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STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

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 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.   Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este m

ANGE - Le Cimetiére des Arlequins (1973)

Si uno observa en directo a Ange durante los 70´s podrá comprobar a uno de los grupos más carismáticos en directo de esa época y al mismo tiempo una puesta en escena muy diferente al mundo anglosajón. 


Nacieron a la par de las grandes figuras del prog sinfónico pero el acentuado carácter francés de su puesta en escena, la teatralidad, la boheme implícita, la influencia operística de esa “mise en scene” tan teatralizada, más la influencia nada escondida de la “nouvelle chanson” y hasta la jocosidad de las varietés cabareteras, hicieron de esta banda un mundo aparte. Observar en el escenario unas situaciones casi estrambóticas de un Christian Decamps metamorfoseado en diversos y jocosos personajes es una experiencia realmente entretenida. Un cantante-actor musicalizando historias y bastante más movido y activo que el propio Peter Gabriel. Los cito por la actitud de ambos en el escenario, pero no los comparo porque son completamente diferentes y antagónicos. Hay algún video en Youtube de los años de gloria de los franceses y podréis certificar lo que digo. Christian con sus ojos grandes y saltones y aspecto de “clochard” loco está más cerca de aquel Ian Anderson de los primeros años. 


Musicalmente son más oscuros que las bandas británicas por su uso peculiar del órgano y el mellotrón, pero muy detallistas en los momentos acústicos e íntimos que casi parece música recitativa o un cuento musicalizado de fondo. El efecto es extraño y peculiar. La música de Ange son historias, como una narrativa sonora.

El cementerio de los arlequines comienza con una extraña versión del “Ces Gens La” del cantautor belga francófono Jacques Brel (1929-1979) con una impresionante y sarcástica letra de la vida misma. La teatralidad de las interpretaciones de Brel dan el mismo juego en la versión de Ange. Quizás Brel influyó de manera rotunda en las complejas e inteligentes letras de Decamps. Aunque personalmente no soporto la poesía salvo que, ésta sea efectivamente sarcástica o una completa burla, reconozco que probablemente las letras de Ange sean de las mejores de todo el rock sinfónico muy por encima de las habituales absurdeces y cursiladas de los Yes, Genesis o Crimson de turno. 



“Aujourd'hui C'est La Fête Chez L'Apprenti-Sorcier” tiene ese toque medio Crimson – Van Der Graff primario que no desarrollan demasiado. Mucho más original es “Bivouac” en sus dos partes con ese mellotrón polvoriento arrastrándose y su sugestiva parte instrumental bastante space-psych empalmadas por esa divertida espía lesbiana. “De temps en temps” suena a un híbrido entre la chanson patria y pop rancio de la época, pero tiene su punto rock-balada.



 “La route aux cypres” forma parte de esas pequeñas melodías acústicas muy agradables que encontraremos a menudo en sus discos. El tema título cierra el disco con sus 8 mtos de densidad teatral y oscuridades varias a medio camino de los Moody y los Floyd más esotéricos de sus primeros discos. Se nota el paso del tiempo y la música ha envejecido mucho, pero las composiciones ya tienen un grado de atractivo y originalidad que los harán distinguibles inmediatamente de otras bandas del género.
Alberto Torró

 





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