandolero, Malo, Azteca, Sapo, Ocho, Mandrill, War, Osibisa, Demon Fuzz o Barrabas. Dakila y su único disco está a la altura de los tres primeros de Santana. Sacrifica tu alma.

J.J. IGLESIAS



Temas
1  Akibakaikalat 0:00
2  Persiguiendo  11:15 
3  Make Me A Man  16:20 
4  Gòzala  20:55
5  El Dùbi  27:56 
6  Searchin' For My Soul 33:44









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ISTHAR - En El Mundo De Los Sueños (1988, Scobula Records / Reedición: 2014, Lemuria Music)

En El Mundo De Los Sueños, el disco de Isthar que hace siete años reeditaba Lemuria Music, se grabó originalmente entre junio de 1987 y febrero del 88. Para esa segunda mitad de los años 80 el rock progresivo, catalogación estilística a la que venía a adscribirse la música de esta banda, había sufrido grandes cambios. En 1986, por ejemplo, Ñu –conjunto en el que acababa de entrar José Luis Rodríguez, padre del proyecto Isthar– graba el álbum en directo No Hay Ningún Loco, Companyia Elèctrica Dharma hace lo propio en No Volem Ser y Medina Azahara presenta Caravana Española; mientras en el mundo del rock experimental internacional se podían encontrar cosas como The Big Lad In The Windmill de los británicos It Bites, The Creek de los norteamericanos Creek (a medio camino entre Kansas y Styx), o mismamente el fructífero retorno del grupo japonés Ain Soph por medio de Hat And Field.

 


José Luis comenzó a grabar En El Mundo De Los Sueños estando aún en Ñu; además, y como dato curioso y subrayable para un álbum de debut, Rodríguez logró congregar para las sesiones en el estudio a un plantel inimaginable en cualquier otro disco del momento: José Barta, Jero Ramiro, Valentín del Moral “Chino” (tras su salida de Banzai), Bernardo Ballester, Miguel Ángel Collado, Javier Mira... y así podría seguir con esta lista de lo más abultada. Incluso José Carlos Molina, con el que el fundador de Isthar no terminaría del todo bien en su paso por Ñu, aportaría su personal toque artístico a la flauta.

 


El resultado es un trabajo de estudio cargado de hard rock y heavy con arreglos progresivos y letras emocionantes, un disco que marca la evolución que en cierto sentido se estaba produciendo en un sector del art rock más potente, más duro, pero que no se olvidaba de las melodías. Además, esta reedición incluía igualmente la versión en inglés del lanzamiento y cuatro piezas interpretadas en directo en Talavera de la Reina en 1989. Más completo y trufado de sorpresas no podía volver a la actualidad este interesante disco.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


Temas
1 M'Allegro Molto Vivace 
A2 Vagabundo 
A3 En El Mundo De Los Sueños (Parte I) 
A4 Tú Que Harías 
A5 En El Mundo De Los Sueños (Parte II) 
B1 Estrella Estrellada 
B2 Canción Para Después De La Muerte 
B3 Tras Las Rejas 
B4 En Memoria 
B5 Epílogo Final








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VELOCIDAD CRUCERO - Retorno a los Mares Inconclusos (2021 / Cyclical Dreams)

 Éste es un álbum que tiene exactamente nueve días en el mercado (cuando escribo esto). Velocidad Crucero es el nombre elegido por el chileno Marcos Pérez de Arce para su faceta electrónica. Músico abierto a aventuras progresivas y hasta bluesisticas. Sus iniciales fundamentos desde muy joven fueron Mike Oldfield y Anthony Phillips ("1984" es uno de sus discos de cabecera). A los 14 años grabó su primer trabajo en una onda que aspiraba ser reflejo admirado de su querido "Ummagumma". Ahora, acompañado de su guitarra y teclados, que van del envoltorio virtual de Arturia, al fisico de MicroKorg, Korg MS20, Yamaha SK30, Theremin o Casiotone! , entra a formar parte de la gran familia en Cyclical Dreams. Sello argentino especializado en Berlín School y otras ramificaciones Ambient.



"Retorno a los Mares Inconclusos" es una macro-pieza en tres partes, sólo interrumpida por "El Abismo" en su segundo track. Su primera parte (18'56) entra con una sensación progresiva muy orgánica y de abrigo analógico cálido. Sinfonismo electrónico de inteligente melodía cercana al romanticismo clásico en su inicial exposición.  Es música que fluye con naturalidad y acogedora calidez. Se nota que el prog es un arma muy a tener en cuenta para Marcos. Y sabe muy bien cómo fusionar ambos estilos. Sympho-tronica que puede llevar al oyente a unos Tangerine Dream de primeros 80, etapa "Tangram-Exit-White Eagle". Aunque también se permite pasajes experimentales de tratamiento delicado y muy sutil. Nunca rompiendo la conexión con la estructura global de la pieza. Por el minuto 15", tenemos una original secuenciación rítmica que enlaza de nuevo con la melodía. Algo inherente en el estilo de Velocidad Crucero. Me parecen fantásticas sus dotes a éste respecto.

El armazón de "El Abismo" (5'53) me recuerda a formas electrónicas  de unos Genesis en "Duke" o "Abacab", llevado a los planteamientos de VC. De nuevo no sabemos si esto es sympho-prog o electrónica de bello calado romántico. Me recuerda a los trabajos del norteamericano Chris Fournier con Fonya,  en los años 90. Retomamos el "Retorno a los Mares Inconclusos" en su segunda parte (13'06), con un comienzo muy al modo de Jon & Vangelis en "Private Collection". Para seguir en "planantes" capas casi schulzianas que elevan el misticismo de la pieza ahora, hacia derroteros berlineses estupendos. De amplia secuenciación e ilimitada repetición metamórfica, (rocas que han sufrido algún ajuste estructural), justo como en éste pasaje final. 

Entramos en "la tercera fase", con la última parte (19'33). De atractivo moldeo old-school a la TD Virgin Years, Tim Blake o el noruego Bjorn Lynne. Casi un homenaje a Edgar Froese en policromia de efecto textural,  que evoca inmensas planicies heladas del Ártico,  (sorry, Filomena acaba de pasar y me influye!). En sus últimos diez minutos vuelve a un exquisito progresivo casi mainstream, que en manos de Alan Parsons o Jean-Michel Jarre terminaría vendiendo miles de copias. Pero es Velocidad Crucero desde Chile, y la cosa cambia, aunque no debería.

 Un extraordinario trabajo que demuestra no necesitar de un estudio de sonido NASA-style, ni de funciones analíticas holomorfas de matemática compleja. Se puede hacer excelente música electrónica con una base de sencilla naturalidad. Buen gusto e ingenio ayudan, y de eso Velocidad Crucero va sobrado.

J.J. IGLESIAS



Temas
0:00 Retorno a los mares inconclusos primera parte
18:57 El abismo
24:45 Retorno a los mares inconclusos segunda parte
37:51 Retorno a los mares inconclusos tercera parte








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Dionysos - Le Grand Jeu (1970)

 Nuevamente nos trasladamos a Canada, en concreto al suroeste de Quebec, Salaberry-de-Valleyfield, donde nuestros protagonistas de hoy se conocieron en el colegio a finales de los 60.


El grupo estaba formado por Paul-André Thibert (voz, flauta dulce), Éric Clément (guitarras), Jean-Pierre Legault (bajo) Robert Lepage (batería) y André  Mathieu (teclados). Fue una de las primeras bandas en cantar temas propios en francés en Quebec. Su primer disco, "Le Grand Jeu", se publicó en 1970. Al año siguiente participan en el festival de Montreux y editan su segundo trabajo, "Le Prince Croule", realizando una gira por Quebec, New Brunswick y Ontario. En 1974, varios miembros del grupo participan en la opera rock "The Tooh of Crine " de San Sheppard. Durante 18 meses permanecen aletargados hasta que en 1976 llega su tercer LP, "Dionysos", con la incorporación de Fernand Durand (bajo) y Jean-Pierre Forget (vientos, teclados) en sustitución de Legault.  En el 78 dejarían los escenarios.


Este primer disco de Dionysos contiene seis temas de larga duración, todos ellos superan los seis minutos, con una gran variedad de estilos pero donde predomina el progresivo. Su singularidad más evidente es la utilización del "joual", el dialecto francés hablado en Quebec. La grabación se inicia con "Narcotique", uno de los mejores temas del Lp, numerosos cambios de ritmo y gran instrumentación. Le sigue "Suzie", un blues bastante normalito. Continuamos con "La Colére", guitarra fuzz con buena base de órgano. "L'âge Du Chlore", tiene una parte central bastante interesante con reminiscencias a lo Purple. Llegamos al mejor tema, el instrumental, " L'Age D'Or", iniciándose con una bucólica flauta para llegar a subir el tono con un gran solo de guitarra.  Terminamos con "Agneau de dieu", su tema más experimental y caótico. 
J.C.Miñana


Temas
1.Narcotique
2.Suzie
3.La colère
4.L'age du chlore
5.L'age d'or
6.Agneau de dieu







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THE FLYING CARAVAN - I Just Wanna Break Even (2021) (Rockliquias Bandas)

 Empezamos el año con buen sabor de boca de la mano de los alicantinos The Flying Caravan, y su debut discográfico "I Just Wanna Break Even". Rock progresivo de lo mejorcito. Hablamos con sus componentes en la minuciosa entrevista que nos concedieron.


En primer lugar daros la enhorabuena por este excelente trabajo. En la redacción nos hemos quedado con la boca abierta después de escucharlo. Sin duda de lo mejorcito del progresivo español y ¿por qué no? también internacional. ¿Cómo se inició The Flying Caravan?

The Flying Caravan: Antes de nada muchísimas gracias por vuestras palabras, ya que en un primer trabajo como es nuestro caso, son un estímulo muy grande para seguir haciendo música. 

Antonio: Desde el año 2000 andaba con la idea de hacer una banda con la que poder desarrollar y grabar los temas que había compuesto, pero el proyecto se alargó por la dificultad de mantener una estabilidad en la formación, hasta que en 2014 entra Izaga en el grupo y juntos empezamos a trabajar en las melodías de la voz y las letras, y es entonces cuando con Juanjo, que había estado anteriormente, Pedro Pablo y Lluís, toma definitivamente forma.


¿Cuáles son las trayectorias musicales de sus miembros?

Izaga: Mi formación comenzó en la Agrupación Musical SCD Carolinas, donde aprendí lenguaje musical y clarinete. Paralelamente me inicié en canto y guitarra y a lo largo de la adolescencia estuve en varios grupos de música, pero nada serio. En 2003 comencé a estudiar magisterio especializado en música y a cantar en Head Over Hell, banda de metal gótico de la cual formé parte hasta el año 2012 y con los que grabé en 2010 el EP “Beautiful Dreamer” con el productor Pedro Durán. En 2014 grabé los coros para algunos temas del disco “Numenclature” de Numen. Y en ese mismo año ya había entrado en The Flying Caravan para desarrollar los temas compuestos por Antonio. 

Antonio: Comencé a tocar la guitarra con trece años y desde los dieciocho estuve estudiando con diversos profesores técnica y armonía moderna. Empecé a tocar en directo y a hacer canciones en el año ´91 con Yeomen, mi primera banda. Luego en el ´92 formé con otros músicos el grupo Numen, con el que realizamos multitud de conciertos y con los que grabé dos discos en 1998 y 2014, y un DVD también ese año. Desde los 2000 he estado tocando en directo en varios grupos de versiones como; Malatesta Bier Band, Whisky con Yoda, The Worms y Kamikaze Sound Express. A partir de 2014 estoy centrado en el proyecto de The Flying Caravan para sacar adelante este doble álbum que ahora ve la luz.

Juanjo: Empecé a estudiar en casa piano clásico hasta los nueve años, momento en el que me interesé más por los sonidos del órgano. Comienzo tocando en orquestas a los 15 años y de ahí paso a tocar en grupos de covers en los ´90, destacando Motorcity como grupo más importante. En el año 1994 grabé los teclados del primer disco del grupo de country-rock, The Satellites, realizando una gira a nivel nacional con actuaciones en televisión. En 2004 conozco a Antonio y empezamos a trabajar en los arreglos de teclados para lo que será en el futuro, el primer disco de The Flying Caravan. A la vez, juntos compartimos grupos de versiones en Whisky con Yoda y The Worms hasta que al final me dedico casi exclusivamente a Keeng, banda tributo a Queen. Durante 2018 trabajo en los arreglos de teclados para el disco de The Flying Caravan. Y en 2019 grabé el segundo disco del grupo The Satellites, de Pierre Giménez. 

Pedro Pablo: Comienzo a tocar con grupos locales a finales de los ’80, destacando El Interior, grupo con el que grabé un disco en 1991 para el sello Virgin. También he estado tocando en multitud de bandas desde los ´90, destacando a Tabú y After Midnight, en los que coincidí con grandes músicos.

Lluís: Mi trayectoria musical la verdad es que es variada. He estado en diversidad de proyectos. En la actualidad estoy en Pyramidal, aunque estamos parados por las circunstancias y los horarios laborales, que siempre son un inconveniente en las bandas. También en The Paw-Paw Negro, una banda de estilo Glam-Rock con AfterPunk psicodelico, muy curiosa la cosa. Después estoy en Tozudo, power trio más pesado de rock y por último en Peter Giménez and The Free Band, proyecto de country muy variado. Aparte tengo alguna que otra cosa por ahí. Digamos que no tengo tiempo de aburrirme.



En Rockliquias hemos comentado diversos trabajos de NUMEN, Antonio Valiente estuvo presente en sus dos primeros discos ¿Por qué dejaste la banda?

Antonio: Esta creo que es para mí, ja ja ja. Pues lo cierto es que me fui de Numen porque dejamos de ser un grupo. Parecía no haber compromiso ni interés en lo que estábamos haciendo, se estaba actuando de forma egoísta y perezosa, así que lo más inteligente era tomar otro camino. 

A veces un contratiempo te coloca en la dirección correcta y es lo que necesitas para dar un paso de gigante. 


¿Cuándo se empezó a fraguar "I Just Wanna Break Even", vuestro primer lanzamiento discográfico?

Antonio: Pues como os decía, el esqueleto armónico de los temas era algo que tenía desde el año 2000 y bien poco ha variado desde entonces, salvo que “Get Real” formaba parte de la suite larga  como primer tema, y decidí sacarla y colocarla como primera canción del disco, cuando al enseñársela a un amigo, me comentó que si oía un álbum que empezaba así, se engancharía automáticamente a su escucha. Compuse “Northern Lights” con referencias estilísticas y musicales a “Get Real” y entonces se convirtió en el primer tema de “A Fairy Tale for Grown-Ups”. 

En el momento en el que Izaga, Lluís, Pedro Pablo y Juanjo se unen al proyecto en 2014, es cuando el disco se convierte en una futura realidad.


Se ha grabado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández de Altea. ¿Por qué os decidisteis por este sitio?

Lluís: En la preproducción del disco se estuvieron barajando varias posibilidades. Yo me encargué de la producción y como tal suelo trabajar con varios técnicos de grabación que dependiendo del estilo, posibilidades y varias cosas más decido junto a la banda cual es el sitio más apropiado. Todos estuvimos de acuerdo en trabajar con Daniel Montiel como técnico de grabación y él disponía de varios lugares, entonces por la acústica de las habitaciones y la comodidad se decidió que la Facultad de Bellas Artes de Altea era ideal para el sonido del grupo. Creo que fue un acierto hacerlo allí.

Antonio: Lluís había grabado en multitud de ocasiones con Dani Montiel, que es de Altea, con resultados fantásticos y se nos presentó la oportunidad de hacerlo con él en el estudio de grabación de la misma Universidad. Fuimos el segundo grupo que grabó allí, en unas instalaciones nuevas, modernas y muy cómodas.



¿Nos podéis dar detalles del proceso de grabación? 

Izaga: Estaba todo muy bien planteado y ensayado antes de llegar al estudio. Además, muy a menudo los buenos resultados se logran gracias a un buen ambiente. Es un proceso que hay que vivir y disfrutar, no se trata de un trámite necesario por el que pasar antes de tener el producto. El clima de confianza que se generó con Dani, Lluis y Antonio fue muy importante para la grabación de mis voces. Me aconsejaron y me ayudaron a sacar lo mejor de mí. Por supuesto, no faltaron las risas, especialmente a medio día, cuando nos dábamos un respiro para ir a comer todos juntos. 

Lluís: El proceso de grabación de The Flying Caravan fue bastante complejo. Un proyecto con tantos arreglos, minutaje, instrumentos y detalles requiere de una preproducción muy minuciosa. El proceso llevó casi dos años en total, eso resume la dificultad que tenía. Desde el inicio me plantee que todos los pasos se debían hacer tranquilamente y bien, sin prisas, porque un error en algo tan grande podía convertirse en una bola y complicarse. Aunque se estudió mucho todo el proceso, también se dejó espacio a la improvisación y hay tomas como las de Saxo y flauta hechas en una sola sesión.

Tras la grabación fuimos a mi estudio Oriental Desert Studio Audio para la mezcla y mastering. En ese momento también se acabaron los teclados y algunos arreglos sueltos.

La mezcla fue todo un reto para mí, pero con tanta preparación y calculando cada paso, se pudo hacer bastante bien. Hubo proyectos con más de 90 pistas y organizar todo eso no es algo sencillo con tantos instrumentos y variedad de estilo dentro de cada tema.

Fue un trabajo complicado y delicado pero del que estoy muy contento por cómo se elaboró, sobre todo por las personas tan maravillosas que trabajaron para llevarlo a cabo.

Antonio: Lluís es un tío muy profesional y serio, que cuida al máximo los detalles, de manera que realizó una extraordinaria preproducción, con lo que el trabajo en el estudio fue muy sencillo y efectivo. Y si a eso le sumas la capacidad y el carácter de Dani, te puedo asegurar que vas a disfrutar grabando en un ambiente muy distendido y siempre con muy buen rollo. Además Altea es un sitio precioso con mucho encanto y el desplazarse cada mañana en plena primavera desde Alicante era un gustazo. 




¿Con qué colaboraciones habéis contado?

Izaga: Estamos muy agradecidos con todos los músicos que han colaborado en el disco. El valor musical que han aportado sus intervenciones en algunos temas es incalculable. Personalmente quiero mencionar a Manolo Salido, un excelente músico y compañero que además fue mi director en la SCD de Carolinas. El solo de saxo interpretado por él fue totalmente improvisado y refleja muy bien su potencial creativo; tiene una fuerza especial y me siento muy afortunada por ese regalo que nos hizo. Siempre lo recordaremos con gran cariño.

Antonio: Sin duda la guinda a este doble disco la han puesto las colaboraciones que hemos tenido. Ha sido un auténtico lujo tener a Jorge Aniorte en los coros, Juan Carlos Aracil en la flauta y Manolo Salido en el saxo. Pero además sin el trabajo hecho por Dani Montiel en la grabación, las mezclas y masterización de Lluís Mas y la ilustración del disco por Mario Domínguez, no estaríamos hablando del mismo resultado. 

En el caso de Manolo, un músico sensacional y una excelente persona, que fue compañero de trabajo y amigo, su participación es algo muy especial para mí, porque falleció en el 2018 y todos le dedicamos y agradecemos este disco.

Sinceramente creo que el álbum refleja algo más que la simple suma de todos los miembros que han participado.


¿Por qué "I Just Wanna Break Even"? 

Antonio: Ja ja ja, bueno yo soy un gran fan de The Band, desde que con 18 años pude ver en televisión “The Last Waltz” de Scorsese, y esa es una de las frases que dice el maravilloso y genial  Richard Manuel en la película. De hecho, “Flying Caravan” es una canción que está dedicada a ellos y a esa despedida que supuso el concierto de Acción de Gracias del ’76. 

Aunque hacemos un estilo muy diferente al de la banda canadiense, lo cierto es que siempre me ha fascinado esa emoción y calidad en su música y sin duda son una gran inspiración.



La grabación se inicia con "Get Real", un maravilloso instrumental con sonidos "canterburianos" 

Antonio: Quería que el ambiente en este tema tuviese ese sabor a los años ’70 que está un poco inspirado en sonidos a lo Kansas, Camel e incluso Deep Purple. Era importante para el comienzo del disco, hacer esa declaración de intenciones en cuanto al sonido y las referencias, porque le daban el carácter y la fuerza que necesita toda primera canción.

Un inicio con una rítmica interesante, con unos teclados analógicos, y una parte final con el bajo y la batería trabajando a tope, la guitarra con el wah wah y los solos de Hammond fantásticos grabados por Juanjo, y “voila”, ya tienes el primer tema del álbum.


Seguimos con la vitalista y alegre "Flying Caravan", todo un compendio de elementos progresivos. Teclados a lo Rick Wakeman o Andy Tillison (The Tangent), bajo a lo Chris Squire (sobre todo en la parte final), guitarras acústicas, gran labor de la batería y destaca la voz pura y cristalina de Izaga. No es habitual una voz femenina en este tipo de música. ¿Cómo se planteó incluir este elemento diferenciador en vuestra música?

Izaga: Para mí fue todo un reto puesto que yo venía de escuchar e interpretar estilos musicales diferentes. Por otro lado, siempre me ha gustado la música en general y, especialmente, indagar en géneros musicales de otras culturas, por lo que nunca me cerré a probar algo distinto. La extensión y complejidad estructural de los temas es algo que tiene en común con la música clásica y no solo no me resultó complicado sino que además me pareció muy interesante. No obstante, reconozco que en un principio me sentí algo intimidada por el estilo. El reto más grande fue adaptar las líneas melódicas de la voz principal a los temas ya compuestos.

Antonio: Izaga ha hecho un esfuerzo y un trabajo enorme por adaptarse a la tesitura de los temas,  sabiendo que perdíamos gran parte de la capacidad vocal que tiene, en pos de esas tonalidades que ya estaban cimentadas en la armonía y en los arreglos desde hace años.



"Upstream to Manonash" se inicia con sonidos "Pinkflonianos" para transformarse sin casi darnos cuenta en la mejor versión de Camel con un Antonio Valiente lleno de sensibilidad en sus dedos y en su guitarra. Brutal 

Antonio: Sí es un poco un blues a lo Pink Floyd, siempre con las referencias de Camel en la cabeza  y por supuesto de Andy Latimer, que es uno de mis grupos y guitarristas favoritos. El colchón de los teclados, el bajo y la batería, hacen que la voz de Izaga brille con mucha expresividad y preparan el camino para el melódico solo de guitarra.


Continuamos con "Love´s Labour Mislaid", todo suena perfecto, en su sitio pero con una gran sensibilidad musical. Vuelven los sonidos del "Canterbury" mezclados con excelentes voces. El pequeño solo de teclado de Juan José Sánchez es épico 

Antonio: No voy a descubrir nada, diciendo que los teclados son un elemento fundamental para este estilo. A pesar de que el disco se compuso partiendo de la guitarra, siempre he querido que los teclados estuvieran no solo para aportar textura, sino también estructura a los temas y sabía que Juanjo, que es un teclista fantástico, además de un gran amigo desde hace más de 15 años, era el que mejor iba a interpretar lo que cada canción necesitaba. 


Llegamos a uno de los platos fuertes del disco "The Bumpy Road to Knowledge", he de reconocer que en este tema el tiempo se ha parado para mí. Al finalizar su audición no me podía creer su duración (16:45), en mi universo tan solo habían pasado unos minutos. Todos los elementos antes mencionados están presentes en el tema y si a eso le incorporamos un magnífico saxo a lo Mel Collins, teclados a lo Marillion (en su parte final), flauta navegando entre sonidos "Latimer-Gabriel" y esa voz angelical que te engancha, completaremos un círculo perfecto.

Lluís: Este es uno de mis temas favoritos, creo que tiene de todo y está muy bien elaborado. 

En lo que me toca como batería te diré que en la parte central con el saxo o flauta, dependiendo de la versión del tema, me lo pasé en grande. Antonio me dijo que quería una batería más libre sobre un 11/4 que cambiaba a un compás de 9/4. Era un reto para mí ya que nunca había tocado sobre esa sucesión de compases. Tenía el saxo sonando para la improvisación, ya que se grabó anterior a la batería y eso me animó a crear una conversación con él. 

Antonio: Es una canción que pasa por diferentes momentos musicales y estilísticos, en la que llegamos a utilizar hasta seis tipos de compases distintos en sus casi diecisiete minutos. Se puede escuchar rock clásico, rock progresivo, tintes de jazz-rock y hasta sonidos folk irlandeses en el final del tema. Los pasajes de flauta y saxo son tremendos, están realmente inspirados y le dan una mayor amplitud a la tímbrica del disco. Me encantan los álbumes que tiene multitud de registros y aristas para que el disco sea capaz de seguir creciendo en su escucha con el tiempo. 



Ya estamos preparados para escuchar la gran suite del disco, "A Fairy Tale For Grown-Ups" (36:01). Me gustaría que comentaseis esta composición para los lectores de Rockliquias.

Lluís: Comentaré algo sobre el proceso de grabación de este tema. Al ser tan largo y variado tuvimos que “trocearlo” en las partes que lo conforman. Todo se grabó en proyectos separados para que después fuesen montados en el mastering. Lo difícil era que en la mezcla cada tema debía tener la misma textura y sonido para no perder el hilo, es decir, que un tema no sonara muy grabe o agudo con respecto al siguiente, ya que eso se notaría en el montaje general de la canción. Igualmente, Antonio lo tenía todo muy bien estructurado y una vez hecho el proceso de mezcla el montaje en mastering no tuvo ningún problema.

Antonio: Desde el principio tuve la intención de hacer para el disco una canción que recogiese una historia sobre la que poder desarrollar una gran idea musical, a modo de los grandes temas clásicos de antes. Ya sabes, pensar en hacer una película en vez de un cortometraje. 

La historia la saqué del capítulo 18 de la cuarta temporada de la serie “Doctor en Alaska” (Northern Exposure) de la que soy muy fan. 

Es un capítulo genial donde aparece un personaje al que se le juzga por su apariencia, pero que tiene detrás una historia que contar. Es un poco lo que pasa en la sociedad actual, todo el mundo tiene una opinión sobre todas las cosas, aunque se tenga una gran desinformación. Eso provoca unos juicios de valor que no se corresponden con la realidad y que pueden llegar a ser muy injustos y a hacer mucho daño.

Musicalmente son siete partes que siguen un mismo hilo conductor y que van aportando muchos registros musicales distintos. 

La primera parte, “Northern Lights” es un instrumental inspirado estilística y musicalmente en “Get Real” pero resolviéndolo de diferente forma y con algún guiño jazzero por momentos.

Change of Revue” nos sitúa en la historia contada y cantada por Izaga entre una base de arpegios de guitarra y sonidos de cuerda en los teclados, a los que se suman la batería, el bajo y unos Hammonds que van cambiando la dinámica y la fuerza en el tema.

En la tercera parte “S.A.D.” (Solitude Affective Disorder), con una entrada liderada por los teclados analógicos y la acústica de 12 cuerdas, y donde por momentos Be Bop Deluxe sobrevuela el tema, hacemos una prosopopeya con la soledad, que se convierte en un personaje de la historia y donde musicalmente hasta se puede escuchar una Bossa Nova, que desemboca en un ambiente Pinkfloydiano con un solo de guitarra largo de más de dos minutos, retomando al final con la fuerza de la batería y el bajo el tema principal.

Hacia el minuto 21 y en un ambiente muy etéreo, comienza “The World Had Turned Over” (And I Couldn´t Hold On) con unos armónicos en la guitarra y un Hammond que sostienen toda la canción    y donde Izaga desarrolla una maravillosa interpretación con la voz.

La instrumental “Moonlight Labyrinth” comienza con la entrada del bajo dando paso al resto de instrumentos, en este tema que comanda la guitarra entre sonidos de la escala menor armónica y un piano eléctrico con mucho groove.

Las voces inician “Second Thoughts” entre teclados, guitarras, y con el bajo y la batería marcando el camino de toda la canción. Cambios constantes de tono y una parte final con una crítica feroz en su letra, dan la entrada a lo que será la conclusión del disco.

Sonidos muy Genesis para el final de la suite, en el inicio de “The Sum Of Your Fears”, donde las voces se mantienen a dúo hasta el final, que llega con un crescendo en los instrumentos para cerrar los 36 minutos de canción. 



Supongo que con la que está cayendo, será difícil programar una presentación oficial.

Antonio: El primer objetivo era editar el disco y eso ya lo hemos conseguido. Obviamente realizar una presentación y una gira siempre está en la mente de un músico que saca un trabajo nuevo, pero la situación actual condiciona y nos hace pensar a corto plazo, luego ya veremos. 


¿Cómo veis el panorama musical en Alicante?

Pedro Pablo: Los locales de ensayo en Alicante están llenos y parece que hay bastante talento y multitud de estilos. Cuando yo empecé éramos muy pocos grupos y eso ha cambiado mucho.

Lluís: Alicante es un sitio con grandes artistas. Hay muchos músicos y bandas de muy variados estilos, pero lo que creo que suele fallar es en la unión de todos ellos. Supongo que eso sucederá en otros lugares igual, pero al menos en Alicante veo que se crean guetos entre bandas y se crea una especie de batalla, en vez de unirse entre todos, ya que este mundo es pequeño, al fin y al cabo. 

También por su tema turístico hay muchas bandas de versiones, siendo un mercado copado solo por las típicas de hace años que se dedican a ello sin dejar espacio a otras a comenzar. Ello muchas veces genera una división entre bandas de versiones y bandas de música propia, cosa que no entiendo porque la música no es competición.

Al final cada uno va a lo suyo y se resume en que no hay unión para poder generar un circuito estable musical para el público. 

Ya si hablamos de salas o la reacción del ayuntamiento a promover la música en directo y demás es otro tema.


Tenéis la ventana de Rockliquias para invitar a nuestros lectores a escuchar vuestra música 

Pedro Pablo: Es un disco con un gran trabajo coral y con colaboraciones de mucho talento. Obviamente es un álbum denso, que gana con el tiempo y repetidas escuchas, debido a la cantidad de matices que ofrecen los temas.

Lluís: Ha sido un disco creado desde el corazón, sin ninguna pretenciosidad fuera de hacer algo real y divertido para todos. Creo que se puede percibir en la grabación el buen rollo que hubo en todo el proceso y como cada músico puso su grano de arena. 

Igualmente, creo que hay que aplaudir a Izaga y a Antonio por su creatividad, fuerza y buen elegir en los músicos con los que querían compartir este viaje.

Considero que “I Just Wanna Break Even” es un disco atemporal y que esta definición le va a venir muy bien, tanto por el sonido logrado como por las composiciones que lo integran.

Antonio: Ha sido un viaje maravilloso, donde hemos disfrutado del trayecto, sin mirar demasiado el destino, porque lo realmente importante era lo que estábamos haciendo y como lo hacíamos. 

Finalmente te diría que le des al play, cierres los ojos y trates de disfrutar de la escucha.






Contacto:










P.D: Cualquier banda que esté interesada en aparecer en  esta sección puede ponerse en contacto con nosotros  : rockliquias@hotmail.com



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Tasavallan Presidentti: Changing Times And Movements - Live in Finland And Sweden 1970-1971

La mítica banda junto con Wigwam pionera de la música Progresista en Finlandia. 



Svart Records tiene un proyecto de archivo en curso con la banda, cuyo primer fruto, fue el álbum "Live in Lambertland" en 2019, ahora agotado. El siguiente en la serie es la compilación en vivo "Changing Times and Movements", que se lanzará en abril de 2021. Mientras que Live in Lambertland fue un disco en directo completo con el vocalista de los últimos días de la banda, Eero Raittinen, el próximo trabajo doble consta de un documental de los primeros años de Tasavallan Presidentti con el vocalista de origen inglés Frank Robson a la cabeza.



La obra consta de tres grabaciones en directo llevadas a cabo entre los años1970 y 1971. Las primeras actuaciones datan del primer festival Ruisrock en Turku, Finlandia, en 1970 y del Festival Skeppsholmen en Estocolmo, Suecia, justo el mismo verano. El disco concluye con una aparición en vivo en el Festival Poppop en Lappeenranta, Finlandia en 1971. Estos documentos de archivo inéditos presentan una muestra de la formidable presencia escénica que Tasavallan Presidentti tuvo en los primeros días de su carrera.

Changing Times and Movements incluye además de las interpretaciones en vivo del material de los dos primeros álbumes de estudio de la banda, seis temas que la banda nunca grabó. Whirlwind Nightmare, The Old Woman y Gigolo fueron finalmente grabados por la vocalista de rock finlandesa Kirka en idioma finlandés, pero esta es la primera vez que se presentan como originales de Tasavallan Presidentti en inglés. Going Back fue una canción de Frank Robson, abandonada cuando Robson dejó la banda. Impressions of India terminó en el primer álbum en solitario de Jukka Tolonen y Ain’t Ya Coming Home es una versión de Blodwyn Pig que la banda solía tocar en vivo en esa época.

Luis Arnaldo Álvarez








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OMEGA - 200 Years After The Last War (1974 / Bacillus-Bellaphon)

 Como Nektar, los húngaros Omega se dieron a conocer internacionalmente en los 70 al fichar por un sello propulsor del rock alemán como fue Bellaphon. No es de extrañar pues, que en ésa década se les confundiera con toda la tropa de teutones que invadía Europa. Esto hizo que fuera la primera banda tras el telón de Acero, en ser conocida en el circuito rock mundial. 



Comenzando en 1962 en pleno beat, pasarían por todas las etapas de la historia del rock. La formación clásica quedaría como tal en 1971, y estuvo reunida cerca de 40 años. Su cantante Janos Kobor es ahora el único miembro original. Tras la muerte hace unos días del gran teclista Laszlo Benko. Parte fundamental en el sonido space-hard rock, de Omega. A él va dedicada ésta reseña. Recuerdo escuchar éste álbum en una FM de verdad, en los finales 70. De ésas que todavía no habían sido invadidas por comentaristas gritones, aleccionadores políticos,  anuncios en bombardeo contínuo y reggaetón-makina como ruido de fondo vitalicio. Dejaban caras de LP enteras, sin interrupción.  No sin antes, un señor muy serio anunciar el nombre del artista y su obra. Ahí descubrí mi propio Eldorado. 



Cuando escuché por primera vez la "Suite" (19'23) que ocupa toda la cara A, mi expresión bobalicona pero pensativa, sólo tenía en mente que aquello era el mejor disco de "rock sinfónico" (se llamaba a "eso" así), que había escuchado nunca. A la media hora ya había descubierto otro que se quedaba con ése título, claro. El órgano de Benko introducía la pieza junto a etéreos platos de Ferenc Debreceni. La voz de Kobor era trascendente, y con la mellotronada del bajista Tamas Mihaly que caía ipso-facto, aquello era como para no impresionar a un crío que empezaba (yo), en aquellas artes mágicas. Los riffs implacables de Gyorgy Molnar les daba un aspecto hard rock que pienso les sentó fenomenal, para poder subsistir tras el boom del Prog. Dieter Dierks (cerebro detrás del sonido Scorpions 70s), y Peter Hauke en la producción,  también ayudaban a ése caudal sonoro que los equiparaba con los más musculosos Karthago, Eloy o Jane. Sus días psych fueron de utilidad para el inserto de space adornos nada desechables. Aproximadamente,  éste fue su sexto álbum  (comparando salidas húngaras e internacionales). Y su formación musical era de las más completas del panorama progresivo, con casi ya 10 años juntos. Por momentos cercanos a Deep Purple, Pretty Things, Hawkwind o toda la escudería alemana. Muy completos, vaya. El Hammond manda en rítmica floydiana,  la voz solista se mece en las galaxias, y la guitarra se muestra afilada como bayonetas del Ejército Austro-Húngaro. Tienen fuerza, a la vez que  la solemnidad de campeones Downer como Spring o Fantasy. Increible. 



La vuelta al vinilo se ameniza con "Help to Find Me" (7'41) en un comienzo pletórico de mini-Moog que debe su ímpetu a ELP o Triumvirat, tanto como a Uriah Heep o Lucifer's Friend. Pero el Moog solo de analogía grasienta escupe la misma sustancia viscosa corrosiva que el de Keith Emerson. "200 Years After the Last War" (5'11), -título por el que tuvieron problemas de edición en su represivo país -,  y "You Don't Know" (3'25) cierran ésta joya con dos canciones muy distintas. El tema-título implica dominio acústico-mellotron-coral, muy húngaro en su naturaleza, con slide y guitar solo absolutamente psico. Mientras que la última, estruja la era Purple más deseada, la del "Machine Head", y la retuercen con la chulería que tienen los tumbaos al caminar. Cierre triunfal de mi álbum favorito de Omega. Tienen más,  conste. Y todavía siguen, sin signos de cansancio. Admirable.

J.J. IGLESIAS




Temas
01 - Suite 00:01

02 - Help To Find Me 19:27

03 - 200 Years After The Last War 27:10

04 - You Don't Know 32:31






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APE SKULL - Fields of Unconscious (2020/ Skronk)

 Merece la pena, ya lo creo que sí. Perder un tiempo de vez en cuando, explorando la escena under actual del stoner,  desert, heavy psych o retro hard. Porque ante la avalancha de miméticos clones de Black Sabbath, también existen nombres que toman otras opciones más imaginativas. 



Desde los más kraut, a los más puristas hard blues. Y ahí pondría muy de cerca a los italianos Ape Skull,  que con su ya tercer trabajo, éste "Fields of Unconscious", optaron a los primeros  puestos del underground heavy psych del pasado año. Formados en 2008 y con un homónimo "Ape Skull" (2013) y "Fly Camel Fly" (2016), que los asentó como grandes del género en su resurrección más pura. No podía ser de otro modo que se trate de un power trío formado por la llameante  guitarra de Fulvio Cartacci, el atronador bajo de Pierpaolo Pastorelli y la batería destructora de Giuliano Padroni,  a su vez, la voz solista de muy buen tensado. Igual que los coros de sus compañeros. 

La intro de "Fields of Unconscious" (4'05) es un puntapié al pasado sin miramientos. Esto suena a 1967 sin temblarles el pulso. En una audición a ciegas me la hubieran colado. Desde The Who a The Yardbirds. De Sir Lord Baltimore (otros con batería - cantante) a Cream,  esto suena a perfección proto - hard de la buena. Emocionado me tienen, con éste trallazo del mejor garage-heavy psych. Para "That's All i Want" (6'55) nos adelantamos un par de años más y nos ponemos en 1969. Concretamente en su nochevieja con la Band of Gypsys. Cartacci se apodera del espíritu  de Hendrix en su lado más salvaje funk (un fuerte en Ape Skull), mientras que Padroni lo hace de Buddy Miles en sus demoledores ritmos y voz. Casi una experiencia religiosa el placer que producen éste tipo de resurrecciones zombie. Esto tiene peligro, macarra-power, material de sinfonola  en sucio bar lleno de humo y cristales rotos.  Qué pena que muchos ya no conozcan ésa sensación. Yo la llevo en la sangre. Que me hierve cuando entran los ácidos riffs killer de "Freedom" (3'16), -sin relación con la del zurdo mágico -, pero sí con el inmenso tonelaje que transmitía el recientemente desaparecido,  Leslie West. Si señor, aquí suenan a los mejores Mountain con devoción,  respeto y absoluto cuidado por parecerlo. Pastorelli está en su rol de Pappalardi con un asilvestrado bajo, haciendo las veces de guitarra rítmica y cuatro cuerdas asesinas. 

Y sigue el divino trance con otra macarrada bluesistica como es "I'm Coming Home, Baby" (4'10), que te lleva a la granja de Pepito (iaiao), de Josefus,  Crow,  Bubble Puppy,  Poobah o Blue Cheer, para que te rebozes bien en el barro cerduno.

Damos la vuelta a ésta tortilla grasienta y una tribu arapahoe sin vacunar nos sale al paso con ritmos y danza india, a la manera de Redbone, Xit o Winterhawk, en "Heya" (7'12). Psicodelia bruta y ácida con guitarras a la Krieger/Gallaguer, y más ritmos trotones que en "American Woman". Con el "Heya Heya He!" para hacer el gamberro con los zapatos de plataforma bien altos y el pata de elefante cuanto más ancho mejor. Vaya subidón de adrenalina! En vivo puede producir colapsos rarunos de placer inmenso. Y más ahora, que estamos desentrenados de catar buen rock live. 

Blues cerdaco a bocajarro nos endilgan con "Glory Days" (6'17), con el alma puesta en cada segundo de ejecución.  Grand Funk Railroad, Tangerine, Dust o Captain Beyond son captados psicofonicamente en palpable admiración. Jodo con Ape Skull. Miedito. Terminan la andanada de hostias decibelicas con "Atom in The Sky" (5'57), y ahora se nos ponen british con los más macarruzos Deep Purple del "Machine Head". Esto es peligro, amenaza, joder,  el espíritu hard rock llevado a su más pura y descomunal esencia. Si éste disco te deja frío es que estás muerto.



"Fields of Unconscious" es "justo lo que el médico me recetó", como diría el Nugent. Ganas de vida y de vivirla.....Hostia ya!

J.J. IGLESIAS


Temas

Fields Of Unconscious 4:05

That's All I Want 6:55

Freedom 3:46

I'm Coming Home, Baby 4:10

Heya 7:12

Glory Days 6:17

Atom In The Sky 5:57








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