Cuando se publicó en 2017, Quiet Storms rápidamente se destacó como un álbum "diferente" en la discografía de Galahad, mostrando una faceta más contemplativa y melancólica de la banda. Con una trayectoria de más de veinticinco años marcada por la experimentación y la audacia, la banda siempre ha demostrado su disposición a explorar nuevos caminos y direcciones, y este álbum es un claro reflejo de esa actitud. Quiet Storms surge como una continuación del doble CD de 2015 , When Worlds Collide , un álbum que la banda evitó lanzar como una simple retrospectiva y, en cambio, optó por regrabar y reimaginar muchas de sus canciones antiguas. En Quiet Storms , la banda también reescribe una serie de temas, pero los interpreta de manera diferente a las versiones originales, creando una nueva experiencia para los fans. El álbum se abre con "Guardian Angel ", que comienza con un piano sencillo y encantador, acompañado de una voz hermosa y sincera. Esta versión es una interpre...
Fui uno de los primeros en dar la fatal noticia en Facebook, cuando aún no estaba confirmada. Extraída de una página kraut alemana, no me pareció probable que lanzaran ésa broma de mal gusto con uno de sus mayores íconos. Tristemente, acerté. Florian Schneider deja más huérfana la verdadera electrónica.
Un pionero de los activistas e innovadores. Experimental, lírico, sorprendente, enigmático. ......GENIO. Junto a Ralf Hütter eran Kraftwerk, todos lo sabemos. En 1969 hicieron unas demos en los estudios de Konrad Plank, que acabarían siendo "Tone Float", el único álbum de Organisation. Pre-Kraftwerk, claramente. Ésas melodías que los harían famosos, expoliadas a musas sagradas, proceden con toda seguridad de los tiempos cuando Schneider tocaba la flauta y el violín. Tiempos de Organisation. Ése verano de 1970 ponen a punto su estudio, Kling-Klang, en Düsseldorf. Fichan a dos percusionistas, Klaus Dinger y Andreas Hohmann. Se nota que la percusión va a ser fundamental en su estrategia sonora. Florian también es percusionista. El sello Phillips está interesado por la nueva vanguardia del momento, y fichan de golpe a Cluster, Zweistein y Kraftwerk. "1" sale en Noviembre de 1970. Hütter al órgano. Schneider a la travesera procesada, violín y percusión manipulada. Comienza la historia.
"Ruckzack" (7'47) entraba en la vanguardia planteada sin miedo por Tangerine Dream en su "Electronic Meditation" de ése mismo año. Líneas flotantes de flauta eléctrica en simbiosis con un órgano casi sacro, mostraba las bases del futuro sonido Kraftwerk. Tal y como el gran público lo entendería 10 años después. Minimalismo melódico de gran profundidad expresiva. Con muy pocas notas, mucho concentrado. El gran secreto de la banda. Nunca he creído en lo de "menos es más", salvo en casos como éste. Erik Satie mereció pertenecer a éste grupo, lástima que no fuera su tiempo. Hay misticismo religioso paralelo al debut de Popol Vuh, "Affenstunde" (también de 1970). La Kling-Klang Music NACE con éste tema. No es un álbum "de sintetizadores", sino de pioneros. De electrónica manipulada por osciladores y primitivos sonidos procedentes del "tuneado" de instrumental orgánico (flauta, violín, algo de bajo, guitarra, batería, percusiones....). "Stratovarius" (12'10) lo demuestra en todo su esplendor atonal y electro-acústico. Aquí rozan la violencia rock por vías distintas y de propia inventiva. Algo que explotará en una breve y extraña gira al año siguiente : Schneider sólo, junto a Klaus Dinger y Michael Rother......Neu Kraftwerk! El material es el de éste album. "Stratovarius" llega al cuarto de hora de delirio cuasi-hendrixiano! Y "Ruckzack" se pone en los 20 minutos! No extraña que toquen una pieza inédita titulada "Heavy Metal Kids". La electricidad poseyó al robot por unos instantes.ç
Pero volvamos al primer álbum. "Megaherz" (9'30) ya es un reconocible prototipo sonoro de lo que más tarde será "Autobahn" o "Radio-Aktivitat". Hipnotismo rítmico de factura Can, y la travesera haciendo líneas que en un futuro serán obra de finos sintetizadores. Pero no aquí. Recuerda, estamos en la "Serie Pioneros". Kraftwerk sin sintes (parece increíble verdad?) sigue siendo Kraftwerk.
La final "Vim Himmel Hoch" (10'12) vuelve a sumergirse en la atonalidad dadaista. Fondo musical perfecto para obras de Hausmann, Schwitters o Ernst. El descaro ruidista como forma contestataria de la contracultura genuinamente alemana. Lo de "kraut rock" todavía no se le había ocurrido a algún rock critic británico, corroído por la envidia. Recuerdo uno de mis primeros dilemas "existencialistas-ideológicos" de adolescente. Con mi madre pidiéndome que le pusiera "Europe Endless" en 1977, porque le encantaba. Eso dice mucho del poder de convocatoria de la música de Kraftwerk. "Hummm. ....si le gusta a tu madre.....será eso bueno?" Duda mortal en un rockero en ciernes de 15 años (yo) en plena formación.
Kraftwerk traspasó fronteras generacionales, incluso en los 70. Hoy Florian Schneider ha muerto. Mientras mi madre lucha (y vence) al puto Alien Covid, como una auténtica Teniente Ripley. Volverá a escuchar su tema favorito. Porque ésa música, trascenderá a todos nosotros.
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