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EN MEMORIA DE DOS GRANDES: RAYMOND GÓMEZ / EDUARDO RODRIGUEZ RODWAY

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 Tan triste como inevitable. No paran los decesos de leyendas de la música. Y en nuestro país, tampoco somos ajenos a un hecho que por desgracia, es ley de vida. El 29 de Julio nos dejaba el gran guitarrista Ray Gómez. Nacido en Casablanca pero viviendo en España desde muy joven. Antes de cumplir los 20 años, ya había estado con Pekenikes y Pop Tops. Con éstos últimos llegando al número 1 en varios países. En 1970 forma en La Mosca, con un notable álbum,  " Fly ", inmerso en el rock progresivo del momento. Amigo de George Harrison, se traslada a Londres. Donde es habitual verlo con Keith Emerson, Patrick Moraz, Jon Anderson, Mike Ratledge o Bob Tench. En 1974 viaja a USA y graba una sesión para John Lennon.  Por mediación de Will Lee, entra en el círculo jazz rock norteamericano. Colabora con Stanley Clarke, Deodato, Narada Michael Walden o Herbie Hancock. En 1976 graba "School Days" con Stanley Clarke. Y entra en el Olimpo de los grandes guitarristas del circuito....

NIL - QUARENTE JOURS SUR LE SIANI (UNICORN RECORDS) (2003)

 Los galos habían despejado dudas flotantes en la laguna de la incógnita con la publicación de su "Novo Sub Sole" dentro de la cada vez más pomposa comunidad progresista. El citado trabajo fue uno de los discos más vendidos del Unicorn. 



El plan de estrategia comenzaba a originarse dentro de un voluminoso marco encuadrado en el conceptualismo contemporáneo donde el perfecto As oculto tras la manga para sacudir aún más si cabe, la agitada cuerda de un tenso año 2003 lleva por título "Quarante Jours sur le Sinaï". Propuesta que se graba  en el año 2002 y que por orden y decreto de naufrago sello canadiense es reeditado en en el año 2006, para que la misma entidad discográfica se atribuya ''Horroris Causa'' en lo que se refiere a una de las cumbres de propuestas innovadoras de la música actual.

Obviamente, recorrer el sur de Sinai, a modo conceptual no es tarea fácil,  y requiere compromiso absoluto en el compromiso de un proyecto de investigación bien documentado. Y es que, hablamos de tratar sobre el apogeo y la caída de la legendaria Atlántida y su descendencia y  del Egipto ancestral. Así que, quien toma las riendas en tan calenturienta tarea para mentes de diminuta segmentación, es el teclista Benjamin Croizy respaldado del guitarrista e instrumentista de viento David Maurin junto con  Samuel Maurin completando la sección de cuerdas,  y Frank Niebel batería y percusión. Des esta forma se cimenta la tercera entrega discográfica de NIL, obra responsable de otorgarle al grupo reconocimiento internacional. 



Un álbum básicamente instrumental, que cuenta con la aportación de Roselyne Berhet como vocalista invitada. Una aportación que causó tal impresión, que Roselyne se suma a la banda como miembro oficial del mismo. Cabe destacar la participación de otros músicos como  Eric Vedovatiy Samy Cyr en los coros, sumadas a la de  Anne Caryol en el Cello, Hervé Franconi al Saxo Soprano, François Pernel en el Arpa y Audrey Casella en la narración. .

El proceso de grabación del disco fue llevado a cabo en un periplo de dos largos que se resumen en un total de 29 fragmentos seccionados en dos partes, una metodología muy propia de las normas creativas, resolutivas y de ejecución de las músicas avanzadas, en ramificaciones progresistas  de descendencia experimental, donde predomina la disonancia,  las armonías melódicas, y  por supuesto, la sensibilidad.  

Desde su puesta en circulación, los atributos y ubicaciones estilísticas con las que la obra sigue contando inclusive hasta nuestros días, han sido tan dispares como inoportunas, desde el Metal, ojo al dato, reitero, desde el Metal y quizá porque ciertos desarrollos simétricos de cuerdas fuesen tratados con mesura siguiendo el repelente guion de la vanguardia y las anomalía de la producción... Pasando por la música disco... Será por que las cajas empleadas por el baterista Niebel fuesen tratadas con más opacidad que armónicos dentro de la diversidad en aplicaciones al gusto por la combinación de medidas en las dunas de los sonidos progresivos, donde las pulgadas de 13 sustentadas con la nobleza del Arce o el Abedul, son puro bocatto di cardinale tanto para bateristas, como técnicos como productores... Pero como bien se vienen apreciando desde hace más de cinco décadas dentro de la música de nuestro tiempo, la tendencia de los críticos radica en la escalada a la cima de un campanario, para atentar despiadadamente contra la sencillez, un hecho que quizá esté propiciado por la grasienta mugre que cubre sus telescópicos puntos de mira.



Una obra de esta magnitud, pasto de la fluidez emergente del esfuerzo y del legado conservador de una escena leal a las formas y métodos académicos de la interpretación, solo puede situarse en lo magistral, un terno que durante siglos ha venido auspiciando la música generada con criterio y vistas a la innovación. Por lo tanto, no hay que dejarse guiar por aquellos textos encerrados en párrafos de extensos latifundios de helada palidez, a la hora de buscar el marco que mejor le pueda convenir a una musculosa obra musical, y más aún, cuando las mismas lenguas hablan un dialecto turbio ante puesto a un producto conciso y avalado por el rigor del Avant Garde en estado puro. 

Luis Arnaldo Álvarez



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