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SPHINCTER ENSEMBLE - A Collective Improvisation Recorded in London, 2 January 1972 "Harrodian Event # 1" (1972 / Rebrush)

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 Bastaron unas llamadas telefónicas  en un frío día 2 de Enero de 1972. No tan fácil. Primero, la resaca de la Nochevieja, contemos con ella. Segundo, sólo teléfonos fijos. Había que contactar con la persona en el momento adecuado. Y eran siete. Yo no lo veo tan fácil...... Paul Buckmaster (cello eléctrico), Martyn Ford (french horn), John Gustafson (bajo eléctrico), Trevor Morais (batería), Ann Odel (órgano y piano eléctrico), Peter Robinson (teclados, producción y mezclaje) y Anthony Walmsley (guitarra). Un septeto de improvisación que no se conocían de haber tocado previamente. Y que se bautizaron como Sphincter Ensemble. Parece poco serio. Su resultado lo fue y mucho. Quedan en el Harrodian Club, montan una Studer Revox A77 de cinta. Un par de micrófonos Shure de primeros 70 y surge el milagro. A tocar. Durante horas. Aquí están plasmados los primeros 45 minutos de tirón,  sin edición,  ni trampa ni cartón.  Cada uno con sus particulares influencias. Unos es...

Pugh's Place – West One (1971/ Decca)

 Formados en Frysian (Holanda) en los finales 60, Pugh's Place son unos olvidados del prog holandés.  Frente a unos Bonfire, Earth & Fire, Alquin,  Trace, Kayak, Supersister y demás gigantes, tampoco no muy reivindicados.



La razón principal puede ser su efímera existencia. Tan sólo "West One" en 1971 para Decca, (extraño que no fuera en Deram). Y al año siguiente un live en el famoso Paradiso de Ámsterdam, con algún tema inédito. Aprovecho para recomendarlo también. Porque éste sexteto tocaba una barbaridad:

Jan van der Heide (flauta, voz, guitarra), Hans Kerkhoven (guitarra solista y 12 cuerdas), Nanne Kalma (vibráfono, voz, guitarra acústica), Jan Ottevanger (bajo), George Snijder (batería) y Henk Kooistra (órgano).

De sorprendente se puede catalogar el inicio,  con un "Drive my Car" (7'03) beatleliano convertido al progresismo cada vez más imperante. Totalmente cambiado y con la mirada puesta en los grandes gimnastas británicos del tipo Steamhammer, May Blitz, Leaf Hound o incluso Black Sabbath. Corales muy cuidadas equilibrando una sección rítmica de adamantium. Cuando entra el flautista, Jethro Tull es la decisión progresista dispuesta a seguir. Mientras que el órgano responde con un idioma similar a Dave Greenslade en Colosseum. Manejan la versión como objetivo Vanilla Fudge, pero en menos barroco y más hard prog.

 Los posos dejados por el café psicodélico colean en "Old Pirate John" (4'37), pero ya en descarada endogamia progresiva, con Tull influencia y deliciosos vocales, entre Moody Blues y The Nice. Marca de la casa va a ser el vibráfono. Y la eléctrica ya despunta maneras hard, hermanada con el órgano. Jazzys escapadas pueden sonar a TYA, tímidamente.  Junta todo y tienes otro corte winner.

Groove negroide para "Give me good music" (5'48), que se adentra en lirismos vocales sublimes, mientras el ritmo endurece. Consiguen sonar a cuadra Vertigo tal como unos Uriah Heep, Gravy Train o Paladin,  con su propia huella, analógica,  no digital.

Vuelta a la tortilla vinílica y "Secret" (4'21) resulta otra perfecta muestra de psico-prog en igualdad de condiciones. Aunque ya domina terreno la facción más proggy-hard rock, pues estaban en plena metamorfosis a nivel mundial.

Juraría paralelismos con los primeros Yes en "The Prisoner" (4'19). Andaban con gustos a la par.

 Se lo toman en plan acústico West Coast-beatleliano en "Undesirable" (4'15) con una ejecución impecable (como unos que yo me sé!). Y terminan con "Lady Power" (6'10), que se inicia de igual modo pastoral folk, y desarrolla en un típico medio tiempo de Lucifer's Friend o Uriah Heep.



A Universal Music les debió de dar un siroco o un party salvaje de pirulas triposas,  para que "West One" fuera reeditado en el 2021. En edición limitada-numerada de 1000 copias en vinilo dorado. Imposible pero cierto. Algún ejecutivo debió de perder el puesto por ello. 

"West One" es un ejemplo brillante de lo que hoy llaman "proto-prog". Pero sin el "proto" (que se lo comió el ejecutivo triposo), y con psych music avanzada. Ah, y mucha, mucha clase.

J.J. IGLESIAS



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