Seguidores

SUSCRIPCIÓN A ROCKLIQUIAS

SI QUIERES RECIBIR LAS NOVEDADES DE ROCKLIQUIAS POR EMAIL. SUSCRIBETE :

Delivered by FeedBurner

ROCKLIQUIAS RADIO

Rockliquias Radio

Free Shoutcast HostingRadio Stream Hosting

SPRUCE - Spruce (1975 / Out to Lunch)

 Más que nunca, apetece éste tipo de discos olvidados, para perderse con ellos por un camino de cabras, a todo volumen en tus orejas. Pocas cosas reflejan mejor la (perseguida) libertad absoluta. De eso sí que sabían los hippies de los 60/70. Filosofía  que cuanto más veterana se hace, más cobra sentido en éstos tiempos absurdos.



Un prensaje privado de rural southern/West Coast/ country rock es la píldora  que lo cura todo. Y Spruce fueron ése trío medicinal. Bruce Colegrove, Dave Gavin y John Tambolleo a las acústicas y voces. Seguro que ya te suena de algo. También se repartían composición,  bajo, dobro,  guitarras eléctricas o pedal steel. No hay batería.  No se echa en falta. Perdón,  baterías del mundo.

En los primeros compases de "It's Been So Long" sentimos la brisa optimista de Allman Bros en su "Brothers & Sisters", pero en acústico virguero y armonizadas voces deliciosas a la Crosby, Stills & Nash. Aquí ya me han ganado por KO en el primer asalto. La fina eléctrica suena a Dickey Betts con su mismo feel campestre. Que continúa enamorando en "Look Out Baby", con un blues alegre a varias voces, de innegable recuerdo a Batdorf & Rodney. Una pasada de finura y buen rollo positivo. Es perfecta. Dominan las cuerdas a la perfección, y un precioso dobro abre "Build me a House", como un outtake increíble del "Deja-Vu". Continúa la fiesta jipiosa con "Between Two People", muy onda Costa Oeste, en la línea de New Riders of the Purple Sage. Sin perder la buena onda y el optimismo. Éstos tíos arreglan cualquier  depre por chunga que sea. Virtuosos en cualquier tipo de mástil,  sus cuerdas físicas y vocales están afinadas con perfecta sincronía.  "Searchin' for a Train" es otra joya que con banda eléctrica,  flauta travesera y la voz de Doug Gray, la veo en un repertorio de la Marshall Tucker Band claramente. De hecho los sólos de guitarra son muy al estilo de Toy Caldwell. 

Vuelta al vinilo y "Did Ya Smile at me" nos lleva de nuevo a prados de Laurel Canyon. Un atento y puntilloso bajo lleva la pauta rítmica sobre la excepcional melodía  de otra canción sin precio.  Y es que cada segundo es aprovechable aquí.  Se alterna el sonido Capricorn con el de Asylum con pasmosa naturalidad. Alucino que no acabaran en una de ésas escuderías,  porque su nivel lo requería.  "When the Sun is Comin On" es sagrado country rock de pelo largo y joint en los labios. Una coctelera con los citados New Riders, Gladstone, Fools Gold y Silver. La sensibilidad de "Winter Song" rivaliza con temas de David Crosby o Jim Croce. Voces empastadas para sobrecoger almas. Menuda sobrada.

Vuelve la alegría  de "Far from Home", con sonido cosecha de Macon y exquisitas vocales, que igual suenan a Cowboy que a Poco. Acústicas chisporroteantes, llenas de luz y sentimiento. Terminan como unos caballeros sureños, con la magnífica "Menemsha". Otra joya que pudo estar perfectamente en el "del sofá", debut de CSN.



Dudo que éste álbum sobrenatural se haya reeditado de ninguna forma. Un original no se va por las nubes, aunque tampoco lo regalan. Un claro ejemplo de que a veces, merece la pena de sobra el desembolso efectuado.

J.J. IGLESIAS


Temas
01 It’s Been So Long
02 Look Out Baby
03 Build Me A House
04 Between Two People
05 Searchin’ For A Train
06 Did Ya Smile At Me
07 When The Sun Is Comin’ On
08 Winter Song
09 Far From Home
10 Menemsha










                     Notasi te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en                                                                                      
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias





MIGUEL MORALES: La campechanía elegante (Entrevista 2012)

 Miguel Morales es, ante todo, un verdadero amante de la música. Nacido en una familia que daría artistas notorios para la escena nacional como Junior o Ricky Morales, desde muy joven comprendió que tras una buena canción se podía esconder tanto la felicidad como el futuro. En pocos años, y una vez pisando la profesionalidad, pudo tratar con sus hermanos de igual a igual en cuanto a méritos alcanzados en la industria se refiere. Instrumentista inquieto, Miguel ha formado parte de agrupaciones tan necesarias en nuestra historia pop como Los Brincos o Barrabás. Además de trabajar junto a África Paredes en el nuevo artwork de la reedición del Eterna Juventud de Brincos que se publicó en 2017 –al igual que de su CD solista De Corazón–, tuve el honor de poder entrevistarlo en 2012 para repasar una vida colmada de momentos insustituibles. 

 


¿Qué recuerdos familiares te vienen a la mente cuando piensas en tus primeros amores por la música, cuando viste que aquellas canciones que oías también podrían ser algo que en un futuro ejecutases cual instrumentista? 

En principio, siempre me atrajo la música. Yo era el DJ de los guateques de mis hermanos pues llegue a tener buen pulso para acertar en los surcos de las canciones preferidas en los vinilos. Empecé a tocar la guitarra clásica con un profesor particular que nos daba clases a los tres hermanos. Yo tendría unos ocho años. Al cabo de un tiempo empecé a fijarme en ellos, que practicaban en casa, y tomaba nota de los distintos ritmos y acordes para poder hacerlo luego, cuando me dejaban solo con nuestra guitarra de clavijero de palo; lo pasaba mal cuando se desafinaba pues no tenía suficiente fuerza en las manos para luchar con aquel clavijero. Luego te ponías el disco que querías tocar y lo hacías a la vez para coger bien el ritmo. En casa, durante las fiestas de mis padres, siempre ha habido música de fondo. Ya digo, siempre me gustó la música, desde edad muy temprana. 


Situémonos en los primeros años de Los Brincos con la formación original. Tu hermano Ricky y tú veíais que Antonio estaba llegando a unas cotas de popularidad y reconocimiento impensables en aquellos tiempos en nuestro país para un grupo eléctrico; mucha más que la que alcanzo en su paso por Los Pekenikes. Vosotros, como sus hermanos y amantes de las nuevas músicas que llegaban de fuera de la Península, ¿cómo veíais toda aquella situación y de qué manera os hacía sentir? 

Antes de que salieran Los Brincos, ya los conocíamos porque ensayaban en casa con dos guitarras de palo y haciendo sus voces en armonía dirigidas por Maryní Callejo (ex Los Brujos). Ella les echaba una mano en la construcción de los temas. Presentíamos que algo gordo se estaba cocinando. Quiero señalar el gran carisma que tenían tanto Fernando Arbex como Juan Pardo; creo que sin ellos dos, el grupo nunca se hubiera formado. Cuando empezaron a salir en la televisión todos los días al mediodía (Sonría, Por Favor), enseguida se hicieron muy populares. Yo presumía de hermano en el colegio; bueno, también presumía de Ricky, que estaba en Los Shakers y era un gran guitarrista solista. La salida de Los Brincos estaba bien planeada desde un principio: un grupo español con sus propias canciones y de varias voces, pues cantaban los cuatro. Además fue la correcta respuesta al grupo anglosajón The Beatles que pegaba mundialmente y del cual yo era uno de sus primeros fans. Sus canciones eran fáciles de tocar. Yo he sido un privilegiado al poder vivir la formación y preparación del grupo de mi hermano Junior, Los Brincos. 



Saltemos ahora a tu entrada en Los Brincos. Ricky ya estaba en las filas del cuarteto y, cuando se requiere de tu presencia y talento, los seguidores del conjunto descubren que es debido a la salida de Vicente Martínez. ¿Fernando Arbex había hablado algo contigo antes de la partida del guitarrista citado? ¿Había intentado que te enrolases en la banda viendo pronta la partida de Vicente? 

Cuando Ricky, Fernando y Manolo me propusieron el entrar en la banda, yo no me lo podía creer. Era el grupo de mis sueños y acepté al momento. Vicente tenía que hacer el servicio militar y el grupo no podía esperarle, ante todo por los compromisos con la casa de discos y por las actuaciones que tenían que cumplir. Enseguida les cogí el ritmo, pues conocía las canciones y sólo tuve que practicar más las voces. Siempre hacía las voces altas junto con Manolo. Con él sigo teniendo una gran amistad y nos vemos para tomar unas cervezas siempre que podemos. Creo que fue Fernando el que le dijo a Vicente que yo le iba a sustituir. Vicente siempre fue un músico excepcional y yo le respetaba mucho desde sus días en Los Shakers. 


¿Es cierto que en aquella época a tu hermano Antonio y a Juan Pardo no les sentó muy bien que te unieses a los que antes habían sido sus compañeros de armas? 

En efecto, tanto a Junior como a Juan no les gustó que me fuera con Los Brincos ya que ellos tenían una especie de guerra fría con el grupo por culpa de Fernando. Él se dejaba querer en las entrevistas y, claro, al dúo le sentaba mal que quedara Fernando como una especie de líder. De hecho, al dúo le hubiese gustado que el grupo se hubiera deshecho al separarse ellos dos; pero tanto Fernando como Manolo no tenían la culpa de que ellos se quisieran separar y creo que hicieron bien, pues de no ser así al final no hubiese entrado en Los Brincos. Un año antes de tocar con Los Brincos, estuve de solista con Juan & Junior y viví también el gran éxito que el dúo tenía en aquellos tiempos. 


 ¿Qué fue de Cocktail? Para los que no conozcan la banda, ¿podrías hablarme un poco de ella y de su nacimiento cual grupo completo? 

El grupo que llevaba el dúo Juan & Junior lo componíamos José María Moll (español), David Waterstond (escocés), Bill Robinson (inglés) y yo, que soy medio español y medio filipino, por eso nos pusieron de nombre Cocktail. Al enterarse mi hermano y Juan de la propuesta de Brincos, me dijeron que nos iban a grabar un disco y que nos lanzarían; pero yo tenía muy claro el entrar en Brincos y desistí de seguir con Cocktail. De hecho, nunca llegamos a tocar en directo como grupo individual. Con todo y eso, no dejamos de perder la amistad entre nosotros. 

Una anécdota que sucedió cuando estaba con Juan & Junior es que “Lola”, de Los Brincos, fue ese año la canción del verano. Juan decía que era la canción del detergente ESE (u OMO), porque la letra decía: «lávese en la cara, lávese en la boca...» –en relación a la letra original que reza de la siguiente manera: «la besé en la cara, la besé en la boca»– y nos reíamos un poco. Incluso ahora cuando la canto me acuerdo de aquello y sonrío. 



A ti te tocó presentar los temas de Contrabando en aquella etapa de transición, en ese camino por la experimentación que daría fin en el magnífico Mundo, Demonio Y Carne, en el que ya estarías integrado al cien por cien. ¿Qué piensas que ofreciste al conjunto en el campo de la técnica a las seis cuerdas en lo que fue tu llegada a Los Brincos?  

Fue tan prematura mi entrada en Brincos que la discográfica sacaba el elepé Contrabando, que lo había grabado Vicente, y yo salí en la portada. Un dibujo de Iván Zulueta donde estábamos los cuatro dentro de un coche de Eliot Ness. Nada más entrar en el grupo, Fernando me dijo que tenía que ponerme las pilas porque tendría que componer como hacían ellos. Compuse “Esa Mujer” para el vinilo Mundo, Demonio Y Carne, que les gustó mucho. También hice temas como “El Domingo”, “La Fuente” o “Gracias Por Tu Amor”, en donde Manolo siempre me echaba una mano con las letras; vamos, que normalmente el letrista de mis canciones en español era Manolo González. Mi contribución en los Brincos, más que de guitarra fue de voz, pues era mi fuerte –aunque las guitarras rítmicas siempre las metía yo–. 



Mundo, Demonio Y Carne es, valga la redundancia, un mundo aparte, otro universo. Un elepé rico en detalles, en ideas, muy evolutivo y adelantado. Ya olía a esa psicodelia en busca del rock progresivo. ¿Qué me puedes contar de su gestación?  

Cuando hicimos Mundo, Demonio Y Carne ya entraba un quinto elemento en el grupo que fue Óscar Lasprilla. Un colombiano que traía mucha influencia de Cream, el grupo de Eric Clapton, y desde luego se notaba en su aportación a los temas de dicho elepé. A partir de ahí coincidió con el cambio de estilo que no fue bien visto por la compañía, pues quería seguir teniendo los mismos éxitos que al principio, pero eso era un imposible pues ya no se darían las mismas circunstancias ni el mismo empeño. La grabación la hicimos en Londres y se vino de arreglista Augusto Algueró, que intervino en varias canciones –“Esa Mujer”, entre ellas–. Lo pasamos muy divertido pues algunas partes nos salieron de la improvisación en el mismo estudio. La portada del disco fue censurada ya que salíamos los cinco medio desnudos, pintados por el gran Claudio Bravo, un verdadero genio del impresionismo. Era un elepé doble y aparecíamos desnudos de frente, y en la contraportada igual pero de espaldas. Al final sacaron en España una especie de cerebro en descomposición que no tenía nada que ver con el tema.  


¿Cómo llegó el final de Brincos? ¿Qué sentiste en aquel momento y qué futuribles te planteaste antes de saber un tiempo después que Fernando tenía pensado dar vida a Barrabás? 

El final de Brincos llegó porque teníamos otras inquietudes musicales y no casaban con la antigua imagen del grupo. Fernando también estaba muy ocupado con sus producciones y buscaba otros horizontes dentro de la música. Ricky y yo igualmente teníamos la oreja pegada a las cosas que se hacían en Estados Unidos y nuestros gustos iban por ese camino. Mientras Ricky y yo componíamos por nuestro lado, Fernando formó Alacrán con Óscar Lasprilla e Iñaki Egaña. Óscar se fue para vivir en Londres y el trío no hizo ninguna actuación. Fernando nos quiso repescar a Ricky y a mí porque sabía de nuestras inquietudes, por lo que empezamos a hacer temas y grabarlos en los estudios de la RCA, que estaban en la Castellana –nos pillaba a todos muy cerca de casa–. Allí se gestó Barrabás. Junto con el gran músico cubano Tito Duarte, que dominaba toda la percusión y también los vientos (flauta y saxos), y con Iñaki de cantante, nacieron temas como “Woman” y “Wild Safari”. También intervino el portugués Joao Antonio Vidal en los teclados. Fernando tocó la batería en ese primer vinilo, pero nunca llegaría a tocar en directo, ni en otras grabaciones de la banda. Era la mente en la sombra. 


 ¿Podrías describirme con pocas palabras lo que significaron para ti las diferentes etapas de Barrabás acotándolas por años o por periodos de tiempo concretos? 

La verdad es que en Barrabás experimenté nuevas sensaciones, como tocar el bajo y cantar a la vez, aunque fuera en los coros –ya que teníamos cantante solista–. Enseguida me acoplé a los temas de Fernando, pues su instrumento era la batería, y la batería con el bajo siempre van juntos y son la base de cada canción. 



La primera etapa de Barrabás (1971) se puede decir que fue el lanzamiento en España, ya que grabamos en Madrid (estudios de RCA) y desde aquí nos empezamos a dar cuenta de la aceptación del grupo, que en un principio se creía que era extranjero ya que cantábamos en inglés. Se comenzó a escuchar a menudo en las discotecas. Lo llamaron “Música Caliente”, seguramente por nuestro cubano Tito Duarte. El padre de Tito, Don Alberto, que también trabajaba en la RCA, nos traía noticias de cómo iba marchando el grupo, sobre todo en Sudamérica; allí estábamos llegando a los primeros puestos de las listas. 



El segundo elepé, Soltad A Barrabás, lo grabamos en Los Ángeles con Humberto Gatica como técnico del estudio. Le encantó el grupo y a nosotros el ambientazo de la ciudad –musicalmente hablando, claro–. Aunque después lo cambiaría por Nueva York; ésa sí que era y es una ciudad fascinante que también enamoró a Fernando, que era nuestro productor. En Nueva York haríamos el resto de grabaciones, al menos hasta el 76, que es cuando se disolvió el grupo –justo antes de firmar un gran contrato con un mánager americano–. Cosas de la vida. 

En el 73 hicimos una impresionante gira por Centro y Suramérica, donde pudimos comprobar el éxito del grupo y el contacto tan cariñoso de la gente latina. Allí nos comparaban con Carlos Santana, y para mí aquello ya era una pasada. Siempre he echado de menos no haber vuelto por esos países, aunque en el 86 regresamos pero solamente a Colombia.  


 


¿Dónde crees que residía la magia de Barrabás y la chispa para triunfar con tamaña soltura fuera de nuestras fronteras? 

Quizás la magia que resultó del éxito de Barrabás fue el costoso trabajo del tratamiento de los temas cuidando todos los detalles, la visión clara que tenía Fernando de saber lo que quería y de los músicos que utilizaba, que éramos nosotros mismos. Nunca dejamos que grabase gente que fuera ajena al grupo; bueno, únicamente en dos ocasiones: un solo de Michael Brecker en una de mis canciones, que le salió redondo y a la primera (“Do It”), y en otro tema de Tito Duarte que lo tocó Raymond Gómez (guitarra solista), músico que formó parte del grupo español Los Pop Tops.   


En su momento, los hermanos Morales os planteasteis un proyecto musical familiar en el que estaría Antonio, Ricky y tú. Al final, si no me equivoco, no pudo ser. ¿Fue culpa de la industria, de las discográficas? 

Sí, nadie lo sabe, pero una vez tratamos de hacer un trabajo entre los tres hermanos. Estuvimos unos cuatro meses encerrados en casa de mi hermano Jun en Torrelodones y llegamos a hacer como treinta o cuarenta temas, o al menos unos esbozos amplios de canciones. Pero nuestra sorpresa llegó cuando hicimos una sesión con un jefe de una disquera para presentarle los temas; nos dijeron que lo que buscaban eran canciones como los primeros Brincos, lo que nos dejó chafados después de la paliza que nos habíamos metido. No tuvieron nada de vista pues los temas de los Brincos ya los haríamos en los directos, y nos podían haber dado algo más de confianza y después ver los resultados. Pero todo quedó en nada. Creo que la culpa recae en ambos: unos, por esperar mucho del sello, y los otros, por no ver más allá.  



Visto con el paso del tiempo, ¿piensas que el CD de 2000 Eterna Juventud debe tratarse realmente como una obra de Los Brincos, aunque venga firmada como tal, o es mejor entenderlo como un proyecto tuyo y de Arbex? 

Eterna Juventud es un recuerdo hermoso, pues resultó el último trabajo de Fernando y lo guardo con un cariño especial –además de haberlo hecho en los estudios de Carlos Sartorius, que es un tío fenomenal, como para llevártelo a tu casa–. Pasamos ratos francamente buenos en un ambiente muy familiar. Sí creo que es un trabajo hecho sólo entre los dos, exceptuando la ayuda de Pau Santa Catalina en los teclados y violín, que también hizo algunas voces. Se puede decir que es un trabajo hecho por Fernando Arbex y Miguel Morales, dos de Los Brincos. Sí, hubiese sido más correcto ponerlo así. 


Por último, me gustaría que me nombraras cinco de los temas que más te ha gustado tocar a lo largo de tu carrera profesional y las razones de cada elección.  

Las canciones que más me gustaron fueron, en orden de importancia: 

“Mejor”: Por ser una pieza que engancha desde el principio, con su riff de guitarras, y por su ritmo, que te envuelve y que lo cantas con una sonrisa en los labios. 



“Wild Safari”: Por lo que significó tocar en un gran grupo con músicos de la enorme talla de Ernesto “Tito” Duarte y por los recuerdos de las giras americanas. 



“Lola”: Porque en la actualidad la cantamos con el público en nuestras galas y es una auténtica gozada. 




“Un Sorbito De Champagne”: Por la misma razón que la anterior, y es que el público canta el estribillo y nosotros les hacemos el playback. 



“I’ve Got The Blues For You”: Porque me gusta cantarla con el sentimiento blues del gran Gary Moore. 

por Sergio Guillén 

sguillenbarrantes.wordpress.com









                     Notasi te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en                                                                                      
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias











MORGAN FISHER - Re-Fresh (1995 / PREM)

 Teclista para la historia del rock británico,  Morgan Fisher no ha parado de evolucionar desde los 60. Por entonces con Love Affair. Pero será mundialmente conocido por ser el teclista de Mott The Hopple, y sus spin-offs como Mott  o British Lions. Existe conexión constante que lo acabará uniendo a Queen. Primero con los progresivos Morgan (su "Nova Solis" es obligado),  y su cantante, Tim Staffel (vocalista de Smile,  banda pre-Queen). Mott The Hopple llevaría abriendo conciertos a unos primerizos Queen. Y finalmente acabará como teclista de sus majestades,  en la gira europea de 1982. Aún podríamos agregar en su CV a Third Ear Band (influencia que percibo en éste disco), Medicine Head y algún que otro proyecto 70s.



En los 80 se enamora de Japón y de la fotografía. Hasta hacerse un nombre en círculos artísticos del gremio, con innumerables exposiciones,  sobre todo por Tokyo. Inevitablemente entra en la new age que rige el mundo por entonces. Ya tenía yo ganas de elegir un ejemplo válido de de disco new age perfectamente digno, progresivo y de interés para nuestra causa. Haberlos, haylos.  Aunque haya que pisar como en un campo de minas. Éste "Re-Fresh" fue una nueva versión  de otro que hizo en el 92. Aquí recluta al virtuoso violinista eléctrico japonés,  Aska Kaneko  (ex-Mekong Zoo), y se marcan un bellísimo álbum que circula seguro sobre la cuerda equilibrista de la new age primigenia, el prog delicado y la electrónica de asimilable experimentación. La estrategia consiste en ir intercalando y numerando los temas "Bright Song" y "Shine Sound". En un hilo conductor muy agradable, sorpresivo e innovador. El protagonismo de Kaneko nos remite a trabajos de David Cross, y los teclados ajustan sonidos con inteligencia ajedrecista.

No es blando, es sensible. No es hortera, sino emotivo. No es comercial, sino un experimentalismo fluido, que entra bien en cualquier momento. Que podría ser una obra de los 70 cercana a Jade Warrior, Mike Oldfield  (con increíbles campanas tubulares, por cierto), Harmonia o La Dusseldorf. A veces es un minimalismo impresionista, para nada cargante, que fluye en hermosos pasajes de sinfonías bonsais tratadas con detalle y esmero. Philip Glass, King Crimson, Cluster, Eno o los referidos  son buenas guías  comparativas. Violín eléctrico y sintetizadores en perfecta conjunción  astral. Que en ocasionales momentos hasta podrían ser los actuales Tangerine Dream (también con violinista japonesa).



Una sesión relajante que no cae en la modorra, el aburrimiento o la caraja mental tan habitual en aquellos días. Aquello de la new age fue un hábil anzuelo de la industria para recoger feligreses perdidos del prog 70s. Y algunos acabaron idiotizados e hipnotizados,  haciendo la gallina o lo que les pidiese el hipnotizador de turno. Morgan Fisher no es de esos, y como prueba, ahí están sus colaboraciones con Hans-Joachim Roedelius en "Neverless" (2005). Componiendo o "descomponiendo" música improvisada, es elegante,  fino y exacto. Acertadamente,  "Re-Fresh"cante.

J.J. IGLESIAS


Temas
00:00 Bright Song 1
07:29 Shine Sound 1
13:12 Bright Song 2
19:11 Shine Sound 2
21:25 Bright Song 3
28:41 Shine Sound 3
30:43 Bright Song 4
38:34 Shine Sound 4
44:05 Bright Song 5
48:55 Shine Sound 5
51:18 The Refresh Theme












                     Notasi te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en                                                                                      
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias






The Sean Chambers Band – Live From The Long Island Blues Warehouse (2011)

 Ya hemos hablado en alguna ocasión del programa de Mark Klein, "Blues Warehouse". En el artículo de hoy nos trasladaremos a sus estudios situados en Long Island, Nueva York, para escuchar la actuación de Sean Chambers, uno de los mejores guitarristas de blues.


Sean Chambers comenzó su carrera musical a principios de los 90 encabezando una banda tributo a Stevie Ray Vaughan. En 1998 publica su primera producción, "Strong Temptation". Es mismo año le llega la oportunidad de acompañar a Hubert Sumlin en un festival en Memphis. Hubert queda impresionado con su forma de tocar y lo contrata para su banda. Durante cuatro años realizan giras por Estados Unidos y Europa obteniendo un notable éxito. Su siguiente trabajo en solitario ve la luz en 2004, "Humble Spirits" y cinco años más tarde edita "Ten Til Midnight" en la discográfica Blue Heat Records con la que grabaría dos discos más: "Live from the Long Island Blues Warehouse" (2011) y "The Rock House Sessions" (2013). Su sexto álbum de 2017, "Trouble & Whiskey" alcanza el puesto 11 en la lista de Billboard Blues.  Sus dos últimos trabajos hasta la fecha son "Welcome To My Blues" (2018) y "That's What I'm Talkin About" (2020).


Este álbum en "directo" de Sean Chambers se grabó en el programa de Blues Warehouse en 2011. En ese momento la banda la conformaban: Sean Chambers (voz, guitarra), Paul Broderick (batería) y Tim Bair (bajo). También participa Gary Keith (armónica). El "setlist" esta compuesto por temas de sus tres primeros discos, tres versiones: "Full Moon On Main Street" (Fred James), "Crazy for Loving You" (Bill McLess) y el clásico de Elmore James, "Dust my Broom", y una  composición nueva, "Hip Shake Boogie". El estilo de Chambers está muy influenciado por Stevie Ray Vaughan con toques a lo Hendrix y Bloomfield. La zonas calientes de la grabación las encontramos en el instrumental inicial "Dixie 45", en "Full Moon on Main Street" puro SRV, en la extensa "In the Winter Time" y por su puesto en su versión del "Dust My Broom", genial con el "slide".
J.C.Miñana














                     Notasi te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en                                                                                      
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias






The Shaggs ‎– Philosophy Of The World (1969)

Muchos sabemos que The Shaggs, a pesar de estar sentenciadas a una práctica musical dirigida como un proyectil hacia el impacto de las amañadas tramas basadas en primitivas prácticas de previsible trampa en el torpe Jaque Mate final, realizaron una de las obras discográficas más sobresalientes de la historia contemporánea de la vanguardia del Pop Art. 



Por inverosímil que pueda resultar su historia, The Shaggs aún siguen siendo el trío más significativo y relevante que nos ha concedido la Outsider Musical. Mucho más allá de ser un esperpento tragicómico sin precedentes, a finales de los años sesenta, tres hermanas oriundas de Fremont, New Hampshire, aisladas del mundo y sin base musical alguna, son obligadas por su padre a formar un grupo. 

Resulta cruel señalar que tenían el sentido de la melodía, armonía avalados por sus carencias de conocimientos como instrumentistas en la retina del brillo ausente. La estructura arrítmica y disonante de la obra, a la que podemos añadir a una naif, casi siniestra en su primitivo infantilismo, ligado a las muecas, entre lo juguetón y lo grotesco de las hermanas y su tan entrañable, y tal dulce como espantosa vestimenta demodé, conducen a que uno se plantee las dos únicas opciones lógicas, o estamos ante una gran broma pesada, o las componentes del grupo no están en su sano juicio. Y ambas deducciones están extremadamente lejanas de la cruda realidad. 

Las hermanas Dorothy “Dot” Wiggin (Guitarra solista voces y gran compositora), Betty Wiggin (voces y guitarra rítmica) y Helen Wiggin (batería, desgraciadamente fallecida en el año 2006), cosecharon en una sola jornada de grabación una obra imprescindible en el culto del entusiasmo, la valentía, la actitud y las ganas, que actualmente pueden servir como método de magistral lección de entusiasmo coherente tanto a consumidores como practicantes de arte sonoro. 



No estamos ante un gran disco gestado en el año 1969 porque así lo hayan reivindicado Frank Zappa o Antón García Abril, sino porque la evidencia justifica una obra que debería de constar como obligada asignatura en la enseñanza contemporánea pública y privada.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente)

ArnaldoStudio Estudio de grabación profesional

Tfno:  606 52 80 64  (Grado - Asturias)

Sitio Web:

www.progsitiveproductions.com


Temas
1. Philosophy of the World
2. That Little Sports Car
3. Who Are Parents?
4. My Pal Foot Foot
5. My Companion
6. I'm So Happy When You're Near 
7. Things I Wonder 
8. Sweet Thing 
9. It's Halloween 
10. Why Do I Feel?
11. What Should I Do?
12."We Have a Savior


Rockliquias Radio






                Notasi te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en                                                                                      
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias

ON THE RISE - Dream Zone (2009, Frontiers Records)(Los Jueves AOR)

 Terje Eide creó para 2003 un disco compacto que más pareciese un extraño espejismo. On The Rise era el título del trabajo en cuestión, el mismo que el de la banda que lo firmaba. Este proyecto, en el que Eide ejercita su pericia como hombre orquesta, inyectaba un apasionamiento brillante a la corriente de ese AOR que pretendía ponerse a la moda en el nuevo siglo. Después de aquel lanzamiento, a On The Rise se lo comió la tierra y nunca más se supo. Sin embargo, Eide volvió por sus fueros en 2009 y bajo el sello –Frontiers Records nuevamente–, para entregar una continuación que, como pasó con su debut, recupera una forma de hacer las cosas con cariño extremo.



Dream Zone plantea de manera impecable un rock melódico cargado de referencias, aunque igualmente sabedor de su marca particular. Al inicio de la obra, y ante todo gracias a los temas “Lifeline” y “Lost Your Track”, el oyente disfruta de un auténtico déjà vu, de esa retrotracción a los estatutos Survivor –y por extensión a lo que resultó acierto posterior de su guitarrista Jim Peterik, unos Pride Of Lions que han sabido endulzar con estilo el revivalismo AOR–. 



Algo se puede olfatear de aquellos hermanos Nelson que se metieron en el bolsillo a principios de los noventa a un reducto de compradores que no querían abandonar la tan especial década que acababa de fallecer. Y hasta en “Howling At The Moon” se rememoran esos ejercicios de voz en doblete de los impagables Boston. Todo esto se escucha sabiendo que se está ante un disco difícil de hallar en nuestros días, grabación perfectamente hilada que mantiene un sentido sin por ello parecer algo monótono. No hay sobrantes, al igual que tampoco los había en aquel On The Rise de seis años antes.



En Terje late algo realmente especial que le hace entender el AOR como una disciplina que no debe renegar de su pasado, y eso es fundamental para recuperar el empeño por crear himnos concisos y adictivos. Eide lo logra, como ya lo hiciese con canciones como “Leaps And Bounds” o “Beat Of Your Heart”. Perfecto.

por Sergio Guillén

https://aorworld.wixsite.com/aorworld 



Si quieres comprar mi libro AOR WORLD. UN VIAJE POR LA HISTORIA DEL ROCK MELÓDICO EN 200 DISCOS de la Editorial Milenio, entra aquí: https://www.edmilenio.com/esp/aor-world.html (también lo puedes pedir en tu librería preferida o en websites como Amazon). 

Suscríbete al canal 








                     Notasi te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en                                                                                      
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias


OAKLEY - Oakley (1980 / Nova)

 Canadá,  tierra de gigantes (qué gran serie!) silenciosos. De los que nada se sabe y son legión de nombres que merecieron más reconocimiento internacional. En Nova Scotia, Ritchie Oakley deja a los Soma y reúne un combo de alta competencia. Wayne Nicholson y Doug MacKay (vocalista y batería respectivos), venían de Horse. Bruce Dixon era el bajista de Sandy Road. Y el teclista John Lee termina de completar la formación.  Se patean la tradicional ruta de garitos y solidifican un distintivo estilo. Lee se larga y entra a las teclas Bill McCauley, de la banda Redeye. Pronto fichan y graban su único homónimo álbum, un disco que llegará a oro y que aquí es un completo desconocido. 



Su actividad de directo es frenética,  coincidiendo en escenarios con Doobie Brothers o April Wine, por citar unos pocos. En el 81 entra un segundo guitarrista, Dave Gallant, pero en 1982 Oakley dan sus últimos conciertos. Terry Brown va a ser uno de los ingenieros tras los controles, que imprime un sonido directo y recio, pero apreciable en cada detalle.

"Rock'n'Roll Gypsies" se instala en la apertura con Hammond predominante y clara pretensión hard rock. La frontera temporal entre décadas dictamina el sonido de Oakley. Por un lado el rudo hard 70s, todavía está allí.  Aunque los estribillos corales, perfilan un lado melódico  que ya está a punto de entrar a escena en avalancha radiofónica. Para una idea aproximada, el debut de Axe de 1979 puede ser un ejemplo perfecto. Música intensa, que sube la temperatura apoyado en la barra del bar, con líneas lo suficientemente pegajosas de engrudo midwest para competir con Head East. Eso es "Guitar Man", y el solo de Ritchie Oakley añade ingredientes jazzy a su excelente intervención. 

 Un ligero giro al funk casi mirando a la pista, en "Sticking with You". Aquí ya rozan el AOR bailable, con clavinet en primer plano y el inapreciable (hay que poner oreja) saxo invitado de Mark Rivera. Famoso al año siguiente, por su archiclásico sólo en "Urgent" de Foreigner. "I Almost Call Your Name" precisamente,  parece emular el estilo de éstos, con Wayne Nicholson en vena Lou Gramm. Excelente en "Sidewinder", como una mezcla de Rainbow, Fandango y Stonebolt. 

Un fogoso talking box abre la cara B con "Don't Kick a Man". Algo así como los Whitesnake pre-"1987", en su línea más vacilona. "Good Rockin' Tonight" lleva una deliciosa onda Montrose-Gamma que funciona a la perfección en Oakley. "Ride Em Cowboy" y su slide vuelve a tesituras Axe / Blackfoot, demostrando la flexibilidad de la banda y la adaptación estilística de su líder.  Otra que parece hilada por los Whitesnake de Marsden/Moody es "To You". De hecho poco después de grabar, entraría un segundo guitarrista. Cierran con "Runnin' Wild", un hard blues coverdaliano con la armónica de Pat Riley y de nuevo Mark Rivera al saxo. 



Olvida la horrible portada y sus feos caretos (que luego copiaran Loverboy con imagen más agraciada). Ésta banda pudo tener sitio en aquel antológico "Striktly For Konnoisseurs", que tanto bien hizo a los aficionados al rock fantasmagórico nivel A. Oakley fueron grandes en su zona canadiense, aunque sólo fuera por cinco minutos.

J.J. IGLESIAS



Temas
1 Rock’n’Roll gypsies 00:00
02 Guitar man  04:04
03 Sticking with you   07:25
04 I almost call your name  11:15
05 Sidewinder  14:32
06 Don’t kick a man 18:23
07 Good rockin’ tonight  22:26
08 Ride em cowboy  25:10
09 To you  28:46
10 Runnin’ wild 31:35


















                     Notasi te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en                                                                                      
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias

OZRIC TENTACLES - The Yum Yum Tree (2009, Snapper)

 A mediados de los años ochenta Ozric Tentacles comenzaron a editar en oficialidad, demostrando a los pocos álbumes que eran capaces de hacer de su capa un sayo y montarse auténticos universos desconocidos no necesariamente en onda imperante. Se les catalogó de psicodélicos al igual que de progresivos espaciales, aunque parte de la crítica les quiso expulsar de este saco con en salto de década, debido a sus repeticiones electrónicas o esas paletas que van del dub a lo alucinógeno de Hawkwind.



The Yumyum Tree es un disco compacto que perfectamente puede volar tras la estela de The Floor’s Too Far Away. Aquí no hay la mezcla entre bucólico, introspectivo y pizca tribal de Erpland. Los paisajes sonoros son muy evocadores, totalmente bailables en su mayoría, sinuosos a la par que diestros en la velocidad. 



Si proyectos como Ship Of Fools buscaron sus huellas en un trabajo como Let’s Get This Mother Outta Here, Ozric Tentacles se saltan su propia leyenda –como vienen haciendo en este nuevo siglo– y siguen el camino encantando con fotografías de lo rítmico aterrizado desde otras galaxias. Moduladores del entendimiento tan crecidos como para hermanar el jazz con el breakbeat.



Lunáticos de las nuevas tecnologías con los pies en la tierra. Lo instrumental como camino por el que lograr una forma de expresión experimental que va más lejos de lo que Tangerine Dream soñó en sus elepés más moviditos. Excelsos pero sin lazo con el que atarlos, algo que hace aumentar su interés a cada nuevo trabajo de estudio.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com



Temas
01. Magick Valley 00:00
02. Oddweird 6:42
03. Mooncalf 12:57
04. Oolong Oolong 20:38
05. YumYum Tree 26:32
06. Plant Music 35:40
07. Nakuru 41:09
08. San Pedro 46:48








                     Notasi te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en                                                                                      
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias











Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...