The Bluestones lograron la proeza —toda una hazaña para un grupo extranjero de blues— de alcanzar el puesto número 1 en las listas especializadas de Blues/Rock en Estados Unidos en el año 2020 con su álbum Live on Stage. No sería la última vez: en 2023 volvieron al Top 3 con «Unchained». La banda se formó en 2011 de la mano del vocalista Nico De Cook, un cantante que se había iniciado en el coro de la iglesia y que no se dedicó profesionalmente a cantar hasta los 32 años de edad debido a su miedo escénico. Junto a los guitarristas Stef Paglia y Andy Aerts, el bajista Ronald Burssens y el baterista Dominique Christens, conformaron la alineación inicial del grupo. En 2012 lanzaron su debut, "Voodoo Guitar", ganando el premio del público en el Belgian Blues Challenge. Tres años más tarde publicaron su segundo trabajo de estudio, "Saved By The Blues". En 2017 quedaron en segundo lugar en el European Blues Challenge celebrado en Dinamarca, y su música logró llegar al pue...
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ELECTRIC WIZARD - Let Us Prey (2002) (Rise Above Records)
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A los Electric Wizard los proclamaron como al grupo más auténticamente stoner del mundo. Tras echarles varias escuchas, quedarás anonadado por la locura que despliegan estos músicos; lo más parecido a una fiesta de ácido entre Black Sabbath y Hawkwind. No quiero que me salga la vena Jim Morrison pero, sin lugar a dudas, Let Us Prey es como ese ritual sonoro; ritual no es la palabra, tal vez sería mejor denominarlo oscuro aquelarre para oídos inquietos y perversos.
Un grupo que se entrega por completo al viaje experimental de sus mentes, que desarrolla cada tonada con fuerza pero llenos de una desgana desoladora. Ese toque tenebroso que hace que sus guitarras suenen como cuchillas arañando una pizarra. Las distorsiones del mástil de Jus Oborn son tremendas sacudidas para los cerebros desvalidos y su forma de cantar... ¿Cantar? Justin no canta ni vocaliza, sólo se limita a soltar una retahíla de palabras que forman frases por arte de alguna magia negra que sobrevuela cada composición del disco compacto.
Sus pasajes más atmosféricos les acercan al doom pero, a la primera de cambio, dejan que las bases stoner vuelvan a inundar cada hueco del redondo. “Night Of The Shape” es una buena muestra de lo comentado, y en ella Mark Greening no sólo golpea con acierto su batería, también se atreve a interpretar al piano unas melodías ciertamente inquietantes. “Priestess Of Mars” retrotrae a aquellos comienzos de unos Black Sabbath llenos de ideas y en los que la guitarra de Iommi siempre aportaba el toque fúnebre idóneo para conseguir un conjunto completo y original. Por otro lado, cosas como “We, The Undead” o “Master Of Alchemy” te pueden traer a la cabeza los sonidos de canciones compuestas por grupos como Spiritual Beggars, únicamente que la segunda nombrada tiene unos desarrollos más progresivos.
“Queríamos ser experimentales, tal vez procurando dar con algo sacado de una película de terror simplemente por ver si funcionaba o no. Cada canción era como una idea, no la escribíamos; teníamos una idea y tirábamos con ella intentando discernir cómo queríamos que sonase”, explicaría Oborn de manera difusa siete años después de la publicación de este larga duración. Estamos por tanto ante un sueño místico en el que la razón no existe, momento para abandonarse a la nada y, como en un viaje astral, dejarse llevar por las sensaciones. El oído será ese guía que marcará tu camino y el destino en el que acabarás recalando una y otra vez, sin remisión o posible escapatoria.
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