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JORDAN PEACOCK - A Different Kind of Strange (2023/ JP)

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Vuelvo a visitar ése curioso mundo-fenómeno que se da en éstos extraños días, el de los "discos no-discos". Que no tienen formato físico,  para entendernos. Preocupante reflejo de unos tiempos cada vez más difíciles para la creación,  el buen gusto, el criterio......el Arte. Absolutamente sepultado en mierda. Vale, siempre existieron las demos. Y me dirás que es más fácil darse a conocer ahora, ser más visible y audible y blablabla. Más al alcance de cualquiera. Quizá por éso la injusticia con los buenos álbumes se hace más flagrante. En el caso del desconocido Jordan Peacock, sabemos que es un guitarrista y programador MIDI de Nashua, New Hampshire. Y que éste es posiblemente su segundo trabajo en estudio, aparte de un directo. Con lo que, aún en su formato solo, significa que toca en vivo. Que no es un proyecto de estudio. Aquí cuenta con colaboradores. Y lo más sorprendente es que cuando lo escuché  por primera vez, creí  que llevaba toda una banda. Tal es el efecto, desde

STEAMHAMMER - Wailing Again (2022/ MIG)

 No soy muy de discos de reunión,  pero no les retiro la mirada. Nunca se sabe. Tiene sentido que la vuelta de Steamhammer haya sido por el sello MIG (Made in Germany). Su último "Speech" (72), sólo salió en Alemania, en el label Brain serie verde. Se cierra el círculo. 



En 1969, un quinteto llamado Steamhammer se unía al grueso del rock blues británico con un fantástico "Reflection". En típica mezcla prog & psych del momento, se colocaban en pole position junto a rivales como Savoy Brown, Chicken Shack, Fleetwood Mac, Sam Apple Pie, Ashkan, Blodwyn Pig, Aynsley Dunbar Retaliation y un sinfín más que pululaban por el circuito londinense de clubs. A la vez que Freddie King se fija en ellos como backing band de sus conciertos ingleses. A "Reflection" (1969) le siguió "MKII" (1970), "Mountains" (1971) y "Speech" (1972). Cuatro gloriosos trabajos donde no contentos con sacar brillo al mejor blues rock, ahondaban en lo progresivo (Steve Jolliffe a la flauta y saxo) y tremendas jam sessions experimentales. Su guitarrista Martín Pugh, aún soltaría otra bomba con el único disco de Armageddon. Pero eso es otra historia.

 Éste músico, miembro fundador de Steamhammer, tuvo a bien resucitarla el año pasado, tras 50 años de silencio. Que se dice pronto. Para ello recupera a un histórico como es Pete Sears (bajo, teclados, coros, producción) que ya colaboró como invitado al piano en el debut del 69. Miembro de Copperhead (John Cipollina), Rod Stewart, Jefferson Starship, Hot Tuna o Silver Metre, entre otros recordados nombres de la historia del rock. John Lingwood fue el batería elegido, el cual estuvo ya en Steamhammer en los 70, (además de Manfred Mann's Earthband, Arthur Brown, Dave Greenslade, Alan Sorrenti o Company of Snakes). Y Phil Colombatto, el cantante solista-armónica (de la banda Louisiana Love Act). Martín Pugh sigue a sus guitarras y produciendo éste sorprendente y nada esperado, "Wailing Again". 

Que abre con "I Wouldn't Have Thought" (4'43) de trabajados arreglos acústicos,  rítmicos y seguro apuntalamiento en armónica y guitarra. Elegancia y actitud propias de 1972. Chispas de órgano aportan esencia añeja que hace que esto suene a época dorada. Muy Savoy Brown se presenta "High Low Jick Jack Johnny" (6'01). De hecho el álbum suena a grabaciones contemporáneas del maestro desaparecido, Kim Simmonds y su banda. Rock blues corpulento, nítido y musculoso, hecho por profesionales del gremio, perfecto para acompañar en un pub ante unas jarras de cerveza. La parte improvisada final deja entrever posibles buenos enrolles de directo. Habrá actuaciones?......

En clave hard rock blues se presenta "Fool for You" (3'15), no alejada de Steppenwolf, Frijid Pink o Leaf Hound. Con una melodía que se sale de la orma blues y ebullición rock propia de una banda de adolescentes (obsérvese al batería!).

"Wailing Once Again" (6'58) permite ver con alegría  que los temas desarrollados siguen ahí,  como marca de la casa. En una fogosa interpretación por parte de todos, que hace rememorar tiempos gloriosos de Groundhogs, Livin' Blues, Taste o Incredible Hog. Blues rock de raza, nada parado, estático o aburrido, como demuestra "Midnight Blues Train" (5'44). Lleno de fresca inspiración y arreglos nada tópicos. Aquellos días prog todavía son recordados y aplicados para vestir con nueva ropa, canciones que suenan a tremenda actualidad, dentro del género. Pinceladas Hammond, llameante slide, bajo protagonista, percusión imprevisible, voz carismática y de melodias nada previsibles......No, éste disco no es un mero formalismo para celebrar 50 años de silencio. Necesitaban soltar todo lo que llevaban dentro.

"Man in the Blue Suede Shoes (Megan's Song)" (4'48) podría ser cosecha del Jeff Beck Group. O a eso suena. A ésos niveles se coloca éste instrumental pletórico de ideas y sensibilidad técnica. No se me ocurre homenaje al dios Beck, más afortunado. "Twenty Four Hours" (9'35) resulta ser un espectacular bluesazo atormentado que nos lleva a los días del Marquee, de Peter Green, Eric Clapton, Mick Taylor, Stan Webb, Paul Kossoff,  Alvin Lee o Kim Simmonds. Finura y clase a borbotones, en un alarde de ejercicio bluesístico que asombra en calidez y sinceridad.



Por último resucitan  el clásico propio "Junior's Wailing (21st Century Version)" (3'58) de su primer álbum,  que tan buen resultado les dio a Status Quo (reconstruyendo su clásico estilo boogie).

Una genial manera de decirnos que Steamhammer siguen ahora, alive & well. Que se queden definitivamente. 

J.J. IGLESIAS



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