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RUSH - 2112 (1976, Anthem)

Un mundo. Mundo futuro y añejo a la par. Mundo dominado por una sociedad que niega la forma singular de los pronombres, que borra del vocabulario palabras como yo, tú, él o ella. Un régimen en el que impera la dictadura de un colectivismo que anula a la unidad estanca. Suena allí un silbido electrónico, casi el aullar del viento del mañana, una obertura que crece a golpe de tres instrumentos, batería, bajo y guitarra, que magnifican extraños ecos, que avisan de un comienzo imparable –tal vez de un cambio–. La novela Anthem de Ayn Rand queda reflejada ya desde las primeras notas del LP 2112 (1976) de los canadienses Rush. Se abre el telón de los mundos distópicos.



Alisa Zinovievna Rosenbaum, más conocida en el ámbito literario cual Ayn Rand, fue una escritora rusa, natural de San Petersburgo, que lo mismo ejerció de ensayista, filósofa o creadora de muy originales novelas. Fallecida en 1982, Rand será siempre recordada por obras como Red Pawn, We The Living o la aquí seleccionada Anthem (1938). Este Himno o ¡Vivir!, como también se la conoció en nuestro país, es la historia de Igualdad 7-2521, un chaval que nos narra su subsistencia en la ya citada sociedad que sólo cree en el nosotros, en lo plural como pieza única. No se puede alzar a uno sobre otro, estimarle en demasía. Los hermanos de ese mundo futuro, que a la postre son la totalidad de sus habitantes, no deben ni pueden hacer distinciones. Todos a la misma altura y con igual concepto ante su gran familia social.



Todavía, eso sí, quedan restos de los que se conocen como “Tiempos Innominados”, recuerdos de la sociedad que caducó y sobre la que se implantó esta nueva forma de proceder. Igualdad 7-2521, colmado siempre de una curiosidad imposible de apagar, terminará dando con ellos, con los vestigios de lo que pudo ser, fue y dejó de latir como vía por la que evolucionar. Tras este descubrimiento su vida cambia: poco a poco va más allá, experimenta con nuevas cosas que desde el Consejo Mundial de los Estudiosos están terminantemente prohibidas para la sociedad del nosotros, vosotros y ellos. Conocerá el amor hacia uno de sus hermanos plurales, hacia una mujer nombrada como Libertad 5-3000, y, ante todo, redescubrirá la electricidad.

Este punto, el de la electricidad recuperada en la clandestinidad, es muy importante como nexo de unión a los textos que plantea este disco de Rush. Y es que por aquí sale a flote gracias a la mano del power trío una disciplina cultural tan fundamental como la música. La historia que escribe el recientemente desaparecido Neil Peart, baterista del combo originario de Canadá, también tiene un centro tiránico que moldea las conductas y cuyos sabios son los llamados Sacerdotes de los Templos de Syrinx. El personaje protagonista del relato musicado halla su particular “electricidad” materializada en una guitarra dentro de ese mundo futuro que prohíbe cualquier medio de expresión artística. Él, al igual que hace Igualdad 7-2521, intenta dar a conocer el resultado de sus pesquisas a los más altos estamentos, a esos Consejos intocables cuya palabra es ley.


Sus noticias no serán bien recibidas por los citados capitostes, algo que un poco más adelante pasaré a tratar; pero primero fijémonos en cómo Neil, Geddy Lee y Alex Lifeson toman una característica fotografía musical de esos “templos del conocimiento y poder absolutista”. Hay algo de marcialidad sobre los parches de Peart, con desgarros sonoros muy marcados en la extensión de los riffs de guitarra de Alex. Todavía se está poniendo sobre la mesa sónica la obertura cuando, pasados los cuatro minutos de reproducción, y tras varias explosiones, Geddy recita: «And the meek shall inherit the earth». La marcha del tridente entra en acción como si de encender un simple interruptor se tratase. Lee canta envalentonado, beligerante, casi hiriente; narra la vida de esos sacerdotes que se dedican a controlar y ha mantener vigentes las reglas o normativas por las que se regirá la Federación. Aseguran que ellos se hacen cargo de todo para evitar al resto de la sociedad la necesidad de pensar, de preguntarse por las razones de las cosas. Esta parte es dura en lo musical, con unos puentes lustrosos en los que el hard rock sólo se suaviza un tanto cuando transita por los estribillos.  


“Discovery”, la pequeña pieza de poco más de tres minutos en la que el protagonista halla la guitarra, ya citada antes en el artículo, es un precioso arreglo totalmente calmo. Hay algunas reminiscencias del principio de ese “Amazing Journey” de los británicos The Who, esa emoción contenida en bellas notas de guitarra que aquí solamente evolucionan saltando a un nuevo escalón cuando llega la parte de “Presentation”. Es entonces el centro del desencuentro entre el protagonista y los sacerdotes. La presentación del instrumento musical se sintetiza en un pop preciosista que será contestado con rabia rock por la comunidad conocida como The Priests of the Temples of Syrinx. Ellos acusarán al joven de hacerles creer en una especie de juguete que ya ayudó, según su visión, a destruir la ancestral raza humana. Uno de los sacerdotes destruirá la guitarra y, como muestra de esa victoria del régimen dictatorial, la base rítmica recupera la partitura ya ejecutada en los estribillos de “The Temples Of Syrinx”, colchón sonoro sobre el que un frenético solo a las seis cuerdas de Lifeson parece querer ahogar un postrero grito de angustia del instrumento.


Los pasajes quinto, sexto y ese “Grand Finale” que hace como epílogo el séptimo intentan dar algunas pinceladas abstractas de la desazón que colma a nuestro protagonista una vez que descubre el encanto del pasado prohibido, de cómo ya sólo quiere vivir en el sueño de aquella raza anterior. La obra parece quedar abierta en su cierre, con el oyente libre para escoger si los templos desparecen o si sus sacerdotes siguen gobernando. Sin embargo, el propio Neil Peart aseguraba que las frases finales que se escuchan en los últimos segundos de tan magnífica y extensa composición –«Atención a todos los planetas de la Federación Solar, hemos asumido el control»– no son otra cosa que el aviso de la victoria de nuestra civilización sobre la tiránica sociedad futura. En la novela de Ayn Rand, Igualdad 7-2521, rebautizado como Prometeo, descubre junto a Gea (la anteriormente conocida cual Libertad 5-3000) en un libro del ayer la palabra “Ego”. Por fin toma conciencia del individualismo, sobreponiéndose al dolor que le ha causado la incomprensión y veto del Consejo Mundial de los Estudiosos.

Más de una similitud entre ambas ideas que el letrista de Rush asegura fue, en gran medida, casual. Según palabras del propio Neil: «La inspiración estaba allí. [...] Terminó siendo bastante similar a la obra titulada Himno y escrita por Ayn Rand, pero esto es algo de lo que no me percaté cuando estaba trabajando en ello. Entonces, cuando fue tomando forma, los paralelismos se convirtieron en algo evidente para mí. [...] Así que la acredité en el álbum». No importa, ya que el resultado que consiguió la agrupación musical irradia tal personalidad y talento a la hora de acercarse a la sci-fi que al virtuoso baterista Peart se le puede perdonar cualquier desliz a la hora de inspirarse o, indirectamente, adaptar todo un clásico.

Ahora bien, cualquier acólito de Rush, cualquier amante del rock progresivo que conoce el álbum 2112 pondría el grito en el cielo si este nuevo artículo terminase aquí pues, ¿dónde quedan las cinco piezas restantes del LP? Cierto, ya que este vinilo no sólo contenía esa odisea musical ya analizada. Un quinteto de canciones más rellenaba el redondo, cortes rockeros sobre lo que se conocía por entonces como los “cigarritos de la risa” y sus fuentes de cultivo (“A Passage To Bangkok”) o construcciones progresivas en homenaje a seriales de misterio y ciencia ficción televisiva (“The Twilight Zone”, basado en dos capítulos del programa de igual título: “Will The Real Martian Please Stand Up?” y “Stopover In A Quiet Town”). Los aires hard florecen en “Something For Nothing”, mientras “Lessons” y “Tears” tal vez quedan como los presentes con menos sustancia en esta cabalgata de regalos para nuestros pabellones auditivos –si bien el último de los citados cuenta con la participación de Hugh Syme al melotrón–.


Pero, no nos engañemos, este trabajo se parió para dar máxima gloria a sus veinte minutos de apertura. Si no fuese así, por qué cada detalle de su portada y de su empaquetado hace referencia a la ya relatada historia. La estrella roja se supone que representa a la Red Star de la Solar Federation, mientras The Starman es el protagonista que se enfrenta contra la dictadura del futuro –una figura, todo sea subrayado debidamente, que desde entonces sería logotipo y hasta casi mascota de estos experimentales canadienses–.
por Sergio Guillén




Temas
2112 0:00  
-Overture 00:46
-The Temples Of Syrinx 04:32 
-Discovery 06:49   
-Presentation 10:14   
-Oracle: The Dream 13:55
-Soliloquy 16:01   
-Grand Finale 18:17

A Passage To Bangkok 20:33 
The Twilight Zone 24:07
Lessons 27:30   
Tears 31:19
Something For Nothing 34:53






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VIRIDITAS - Red Mars (2018 / Viriditas)

No le falta ambición a ésta banda de nuevo cuño, procedente de Hampshire, Inglaterra. Autoedición,  varias voces solistas, narrador, sci-fi concept album sobre una novela de mismo nombre de Kim Stanley Robinson, y todo en un mismo debut, "Red Mars". Mike Waters (voz), Julie Kvaerndrup (voz, teclados), David Stanton y Thomas Williams (guitarras), John Wills (batería) y Mike Bridge (bajo), componen el grupo. 


Aglutinan en su primera obra fuentes inspirativas de diversa índole. Y algunas de ésas ramificaciones,  tienen que ver con nuestras músicas de lunes. Teclados casi berlineses como apertura de "Red Mars" (3'23), y lo que se intuía cobra forma : Una película sonora de ciencia ficción en toda regla. Instrumental éste con sinfo-cósmico envoltorio en la línea de Wallenstein. Que enlaza con "The Killing" (6'44), y uno se acuerda de los conceptuales históricos de Wakeman, por lo del narrador antes del tema. Psico-sinfonismo de tendencia alemana que persiste. Eloy ante todo. Y todo el pelotón que le sigue: Jane, Lady, Shaa Khan, Ramses, Novalis, Firehorse.....La alternancia de voz solista de ambos sexos puede dar sensación  deja-vu de Ayreon. Pero Viriditas son más calmados que los holandeses. 

Perezosas guitarras gilmourianas nos llevan a "Ares" (6'26), con la chica cantando fenomenal, sobre nubes algodonosas floydianas, bajo en constante predominio (líder?), y piano de personal orientación,  sopesado por batería parlante a considerar. "Khalia" (8'00) no reniega de un cierto aire pomp en composición,  algo hard por su rítmica eléctrica,  y  grandilocuencia vocal de alto nivel, en especial la cantante femenina. Mellotron (o sonido de) entra en la ecuación con bonitos juegos de guitarras y un bajo protagonista en todo momento. La intro de "Blood on the Airwaves" (7'18) podría ser obra de cualquier pionero neo prog de primeros 80. Pero tal vez aquellos también fueron influidos por nombres alemanes de los mencionados antes. Ésa ambientación siniestroide le iría perfecta a Alice Cooper (juro que me imagino ahí su voz). Y la instrumentación me lleva a los primeros Marillion o IQ. Puede que el factor british pese demasiado en Viriditas, aunque hasta ahora, no había reparado en ello, llevándome más por sendas teutonas. 

La comilona sale de la bandeja con "We See Red" (25'05). Hay que estar muy seguro de sí mismo (o estar loco) para plantar un pino de 25 minutos en tu disco de debut. Una pieza llena de guiños y "sources" inspiradoras. Con The Flower Kings en primer lugar. Y ésa es una fuente multi-efectos con tentáculos hacia toda la historia del rock. Por supuesto con toques psych space rock, como hace el señor Stolt cuando le sale de los mismísimos. Viriditas no iba a ser menos y tomando ésa base como plantilla de trabajo, se explayan con pasmosa agilidad en vericuetos "psychnfo". Esto es, un poco de ambos mundos, para llegar con éxito al oído de ambos parroquianos. Los ejercicios guitarreros estilo David Gilmour ayudan a ése cometido sin problema. Efectivamente,  Pendragon en su para mí,  mejor etapa, la de "The Window of Life" / "The Masquerade Overture", utilizaron los mismos condimentos que aquí se aplican. Pero recuerda que esto es un debut, y como tal, su madurez es sorprendente. 


Terminan con "Beyond the Reach of Fools" (5'01), una pieza que en los últimos Eloy no desentonaria nada. Las maneras de Frank Bornemann, componiendo o con su guitarra, flotan en el ambiente en ésta despedida de oro. "Red Mars" es un bipolar aunque excelente primer paso de Veriditas. Los cuales tienen a punto ya su segundo "Green Planet", un doble album que rubrica su valiente ambición artística. Tienen pinta de valor futuro seguro.
J.J. IGLESIAS


 



 gsagg







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JON EVAN BAND - Live 1966

Todos recordamos la introducción al piano que hizo Jon Evan en el tema "Locomotive Breath" del "Aqualung". Entró como músico intitado en el "Benefit" de los Jethro Tull y permaneció en sus filas durante diez años grabado discos tan memorables como "Aqualung" (1971), Thick as a Brick" (1972), "A Passion Play" (1973), "War Child" (1974), "Minstrel in the Gallery" (1975), "Too Old to Rock'n'Roll: Too Toung to Die!" (1976), "Songs from the Wood" (1977), "Heavy Horses" (1978) y "Stormwatch" (1979).


John Spencer Evans nace en Blackpool, una localidad costera a 54 kilometros al noroeste de Manchester. Su madre, que era profesora de piano, le enseña a tocarlo aunque también muestra interes por la batería. En el colegio conoce a Ian Anderson y Jeffrey Hammond con los que forma en 1963 "The Blades". El padre de Evans le financia la compra de un Hammond y en 1965 la banda pasa a denominarse "The John Evan Band" con una formación integrada por Ian Anderson (voz, guitarra, armónica), Jeffrey Hammond (bajo), John Evans (órgano), Barrie Barlow (batería), Jim Dolan (trompeta) y Martin Skyrme (saxo tenor). John abandonaría la formación en 1967 para estudiar farmacia. En 1970 volvería ha encontrarse con sus compañeros en Jethro Tull.



La grabación nos traslada al concierto de la Jon Evan Band en Casterton, Reino Unido, en septiembre de 1966. El documento sonoro fue rescatado por David Rees, presidente de "A New Day", un club de fans de Jethro Tull. El álbum se lanzó en 1990 a través de la discográfica A New Day Records y se incluyó, en formato CD y cassette, en un número de la revista "A New Day". La foto de la portada no corresponde con la formación que integraba la  banda en el evento de Casterton. En concreto la instantánea pertenece  a la que se hicieron en el programa de televisión Firstime y en ella aparece Glenn Cornick, el primer bajista de los Tull. En cuanto a la música tenemos mucho soul y rhythm and blues. Un Ian Anderson de 19 años casi irreconocible si no fuera por sus comentarios entre l temas. Múltiples versiones entre las que destacan "Mr Pitiful" y "Respect", de Otis Redding. "Straight No Chaser" está grabado en el salón de la casa de Evans teniendo como guitarrista a Chris Riley. El inconveniente es el sonido de este documento histórico, sólo para verdaderos sufridores.
J.C.Miñana


Temas
1 Twine Time
2 Hold On I'm Coming
3 Let The Good Times Roll
4 Don't Fight It
5 Respect
6 Water
7 Everything's Gonna Be Alright
8 Mr Pitful
9 Boot-Leg
10 Stupidity
11 Pink Champagne
12 I Want You
13 Wade In The Water
14 Work Song
15 Shake
16 Twine Time
17 Last Night
18 Straight No Chaser




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SCHIZOPHRENIC SPACERS - Whips, Freaks and Bones (2003 / SS) (Rockliquias Bandas)

Sale Lon Spitfire a escena y en cuestión de segundos comprendes que estás ante un rock'n'roll animal. Tiene el aura. Contagia al instante su "rockismo" como si el género fuera algo joven y una novedad. Como si los 50, 60 y 70 fueran atrapados a un golpe de micro. Todo un alma mater de ésta banda barcelonesa, y todo carisma en actitud, voz solista y ocasional guitarra. Doy fe. 20 años avalan ya a ésta explosiva formación de hard rock'n'roll. Admiradores de Alice Cooper (han tocado con alguno de los "Billion Dollar Babies"!), el sonido Detroit y el classic rock con pedigrí. Dos demos previas en 2000 / 01 precedieron a su primer álbum autofinanciado, "Whips, Freaks & Bones". Cañonazo irresistible con los artilleros Rusty (guitarra solista), Honky (bajo), Dave Shadow (batería) y Norbert (teclados). Y con Lon Spitfire como loco maestro de ceremonias impredecibles, en éste vudú rock de alto octanaje alcohólico. 


 Los primeros segundos de "Two Coins in the Bathroom" traen sacudidas eléctricas de rifferama incandescente. Eddie "Fast" Clarke punteando en la silla eléctrica.....wah wah con experience arropado por una banda de gitanos, en la tierra de la dama eléctrica. Boogie hard hirviente en el careto con "Late Night in Brown City", con una voz que recuerda a David Lee Roth, en un combo gemelo de MC5. Buena combinación. Saludan a The Rockets de Jim McCarthy, o los mismos Cactus.

Los "Rusty's Tales" siguen por cáustica acidez rock'n'roller,  ahora Diamond Dave baila enloquecido con Mick Farren. Y ésta fiesta arrolladora no hay quien la pare. Me hace gracia escribir esto en pleno confinamiento vírico,  pero ni todos los virus guarros del planeta pueden con la juerga de ésta canción. "Scared Shitless" tiene la autenticidad de Dave Edmunds o Chris Spedding. Y ésa misma carga de sinceridad y ganas de cachondeo trae "Hunch". Me consta la alta sapiencia musical de ésta banda, y éso se transmite en purista inspiración sin límites. Arrogancia necesaria que ofrece implícita el oficiar en tan sagrada religión. 

Dando la vuelta a la placa, "I'm the Show" es una presentación - declaración de principios, que divulga la diversión sin límites  (muy loable, pero en un mal momento ahora mismo). Inmediata, entra "When the Devil Comes Down", entre Steppenwolf, Guess Who y.....sí,  la voz del primer Van Halen, el único. No faltan guiños instrumentales a la Alice Cooper Band  setentera de original buen gusto. Con final apocalíptico y grandioso que pone todo patas arriba. Sin descanso, "Long Black Haired Woman" podría ser Brownsville Station, Bloodrock o Blue Oyster Cult. Así de "pura raza" plantea el andamiaje. Así pues, "Trucks in North Way" responde a parámetros similares lanzados a toda hostia por la autopista, con el cartucho 4 pistas escupiendo a Foghat con la misma mala baba  con la que se fabricaban los clásicos en décadas gloriosas. Y esto lo es. Clásico. "Sick Minds" pone fin al party animal con Aerosmith vibes, y furia berseerker desbocada por toda la patrulla Esquizofrénica Espacial. Guitarras oxidadas en Jack Daniels,  puestas al rojo con la maestría de The Yardbirds, una canción - jam que hace pensar en seguir la fiesta con "Rocks" o "Toys in the Attic".


Contundentes y convincentes hasta la reverencia. Un histórico debut para enmarcar. Desde entonces, media docena de trabajos hacen su discografía oficial. Otra paralela ha seguido en forma de sus "Bootleg Series" en donde han homenajeado a Beatles y ZZ Top. Aunque en ése ámbito,  son recordados sus conciertos dedicados a Thin Lizzy o especialmente,  The Who. Una furia sobre el escenario que recomiendo de corazón. Esto es pureza rock.
J.J. IGLESIAS


 


Contacto:

P.D: Cualquier banda que esté interesada en aparecer en  esta sección puede ponerse en contacto con nosotros  : rockliquias@hotmail.com

Imprescindible realizar una música con referencias al rock de los 70

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ROZ VITALIS - Compassionizer (2007)

Seguimos avanzando en la discografía de estos señores mientras el confinamiento domiciliario se ha apoderado de nuestras vidas y no se sabe por cuanto tiempo. Ahora es momento de ver el comportamiento humano a nivel general. De ver el grado de prudencia y sentido común y también de comprobar a parte de los políticos, el porcentaje amplio de descerebrados a nivel mundial.


 Ahora hay tiempo y mucho, casi demasiado, para la reflexión. No importa. Decía medio en broma que no había experimentado tanta sensación de tranquilidad y paz como en estos días de reclusión. La ventaja de no ver a nadie. Para las personas acostumbradas a “socializar” esto es difícil de entender, pero para los que en su momento en el pasado “socializamos” demasiado esto es como una bendición. La relación humana cansa mucho conforme te haces viejo y aun a sabiendas de que tanto educación, como empatía y amistad son monedas de cuño falso, aprendes a utilizarlas convenientemente.

Conforme me adentro en la discografía de esta gente hay sentimientos encontrados. Por una parte, tienen “su cosa” que es como decir de forma inexacta que por una parte me gustan por la otra los estamparía contra una pared. Este ejercicio de comentar músicas que no conoces previamente y lo haces mientras lo escuchas tiene el peligro de apresurarte y dar opiniones subjetivas. No obstante, toda crítica musical es subjetiva. Siempre. Esto es fácil de deducir. Yo no soporto músicas que a otros les encantan y viceversa. El concepto de que la música une y que tiene un componente emocional solidario es falso. Nadie escucha de la misma forma de la misma manera que no siente por igual. Se consideró el rock como un movimiento unitario generacional y esto es cierto siempre que se haga desde una perspectiva superficial. Generalmente la música va con el carácter y la personalidad de cada uno, pero curiosamente como ya apunté y lo repito hoy: cara a la galería no nos mostramos como se deduciría por la música que oímos. Muchas veces impostamos una máscara por la misma manera que necesitamos socializar para no romper el equilibrio de la relación humana.

Ivan Rozmainsky / keyboards, recorders, percussion, samples, virtual synth Sydius / guitars Yuri Verba / clarinets es la acreditación de su álbum número cinco. No aparecen voces “humanas” lo cual agradezco y mi oído también. Ya de entrada “Destino Trágico” tiene una pinta diferente. Es muy experimental, pero hay una actividad que no existía en anteriores pasajes más monótonos y por lo tanto previsiblemente aburridos. Las alusiones a una forma de música sacra contemporánea como dislocada en tempo y de-construida como se diría en términos gastronómicos se impregna constantemente. 

En “Otoño de Hipocresía” podemos escuchar un piano académico que hasta resulta agradable, aunque no por ello se olvide de la atonalidad y disonancia que es algo que siempre molesta y mola a la vez. Teclados retorcidos por doquier y bastante pesadilla sonora que en ocasiones alterna con misticismos y ritualismo étnico. La frivolidad del tema título con pianola y guitarra eléctrica y percusiones electrónicas, se mezcla con cierto sarcasmo sonoro y la locura habitual de residencia psiquiátrica. La música es bastante difícil. Más que antaño, pero a la vez más interesante. 

“Bondad Esquiva” es algo más sensato y equilibrado melódicamente entre sus pianos y percusiones afinadas. El resto parte de esta combinación que vamos escuchando bastante más estructurada que en tiempos pretéritos mostraban. Una vez escuchado el disco compruebo que la cosa ha mejorado considerablemente. La música tiene más aristas, más contrastes, más diversidad. Lo que se deduce en que es más entretenida. Hay algunos trabajos de Roz Vitalis por venir. Comprobaremos si la cosa va en alza o volveremos a necesitar protector gástrico. 
Alberto Torró





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CAILYN LLOYD - Four Pieces (2012)

Si su primer disco puede encuadrarse más en un rock blues sofisticado con guiños a algunos covers prog, aquí la señora Lloyd  demuestra todo su potencial en una música que combina de manera magistral la influencia de la música del romanticismo tardío con una sensibilidad actualizada y perfectamente llevada a los terrenos del rock y de la guitarra eléctrica principalmente. 


Este cuatro piezas es un trabajo arriesgado. A nadie se le habría ocurrido adaptar una pieza del compositor británico del siglo XX Ralph Vaughan Williams (1872-1958) llevada a terrenos diferentes. Esto ocurre con Fantasía (Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis en el original clásico). La música de Williams solo se prestaría en manos de Robert John Godfrey y los The Enid. Demasiado refinamiento clásico que resuelve de una manera muy original. Me ha tocado de cerca porque Vaughan Williams es uno de mis compositores favoritos y tengo las grabaciones de todas sus obras. Resulta reconfortante escuchar adaptaciones curiosas de obras clásicas y en concreto basándose en compositores no tan conocidos para la mayoría y con piezas tan complejas como ésta. Aquí la orquestación está completamente en manos de Cailyn entre suntuosos teclados y una poderosa guitarra solista ejerciendo de voz principal en la línea melódica. La solemnidad de la versión del compositor se traduce en una pieza tensa y dramática. A su vez Thomas Tallis fue también un organista y compositor británico del siglo XVI cuya producción fue la música sacra. Así pues, la esencia de esto que escuchamos, aunque compuesta en 1910 tiene cinco siglos. La pulcritud de la soberbia guitarra de esta mujer nos trae al presente una música perdida en el polvo de los tiempos.

En “Largo” nos encontramos de nuevo con otra adaptación que no es otra que el famoso movimiento lento de la “Sinfonía del Nuevo Mundo” del compositor checo Antonin Dvorak compuesta en 1893 como homenaje a su estancia en Estados Unidos. La obra posee una famosa y bonita melodía utilizada muy a menudo por diferentes referencias en lo que conocemos como música “moderna”. La instrumentación aquí es básicamente piano, teclados de base, bajo, batería y las guitarras dobladas ya inconfundibles de Cailyn Lloyd con ese sabor rock-blues perfectamente ensamblado que da un efecto emocionante. Durante el desarrollo de la misma las variaciones permiten degustar con los oídos el impecable estilo de esta señora. El trasfondo romántico de la obra se funde acertadamente con el hard-rock-blues. Podría parecer un perfecto sacrilegio para los puristas pero la obra es de tal rigor y calidad interpretativa que toda persona con cierto conocimiento global de la música apreciará sin ninguna duda.

“Adagio” o lo que es lo mismo el famoso “Adagio para Cuerdas” del norteamericano Samuel Barber (1910-1981) prefigura el número tres. Esta pieza ha sido siempre una de esas cosas sueltas e individuales sobrecogedoras que comprimen el alma. La secuencia melódica de cuerdas superpuestas en el original produce al mismo tiempo una sensación de tristeza profunda y satisfacción melódica difícilmente expresable en palabras. Esta obra de profundo dramatismo ha sido empleada incluso en funerales de figuras tan célebres como Grace Kelly, el Presidente Kennedy o Albert Einstein entre muchos otros. Al igual que todas las piezas de este disco la guitarra solista es la verdadera protagonista que bajo una cuidada instrumentación y arreglos se las arregla por momentos para arrancar toda la pena y la tristeza que esta dolorosa e inmortal composición clásica.


En “Nocturno” sin aparecer una acreditación clara podría haber alguna relación con Chopin y el romanticismo del siglo XIX. No logro identificarlo claramente, pero puede asegurarte que esta pieza suena mucho a las últimas producciones de Andy Latimer. Sin ser demasiado Camel moderno, sí que me suena bastante por la forma melódica de puntear la melodía y por la rítmica característica en la parte central del tema. En definitiva, un álbum sumamente agradable y con partes realmente emocionantes que gana con más escuchas.
Alberto Torró



 





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HÄLLAS - Conundrum (2020 / RMV Grammofon)

Hay bandas jóvenes que toman el juramento eterno de reproducir con exactitud determinados momentos musicales, (qué tiempos cuando éstos sustituían a los anuncios, con clips jevis en los 80!). Y resulta que lo hacen mejor que los supervivientes de aquellos tiempos.


 Le pasa a éstos suecos, cómo no, que comenzaron en 2011 enamorados de la NWOBHM, y que se marcaron un homónimo EP en 2015 más que pasable, un puro homenaje a aquel tiempo. Allí ya invocaban a los Maiden mid-80s con la honestidad de los que son músicos y fans nerds al mismo tiempo. Especie ésta escasa, que suele ser vista por encima del hombro por las "estrellas profesionales". Esos que no suelen escuchar una puta mierda. Así les va. El paso de gigante que dieron Hällas en 2017 con "Excerpts from a Future Past" fue brutal. Un paso que ni los mismos Maiden se han atrevido a dar nunca. Aún a pesar de que su líder sea un completo progger. Pero la pasta está en el heavy. Y a Steve Harris le gusta más la plata que el prog, evidentemente. Y a Rod Smallwood, más. Ése primer álbum largo de Hällas les llevó al Sweden Fest, y a tocar con Kadavar y un montón de gente actual interesante, a la que se han venido a sumar ellos mismos. Sus nombres son Nicklas Malmqvist (teclados), Marcus Pettersson y Alexander Moraitis (guitarras), Kasper Eriksson (batería) y Tommy Alexandersson (voz solista y bajo). 

Su "síndrome del segundo álbum" no ha sido nada dramático,  la verdad. Porque "Conundrum" va sofisticando la fórmula diez años por delante entre disco y disco. Si aquel primero fue de 10 claro, éste sigue sin bajar nota. Puede que lo Pomp-keyboards dominated" esté tomando su sitio para quedarse. Intuyo que era la pretensión de ésta banda desde el principio. La fílmica intro de "Ascension" (1'41) podría pertenecer a un disco alemán de la Escuela de Berlín. Para dar paso a "Beyond Night and Day" (5'57) y mostrarnos inesperadas tonadas vocales más cercanas a Yes, dentro de un planteamiento hard-pomper donde los teclados tienen tanto (o más) protagonismo que las guitarras. Sigue ése encantador poso NWOBHMM pero desde los valientes de ése movimiento, que se atrevieron con la estrategia más progresiva : Nightwing, Magnum, Saracen, Demon, Legend, Dawnwatcher, Gaskin......O los que arremetieron al Neo Prog con suficientes dosis de hard rock. Como Twelfth Night, Dagaband, Quasar Jadis...Mézclese con prudencia, y ahí tiene usted puro elixir Hällas. Con la misma finura se desarrolla "Strider" (5'47), con una voz poco comparable a nadie, pero atrayente y sugestiva. Con unas líneas vocales de inspiración folkie que traen al recuerdo la cosecha más añeja de Wishbone Ash. Profundamente british, éstos suecos. Teclados omnipresentes y de vetusto calado, corales de sentida épica y magnificencia,  sección rítmica perfecta conductora de la orquesta (y con Simmons drums en algún momento, para hacer más fidedigno el asunto), guitarras contenidas......Bastante inusual pero efectivo. Cuando entran, su liderazgo es más prominente. Otra señal de su inteligencia componiendo. "Tear of a Traitor" (3'16), con un bajo Steve Harris-influenced, abre con la elegancia que ya los caracteriza. Clásico hard rock que se cuela recordando hasta a Deep Purple. Antes recomendaría esto a un fan de Magnum que de Maiden.

Una que podría ser de Saga o Asia es "Carry On" (4'05), pomp colosal que suena a segunda mitad 80s con precisión de francotirador. Mellotron gregoriano para el inicio de "Labyrinth of Distant Echoes" (7'14) y entrada en tromba de todo Hällas, en otra plena representación hard 70s/80s, cuando la palabra "prog" se medía mejor. Al menos con más prudencia. Las dual-guitars hacen su trabajo y deshacen corazoncitos que vivieron aquella época,  a pesar que ellos no. Con ése arsenal teclistico, todo suena celestial y creíble. Lo dicho, lo que nunca se atrevió a hacer Maiden. Casi encuentro a los Genesis de Gabriel, en su niquelada parte instrumental. 


"Blinded by the Emerald Mist" (7'00) es otra desmesura. Como si Nightwing llevará a Jon Lord. Abiertamente prog, pero sin perder sus momentos de tensión. Y lo mismo se puede decir de "Fading Hero" (8'53), bacanal pomper que en un "Aqua / Aura / Arena" de los Asia with Payne, quedaría clavado. Añadiendo guitarras a la Turner-Powell y progresiones verdaderamente imaginativas. Éstos tres últimos cortes, con su mayor cilindrada temporal, conllevan el mayor peso prog de la obra. Hällas vuelven al sobresaliente sobrado. Si bien están cada vez más lejos de su influencia Maiden. Lo celebro.
J.J. IGLESIAS











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TYCOON - Tycoon (1979, Arista)

“Me entristece anunciar que el pasado 7 de noviembre de 2007 Norman Mershon, cantante y principal compositor de la banda Tycoon, y uno de mis mejores amigos durante los últimos 28 años, ha fallecido a causa de la enfermedad del hígado que padecía. Era uno de los mejores seres humanos que han camino por la Tierra. Lo echaré de menos más de lo que os podéis imaginar. Todo mi amor para su maravillosa esposa y sus hijos. Norman será profundamente recordado por siempre”. Este texto aparece firmado por Dean Sciarra en el portal Its About Music (classicmusicvault.com), más en concreto en la página dedicada al grupo neoyorquino Tycoon. Y es que desde dicha Web se ponía a la venta el elepé de la banda titulado Opportunity Knocks, el que sería tercer disco oficial de la apuesta y el que se vieron obligados a autofinanciarse en 1983 cuando el sello Arista se los quitó de encima sin demasiados miramientos. Pero retrocedamos a finales de la década de los años 70 para entender lo incomprensible, de primeras, de aquella situación.


Apenas escasos meses tras aparecer en el mercado el álbum homónimo de unos Tycoon liderados por Norman Mershon y el bajista Mark Kreider, sus componentes ya disfrutan de las mieles del éxito gracias al single “Such A Woman”, canción de la que se graba un videoclip promocional y que golpea de lleno a principios de 1979 en el Top 40. El sexteto se cierra gracias a Michael Fonfara a los teclados, Mark Rivera al saxo y las percusiones, Jon Gordon a las guitarras y sintetizadores y Richard Steinberg a la batería. El vinilo estaba producido por Robert John “Mutt” Lange, que en 1978 acaba de ocuparse de iguales labores para Savoy Brown en su Savage Return, para City Boy en su Book Early o para los Outlaws en Playin’ To Win, por citar tres de las seis más que remarcables producciones que firmó aquel año. Lange pone en contacto a Rivera con una banda para la que está trabajando, los Foreigner que en diciembre de 1980 entran a grabar en los Electric Lady Studios neoyorquinos su larga duración titulado 4. Mark pasará a colaborar con el nombrado combo desde 1981 a 1988, y posteriormente de 1991 a 1999; de igual manera será pieza clave en la banda de Billy Joel de 1982 a 2005 y de 2007 hasta la actualidad –compaginando todo esto con trabajos para decenas de grupos o artistas–.


Tycoon es un álbum con gran sabor Foreigner, aunque se mantiene perfectamente sin necesidad de comparaciones. “Slow Down Boy”, “Don’t You Cry No More”, “Don’t Worry”, “How Long” o el ya subrayado sencillo “Such A Woman” es AOR de alta calidad; “The Way That It Goes” tiene un curioso ritmo que se asemeja a un medio tempo de calypso bañado en adult oriented rock, mientras el sonido de “Too Late” parece preconizar el rock melódico de la primera mitad de los años 80. Para el siguiente Turn Out The Lights, todavía con Arista, Mershon y Kreider ya dirigen sin dudas el barco y las apariciones de parte de las antiguas filas de Tycoon (Rivera y Gordon) son meros detalles de viejas amistades, simples cameos. Después de aquello, lo anticipado al inicio de este análisis: Clive Davis, gerifalte de Arista, no renueva al conjunto y sin apenas esperarlo se ven en la calle. Según explicarían con posterioridad, a Davis, obsesionado por entonces con el estilo que traía por bandera la creciente new wave neoyorquina, le había dejado de interesar el camino por el que andaban las canciones que firmaban Norman y Mark.
por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com









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MARKEY FUNK - Modular Show Part 1 - Space Age Groove (2012 / Markey Funk) SERIE PIONEROS

Para nuestra serie pioneros de hoy, os traigo algo especial. Efectivamente,  la fuente de sonidos utilizada consta de iniciadores electrónicos,  buscadores de onda y científicos de la primigenia síntesis. Así como extractos de Library Music, Space Age Pop, Psychsploitaition, early 70s soundtracks.....Pero seleccionado, mezclado, depurado y (nunca mejor dicho) sintetizado, por el israelí Markey Funk, en 2012. Autoeditado por él, y pienso que con una batería orgánica de su propia cosecha, se van sucediendo todos los extractos recopilados, en una suerte encadenada de primeros moogers, que suenan increíblemente actuales en las expertas manos de Markey.


Una treintena de tracks tienen su razón de ser aún a pesar de que su procedencia sea de muy diversa índole. El honor de inaugurar ésta primitiva-pero-moderna sesión,  lo tiene la inolvidable Delia Derbyshire con su "Frontier to Knowledge". Su objetivo experimentador queda perfecto para un inicio de éstas características,  que sin silencios en todo el disco, enlaza con Barry Lipman en un extracto muy cinemático. Entran ritmos de batería que ayudan a dar un hilo conductor a todo lo seleccionado, cuando es procedente hacerlo. Sam Sklair & Gus Galbraith nos parecen estar demostrando un outtake del "Brain Salad Surgery". "Motives" de Simon Park es como una peli de acción futurista de los 60. En donde, como en todo el álbum,  la analogía modular es reina absoluta del sonido espectacular que vamos a encontrar. 

A éste respecto también Markey Funk ha hecho un trabajo excelente. Así como la selección de material, que es un contínuo paseo por la pionera música electrónica,  pero con una perspectiva realmente actual. Peter Bonello con su "Electronic track 10" suena a unos lounge Kraftwerk. Bernard Estardy trae esencias ciber-psico. Jacky Giordiano se ensambla como parte de un mismo tema, algo muy conseguido. Hiro Tsanuda ajusta minimalismo rítmico con "Pattern ABCDE", que se desarrolla con el "Signals" de Klaus Weiss y el "Pop Electronique #1" de Cecil Leuter. Con ritmos percusivos casi drum & bass, desembocan en "Poligoni", del gran Ennio Morricone. Psych-jungle-vintage-futurista para excitar la mente a niveles expansivos,  sin necesidad de química milagrosa. Que seguido por el "Electro Soul" de Richard C. Sanders,  torna en peli de bajos fondos en el ghetto de Harlem y persecuciones de peinados afro. The Moog Machine expone puro moogexploitation en su más tópica,  naif y encantadora forma. Que se encargan de continuar The Easy Listening Group casi al estilo Keith Emerson. 

No podía faltar en éste desfile de científicos majaras con sus locos cacharros, Jean-Jacques Perrey y su Space Age de salón,  a lo James Bond. La audición va tomando diversos derroteros, según haya sido seleccionado uno u otro intérprete, que si pertenecen al mismo género,  puede durar la secuencia más o menos. Siempre sin pausa, lo que hace una escucha apabullante, llena de matices y colores, casi estresante. Pero muy, muy divertida. En la parte de Moggi-Roger Davi-Peter Wisher, una especie de jazzy kraut surreal parece tomar las riendas de la sesión. Así como psicodelia-mainstream-ácida de jingles 60s. O pseudo-funk como el "Electra-Loo" de Fred Weinberg y la magia Steampunk real del innovador pionero-de-bata-blanca,  Raymond Scott. El despliegue de rarezas no cesa en su hora de duración. John Murtaugh, Daphne Oram,  Marc Duval, Pierre Laurency, Bruno Spoerri, Svan Libaek, The Science Fiction Corporation....El trabajo compilatorio y de darle un sentido lógico a todo esto, ha sido titánico,  se intuye.


Markey Funk se marcó un sensacional viaje por los iniciadores de la electrónica exploradora. Con oscuros nombres, protagonistas anónimos de un género que es ya leyenda y futuro a la vez. Un extraordinario catálogo,  coordinado con verdadera pericia musical.
J.J. IGLESIAS

Temas
1.Frontier To Knowledge by Delia Derbyshire
2.Act Of Threat by Berry Lipman
3.Readout by Sam Sklair & Gus Galbraith
4.Motives 1 by Simon Park
5.Electronic Track 10 by Peter Bonello
6.Emeute А Tokyo by Bernard Estardy
7.Magnolia by Jacky Giordano
8.Pattern A.B.C.D.E. by Hiro Tsunoda
9.Signals by Klaus Weiss
10.Pop Electronique No. 1 by Cecil Leuter
11.Poligoni by Ennio Morricone
12.Electro Soul by Richard C. Sanders
13.Spinning wheel by The Moog Machine
14.Shaft Duro by The “Easy Listening” Group
15.Soul city by Jean-Jacques Perrey
16.Gadget by Moggi
17.Syncope Mind by Roger Davy
18.Gooseberry Fool by Peter Wilsher
19.Electra-Loo by Fred Weinberg
20.The Wing Thing by Raymond Scott
21.Orbit III by Orbit III
22.Slinky by John Murtaugh
23.'pillot' Crazy Drum by David Perian & Alberto Baldan
24.Food Preservation by Daphne Oram
25.The Whistler by Johnny Hawksworth
26.Space Walker by Timezone
27.Bottoms Up by Marc Duval and His Music
28.Sour Soul by Gentle Rain
29.Mecanic - Mecanique by Pierre Laurency
30.Industry Computer by The Science Fiction Corporation
31.Age Of Cannons 2 by Bruno Spoerri
32.And Beyond by Sven Libaek




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