En 1979, el hasta entonces subsello progresivo de EMI, Harvest, estaba abriendo puertas a otros sonidos tras el descenso de tirón de la prog music. Ése año emprendieron una curiosa iniciativa. Elegir a dos parejas de sesioneros británicos de lujo y montarles sendos proyectos. Uno fue para Dick Morrissey / Jim Mullen, con su álbum "Cape Wrath". El otro fue para Max Middleton / Robert Ahwai, el titulado "Another Sleeper". Se da la circunstancia que toda la banda de este último participó en la del primero. Por lo que su importancia se duplica. Además, ambas portadas fueron muy bien adornadas por un desconocido ilustrador en aquellos días, llamado Derek Riggs. El mismo que pondrá imágenes años después, al universo de Iron Maiden. Todos tenemos un pasado. Así pues, Max Middleton (teclados, sintetizadores), ex-Jeff Beck Group / Hummingbird y Robert Ahwai (guitarras), serán los pilotos de esta nave jazz rockera. Mientras que la muy efectiva...
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KHAND - The Sage of Witherthorn (2020 / K7)
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Todo muy extraño. Desde USA un tipo misteriosamente llamado Arillius, que comenzó en 1998 aproximadamente, y del que desconozco toda su obra. Su debut fue creado entre el 2003-2005, y se llamó "Interstellar Dominions". Ignoro en qué formato lo hizo, porque el que acaba de editar, "The Sage of Witherthorn", lo ha sacado sólo en....cassette!!! Si, como en los 70 - 80. Juro que no me lo invento. Además, el tipo se toma su tiempo para hacer un album (o cinta). Éste nuevo le tomó del 2013 al 2019.
Define su música como medieval - space - fantasy, y tiene todo el aspecto de ser un conceptual álbum de "Dragones y Mazmorras". Trece temas enlazados en una imaginaria historia que deja bastante margen descriptivo para el oyente predispuesto. "An Unexpected Arrival" posee la ampulosidad elegante del clásico Vangelis. Un sonido "señorial y noble" que prosigue en "Beyond the Palace of Witherthorn". En efecto las melodías parecen seguir una influencia medieval y hasta del sinfo-prog de los 70. Casi Wakeman en ocasiones, pero acaso no fue el inventor de todo esto? Momentos cinematográficos "de peligro", se dan en "Rhaumfin's Quest" como un perdido outtake de "Blade Runner", (primera o segunda parte, la música de ambas no difiere mucho, una por original, otra por copia).
Khand parece escoger en otros pasajes influencias de los grandes orquestadores de blockbusters hollywoodienses. Como en "Scroll of Gransu", que en "The Mummy" hubiera quedado perfecta. Las percusiones, (ignoro si reales o sampleadas), proceden de timbales y otros artefactos de amplio registro orquestal. Para la ambientación de "The Siege of Bancroft Tower" repasa el arsenal melódico de Goblin, pero lo lleva a su terreno épico y caballeresco, con atino. Siniestras sombras acechan en "Dance of the Dryads", como una oscura esperanza en un horizonte ya dibujado por un pesimista Jean-Michel Jarre. Excelente recreación para musicar nuestro entorno. "Ancient Knowledge Cosmic Arcana" vuelve a su electrónica medieval de cámara, mezclando cibernética con humanidad. Algo que Mike Oldfield no conseguirá hacer ya nunca más. Y es que "Legacy Etched in Ice" puede recordarnos algo al antiguo talento del de "Tubular Bells", igual que a The Enid, Nick Magnus o Jean-Pascal Boffo.
"The Gnome's Workshop" es prodigiosamente retratista y bien articulada en la partitura. Hiperrealismo electrónico de fantasía, el de Khand. ".....As The River Flows" no pierde carácter sinfónico, un fuerte arraigo en el alquimista Arillius, que le hace un digno competidor con el Vangelis más omnipotente. Un modesto Silver Surfer, mirando retador a su inmenso jefe, Galactus. De hecho, se atisban pinceladas cósmicas al final de la pieza. Vuelve la fétida negritud de lo desconocido en "Ancient Knowledge Necromancy". Pero todo torna en una demente e imparable danza derviche de otro planeta. Donde hay cabida para polos tan opuestos como Peter Frohmader y el Dave Greenslade del "Pentateuch of the Cosmogony".
Magnitudes impresionantes de naturaleza fantástica dibujan "Wanderer of the Twilight Moon". Mundos imposibles que seguramente, existirán en algún rincón del multiverso. Mientras que "Monuments of a Bygone Era" vuelve a e- vangelis - zar, con supremos resultados de cosmogonía mental inabarcable. Si el griego se nos marca éste disco, le ponen una plaza en lo más céntrico de Atenas. Pero como Arillius / Khand no es nadie, no le pondrán ni una triste rotonda. Y menos con un cassette.
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