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SYNTH REPLICANTS - Time of Legends (2023/Replicants Studio)

 Reconozco que tenemos unos cuántos nombres selectos en nuestra sección electrónica a los que seguimos en cada uno de sus pasos. Es el caso del danés Per Thomhav y su proyecto Synth Replicants.



Un magnífico exponente de la actual Berlín School que ésta vez viene con sorpresa. La incorporación a la guitarra del norteamericano Steve Labrecque. Dice Thomhav de "Time of Legends" que es un homenaje al legado pasado y presente de Tangerine Dream. No veo que sus discos anteriores, no lo sean también! Synth Replicants mantiene el estilo de los alemanes tan espléndidamente como sus actuales defensores de la Mandarina Soñadora.

"A Hymn for the Pioneers" (6'30) ya se encarga de hacer de clarividente tarjeta de presentación, en éste nuevo capítulo del ahora dúo. Donde la guitarra ha reforzado con nuevos bríos un sonido majestuoso y de indiscutible elegancia. La brújula superpone al reloj. Tiempo y espacio magníficamente representados en atemporal música que mira directamente al avant rock 70s.

"Drive by Berlín" (7'22) también posee un título explícito al respecto. Nebulosas analógicas guiadas por un carril secuencial bien seleccionado y con fraseos melódicos de estricto bagaje froesiano. Arpegios cómplices y eléctrica solista de naturaleza gilmouriana, no desprecian dramatismo rock de perfecto ensamblaje. Labrecque ha sido un acertado fichaje, un equilibrio que complementa el ya multiverso sonoro de Synth Replicants.

Como una psicofonía de "Rubycon" se nos aparece "Sunset Fantasy" (6'13). Y como en tan celebrado álbum,  la guitarra se integra en el plástico surrealismo sintetizado como su hábitat natural.

Más Tangerine Dream 90s me sugiere "Dragon's March" (5'47), en línea "Rockoon", cuando Jerome Froese y Zlatko Perica tomaron parte activa y acercaron el estilo a Joe Satriani y demás brujos del mástil. Aquí no se pierde esencia de ninguna época.  Así como "Time of Legends" (5'10) insinúa los mejores momentos Floyd post-Gilmour era. Con una energía climática excelente, épica e inspirada. La rítmica computerizada como descripción de "Artificial Love" (7'38) es efectiva. Un mal de nuestro tiempo, enfermedad del alma producto de un sistema dominado por un desmesurado materialismo. Es perfectamente expresado con ambiental melancolía e influjos cercanos a Eloy o Peter Baumann. Un etéreo y eterno paisaje futurista se vislumbra en "Red Summer Rain" (6'09), irresistible lienzo secuencial con corpulento mástil eléctrico en psico-drama tal que un Manuel Gottsching en casi hard rock-arty. Ondulantes ondas abducen en "Moon Dance" (7'01), de inmaculado manual kosmische. Como una actualizada Agitación Libre entre Lutz Ulbrich y Michael Hönig , verdadero placer para el sagrado viaje astral casero.

"In the Fading Starlight" (6'38) teje cruceta de secuenciador con el arte que le caracteriza. Ambient que se entrecruza con synthwave y crea un perfecto soundtrack desperdiciado por Hollywood.



Finalizan con "Home (Dedicated to Vangelis)" (7'57), donde el homenaje se hace honesto, emocionado, descriptivo, nostálgico y personal. No podía ser de otro modo. Un broche final excepcional para el ahora dúo en su nueva fase evolutiva. Auguro un futuro brillante.

J.J. IGLESIAS




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