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JG Thirlwell & Simon Steensland ‎– Oscillospira (2020 / Ipecac)

Qué puede pasar cuando juntas a dos activistas sonoros de ésta magnitud? De todo. Impasible no te van a dejar. El veterano de las guerras post-punk, el australiano JG Thirlwell (Foetus, Wiseblood, Steroid Maximus, Manorexia....). Y el sueco Simon Steensland, terrorista sonoro avant-prog desde los 90, uniendo fuerzas, solo pueden traer la maldición del que lo escuche.....o la redención.


Multiinstrumentistas que se han acompañado por gente preparada para la destrucción mental programada, como Morgan Agren   (batería supremo), Simon Hanes (guitarra) y un nutrido grupo de músicos al viento y voces. Al viento emocional que producen y a las voces del más allá que les contestan. No esperes un disco normal, chiquitín. Para esto hay que estar preparado, habérselas visto en los mismísimos infiernos de Dante, o desear una cita nocturna con una elegante Cenobita. Y tras la cena, ésta sería la música para tan "placentera" velada. Violín y trombón de Joanna Mattrey y Chris McIntyre nos abren los oscuros reinos de estos dos monarcas de la verdad sonora. Verdaderos ingenieros, cual película "Orígenes", de mundos pesadillescos sólo perpetrados en la enfermiza mente de gente única,  admirable, clarividente. Elekarri Sander suelta una voz psicofónica que se mimetiza en el ambiente, insano, angustiante y digno de una nueva cena cerebral con Hannibal Lecter. Música contemporánea con nuevos valores del rock de vanguardia. Quizás al revés. Poco importa. Todo eso es "Catholic Deceit" (11'22). Tan siniestro como su título. O más. Si necesitamos una referencia,  tendremos que dar obligatoriamente el "Red" de King Crimson. Reimaginado desde algún cuarto lóbrego del Hades. 
"Heron" (7'16) con su viento siniestro y cargado de negatividad, parece la banda sonora del año de su aparición,  el 2020. Magma tiene aquí su mención remota. Pero sí que éste tipo de delirios son muy del agrado Vander. El saxo de Fredric Thurfjell o el clarinete bajo de Lisa Grotherus, junto a violín y voces de Eva Rexed  y Sami Stevens, completan un cuadro sonoro oscuro y dramático. Que aquí,  pocas alegrías.  Piano minimalista y cuerdas para "Night Shift" (10'06), que rompen la pérfida hipnosis la despiadada batería de Morgan Agren unida a percusiones  casi de Ruth Underwood y envoltorio RIO.....de Janeiro, porque el ritmo es casi sambesco, en un demencial carnaval de la locura. Cuando se tranquiliza, aún es peor. La bajona siempre lo es. Erosionan psique como la tortura de la gota china. Y Robert Fripp inspira para éstas cosas, de nuevo, siempre.

Con un título como "Papal Stain" (10'02) continúa lo siniestro. Y observo que no viene del "maligno" precisamente, ni de diablos luciferinos, sino de los del "otro lado". Acaso son ellos los seguidores del Ángel Caído? Nos han vendido la burra y piden adorar al que no es? Hay que adorar a alguien? Por sus acciones los conoceréis. De momento ya tienen música a sus tropelías sembrando el mal en la Tierra durante siglos. Y es una música que los identifica muy bien. Por eso seguirá siendo marginal. King Crimson ya lo descubrió hace unas décadas, y su semilla ha crecido como bella mala hierba. Por fortuna. Ésta temática continúa con "Heresy Flank" (8'38), muy cinematográfica y con recuerdos a Univers Zero o Art Zoyd. Si, oscura de cojones, además de muy orquestal-coral. Se aprecia que las bandas sonoras no les son ajenas, y que es un género al que se han acercado.

"Mare" (7'36) hubiera hecho las delicias de Alfred Hitchcock. Hasta tiene un punto bizarre - lounge 60s en su tortuoso/delicioso avant prog. "Crystal Night" (4'06) sería como juntar a Xenakis con Prokofiev en una ouija progresiva. Ondas Martenot humanas lanzadas al espacio en busca de dimensiones desconocidas. No te sorprenda que tengas visita. Terminando con "Redbug" (11'18), en otro zarandeo crimsoniano que espabila sentidos o los atrofia todavía más. Dependerá de tu valiente percepción a tan arriesgada y excepcional obra.

Thirlwell & Steensland se han marcado la banda sonora del 2020. No es algo ideal para ésta Nochevieja, pero sin duda es lo que debería ponerse ése día. Como celebración de la vida sobre la perfidia y miseria humanas. "Oscillospira" clama al cielo.
J.J.Iglesias








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GENTLE GIANT - In A Glass House (1973, Vertigo/WWA Records)

El grupo británico Simon Dupree & The Big Sound, que paría maridajes entre la psicodelia y el r&b, verá la emancipación de su núcleo fundamental cuando los hermanos Shulman conformen Gentle Giant, un nuevo estilo de proceder en el estirón del rock progresivo. De 1970 a 1973 publican cinco LPs, cinco discos de estudio considerados como picos de corona dentro de la carrera del combo, al igual que final de su inspiración. No fue así, pues tras tanta matrícula de honor musical aún quedarían álbumes como The Power And The Glory (74), Free Hand (75) e Interview (76), ediciones que mantenían la inteligencia y unas ocurrencias sonoras tan características como las ya aparecidas en anteriores marcas. 


Sin embargo, In A Glass House fue un giro de timón, un replanteamiento vista la salida de Philip Shulman, quedando Raymond y Derek en el puesto de mando. El ruido de cristales rotos que presentan los primeros segundos de reproducción, tornando en su evolución a un ritmo de suspiro mecánico, avisa que todo es nuevo, y a la postre nada cambia. “The Runaway” con sus guiños sincopados que tienden a la estructura renacida cada paso de nota, acompañados del baterista John Weathers que ilusiona pegada tras otra, se las arregla para no echar de menos aquel saxo que hasta hacía un año tendía una mano en las digestiones. 

“An Inmates Lullaby” les queda experimental, llena de laberintos, mientras “Way Of Life”, “Experience” y “Reunion” maceran de lo medieval a lo medianamente barroco para, en el caso de la primera del trío, cargar la bala de cañón en un artilugio de art pop frenético y de bajo funk. La canción que titula el vinilo es la más acorde con el paso de Octopus a esta definitiva manera de no irse por las ramas tras la deserción de Phil, logrando así continuar con su promesa de cambio y de oleadas rejuvenecedoras para los oídos sinfónicos. 


El por entonces quinteto se adapta a la falta de esa sexta pieza, destacando un Derek Shulman que no reniega de su saxofón alto, al menos para pincelar algún recuerdo a los desarrollos calculados por su hermano, y un Ray que sigue tan a gusto doblándose cual violinista excéntrico y bajista titánico.
por Sergio Guillén
 








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UNDER THE SUN - Under the Sun (1979 / Redball)

A finales 70 en Reino Unido había un cacao montado entre nuevas olas y viejas olas que dio en algunos casos ejemplos curiosos y atrayentes. El único álbum de Under the Sun es uno de ellos. Como prensaje privado que es, de 100 a 150 pavos no se los quita nadie. Y además,  sin constancia de cd reeditado. 


Eran un sexteto compuesto por  Howard Grigg y Rob Cairns (guitarras), Paul Jackson (bajo), Steve Price  (batería), Neil Griffiths (teclados) y Andy Baker (voz, flauta, percusión). Instantáneamente me recordaron a un caso parecido, Here & Now , aún a pesar de no ser bandas similares. Ambiente "del momento", moderno y tal, pero con envoltorio space-prog que seguro traían puesto de batallas pasadas. 

Bowie total me transmite "Sorcerer", con infeccioso bajo y un encanto de sinte naif. El final entra en Hawkwind pastos, y el amateurismo le sienta fenomenal a ésta música, ya de por sí,  underground. Sintetizadores dominantes en "Flying", corto pero intenso vuelo. El Art psych Rock lo llena todo en "Don't Forget the Lemonade". Voces con eco, y ése bajo en primer plano constante que igual era familia del productor, porque el nivel de las guitarras es inapreciable en comparación. Head Music de pura cepa adelantando sonidos de la factoría Delerium, 20 años antes. Más pastoral, hasta Canterbury resulta "Sunhole", en una voz mezcla de Richard Sinclair y Peter Nicholls en un tema inédito del "Trespass". Y "Back to the Stone" es otro delicado corte con flauta cercano al folk ácido instrumental de tiempos anteriores. 

La segunda parte se inicia con "A Tale of Yesteryear", entre Talking Heads y Hawkwind, con sintes revoloteando traviesos por todas direcciones. Plasma perfectamente el dudoso momento que estaba atravesando la escena musical mundial. Sin embargo, tiempos pretéritos dejan su huella en "Species Deportation", sonando como muchas de aquellas bandas underground de ése  momento,  Marillion entre ellas. Aunque Under the Sun son más psicodélicos, y en ésta ocasión comparables a Twelfth Night. "Distant Land" junta un riff stoniano con synthpop, volviendo a ése Art Rock indefinido y mutante, creado por multitud de elementos del pasado y de su actual presente. Recuperan la compostura psych para "Time no Time", con una guitarra a lo Hillage, (que se escucha inexcusablemente baja), y sensación etérea a la Eloy de mediados 70. Es un instrumental muy decente que enlaza con "Under the Sun", en otro híbrido  entre el proto-neo prog, y el psych sound de free festivals. 


Un disco con un pie en cada tiempo, estar en 1979 era lo propio, pero con un balance final muy satisfactorio. Una reedición con remezclaje apropiado le haría justicia.
J.J. IGLESIAS



Temas
01. Scorcerer 0:00
02. Flying 1:54
03. Don't Forget the Lemonade 6:27
04. Sun Hole 8:06
05. Back to the Stone 11:41
06. A Tale of Yesteryear 18:41
07. Pikku Arvin erikoinen 19:53
08. Distant Land 22:58
09. Time No Time 27:00
10. Under the Sun 29:27





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MAINSQUEEZE - The International Blues-Rock Revue 1983 Live At Ronnie Scott's Club

El Ronnie Scott's Club abrió sus puertas de la mano del saxofonista de jazz Ronnie Scott junto a otro colega de profesión, Pete King, en octubre de 1959. Estaba situado en el sótano del 39 de Gerrard Street en el Soho londinense. En 1965 tuvieron que ampliar el negocio y se trasladaron al 47 de Frith Street. Era un club donde solían actuar los músicos de jazz de la escena británica adquiriendo prestigio internacional con la actuación de Zoot Slims en 1962. Incluso Hendrix estuvo en su escenario en 1970. En 1978 fundaron el sello Jazz House permitiendo de esta manera ofrecer al mundo grabaciones en vivo de las actuaciones del club. Tras la muerte de Scott en 1996, King continuó hasta 2005, año de su venta al empresario Sally Greeney y al filántropo Michael Watt. En la actualidad sigue funcionando con una numerosa programación de conciertos.


Tras la disolución de Colosseum, Dick Heckstall-Smith (saxo), participó en diversas actuaciones de Alexis Korner Band y Jack Bruce Band. En el 73 forma su propia banda Dick Heckstall-Smith Band junto al bajista Bill Smith. Realizan gira por Europa junto a Fleetwood Mac y Deep Purple entrando en el estudio bajo el nombre de Manchild para la grabación de su primer disco. El estado de salud de Dick impidió la finalización del LP. Durante tres años Heckstall dedica su tiempo a recuperar su salud y a finalizar sus estudios y doctorarse en Sociología. Su regreso a la música llega con la banda Big Chief y posteriormente Tough Tenors, Norman Beaker And No Mystery, The Famous Bluesblaster, The Deluxe Blues Band, hasta llegar a Mainsqueeze a principios de los 80. Su primera formación estaba integrada por el armonicista John O'Leary ( Savoy Brown ), el trompetista Victor Brox (ex Blues Incorporated), el guitarrista  Eric Bell (ex Thin Lizzy ), el bajista Keith Tillman (ex Bluesbreakers ), el teclista Dave Moore, el batería Keith Hartley (ex Bluesbreakers ) y el propio Dick Heckstall al saxo.  Después de algún tiempo Hartley fue sustituido por Rod Coombes y este a su vez por Stretch. Durante dos años realizaron numerosas giras por Europa e incluso fueron el grupo de apoyo de Bo Diddley con el   que publicarían "Hey... Bo Diddley In Concert".


La grabación nos presenta el concierto de Mainsqueeze en el Ronnie Scott's Club el 15 de Enero de 1986. El "setlist" está compuesto por nueve versiones y dos temas propios todos ellos  cargados de buen blues con toques jazz. La actuación se inicia con "Voodoo Man", blues con todos sus ingredientes: armónica, piano, voz rasposa y una gran guitarra. Continuamos con Frosty (Albert Collins), tema instrumental donde Eric Bell (guitarra) es el principal protagonista. En "You Can Have My Husband" podemos oír la magnífica voz de Diana Wood. El clásico de Nick Gravenites, "Born in Chicago", nos pone las pilas con su gran "grove". "Itch" nos muestra la parte más "jazzera" de la banda. "Casting My Spell" se inicia con el piano eléctrico de Dave Moore y un ritmo a lo Stevie Wonder. Lamentablemente el tema se difumina en un maldito "fade". Seguimos con el festivo"Framed" (Leiber, Stoller). "Sweet Sixteen" (B.B.King) es otro excelente BLUES con mayúsculas con una gran interacción entre Heckstall y Bell. "Creeper" (Sanborn, Evans) nos muestra a Dick con su peculiar estilo tocando dos saxos a la vez. Por supuesto no podía faltar "Rock Me Baby", nuevamente con una Diana Wood pletórica. La noche se cierra con "Hip Shake" (J.Moore), impresionante el Hammond, un excelente broche final a una mágica velada de blues.
J.C.Miñana








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TOPO - Topo (1979 / Chapa)

Hacía muchos años que no me enfrentaba a éste disco, y recientemente lo hice. Me sorprendió considerablemente,  lo progresivo del mismo. Con aquel invento del "rock urbano", que a mí siempre me viene a la mente aquellos guardias con el orinal blanco en la cabeza, se quitaron de enmedio a bandas espléndidas. Una etiqueta "made in Spain" que daría pie al todavía más zafio y cañí,  rock litronero.


 Hablar de Topo es hacerlo de Asfalto. Justo cuando éstos editan su debut en 1978 en Chapa, el cuarteto se escinde. José Luis Jiménez (bajo, voz) y Lele Laina (guitarra,  voz) se van de la formación y se juntan con Víctor Ruiz (teclados, ex-Aluvión) y Terry Barrios (batería,  ex-Franklin), ambos ya fallecidos. Un nuevo cuarteto que responde a Topo, y que también publican en Chapa en Enero del 79, su homónimo histórico. Produce Teddy Bautista. En 1980 la tóxica compañía les convence (infelices) de que la new wave es lo más, ("uauaua, tú y yo lo sabíamos"), y se marcan un volantazo llamado "Pret a Portet" que olía a The Police y oportunismo descarado. No convence a nadie. Casi al filo de la separación,  fichan por Sony y vuelven a su clásico estilo para "Marea Negra".
Desde entonces, 7 álbumes más avalan la carrera de ésta legendaria formación. 


Comienza el disco con "Autorretrato" (5'00), poderosa avalancha hard proggy con Hammond y vocales similares a Asfalto.  Excelentes coros y ésa sensación tan esquiva en el rock español, de escuchar a alguien con el nivel del rock argentino. Similar a Crucis o Espíritu. Me pasa también con Asfalto. Una acústica rompe ése inicial ímpetu,  en puro sinfonismo Yes, órgano a la Tony Kaye y voces afirmativas cercanas a "The Yes Album" (ése bajo.....). Un inicio de locura prog. "Abelica" (6'37) combina Hammond y eléctrica con la precisión de unos Rod Argent / Russ Ballard, y sí,  me recuerda a Argent. Las letras son muy importantes en éste grupo, y tan actuales hoy, como si no hubieran pasado 42 años! Yo no veo "rock urbano" ni nada. Esto suena a gloria progresiva por todos lados!  El "Squire factor" se deja notar a mitad de tema, y Yes siguen estando muy presentes en su estilo y modo de hacer. Algo que en "La Catedral" (6'02) reafirma el dominio teclistico. Además,  su temática ciencia ficción - crítica anti Iglesia es como adentrarse en un comic de Moebius o Jodorowsky. Su solo de MiniMoog es tan rotundo como el del mejor Wakeman. Y su respuesta a la guitarra más cercana a Robert Fripp, en ilimitada inspiración por parte de Laina. 


El álbum ha pasado a la historia por el siguiente tema, "Mis Amigos Donde Estarán". Lo más cercano a eso del "rock urbano", con escenas costumbristas excelentemente contadas sobre la juventud de la transición. A ritmo de hard rock boogie a la Status Quo. Sin embargo, eleva el nivel su excelente tratamiento vocal e instrumentación empastada con mucho gancho. Finaliza casi a ritmo de Allman Brothers. Algo glorioso a día de hoy. Acústica y hippie se nos presenta "Qué es Ésta Vida". Voces a la CSNY y bellísimos teclados de Víctor Ruiz, con sólo de sintetizador bajo manto acústico, sencillamente perfecta.

Otro clásico,  "El Periódico" (4'13), es otro retrato costumbrista ácido que parece escrito ayer. Nada ha cambiado,  pequeños. Bajo un potente envoltorio progresivo, de nuevo con Yes en mente, se marcan una canción que ha traspasado décadas como si tal cosa. El sólo de Lele Laina vuelve a recordar al King Crimson de los 70, era lo suyo, y se agradece. Terminan con otra eterna, "Vallecas 1996", puro Yes del "Fragile" en su sonido. Y una letra absolutamente fidedigna con la realidad actual, corrosiva y descarnada. Nada ha cambiado,  pequeños (2). Una sobrada, con un Hammond que levanta mi todavía pasión de adolescente.  Resolución ecológica andersoniana y un fin de álbum inconmensurable. 


"Rock urbano", los cojones. Si fuera un disco de ésos imposibles de conseguir, que valen 600 pavos, el personal estaría estirándose de los pelos. Supera a mucho de ésos,  con modestia pero total genialidad. Pero ya sabes....."El crucigrama es lo mejor!".
J.J. IGLESIAS









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ANGE - Les Larmes du Dalaï Lama (1992)

Aunque la discografía de Ange se va a extender hasta nuestros días yo lo dejaré en este disco primero por no cansaros y segundo por lo irregular que seguirá siendo su propuesta musical.


Reconozco que este disco tiene para mi gusto la portada más bonita de toda su discografía algo que psicológicamente siempre influye porque tenemos la costumbre de ver un producto que entre por los ojos. Esto ocurre en todo. En el arte y en la gastronomía. Si un disco tiene una portada horrible instantáneamente que no va a tener el mismo interés. Ocurre igual que cuando vemos el cartel de una película. Nos atrae la primera vista, la primera impresión aunque luego el contenido sea una mierda. Hay gente que tiene discos o los conserva solamente por su arte gráfico. Os pongo un ejemplo: Dave Greenslade y su Pentateuco para la Cosmogonía. Doble LP con un libro de arte gráfico impresionante del ilustrador Patrick Woodroffe. De lo mejor que se ha hecho en vinilo, pero desgraciadamente con la música más sosa y pueril que puedas imaginarte. Esto es terrible y un desatino, pero hay coleccionistas que lo tienen solo por esa presentación. Podríamos continuar con la lista y también con músicas extraordinarias que no han sido agraciadas con las portadas y en este caso el desatino es mucho mayor. Una pena.

En “Les Larmes” repiten la formación original del anterior y con la misma orientación sinfónica olvidándose en buena parte (no del todo sea dicho) del pop sosainas y tecno. Es curioso pero dependiendo de la década en la que un músico está, la música actúa en consecuencia. En los primeros años de esa década de los 90´s muchos se apuntaron al “revival” de un prog con más cuerpo y unas composiciones con más gracia melódica pero todavía con ese sonido “digitaloide” inexpresivo algo machacón en sus bases rítmicas. Las canciones en el Ange de esta época están bien construidas, pero lógicamente no tienen esos “caprichos” setenteros y esos cambios inesperados. Mayor uniformidad en detrimento de lo espontáneo. Pero esto ya ocurría desde que los neo prog cambiaron las reglas del juego. Tu escuchas cualquier grupo de la vertiente y adivinas o intuyes los cambios que se suceden en cada canción. Todo bastante previsible cuando uno ya ha escuchado mucho. A sabiendas de que no va a ver riesgos ni cambios sorprendentes al menos pides que la música tenga algún atractivo melódico y algún gancho instrumental si te pones algo exigente. En las últimas décadas esta perspectiva pocas veces se cumple y no es tan difícil construir algo decente y eficaz. Solo hace falta querer hacerlo. Lo más imperdonable es siempre poder y no querer. La mayoría de las canciones son correctas y se escuchan con agrado, pero también es posible que en algún momento lleguen a aburrir si te pones exigente y exquisito. El problema del rock sinfónico cuando nos apartamos de su época dorada es la tendencia a ser insípido. Sí. Lo pulen y le dan brillo pero es como una fotografía publicitaria con chica mona o un guaperas de sonrisa y traje impecable conduciendo un BMW en un paraje elegante. Perfectamente grabado y limpio pero aburrido en un alto porcentaje. 


En la “Bete” por ejemplo todo es agradable con arreglos muy elaborados y elegantes guitarra punzante y tal, pero es difícil arrancar la emoción en el oyente. Otro tanto podríamos decir del resto, muy correcto todo: teclados, acústicas, arreglos, voz…. Pero falta alma. No necesitamos un anuncio de cepillo de dientes y dentífrico. Sí el latigazo que activa el cerebro. Eso que me temo jamás volverá.
Alberto Torró


 





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ESKATON - Fiction (1983)

El tercer trabajo del sexteto francés aparecería en 1983 en vinilo. Hacía muy poco, concretamente en Octubre de 1982, que Sony lanzaría el primer lector de compact disc que supondría por muchos años la muerte progresiva del vinilo hasta su actual resurrección y cabreo para los que pensamos que aquella mierdecilla de policarbonato plástico sería la panacea y perfección del sonido. 


Muchos coleccionistas de vinilo en los siguientes años vendimos compulsivamente aquellas bonitas carpetas de cartón en las cuales habíamos invertido tiempo, viajes y mucho dinero en su adquisición. Treinta y tantos años más tarde nos dimos cuenta de la cagada monumental y sin remedio porque ya nada sería igual. Los vinilos se tiraban de precio y hasta se amontonaban en basureros. Fue un poco como la quema de libros del régimen nazi durante los años treinta en Berlín. Jamás el CD fue una obra de arte, el vinilo sí lo fue y lo sigue siendo, aunque su rehabilitación me parezca algo más artificial que antaño.

 Hay que reconocer no obstante algunas virtudes del CD y es el hecho de haber rescatado del olvido obras que incluso en algunos casos no pasaron del casette o las pocas copias en LP se habían extinguido como especie. También nos dio la posibilidad a los músicos de pasar aquellas maquetas cochambrosas al brillante dispositivo. En todo caso tuvo ciertas ventajas en muchas cosas. A día de hoy no soy ningún maniático de ningún dispositivo e incluso en la mayoría de los casos muchos ya escuchamos la música solo en mp3 porque hasta la vagancia se apodera con la edad, las flores se han marchitado y las antaño princesas hoy tienen arrugas, vestidos descoloridos y halitosis. Dicho esto, gracias al CD podemos hoy escuchar a Eskaton y a cientos de bandas interesantes que de otra manera habrían quedado en el olvido.

“Fiction” no baja el nivel de sus dos anteriores trabajos, si acaso yo observo un mayor acercamiento hacia las últimas bandas de Canterbury (con ciertas reservas) y una disminución en las influencias de Magma que aún se mantienen en las voces femeninas. Sea de la manera que sea ambos estilos tienen a los mismos seguidores por su acercamiento estilístico. Un bajo potente, una guitarra llena de fuzz y teclados ardientes que incluyen varios sintetizadores configuran una música personal e intransferible muchos años antes de que las franquicias y los imitadores del prog aparezcan masivamente en el mercado bajo múltiples y falsas etiquetas. Nadie hace nada original hoy día. La música decente lleva estancada varias décadas y podemos marear la perdiz cuanto queramos inventando sonidos y ocurrencias que no pasarán de ahí porque el espíritu de la creatividad lleva muerto y descompuesto ya hace mucho tiempo.


 En 2005 la compañía Soleil Zeuhl que es la encargada de rescatar todas estas marcianadas, incluyó cinco piezas extra de lo que sería su hipotético cuarto LP llamado “Icare” previsto para el 1985 siguiendo en la misma estela de siempre. Resumiendo: con todos los discos de Eskaton el entretenimiento y el placer están asegurados salvo que no soportes este tipo de música claro está que también es bastante probable.
Alberto Torró



 






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GIZMO - Just Like Master Bates (1979 / Ace)

Procedentes de Canterbury, Gizmo se enfrentó a un debut demasiado tardío para sus intenciones. A pesar de que todo comenzó con un single editado por David Radford (voz, guitarras), en 1975. Animado por las buenas críticas,  funda Gizmo junto a Maurice Memmott (Fender Rhodes, Farfisa organ, violin), y Steve Wyse (batería y percusión), entre el 77 y 79. Es en ése último año cuando editan el extrañamente presentado, "Just Like Master Bates". Añaden para la grabación a Brian Gould (MiniMoog, Farfisa organ y Clavinet) y Trevor Rogansky (bajo).


El problema con Gizmo es que las continuas separaciones/reuniones han diluido una carrera errática,  que no en lo creativo. Hasta tres o cuatro de éstos parones podemos encontrar en su biografía. A veces con sorprendentes nombres, como en la reforma del 95, que contaron con Hugh Hopper al bajo. En el 84 (y tras otra reunión), hacen una gira con unos Ozric Tentacles primigenios, con Martín Reed (guitarras), fallecido en 2011. Cinco son los discos que comprenden su discografía, y que responden a los años 1979, 1981, 1992, 2012 y el último,  "Marlowe's Children", de 2015. Irregular andadura, como puede verse. Puede que por eso no sean tan conocidos como otros de sus vecinos. Hoy traemos su debut, como buen referente para comenzar con Gizmo. 


"Gravity Brings You Down" (4'36) deja en evidencia su procedencia, con juguetón Rhodes y voces psych de marcado carácter. El violín los sitúa cerca de unos Caravan de mediados 70, inequívocamente. El ambiente de "Long Gone Song" (5'20) deja entrever fuertes querencias Art Rock paralelas a unos 10CC,  aunque el terruño canterburyano tira de lo lindo. Las ideas se les agolpan, se nota a la legua. Van sobrados de inesperados y bonitos detalles. Otra joyita es "Storyteller" (4'10), que podría estar profetizando el neo-prog perfectamente. El sólo de MiniMoog y el tratamiento teclistico es exquisito. Una pequeña belleza. Campestre y acústico  feel nos trae "Those Lying Eyes" (6'08), otra con aires de Caravan y hasta un sentido naif hecho a propósito. .....sólo en apariencia. La composición está muy trabajada. Pero ése es otro de los engañosos factores del Art Rock. 

"Kismet" (9'20) posee un cierto aire trágico genesiano. "Hourglass" (5'04) ataca un particular modo estratégico que bascula entre el classic prog y ritmos ligeros más del momento. En  "Not that Far To Go" (4'26) podrían ser los Pavlov's Dog británicos,  quizá no con la voz imposible de David Surkamp, pero sí con cierto parecido en las maneras. Hay cambios de ambiente y texturas, algún golpe experimental,  batería sin desperdicio y unos magníficos teclados. Me inspiran también a Cardiacs,  It Bites, Pendragon.....Y cosas inmediatamente venideras. "Come the Day" (2'50), con ésa viola de igual sonoridad que Geoffrey Richardson, vuelve a recordarnos su procedencia hippie, rural e idílica.  Preciosa rola con acústicas,  Farfisa y Caravan feel en estado puro. Una de mis destacadas. El truculento rock arty aparece ahora con "Dance of the  Emmets" (2'56). Brian Gould juega aquí a ser una mezcla de Giorgio Moroder y Tony Banks. De algún modo, también están ejerciendo de Nostradamus del synth-pop con éste instrumental! Y los resultados abofetean, por originales. En "One and One  is Two" (3'06) son de nuevo los "Pavlov's Dog de Canterbury", con ése melancólico tono vocal y Rhodes protagonista. "Onto the Sun" (ya como bonus), sigue esas mismas pautas, y es otra pieza ganadora. Finalizando con otra versión arty de "One and One is Two", más cerca de lo que parece de Ultravox o Tubeway Army.


Gizmo se adelantaron a muchos, y la historia nos dice que ése "atrevimiento" nunca es bueno para el valiente que lo realiza. Con una más firme y consistente formación, quizá en los 80 hubieran triunfado......aunque algo me dice que no  con prog rock!!!
J.J. IGLESIAS




Temas
1- Gravity Brings You Down
2- Long Gone Song
3- Storyteller
4- Those lying eyes
5- Kismet - Hour glass - Not that Far to Go
6- Come the Day
7- Dance of the Emmets
8- One and One is Two
9- Onto the Sun
10- Armageddon





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JON AND VAGELIS - The Friends Of Mr. Cairo (1981, Polydor)

La voz de los británicos Yes y el teclista más reputado de la electrónica en vanguardia o el new age de tintes experimentales. Jon Anderson encontró en Evangelos Odysseas Papathanassiou una media naranja con la que compartir pasajera huida del rock sinfónico, situándose en estancias más calmadas. Vangelis era licenciado en la citada regeneración, ante todo por su pasada militancia en los griegos psicodélicos Aphrodite’s Child, trío del que se desvinculó para ejercer como solista modernizado y misterioso. 

The Friends Of Mr. Cairo, la continuación a su debut en dueto con Anderson Short Stories, contempla una amalgama de inventos sonoros para todos los públicos, cavando en esa “nueva era” que había alcanzado en pocos años una repercusión tremenda en los oyentes más elitistas. En “I’ll Find My Way Home” se entrecruza esta disciplina con un regusto pop de alto copete y un paladar Mike Oldfield para las emisoras radiofónicas. 


Las influencias caribeñas, de una Jamaica modernizada a igual distancia del rocksteady como del dub se manejan en “State Of Independence” –el avispado Quincy Jones produce en 1982 una versión de esta canción a Donna Summer–. Vangelis reorienta su pasión por los sintetizadores para envolverlos en un papel de relajación supina, ganando la partida los amarres lentos e introspectivos en los que Jon acaricia con su voz en lugar de subrayar. “Back To School” es el cambio de marcha, fruslería de electro pop un tanto naïf que quiere circular sobre la cuadrícula del rock & roll. 


Aunque para desmarque de criterios está “The Friends Of Mr. Cairo”, un homenaje al film noir lleno de golpes de efecto, diálogos cinematográficos del Hollywood dorado, variaciones en el ambiente instrumental y una actitud progresiva como declaración para extenderse hasta los doce minutos de duración.
por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com

 









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COSMIC HOFFMANN - Shiva Connection (2000 / Heart & Mind)

Todavía sin mencionar! Klaus Hoffmann-Hoock es un nombre obligado de la Berlín School. Nacido en Duisburgo, Alemania, nos dejó en 2017. Es más conocido como parte de Mind Over Matter, sensacional combo sintetista de la IC factory, mediados los 80. Aunque obras como "Space Gems: Vintage Rarities of the 70s (75 - 79), prueban que ya estuvo tomando rodaje cósmico en la década clave.


Para el nuevo siglo y junto al teclista Georg Mahr crea Cosmic Hoffmann. Seudónimo - proyecto que lo hace restaurador del sonido berlinés  con su guitarra, teclados y.......30 mellotrones!!! Si, un loco coleccionista del sagrado cacharro que usa con generosidad en todas sus grabaciones. "Beyond the Galaxy" (1999) fue el debut y magnífica muestra de lo dicho. Le seguirá al año siguiente éste "Shiva Connection" compuesto por material datado en el 77, 94 y 99. Si tenemos en cuenta que del 76 al 78 fue miembro de los muy interesantes Alma Ata, podemos concluir que quizá y cronológicamente,  aquí hay sobrantes de ésa época,  Mind Over Matter, y de "Beyond the Galaxy".

Adentrarse en "Shiva Connection" (10'48), es hacerlo en los mundos abstractos, de voluptuosa fantasía onírica,  de "Phaedra" o "Aqua". La sensación es igual de enigmática, a la vez que sorprendente. Lo de Cosmic Hoffmann revive en mí sentimientos parecidos. Algo a celebrar, definitivamente. Espesura mellotronica bajo fuerte hipnosis secuencial, que traspasa dimensiones familiares, aunque todavía inexploradas. Una auténtica gozada, que ya no nos dejará hasta finalizar el disco. 


"Interstellar Rollercoaster" (20'15) profundiza en el misterio. Psicoanaliza al oyente como un Jung de la electrónica y usa su experiencia como "sintetista de diván", para extraer reflexiones necesarias en un tiempo que circula a velocidad de vértigo. Son momentos de obligada introspección. Como pararse en una estación para desentumecer músculos mentales, antes de seguir trayecto en el tren de la vida. Su explosión secuencial en el minuto 7' entusiasma por no esperada y funciona como magnífico golpe de efecto. Desarrolla líneas orientales con los motores del secuenciador a plena potencia, atravesando planos espacio-tiempo de excelente visión arábigo-melódica. El final es puro Edgar Froese style, con el "mello" susurrando secretos arcanos impronunciables. Una absoluta maravilla. 

De nuevo en órbita con "Lightstar Rising" (7'59), invocando a los Tangs con fílmicos pasajes cósmicos de indudable buen gusto. Oleadas de mares de mercurio, paisajes nunca imaginados que son sugeridos desde astutos soundscapes analógicos, con la maestría de un Brian Eno. Casi dark wave se presenta "Space Arbour" (12'47), como un perfecto soundtrack imaginario para sci-fi film, con todo el suspense de un planteamiento estructurado con holgada imaginación.  Majestuosa, omnipotente, sublime carga emocional propiciada por la mejor de las medicinas vintage electrónicas. No descendemos. "A Few Miles Beyond Infinity" (8'52) es como si Stravinsky se hubiera apropiado de artillería analógica 70s y mellotron a borbotones. Qué buenos experimentos de ése tipo se podrían efectuar con la soñada máquina del tiempo! Finaliza la audición con "Hi - Flyin' Shiva" (13'09), donde vuelven las sugerencias orientales en contexto textural /secuencial altamente recomendado a los fans de la Mandarina Durmiente.


Hasta una decena grabaría Klaus como Cosmic Hoffmann. No he escuchado todos, pero apuesto alto a que no bajan el nivel. Éste en particular es un sueño retroactivo hecho realidad. Otro histórico sintetista que merece ser reivindicado.
J.J. IGLESIAS 





Temas

00:00 Shiva Connection 10:48

10:49 Interstellar Rollercoaster 20:15

31:04 Lightstar Rising 7:59

39:06 Space Arbour 12:47

51:52 A Few Miles Beyond Infinity 8:52

01:00:45 Hi-Flyin' Shiva 13:09





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