IT es una banda de rock progresivo liderada por Nick Jackson , y su álbum We're All In This Together es un disco conceptual. Según Jackson, “las canciones exploran temas de austeridad, desigualdad y un futuro incierto para las generaciones más jóvenes”. El álbum destaca por sus composiciones que evolucionan desde melodías iniciales simples hasta armonías refinadas, adornadas con voces potentes y coros. Los teclados recorren atmósferas etéreas y densas, formando una base sinfónica. En lugar de dirigirse exclusivamente a los fans del rock progresivo, los arreglos accesibles del álbum le permiten llegar a una audiencia más amplia. Cuando la banda decide extender las pistas, lo hace con ideas que realmente enriquecen el álbum, evitando pasajes instrumentales innecesarios que solo rellenan espacio. Los solos de guitarra emplean tonos que recuerdan a maestros como David Gilmour y Steve Hackett . «Power» abre el álbum con fuerza, con un bajo potente y una interpretación vocal dramática q...
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
ELECTRIC WIZARD - Let Us Prey (2002) (Rise Above Records)
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
A los Electric Wizard los proclamaron como al grupo más auténticamente stoner del mundo. Tras echarles varias escuchas, quedarás anonadado por la locura que despliegan estos músicos; lo más parecido a una fiesta de ácido entre Black Sabbath y Hawkwind. No quiero que me salga la vena Jim Morrison pero, sin lugar a dudas, Let Us Prey es como ese ritual sonoro; ritual no es la palabra, tal vez sería mejor denominarlo oscuro aquelarre para oídos inquietos y perversos.
Un grupo que se entrega por completo al viaje experimental de sus mentes, que desarrolla cada tonada con fuerza pero llenos de una desgana desoladora. Ese toque tenebroso que hace que sus guitarras suenen como cuchillas arañando una pizarra. Las distorsiones del mástil de Jus Oborn son tremendas sacudidas para los cerebros desvalidos y su forma de cantar... ¿Cantar? Justin no canta ni vocaliza, sólo se limita a soltar una retahíla de palabras que forman frases por arte de alguna magia negra que sobrevuela cada composición del disco compacto.
Sus pasajes más atmosféricos les acercan al doom pero, a la primera de cambio, dejan que las bases stoner vuelvan a inundar cada hueco del redondo. “Night Of The Shape” es una buena muestra de lo comentado, y en ella Mark Greening no sólo golpea con acierto su batería, también se atreve a interpretar al piano unas melodías ciertamente inquietantes. “Priestess Of Mars” retrotrae a aquellos comienzos de unos Black Sabbath llenos de ideas y en los que la guitarra de Iommi siempre aportaba el toque fúnebre idóneo para conseguir un conjunto completo y original. Por otro lado, cosas como “We, The Undead” o “Master Of Alchemy” te pueden traer a la cabeza los sonidos de canciones compuestas por grupos como Spiritual Beggars, únicamente que la segunda nombrada tiene unos desarrollos más progresivos.
“Queríamos ser experimentales, tal vez procurando dar con algo sacado de una película de terror simplemente por ver si funcionaba o no. Cada canción era como una idea, no la escribíamos; teníamos una idea y tirábamos con ella intentando discernir cómo queríamos que sonase”, explicaría Oborn de manera difusa siete años después de la publicación de este larga duración. Estamos por tanto ante un sueño místico en el que la razón no existe, momento para abandonarse a la nada y, como en un viaje astral, dejarse llevar por las sensaciones. El oído será ese guía que marcará tu camino y el destino en el que acabarás recalando una y otra vez, sin remisión o posible escapatoria.
Comentarios
Publicar un comentario