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LA ESCENA DE CANTERBURY 5 (Caravan 2)

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 Es muy probable que la pieza musical que más veces he escuchado en mi vida sean esos 22 mtos de “Nine Feet Underground” del teclista Dave Sinclair. A la par irían “The Cinema Show” de Genesis, “Song Of Scheherezade” de Renaissance o la suite de “Tarkus” de ELP. Hay muchísimas más claro y más concretamente en la clásica porque no puedo imaginarme un mundo sin “The Lark Ascending” de Vaughan Williams o “El Jardín Mágico” de Maurice Ravel, en definitiva, hay músicas que se pegan a ti de tal manera que ya resultan indivisibles de uno mismo. Todo aquello que nos hace individualmente mejores y nos recarga las pilas para continuar “a salvo” en un mundo adaptado a la “medida” de uno menos contaminado y más lúcido. Que además no nos deprima y estrese más de lo normal y a ser posible que esté completamente aislado del exterior y de la opinión ajena. Casi nada. Hay muchas otras músicas que son un camino estrecho, angosto, pesado y agresivo lleno de gente apretujada. Eso pasa con la mayoría d...

JOHN MILLS-COCKELL - Neon Accelerando (1979/ Aura)

 Formado en el Conservatorio de Toronto, Ontario, John Mills-Cockell fue un pionero de la electrónica en su país durante los 60. Ayudó a Robert Moog, (a veces me pregunto si con la cantidad de músicos involucrados, no puso más que el nombre!). Y fue uno de los primeros en Canadá  en poseer un Modular Moog. Miembro de las bandas Syrinx e Intersystems, abrió conciertos para Ravi Shankar y Miles Davis en la gira de "Bitches Brew". Su inmensa labor abarca música para radio, tv, films, ballet y escenografías teatrales. Su primer álbum en solitario data de 1973, "Heartbeat".



El que hoy traemos, "Neon Accelerando", era ya el quinto. Dispuso para él de una banda, lo que acerca su propuesta al rock progresivo. Cockell se encarga de pianos eléctricos y acústicos,  sintetizadores y órgano. 

Además de Gerry Lester (bajo, bajo fuzz), Jorn Andersen (batería y percusión), Eugene Martynec (guitarra eléctrica), Steve Kennedy (saxo tenor) y nada menos que Timo Laine a su inseparable 360 Systems Polyphonic Guitar Synthesizer. Una guitarra-sinte que por entonces estaba sólo en  poder de Zappa, McLaughlin, Ritenour y algún otro. Pastizal de la época,  el cachivache. Laine era el líder de los magníficos Symphonic Slam. Banda que dará nombres como David Stone (Rainbow) o Jan Uvena (Alkatrazz). Timo Laine también formó parte de los Space Rangers de Neil Merryweather. Fue el elemento que me puso alerta en la adquisición de éste disco. 

Así pues, la inicial "Maelstrom" (2'35) circula instrumentalmente (como todo el registro), por parámetros que pueden ir de Frank Zappa a Agitation Free en su vertiente más space-jazz. De rítmica compleja, entramado sintetista al por mayor y guitarras, eléctrica y synth, en perfecta armonía orquestal avant rock. Sin pausa, "Dreamstripper" (5'05) se la lleva por senderos similares a Patrick Moraz por ésas fechas. Jungla electrónica  al servicio de melodías accesibles y muy acertadas. Donde la composición no se desatiende en absoluto. Piensa en Heldon, Ashra o Steve Hillage.

"Collision" (3'50) juega más al kosmische de Conrad Schnitzler, en sana digestión mental con Synergy (Larry Fast). Música experimental, pero sin dar palos de ciego. Prácticamente prog al uso. Escenas paisajistas dignas de "El Incal" de Moebius/Jodorowsky, nos trae "Gateway" (6'04), ahora con el dramático saxo de Steve Kennedy, en una onda cercana a Miriodor. Seguimos en la otra cara por derroteros chamber rock (o así), en "Whiteface/Red Slash" (4'45). Impresionismo orgánico  que flirtea con la contemporánea y el art rock. Indefinible e incomparable, lleno de un extraño magnetismo. La intro chopinesca de  "The Sky Opens" (3'10) reafirma lo dicho para la anterior. Su solemnidad toma algún rasgo del Vangelis 70s.

De nuevo la progtrónica se alía con la clásica  en la bella "Mirage" (3'59). Parece un tema inédito de The Enid en "Six Pieces". Puro romanticismo.



Termina con el tema-título, "Neon Accelerando" (4'23), en más naturaleza tecnológica (como inspira la portada). Aliento arty no muy alejado de Phil Manzanera's 801, Stackridge, Eela Craig o Doracor. Hubiera sido un trabajo perfecto para el sello EGG, por aquellos años. Impresionante.

J.J. IGLESIAS



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