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Sainte Anthony's Fyre - Sainte Anthony's Fyre (1970)

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 ¡Los años dorados del rock and roll estadounidense! ¡Sí! La segunda mitad de los 60 produjo bandas que conformaron la escena psicodélica estadounidense. Janis Joplin, Grateful Dead, The Doors, entre muchos otros, proclamaron el "flower power" por todo el país y el mundo, expresando su repudio a la guerra de Vietnam, y la música fue su guía. La música experimental y psicodélica reinaba con supremacía. Pero como el buen rock and roll sugiere, o al menos debería sugerir, a menudo subvierte el orden, y algunas bandas —pocas, hay que decirlo— aportaron algo diferente a la época. Algo más contundente, no solo por la relevancia de su historia, sino también por su sonido. En esencia, el sonido revelaba su historia y transmitía la fuerza de ser pioneros, muchos de los cuales no recibieron el reconocimiento que merecían. No recibieron crédito precisamente por traer algo nuevo y difícil de digerir a la industria discográfica, que, admitámoslo, siempre ha sido conservadora, y al público...

JOHN MILLS-COCKELL - Neon Accelerando (1979/ Aura)

 Formado en el Conservatorio de Toronto, Ontario, John Mills-Cockell fue un pionero de la electrónica en su país durante los 60. Ayudó a Robert Moog, (a veces me pregunto si con la cantidad de músicos involucrados, no puso más que el nombre!). Y fue uno de los primeros en Canadá  en poseer un Modular Moog. Miembro de las bandas Syrinx e Intersystems, abrió conciertos para Ravi Shankar y Miles Davis en la gira de "Bitches Brew". Su inmensa labor abarca música para radio, tv, films, ballet y escenografías teatrales. Su primer álbum en solitario data de 1973, "Heartbeat".



El que hoy traemos, "Neon Accelerando", era ya el quinto. Dispuso para él de una banda, lo que acerca su propuesta al rock progresivo. Cockell se encarga de pianos eléctricos y acústicos,  sintetizadores y órgano. 

Además de Gerry Lester (bajo, bajo fuzz), Jorn Andersen (batería y percusión), Eugene Martynec (guitarra eléctrica), Steve Kennedy (saxo tenor) y nada menos que Timo Laine a su inseparable 360 Systems Polyphonic Guitar Synthesizer. Una guitarra-sinte que por entonces estaba sólo en  poder de Zappa, McLaughlin, Ritenour y algún otro. Pastizal de la época,  el cachivache. Laine era el líder de los magníficos Symphonic Slam. Banda que dará nombres como David Stone (Rainbow) o Jan Uvena (Alkatrazz). Timo Laine también formó parte de los Space Rangers de Neil Merryweather. Fue el elemento que me puso alerta en la adquisición de éste disco. 

Así pues, la inicial "Maelstrom" (2'35) circula instrumentalmente (como todo el registro), por parámetros que pueden ir de Frank Zappa a Agitation Free en su vertiente más space-jazz. De rítmica compleja, entramado sintetista al por mayor y guitarras, eléctrica y synth, en perfecta armonía orquestal avant rock. Sin pausa, "Dreamstripper" (5'05) se la lleva por senderos similares a Patrick Moraz por ésas fechas. Jungla electrónica  al servicio de melodías accesibles y muy acertadas. Donde la composición no se desatiende en absoluto. Piensa en Heldon, Ashra o Steve Hillage.

"Collision" (3'50) juega más al kosmische de Conrad Schnitzler, en sana digestión mental con Synergy (Larry Fast). Música experimental, pero sin dar palos de ciego. Prácticamente prog al uso. Escenas paisajistas dignas de "El Incal" de Moebius/Jodorowsky, nos trae "Gateway" (6'04), ahora con el dramático saxo de Steve Kennedy, en una onda cercana a Miriodor. Seguimos en la otra cara por derroteros chamber rock (o así), en "Whiteface/Red Slash" (4'45). Impresionismo orgánico  que flirtea con la contemporánea y el art rock. Indefinible e incomparable, lleno de un extraño magnetismo. La intro chopinesca de  "The Sky Opens" (3'10) reafirma lo dicho para la anterior. Su solemnidad toma algún rasgo del Vangelis 70s.

De nuevo la progtrónica se alía con la clásica  en la bella "Mirage" (3'59). Parece un tema inédito de The Enid en "Six Pieces". Puro romanticismo.



Termina con el tema-título, "Neon Accelerando" (4'23), en más naturaleza tecnológica (como inspira la portada). Aliento arty no muy alejado de Phil Manzanera's 801, Stackridge, Eela Craig o Doracor. Hubiera sido un trabajo perfecto para el sello EGG, por aquellos años. Impresionante.

J.J. IGLESIAS



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