Tiempos confusos y erróneos, los que vivimos en la actualidad. Se suponía que grabar ahora era algo más fácil, vistas ésas "grandes tecnologías del presente". Pero claro, eso funciona para todo el mundo. La inmensa cantidad de basura musical diaria, invade y tapa tesoros escondidos. He aquí un ejemplo demostrativo. Los argentinos Fasma, de momento, tienen su debut plasmado en un modesto cd-r. Que equivale a la demo-cassette de toda la perra vida. Nada ha cambiado. Injusticia al canto. Esta joven, pero sobradamente preparada banda, recoge toda su rica herencia prog de la Argentina de los 70. Y la moldea con íconos indiscutibles universales, del más sagrado e histórico prog rock. Fasma son Dante Fisi (voz, teclados, un museo de ellos, realmente), Agustín Ogura (guitarras, coros), Bruno Bianchedi (batería, coros), Manuel Menzel (percusión, coros) y Marto Torrez (bajo, coros). La portada del conceptual "Flores del Jardín Trasero" consigue su objetivo. Rec...
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
JIM KIRKWOOD - Tower of Darkness (1993 / Neu Harmony)
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
Que un británico loco por los sintetizadores, lleve desde 1990 autoeditándose cds como si no hubiera un mañana, no debería de extrañarme. Conozco algunos casos, muy cerca de mi entorno....Pero es que Jim Kirkwood lleva como 40 cd-r recreando como nadie mundos perdidos y realidades alternativas. Es un Philip K. Dick del moog, el tío.
En los primeros 90 se estrena como si fuera 1970, con la misma moral y estética, y no ha parado. En éste 2020 "de mis amores", ha editado "Walsingham" (creo que algún otro!). "Tower of Darkness" pertenece a su primera etapa, y en ella gusta de musicar películas imaginarias con el gusto y acierto de cualquier (más que) bien pagado de Hollywood.
En "The Mad God" (11'14), aparte de su afición bombástica por lo épico, incorpora ingeniosa secuenciación y Berlín School de altos vuelos, dicho con toda la alevosía y premeditación. Excelentes retratos teutones color sepia, legado de otros fotógrafos sonoros como Harald Grosskopf (incluye percusiones), Gunther Schickert (guitarra espontánea) o P'cock (no anda lejos del IC trademark sound). Va unida a "Perilous Ground" (1'46), con sonoridades siniestras y muy bien conseguidas. Hace intuir que esto es una historia de principio a fin, y que cada cual se haga la suya, que para eso tenemos un cerebrico. Con inusitada fuerza entra "Timestream" (6'49), casi como unos Hawkwind de mediados 90, (los más ambient), y brillando en sus melodías dedicadamente estudiadas. "Tangram" a lo bestia, vaya. Y un apabullante catálogo de recursos. El ingenio de Kirkwood a la hora de ordenar sonidos se parece a un imaginario "Tetris" analógico, en el que cada ficha, por deforme que sea, entra perfectamente en su hueco de edición.
Lo hace de cine (realmente) en "Requiem for an Immortal" (8'22). Y yo me pregunto cómo éste músico no se ha hecho un nombre en el mundo de las bandas sonoras. Su simbiosis sinfo - electrónica, llena de melodías sugerentes, es inacabable, te hace trabajar la mente como un entrenador de gimnasio los músculos del coco. Y el entrenamiento es efectivo. Mira "Legión of Dawn" (12'17), con la testosterona analógica de Tangerine Dream, Wolfgang Riechmann, Wallenstein o Edgar Froese (70's era). Sin olvidar una cierta "orquestalidad" que lo adelanta eones al Chris Franke de bandas sonoras. Otro momento oscuro, cavernoso, fétido y húmedo (se le dan muy bien) es "Forgotten Realms" (3'20). Hasta pienso que un disco de ésta guisa lo acercaría al "lado oscuro" del cosmic kraut de manera brillante. Aunque ahora que lo pienso, con semejante discografía quizá ya lo haya hecho.
Tenebroso momento que nos lleva a la final "The Dreaming Lord" (13'04), que es otra exquisitez berlinesa llena de inteligencia, sobrante en inspiración, ideas y cualidades descriptivas inusuales en sintetistas de éste siglo. Su "sinfonismo berlinés" es el mayor de sus fuertes. Sabe cómo golpear al oyente con un quiebro inesperado o una melodia sorprendente.Y su paleta de colores sónicos se me antoja intachable, me entusiasma.
Me he hecho fan de éste prolífico sintetista en éstos días de encierro,("confinamiento" me suena a "abatir", cuando se trata de matar en el nombre adecuado). Gracias a Kirkwood he salido por ahí todo lo que me ha dado la gana. Todavía no pueden multar a los viajes incorpóreos. Recomiendo por último, "Shroud of Many Colours" (2002), que estoy escuchando en éstos momentos. A indagar toca, en su abultada colección. Un descubrimiento personal de lo más afortunado.
Comentarios
Publicar un comentario