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EMBRYO - Rocksession (1973, Brain)

En 1972 la agrupación Embryo grabaría dos de sus trabajos más recordados: Rocksession y We Keep On. Las sesiones del primero comenzaron en marzo, mientras que para el segundo se eligió el mes de diciembre. En cualquier caso, ambos elepés aparecieron en el mercado a lo largo del año siguiente, un 73 que vería como el último en llegar sería el primero en aposentarse como obra cumbre. En facto, We Keep On y sus influencias de Miles Davis idearon a su manera un camino excitante por el que visitar el jazz fusión germano de aquella década. Lo curioso de todo este asunto reside en Rocksession, un vinilo al que le dio sombra otro lanzamiento y que, sin embargo, respetaba la imagen revolucionaría que ya estaban ofreciendo los componentes de Embryo por aquellos días.


Christian Burchard, multiinstrumentista y pieza clave en el mantenimiento del combo, fue en 1969 pieza base sobre la que montar esta salida de tono y ruptura de estatutos en lo que se consideraba la escena vanguardista alemana en cuanto a música se refiere. Sus primeros paseos por los estudios de grabación dieron como resultado grabaciones bastante estándar, totalmente ligadas a los sueños psicodélicos que se empezaban a diluir con los años sesenta. La realidad de una nueva década estaría dispuesta a barrer hasta los posos del recuerdo más duradero. Tres años antes de que Bowie pudiese preguntarse en una de sus tonadas, ataviado con ropas bohemias y una interminable mata de pelo, si había vida en Marte, el conocido como Movimiento del 68 tiene lugar para que la contracultura joven y con inquietudes luche por su sitio en las cuatro paredes ajadas de la realidad de mediados de aquella década. El Mayo francés, su repercusión, las medidas tomadas por miles de estudiantes a raíz de esta revolución cultural, estaba relacionado como grueso de una batalla por el espontáneo grito a favor de las libertades y los nuevos pensamientos.


El final del tratado como Verano del Amor, los cambios políticos, el salto de década y, en gran medida, cierta apatía que renqueaba tras la primera euforia reivindicativa, terminaron por apagar fuegos y dejar pequeñas lumbres en unos jóvenes que con los años perdieron sus valores de cambio. Con esta montaña rusa de acontecimientos que para 1970 toma el carril cuesta abajo, no es de extrañar que los estamentos más reaccionarios suelten en el río de ideas la magnificación de un sentir derrotista y decadente. Esa decadencia cultural con la que quieren frenar el empuje renovador termina siendo pegatina con la que lastrar malsanamente una música que hasta ese momento había sido punta de lanza para dar a conocer de forma sencilla la en ocasiones sesuda revolución. Lo que se había comprendido hasta algunas décadas antes como música popular, en los años 60 tornó en valiosa arma de poder con el que muchas propuestas innovadoras creaban universos paralelos muy alejados del grisáceo aspecto de una sociedad adulta que estaba extrañamente disfrutando de un estado caduco. Todos debieron encontrar su sitio, y de seguro Embryo tenía ya asimilada una visión en el retrovisor como para no caer en bucles artísticos.


Su Father, Son And Holy Ghosts del 72 ya rascaba alto y dejaba un línea profundamente marcada. Era el disco de transición, aquel trabajo por el que hacerse mayores sin renegar de su espíritu primero. Cuando vieron las posibilidades que el rock podía obtener fusionándose con el jazz, un cielo despejado se abrió ante sus ojos. Rocksession es finalmente el atrevimiento con voz alta, el que pone los pies en la mesa y asegura no apearse de la diligencia. Tan importante fue su mejora que hasta los más atrevidos les convirtieron en los rivales directos desde Alemania de los británicos King Crimson. 


Su primer larga duración de 1973, el aquí analizado, se estructura en cuatro piezas desconcertantes en sus minutos. “A Place To Go” es la tranquilizadora bienvenida de corto recorrido que pronto suelta al oyente en un universo fragmentado en tres composiciones oceánicas (“Entrances”, “Warm Canto” y “Dirge”). La magnitud de este conjunto de pasajes coloristas, que pueden seguir mitificando un space rock más onírico como inmortalizar los finales en los que se esperaba atracar a la postre en la escena de Canterbury, hace de Rocksession un redondo de culto a tener muy en cuenta en las más selectas sesiones de melomanías irredentas.
por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com






Temas
A Place To Go 0:00
Entrances 4:10 
Warm Canto 19:48  
Dirge  30:00





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ONEOHTRIX POINT NEVER - Good Time (2017 / Warp)

Mi buen amigo Rafa Dorado, de la inolvidable revista (y sello) MARGEN, me puso sobre aviso de éste sintetista de nuevo cuño con extraño alias. De verdadero nombre Daniel Lopatin y con base de operaciones en Brooklyn, es también conocido como OPN o KGB Man (por su descendencia rusa). Tras curtirse en los grupos Astronaut e Infinity Window, edita en 2007 "Betrayed in the Octagon". Seguido de "Zones Without People" (2009) y "Russian Mind" (2010), hasta hacer 10 álbumes de electrónica en la que cabe minimalismo, noise o cualquier forma experimental que se le ocurra. 

"Good Time" es la banda sonora de la película de mismo nombre, a la que siguió otra en 2019, "Uncut Gems". En ella la revisitación de la corriente Berlín School que pusiera de moda "Stranger Things" se ha colado por la puerta trasera. Dando un enfoque innegablemente retro a la obra. Como se puede apreciar en la imperante analogía del tema título inicial y sus casi 7 mts. Algo inusual en una banda sonora, y única pieza extendida del disco. Texturas espaciales que deben sin rubor tanto al clásico triunvirato Tangerine Dream, como al chamán Klaus Schulze. De agresivos tonos graves y rítmica computerizada dura, sus solos no exentos de mágica melodía  parecen ejecutados con guitarra eléctrica. Mientras que la tensa ambientación invade cada segundo del tema. 


Continúa el homenaje froesiano de "Bail Bonds", que parece una jam ácida de guitar-heros en la San Francisco de 1967. Surrealismo electrónico cubista con la breve "6th Floor". "Hospital Escape/Access-A-Ride" entra en la ortodoxia cósmic-kraut más severa y analógica,  sin dejar de sonar a música para un pasaje de acción. La oscuridad imperante siempre en su estilo le da verosimilitud teutona. Me gustan particularmente los sonidos que elige para los solos de sinte,  le dan su marca, que se capta al instante. En "Ray Wakes Up" procesa voces y ruidos, como un puzzle sonoro de diferentes imágenes a cada escucha. Sirenas de policía y vetustos sintetizadores con secuenciación clásica nos trae "Entry To White Castle", con la sombra de TD dando cobijo a la inspiración de OPN. Celebro de todo corazón que haya una vuelta electrónica al mundo de las bandas sonoras.Tan ilimitado como para no estancarse jamás,  visto el potencial de las máquinas presentes. La culpa en todo caso será del coco que las maneja. Para "Flashback" comprobamos que nuestro hombre no tiene ése tipo de achaques inspirativos. Esto lo hubiera fichado Brain u Ohr en cerocoma. Mucha originalidad para agregar al repleto cesto del género. 

"Adventurers" es apenas un minuto de vértigo cibernético. .....Que en "Romance Apocalypse" casi parece un esbozo synth-pop a la YMO, Gary Numan o Visage. Un par de minutos densos y sin respiro, de todos modos. La verdad es que ensayos como "The Acid Hits" dan para una sesión schulziana de 30 mts, y me gustaría ver cómo se enfrenta OPN a los largos recorridos, porque su forma de pensar, al viejo estilo, da para éso y mucho más. Diseño atractivo, clase melódica alta y excepcional secuenciación. Esto último queda constatado para "Leaving the Park", que parece un outtake de "Stratosfear". Sublime analogía en fase metamórfica "apatrullando" el cosmos mental del oyente con la convicción del psiconauta más avezado. Nos lleva a los tiempos de "Midnight Express" de Giorgio Moroder, con la naturalidad  del que ha asumido con provecho sus influencias. "Connie" es un efusivo trayecto por el parque AshRa, donde puedes apreciar el exótico jardín botánico sonoro cuidado hasta la obsesión por Gottsching / Ulbrich (maestros jardineros electrónicos), y su alumno aventajado. 


Finalmente "The Pure and the Damned" nos trae la única pieza cantada y no por cualquiera. Iggy Pop nos traslada a la trilogía Berlín de Bowie con su excelente y profunda voz. Perfecta para el spoken, o para emular pesadillas realistas de Roger Waters. Sobrecogedora exhuberancia depresiva. Una brillante banda sonora que nos lleva a los tiempos dorados de las grandes cosechas electrónicas alemanas. Recuerdas "Sorcerer"?.....
J.J. IGLESIAS







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THE GROUNDHOGS - Live at Leed 71

Tony McPhee (voz, guitarra) tomó el nombre de la banda de un tema de  John Lee Hooker con el que estuvieron en su gira britanica a mediados de los sesenta.


En 1971 The Groundhogs estaba formado por Tony McPhee (voz, guitarra), Peter Cruickshank (bajo) y Ken Pustelnik (batería). Hasta la fecha habían publicado tres discos: "Scratching the Surface" (1968), "Blues Obituary " (1969) y "Thank Christ for the Bomb" (1970). Ese mismo año vería la luz su cuarto álbum en estudio "Split". En el mes de marzo acompañaron como teloneros a The Rolling Stones en su gira por Inglaterra y Escocia.


Cuenta la leyenda que fue el propio Mick Jagger quien le dijo al encargado de la mesa de grabar el concierto aprovechando que también se iba a grabar el de los Stones. El show se celebro en la universidad de Leeds el 13 de abril de 1971. Contiene cinco temas ,tres pertenecientes a "Split" y dos del "Thank Christ for the Bomb". Su música podríamos definirla como una versión mucho más ruda de los Cream con toques a lo MC5 y Blue Cheer. Como temas destacados podríamos citar la inicial "Cherry Red" y "Eccentri Man". Buen sonido.
J.C.Miñana








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SCHWARZ - Hard Listening (2000 / Sandwich -Astro)

Allá por 1998, se presentó en mi buzón de improviso un cd que casi inauguraba el sello independiente Greyhead. Eran Schwarz y no venían de Alemania, sino de Murcia. Era el proyecto de Alfonso Schwarz, fundado tras dejar a Fuck My Dreams en 1997.


 "These Songs Mean Nothing" agrupaba una serie de maravillas influenciadas por ilustres caballeros como Neu!, Soft Machine, Syd Barrett, Amon Düül, Can, Bowie, Rundgren.....Un milagroso trabajo para finalizar el siglo. Un pequeño comic fantástico de sonoridad surrealista exquisita. Para su defensa en vivo, forma un grupo cualificado que debuta junto a Manta Ray. Esto solidificará una amistad con frutos. Para el año 2000, la ya banda Schwarz estaba compuesta por Alfonso (voz, guitarras, theremin, sitar,  otros), Juanma Martínez , ex-Fuck My Dreams, (bajo, Jen sx-2000, timpanin, otros), María Dolores Gonzalez (Vox Continental, piano, sampler, otros), J. A. Ross (batería) y César Verdú  (bongos). También reseñable Suloca como artwork y proyecciones, algo en lo que prestan especial atención en vivo. Y que pude comprobar justo con ésta formación,  en una actuación trascendente e impactante. 


Ponen en circulación "Hard Listening", primer disco como grupo de Schwarz, y el que hoy rescatamos. Al año siguiente y por su fuerte conexión con Manta Ray,  se pone en marcha "Heptágono" (2001). Un album primordial, en el que las dos bandas juntan fuerzas para dar forma a uno de los primeros exponentes nacionales de prog del nuevo siglo. Tendremos que traerlo por Rockliquias,  aquí o en la sección del lunes, un día de éstos. "Play Christian Rock" fue un EP de Alfonso en solitario, que saldrá el mismo año que "Cheesy" (2002), donde conforman su formación de trío, Alfonso-Martinez-Verdú. Otra importante aportación artística,  con evolución clara desde su cambio de formato. Como serán los siguientes "Arty Party" (2004), "Heavengazers" (2007, grabado en Alemania) o "Alquimística" (2012). Siguen como trío pero con Alfonso al margen, sólo componiendo los temas. Ahí pierdo la pista de los murcianos......

"Hard Listening" lucía un Silver Surfer desafiante en portada, invitándonos a universos personales muy acogedores. "Ugly World at 9.00AM", -sugerente título-, traía ecos románticos de Kevin Ayers, para ir abriendo boca. Traspasando el umbral kraut con "Hard Listening", donde el Vox Continental organ se convierte en pieza fundamental del sonido psych retro-avant. Una suerte de steampunk sonoro con sus complejidades rítmicas y armónicas ingeniosamente diseñadas. Instrumental alucinógeno de fuerte adicción. Los primeros Soft Machine de Daevid Allen, e incluso The Wilde Flowers, suenan cercanos en "Travels Without Moving" (7'11). Con sus stoned vocals y crescendos lisérgicos cuasi-post rock (glup!). Desconexión, rural feel, libertad bohemia y feliz carpe diem....eso transmite "Sunday", el mismo objetivo filosófico de Canterbury. Con acústicas,  sitar y minimal piano acompañando una voz tranquilizante y relajada.

Volvemos al espacio con "Sun and Moon Vibrations" (6'34), theremin necesario para el retro-transporte, órgano en ondas espirales, y ritmos prestados de Can en "Saw Delight". Lo dejan claro con "I'm Bored with Rock'n'Roll", y se trasladan para contrarrestar el tedio a Düsseldorf, invocando hipnosis colectivas de Kraftwerk, Harmonia o, bien, La Düsseldorf. El ritmo se hace también melodía,  con autómata precisión suiza anticorrosiones por aburrimiento. No dejamos ése territorio en "Outsider" (8'01), trayendo para el nuevo siglo ésa esencia actualizada, incluso con rock industrial, para moldear un nuevo esquema psico de más oscura, pero brillante, ensoñación. 


Los primeros Floyd son invitados en "Through Your Eyes", ( o Caravan, o Tomorrow....), como si esto lo hubiera editado Harvest en 1970, dispuesto para su consumo en el Roundhouse londinense. La lejana constelación de Ralf & Florian se orbita en "Tsunami", con álgebra synth y motorik Liebezeit sin compasión rítmica,  para un instrumental de acertada idiosincrasia kraut. Para "Moonsickness" (7'24) se traen al chalet a Soft Machine en su primigenio modo, también a Gong, e incluso al scandi-prog de nuevo cuño con Mellotron de siniestra ralea : Anekdoten, Landberk y Anglagard como trinidad de superioridad progresiva. Luciendo orgullo. "Narcotic" (6'21) nos lleva al ático de Barrett / Ayers, para desempolvar recuerdos de un pasado añorado y perdido. Que no volverá por mucho que "The Hardest Way"(8'22) nos secuestre en un túnel psicodélico de vórtice onírico al nivel de King Crimson en "The Dance of the Puppets" en 1969. Escucho esto y no puedo creer lo bueno que es.......pero es que nadie se acuerda ya de Schwarz?!!!
J.J. IGLESIAS


 

P.D: Cualquier banda que esté interesada en aparecer en  esta sección puede ponerse en contacto con nosotros  : rockliquias@hotmail.com

Imprescindible realizar una música con referencias al rock de los 70

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LITTLE TRAGEDIES - Obsessed (2011)

Después de recuperar las viejas grabaciones y del cuentecito navideño las tragedias vuelven a la carga con un nuevo álbum de estudio que enlaza con sus discos más robustos y espectaculares.


“Obsesionados” porque ese neo clasicismo de progresivo “sinfonizante” no se pierda y porque no los confundan con las bandas neo, post, alt o metaleras y sientan las bases nuevamente de una música bien articulada, compleja como se debe y lo suficientemente atractiva para oídos envejecidos y jodidos de complacer. En estos tiempos de retrocesos sociales hacia la edad media, reduccionismo intelectual próximo a los homínidos, patriotismos de ardor guerrero, coeficientes cero, creencias absurdas, y salidas del armario de retrógrados, creo que se impone una “desconexión” individual, una huida hacia “templos” escondidos o islas solitarias. Por un lado, las tecnologías, móviles y redes sociales nos han vuelto tontos. La razón científica tampoco tiene suficiente poder y persuasión para curar a los idiotas. Por el otro los oscuros huevos antagónicos con el libre pensador. Todo ello obliga al éxodo. ¿Qué le ha pasado al mundo? ¿Ha servido para algo la educación humanista y la Ilustración? La música, el arte, la filosofía y la literatura se han convertido hoy más que nunca en pequeños reductos de “resistencia”, pero con una actitud solitaria, casi de incomprensión. Da igual lo que hagas dentro del mundo de la creatividad o del libre pensamiento. Estás completamente solo. Además, en el sentido absoluto y literal del término. Lo positivo es que es un motivo de satisfacción y privilegio, pero al mismo tiempo una inagotable fuente de sufrimiento. Música como la de Little Tragedies nos sirve de escape, claro y natural. De que no toda la inteligencia está muerta. Pero concluir también que tener una mente abierta, sensible y creativa es un motivo de tragedia, una condena. Que suerte tienen los tontos llegas a pensar. Es un precio caro que hay que pagar. 

“Obsesionado” es ya el álbum número 12 de esta sensacional banda. En lo personal una alegría de que sea un grupo ruso el que ponga un alto nivel en este tipo de música tan poco agradecido en la historia. También por mi pasión personal por la cultura rusa y en concreto por su música clásica y buena parte de su arte y su literatura. Un pueblo complejo, difícil y especial. “El camino” entra directamente con la melodía de la guitarra solista a dúo con los teclados y la voz recitativa. Es una pieza tensa cuyo riff se queda fácil en la memoria. Ciertamente el desarrollo es lógico y previsible. Es una balada de banda ancha con sinfonismo próximo a unos Flower Kings. Aquí me suenan bastante a los suecos. Una pieza que podría estar por igual en ambos grupos si exceptuamos el idioma y el canto. “Aleluya” juega ligeramente con la troika de Prokofiev y se entremezcla con las típicas estructuras del Focus temprano sin que ambas cosas sean fácilmente reconocibles si no estás familiarizado. 

El “invierno de la vida” es característico tanto en su título como en la música en el espíritu eslavo. Puede que la forma de cantar de Gennady sea siempre bastante similar. Parecen siempre poemas y es la pega constante que cualquiera que sea occidental va a poner. Demasiado similar y lineal siempre. Entiendo que es una forma decididamente personal de hacer las cosas. Llego a la conclusión de que es música instrumental a la que se ha incluido más un poemario recitado que una canción. Creo que es preferible que se interprete de tal forma y será más fácil para los que estamos acostumbrados más a hermosas melodías que a una voz que cuenta historias. No es una bonita canción lo que estamos escuchando es más una lectura musicalizada. Ahí lo dejo. El viejo conquistador es una pieza épica, solemne y pesada hasta la mitad y dramática y triste en el resto. La pieza título tiene una larga introducción de endiablado y nervioso ritmo de batería en su desarrollo y la ya familiar pirotecnia teclística. 


En “Cristo” el estilo pomposo hace su peculiar gala y en la casa del poeta la tranquilidad se impone. Termina con “demasiado tarde” la más larga con sus 12 mtos y un buen comiendo con sonido de orquesta de cámara y severo recogimiento. Todo es infinita tristeza hasta que la potencia se desata y el volcán estalla. No es uno de sus mejores trabajos, pero como siempre mantienen el nivel alto. Demasiada voz para mi gusto, pero aclaro que generalmente en todos los estilos siempre me tira más la música completamente instrumental.
Alberto Torró









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THE PSYCHEDELIC ENSEMBLE - The Myth Of Dying (2010)

Curioso título para los que crean que la muerte es algo especial y trascendente. No voy a quitarles la ilusión a los que piensan que esto tiene algún sentido, pero me tranquiliza la lógica y la razón de que aquí se termina todo. 


Pensar en alguna otra forma de vida después de este desastre biológico me parece una broma de mal gusto. Decía Cioran el pesimista más ilustre después de mi querido Schoppenhauer, que solo la música se escapa de la mortalidad a la que todos estamos abocados irremisiblemente. Ella por si sola es el único analgésico natural que tenemos y la que contribuye de alguna forma a que seamos algo mejores el tiempo que estemos en este teatro del absurdo. Ciertamente nos sobrevive y también calma nuestras miserias. Quizás la única cosa decente que ha hecho el ser humano, aunque no por eso glorifica a los que la crearon porque tampoco eran santos.

La segunda entrega de mister TPE se edita con un año de diferencia como pasará con el siguiente. Parece una suite que subtitula cantos del 1 al 9 al estilo de literatura de Dante y con claro mensaje metafísico. Como buen escéptico la temática transcendental no me interesa lo más mínimo y me carga completamente. La falta de sentido del humor en cualquier aspecto artístico es realmente “pretencioso” y aquí sí que empleo la palabra que tango gusta utilizar a los detractores de la pompa sonora. Me gusta la grandilocuencia sonora porque me divierte y me alegra, pero no su equivalente literario ya sea en la poesía o en cualquier otro tipo de narrativa exaltada y rimbombante y salvo de ello todo lo que sea irreverente y surrealista por supuesto. Tomarse la vida en serio es una condena.

Tras la breve introducción de una ambulancia y la angustia que se respira en 45 segundos entramos en temática con el cántico trascendente. Música angelical o sueños húmedos del que va en la ambulancia con un pie aquí y otro allá. Una pieza bonita y caprichosa con orígenes de la hippilandia caleidoscópica. Suena cálida e inofensiva como una cremita para la irritación pélvica y los dibujos juguetones de los teclados más los bonitos fraseos de guitarra y voces aterciopeladas nos transportan a las décadas prodigiosas de los 60-70´s con la firma del siglo XXI. Que no castiguen el oído ni te rompan el tímpano a día de hoy es una bendición celestial. El siguiente canto trata precisamente de visiones celestiales que no son precisamente tranquilizadoras con una música laberíntica y llena de cortes y contrastes de una más que admirable calidad compositiva. Los nerviosos teclados y la entrecortada guitarra eléctrica no son de fácil escucha, pero mantienen atento el interés de lo que estás escuchando. Hacia la mitad la música vuelve a acariciar con esas melodías en estado de gracia absolutamente agradables. Técnicamente la ejecución es impecable.

 “Beyond The Light” sigue en parecidas circunstancias conceptuales: rápida y elaborada ejecución teclística, donde se mezclan fusión, jazz, rock, música contemporánea y caprichosa inventiva. Si cada instrumento está todo tocado en tiempo real me quito el sombrero, porque a veces la digitación y los cambios llevan una velocidad increíble. Con las técnicas actuales se pueden hacer cosas que hace cuarenta años no se podía y de ahí me surge la duda. Como no podía ser de otra manera pronto aparece el demonio con cuernos y sus secuaces. La música se torna caótica y llena de disonancias y ritmos que recuerdan en algo-bastante al gigante gentil pero más arbitrario y confuso. El sótano de archivo de “tics” progresivos recurrentes arremeten contra el incauto oyente si no está familiarizado con “esas formas” de hacer y ejecutar música. En la siguiente el demonio se lamenta con una guitarra distorsionada a la antigua usanza y el sonido de clavicordio que tanto usaba Kerry Minnear en su banda madre. Se hace un poco pesado el toque bluesy que emplea a medio camino próximo a veces al formulario Zappa época “Bongo Fury”. Algo farragoso el diablillo este. 


La siguiente pieza “El reino de los escépticos” rasguea la guitarra acústica también a la vieja usanza de primeros 70´s con bongos, humo y porros y con la manía de sentarse en el suelo habiendo sillas o mejor aún un sofá blandito. Manías de los hippies. “El misterio de lo divino” lo resuelve en dos minutos con un tristón piano y violín y algún fraseo de guitarra. En “la verdad de la eternidad” se pone jazzy-fusion y vuelven los hermanos Shulman a poseer al sujeto en cuestión durante 12 mtos de sonidos añejos prog. Entretenido su sabor groove de órgano y ritmo sincopadocon los Floyd lunáticos animando el cotarro. Un disco muy diferente del anterior.
Alberto Torró




 





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SHAUN GUERIN - The Epic Quality of Life (2003 / Clearlight)

Hemos entrado en el año 20 del bien entrado siglo XXI, y considero que habría que ir revisitando y recordando a músicos que ayudaron desde los 90, al renacer del rock progresivo como género aceptado, respetado y ya totalmente asentado. Si estimamos aproximada la fecha de 1995 como el NRP, (Nuevo Renacimiento Progresivo), - a pesar de que comenzó antes -, entonces tenemos una serie de nombres que deberían ser rescatados. Para que no caigan en el injusto olvido y en el cliché del resumen simplificado de la historia. Labor que pienso desempeñar a lo largo de éste año. 



Shaun Guerin nació,  como yo, en 1962, pero se apeó del trayecto en 2003. El mismo año que editó su segundo y final álbum,  "The Epic Quality of Life". Con poco más de 40 años, dejó una pequeña herencia musical más que destacable. Su padre había sido John Guerin, top session drummer y miembro de LA Express, banda de Tom Scott que acompañó en muchas ocasiones a Joni Mitchell. Por ello Shaun  comenzó como batería, su instrumento principal. Aunque pronto destacará también como vocalista, compositor y teclista.

Durante ésos aperturistas 90s ejerce como batería y cantante solista en Cinema Show. Banda tributo de Genesis,  cuando éso era todavía algo exótico, novedoso y, abordando el período Gabriel, una temeridad. Shaun Guerin era un super fan del progresivo, gusto heredado de su padre. En 2002 lanza su debut, "By the Dark of Light", título que define el momento del género. Un álbum que apuesta sin complejos por ése estilo que se abre poco a poco al gran público,  a base de sellos pequeños, fanzines y humildes estaciones de radio. Colabora con Clearlight en "Infinity Symphony", y con el supergrupo K2 (Allan Holdsworth, Ken Jaquess, Ryo Okumoto, Doug Sanborn, Yvette Devereaux y Shaun Guerin a la voz solista). Graban "Book of the Dead" en 2003.....da la sensación terrible de que a Guerin le falta el tiempo. Para cuando salga el álbum,  ya no estará entre nosotros. Pero aún un poco antes, completará su segundo y definitivo "The Epic Quality of Life". Donde será el cantante, compositor, batería, teclados, guitarra y bajista. Se ayudará no obstante, de sus amigos en Cinema Show. Dan Shapiro (bajo), John Thomas (guitarras) y Matt Brown (teclados). Es éste su álbum más completo y con más sentido de grupo. Con toda la bombástica habitual del prog USA.



"The Epic Quality of Life" (5'46) vapulea neuronas con claras influencias de ELP y Rush, pero es también equiparable a nueva savia como Magellan, (ésas corales magníficas), y la Magna Carta factory. Sello éste que influyó decididamente en la aprobación a nivel general del hasta entonces estilo tabú. Instrumentalmente exquisitos, con la potencia aplastante de una nueva generación,  finalizan el tema rememorando a Yes. En "A Queen's Tale" (5'51) suenan similares a 3 (Emerson,  Berry & Palmer), en mezcla con sus adorados Genesis gabrielanos, cuya voz de Guerin puede imitar, (también la de Collins), cuando quiere. Imagina la energía desatada de "Tarkus" con los UK de "Danger Money". Ahí tienes una descripción aproximada. Colosal homenaje al prog 70s en ininterrumpida sesión. Entiendo que además de crear, Shaun Guerin (y band) estaban reivindicando. Predicando los evangelios apócrifos progresivos prohibidos hasta entonces. Así que ése derroche constante de guiños se me hace, oído hoy, muy lógico y hasta inteligente. Recuperar el tiempo perdido, (por otra parte, contrarreloj para Guerin), a base de "resúmenes de lo publicado".

"The Edge of the Earth" (5'24) es un sensacional instrumental hackettiano, que debe a los Genesis de finales 70, con un inmenso trabajo percusivo digno de Collins o Thompson. Una especie de "Los Endos", a su particular manera americana. Ése mismo sentido del drama estilo Peter Gabriel queda captado en "Monsters in my Room" (4'45), corte digno de ingresar en "The Lamb....", con su idéntico clima de misterio y oscuro enigma.

Pirotecnia teclistica a la Jobson cae sobre "5 to 60" (6'13), en otro magnífico instrumental de corte muy fílmico y con escapes jazzy de la guitarra,  que nos lo sitúan en el debut de UK. Una preciosa balada gabrielana es "Juliet" (4'18), con su mismo feeling y dedicación.  Algo delicado de veras. Tras el remanso de calma, "Inside of This" (7'46) vuelve a los torbellinos proggers de explosivas teclas emersonianas y sensaciones afirmativas subliminales. No alejadas de World Trade y los planos paralelos de Billy Sherwood. "Say Goodbye" (5'59) no sé si sería premonitorio, o realmente huele a despedida. Además de ser "el último" corte del álbum. .....Como "bonus", (extraño invento que nunca entendí), está "Red Zone" (6'21). Una pieza de jazz rock en la línea de Brand X con innegables cualidades de idéntica superior factura.



No tuvo tiempo Shaun Guerin de demostrar y desarrollar todo su evidente potencial, un caso similar al de Kevin Gilbert. Un 14 de Julio de 2003 su fue con 41 años, privándonos de futuras obras como mínimo, tan estupendas como la que hoy comentamos. Para completistas, existe un tercer álbum,  "Archives", con material nunca editado. Una frustrante resignación. 
J.J. IGLESIAS




Temas
1. The Epic Quality of Life (5:45) 
2. A Queen's Tale (5:51) 
3. The Edge of Earth (5:22) 
4. Monsters in my Room (4:45) 
5. 5 to go (6:13) 
6. Juliet (4:17) 
7. Inside of this (7:47) 
8. Say goodbye (5:59) 
9. Red Zone (8:53) 





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Stealers Wheel - Stealers Wheel (1972, A&M)

En 1971, y apoyado por más de diez músicos invitados, Gerry Rafferty publica el premonitorio Can I Have My Money Back, más de un quinquenio antes de que viera la luz aquel City To City en el que se contenía el hit “Baker Street”. Ese larga duración del 71 significaría el basamento idóneo para que un año después (casi dos atendiendo a los meses de publicación) se presentara ante el gran público el primer disco homónimo del quinteto Stealers Wheel. Una agrupación que llegaba con unas credenciales irreprochables, y es que mucho se valoraba que un álbum escondiera tras sus labores de producción al tándem Leiber/Stoller. 


Los recién nacidos parecían balbuceo como respuesta a Crosby, Stills, Nash & Young, algo similar a lo que había gestado también por aquellos días el trío America. Aunque algo había de cierto en dichas pretensiones, hay que dejar claro que con su carta de presentación el combo enseguida mostró unas maneras que les distanciaban bastantes metros del folk rock y les aposentaban sobre un trono creado a base de melodías pop, guitarras rock y desarrollos de ese soft rock tan característico de los 70 y en definitiva deudor de la psicodelia amable. 

De esta forma, y recorriendo las diez canciones que conseguían rebosar el redondo, el oyente queda ensimismado por seudo baladas de alta carga vocal (“Late Again”, una gema por descubrir, o “You Put Something Better Inside Me”), pasajes de rock marcado y cercano a los inconmensurables Free de Paul Rodgers (“I Get By” o “José”), sin olvidar el buque insignia “Stuck In The Middle”, una tonada que les dio el éxito masivo a los dos lados del Atlántico en 1973. Una creación simple pero efectiva, con un estribillo directo, paradigma del sencillo pop, una apuesta con la que era casi imposible hundirse en el océano de las listas. 


En noviembre del citado 73 saldría a la venta el segundo trabajo de Stealers Wheel, un Ferguslie Park que demostraba a todas luces que el conjunto era verdadera propiedad de la pareja compositiva formada por Gerry Rafferty y Joe Egan, ya que tanto el baterista Rod Coombes, como el guitarrista Paul Pilnick y el bajista Tony Williams, dejaban el barco para jamás volver a enrolarse.
por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com



 





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VAS DEFERENS ORGANIZATION - Drug Bubbles (1999 / Tekito)

Curioso cómo un mismo tiempo de duración,  sirve para denominar a una obra grabada según el momento en que fue editada. Éste "Drug Bubbles" con sus casi 35 mts, en los 70 hubiera sido un long play en toda regla. Pero en 1999, con todavía la hegemonía del cd campando en el mercado, era un "mini-lp". Acostumbrados al desfase de los 80 mts de rigor, que pocos terminábamos de escuchar de una sentada. Entre otras cosas, porque de la mitad al final, por regla general, no había más que relleno y paja.



Vas Deferens Organization se formaron en 1994 en Dallas, Texas, como una comuna creativa de alto poder investigador y experimental. Que en tan pintoresco lugar, sólo me puedo imaginar a Leatherface colaborando con un "modulador de sierra eléctrica", al pandemonium sonoro del grupo. Fundados por Matt Castille y Eric Lumbleau (aquí productor y cover art también), como multiinstrumentistas encargados de dar forma a éste colectivo de miembros siempre cambiantes. En ésta ocasión les acompañan en las mismas funciones polivalentes, David Fargason y Doug Ferguson. Siendo invitados Jim Edgerton (guitarra) y Anna Edgerton (voz). Vas Deferens Organization han trabajado con Brad Laner (Medicine), Mercury Rev y Ariel Pink. Y su extremismo cromático va desde lo esotérico al minimalismo, musique concrete, audio montage,  ethnic & raga y kraut rock. Tienen como unos 15 álbumes y continúan desestabilizando mentes, en la actualidad. La verdad es que su modus operandi me recuerda mucho a colectivos alemanes del tipo Limbus o Amon Düül. 



"Drug Bubbles" (el título habla), comienza con 6 partes subdivididas, como el resto de temas, del inicial "Hors D'oeuvres" (9'02). Kraut comunitario de cuidada improvisación y vocales con cierto delirio a lo Damo Suzuki. Psicodelia atemporal que perfectamente podría haber sido elaborada en un estudio-laboratorio de Conrad Plank o Dieter Dierks, en 1972. Primera generación de Berlín y Dusseldorf se entremezcla en un collage de sonidos realmente inventivos y magnéticos. Un dictatorial bajo de sonoridad Rickenbaker se hace guía para todas las demás fuentes de sonido y ritmos en apariencia, anárquicos. Sólo en un modo de pensamiento "free form", libre de encorsetadas leyes musicales que no hacen más que limitar lo ilimitado, se puede llegar a éste nivel de creación desmesurada. Cuando se dice lo de "todo está ya inventado", es porque no se ha tenido en cuenta la opción mencionada. Libertad de reglas y afinaciones. Ahí está el verdadero futuro. Puede que para un "oyente de los 40", esto sea un martirio chino, (para mí lo son los 40), pero para oídos entrenados, es otra perspectiva mucho más densa y enriquecedora de música en estado puro. 



"Entrees" (8'01) también se divide en 7 partes imposibles de diferenciar, a no ser que seas uno de los músicos. Es como una cadena de montaje con un capataz, (siempre ése imperante bajo), que marca las pautas laborales a seguir para el resto de operarios  (instrumentos), puestos de ácido hasta las cejas. El "producto" fabricado abre puertas dimensionales y de percepción,  sólo que aquí cada mente forma su propio universo existencial. No creo que como yo la percibo,  sirva para el resto, y viceversa. A los referidos Limbus y Amon Düül (sin II), habría que añadir Cosmic Jokers, Can, primer Deuter, Dom, Lothar Meid, Golem, Faust o Lava.



"Candies and Confections" (15'57) conforma siete partes de más enfebrecida creación con el hipnótico zumbido del bajo y su microcosmos sonoro con miles de detalles a su alrededor. Una pequeña maravilla enloquecida que te hace sentir tan libre, como la música a la que te expones, (es tu responsabilidad). Sin restricciones. Número 1 en Europa.....el planeta, no el continente.
J.J. IGLESIAS 






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BUSTER BROWN - Something to say (1974)

Buster Brown fue una  banda australiana de los años setenta que contó en sus filas con músicos que posteriormente obtuvieron el éxito en otras agrupaciones. Por una parte tenemos a  Angry Anderson (voz) y Dallas "Digger" Royal (batería) que lo consiguieron con Rose Tatto. Y por otra al betaría Phil Rudd, que como todos sabemos, lo logró con AC/DC.



El grupo tiene su origen en Melbourne, fue fundado en 1973 por  Gary Anderson (voz), John Moon (guitarra), Paul Grant (guitarra), Phil Rudd (batería), Ian Ryan (bajo)  y Chris Wilson (teclados). En 1974 participan en el Festival Sunbury  publicandose dos temas de su actuación en el disco " Highlights of Sunbury '74 Part 1". Su primer single, "Buster Brown", llegaría ese año así como su LP, "Something to Say". A finales de año Rudd decide poner rumbo a AC/DC y la banda se separa. En 1975 vuelven a la carga con Anderson,  Georgie Leach (bajo), Wilson,  Dennis Millar (guitarra) y Trevor Young (batería). Esta formación duraría hasta junio, mes en el que Anderson realizaría una reforma total con la entrada de Ken Firth (bajo), Billy Miller (guitarra) z, Dave Springfield (guitarra) y  Dallas 'Digger' Royal (batería). En noviembre de ese año pondrían fin a su carrera.


La grabación corresponde al único disco oficial editado por Buster Brown. Grabado en los estudios TCS de Melbourne y producido nada más y nada menos que por Lobby Loyde. El disco contiene siete temas incluido el clásico de Chuck Berry, "Roll Over Beethoven". Buen rock'n'roll con toques hard y blues. Voz rasposa a cargo de Gary Anderson con excelente dúo de guitarras, John Moon y Paul Grant, alternando sus solos guitarreros. Su teclista, Chris Wilson, se mantiene en segundo plano en todo momento. En la sección rítmica Geordie Leach (Rose Tatto) y Phil Rudd (AC/DC). En posteriores ediciones se añadieron la verisón en single de "Rock and Rool Lady", dos temas de su concierto en el Festival de Sunbury 74 ("Roll Over Beethoven" y "Buster Brown"), dos más grabados en la ABC-TV Studios ("Rock and Roll Lady" y Buster Brown" y por último un tema de Rose Tatto de 1980, "Something To Say". Seguro que los Red Hot Chili Peppers tomaron buena nota del mismo.
J.C.Miñana







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