SERGIO KOVAL - Clon (1995 / Icono)
Hoy nos vamos a Argentina pero sin salir del país. Si mis informaciones son ciertas, Sergio Koval es un sintetista argentino afincado desde hace años en Barcelona. Extraordinario compositor de bandas sonoras para televisión, le sale ésa vena en su material solitario.
"Clon" supuso su primer álbum en 1995. Reuniendo influencias de clásicos sospechosos habituales como Vangelis o Jarre. Digamos que su intención era la fusión del symphonic-classic electrónico con la 70s Berlín School.
En 1999 público "Works 95-98". Y en el 2008, junto al español Sam Vitoulis, "Leonard". Otro sintetista éste último, del que tendremos que hablar por aquí un día de estos.
"Introduction" (3'58) hace acto de presencia escénica en un rol muy cinematográfico, como el comienzo de una peli fantástica. Incluye majestuoso sinfonismo en un muro de celestial electrónica.
"Clon" (11'35) inicia fase secuencial berlinesa de inevitable símil Tangerine Dream, allá por "Firestarter" o "Le Parc". Los brutales graves le confieren personalidad, garra y exagerada potencia. Casi como en algunos experimentos funk de Herbie Hancock. Desarrolla en lógica y estudiada reflexión compositora. Sabe por donde va y lo que quiere. No se pierde en devaneos a la deriva. Y el resultado es una impactante pieza a la altura de los grandes. Con un juego de secuenciador excepcional y mucha melodía inspirada.
"1991" (4'37) vuelve a las líneas etéreas de probable sinfonismo electrónico. Corales de libidinosas sirenas llaman desde la lejanía. No anda lejos de las incursiones cyber-líricas de Anthony Phillips. Su buena elección de sonidos es un arma que sabe utilizar.
Y en "Nexus" (5'02) la pone en práctica con un despliegue secuencial que juega con el stereo, creando un efecto hipnótico cercano al Mike Oldfield de "Platinum", pero sin parecerse para nada.
Las reminiscencias celestiales a lo Tony Banks vuelven en "Proyecto Lo" (6'34). El fuerte componente emocional acompaña siempre a las composiciones de Koval. Y eso les da una dimensión épica y majestuosa que las engrandece hasta lo colosal. Aquí en uno de los momentos más especiales del disco. Esto eriza el cabello.
"Neuroactivo" (6'07) retoma carril secuencial como columna vertebral del tema. Pura Escuela de Berlín bien expresada. Un ejercicio de estilo de indudable calidad y valía, buen dominio melódico y tesituras Jarre, en su mejor forma. Preciosa ejecución..... Que diría un pelotón de fusilamiento.
La experimentación rítmica de "Mitos" (6'26), es un hábil equilibrio melódico de sublime trascendencia sinfónica a la Edgar Froese, Florián Fricke, Georg Deuter, Klaus Schulze o Adelbert von Deyen. Lo que no es decir cualqier cosa. Y aquí está a ése nivel.
Y la final "Momento" (3'36) es una coda que no decae la inspiración exhibida durante todo el registro.
Un álbum sensacional, atemporal y ya todo un clásico.
J. J. IGLESIAS


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