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LA ESCENA DE CANTERBURY 2 (Soft Machine)

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 1970 sería el año clave y probablemente el más imaginativo dentro de la historia de la música. Tuve la suerte de crecer con ello y vivirlo. Con 16 años todo era música, sorpresas y experiencias nuevas. La adolescencia marca los gustos mucho más de lo que creemos, porque es el recuerdo de las puertas que se abren y el pico ilusionante de la sensibilidad y la emoción en todos los aspectos. Son los últimos atisbos de la inocencia y la ingenuidad. La mente asimila todo sin filtro con entusiasmo. Las primeras hostias serias de la vida están todavía por llegar y no van a tardar para empezar a alegrarnos la existencia. En definitiva, la creatividad y el gusto de ésa época va a marcarnos de por vida.  Sin embargo y como ya os comenté en la semana anterior, la música creada en ese año no llegaría a España hasta pasado un tiempo y solo algunas cosas. Recuerdo un doble LP que se editó en 1971, precisamente con el escueto título “Rock 71”. La horrible portada de ese vinilo abierto la ocu...

Moon Satellite - Strange Music (2018/MS)

 En alguna ocasión ya lo hemos recordado. En la segunda mitad de los 70, el prog electrónico decreció poco a poco en su zona caliente, Alemania, para trasladarse a Francia. Allí se creó un pequeño gran búnker de músicos que sostuvieron el género con una nueva escena. Hasta la respuesta al Múnich Sound de los teutones, (con gran parte de músicos  kraut en sus filas), tuvo reflejo galo.



Space, Droïds, Cerrone, Space Art, Arpadys o Voyage.....Pero sería Jean-Michel Jarre con su single "Oxygene IV" el que pegaría el pepinazo mundial en las discos de todo el mundo. Aún a pesar de que lo suyo estaba más cerca de la Berlin School. Marc Perbal procede de Narcy, Francia. Supera ya la veintena de trabajos y su base musical es heredera del primer Jarre. Gusta de recitar auténtica poesía sonora con sus Mini Moogs Voyager, Yamaha AN1X, Roland SH201 o Korg R3. Bajo su alias Moon Satellite,  expresa romanticismo berlinés,  con intrínseca melodía de los contemporáneos franceses. Ahí pondríamos a Eliane Radigue, Gerard Grisey o Jean-Pierre Leguay. "Strange Music" es una obra de poco más de una hora, dividida en 7 partes ininterrumpidas. La calma noble de las primeras notas ya nos lleva al J. M. Jarre más majestuoso y "planante". Retro-síntesis armónica de total dominio melódico orquestal, sólo fracturado por elegantes desarrollos secuenciales de innegable procedencia kosmische. 

En su hábil conjunción encontramos belleza y romanticismo desbordante, aunque sea considerada por el autor, "Strange Music #1" (13'42). Una aproximación schulziana desde perspectiva francesa, sin duda. Ésa es su gran baza, como en su día fue para Jarre."#2" (7'32) entra en inevitable territorio Tangerine Dream de primera mitad de los 80. El tejido secuencial es indiscutiblemente soberbio, seda para oídos curtidos. Y sus adornos y arreglos flotantes llevan a "Equinoxe" o "Magnetic Fields" como espíritu inspirador. Un mar de secuencias de fantasiosa y futurista atracción nos depara "#3" (9'36), que rivaliza en recreación clásica con Synth Replicants. Sueño húmedo real para berlineses musical lovers. Conste que no anda alejada de los actuales Tangerine Dream, otros esforzados restauradores de sonidos arcanos. Sin silencios, entra "#4" (13'17) con suaves cadencias y capas acolchonadas de cierta seriedad y dramatismo. Que se aligeran con la entrada de hilo secuencial bien diseñado, un fuerte de Marc Perbal. Tonos muy equilibrados en sucesión melódica,  mientras corretean traviesos chorros de síntesis llenando el ambiente y reencontrando a las capas iniciales en total conjunción armónica. Su parte final resulta un highlight en el álbum. 

Como lo es también "#5" (5'48) y su particular homenaje a "Stratosfear". No desentonaria en tan inolvidable álbum.  Sin embargo, en sus raíces melódicas no puede (o no quiere) deshacerse de la sombra del primer Jean-Michel Jarre. La verdad es que Perbal me gusta mucho más que el actual autor de "Oxygene 3"! Así que nada que objetar. Para "#6" (8'50) se utiliza voz de soprano (sampler? Sinte emulador?), que recuerda la etapa de Klaus Schulze con Lisa Gerrard. Aunque Moon Satellite decide envolverlo en retro-secuencias de cremosa densidad.  Que llevan a un crescendo kosmische espectacular. Y otro de esos momentos grandes, en un álbum que entusiasma. Casi divino. Calma serena pero a la vez tensa inquietud. Que no cesa en ningún momento. Eso expresa la final "#7" (7'04) como broche de una verdadera joya del actual Berlín School.



 Nada que envidiar a los grandes, y un disco que recomiendo sin reservas. La "Extraña Música " de Moon Satellite, es lo que necesita la electrónica actual.

J.J. IGLESIAS













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