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Tommy McCoy – Live Blues In Britain (2009)

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 Nuestro protagonista de hoy, Tommy McCoy, fue amigo personal del gran Stevie Ray Vaughan desde 1980. Años más tarde llegó a grabar varios temas en Austin con la sección rítmica de Double Trouble (Chris Layton y Tommy Shannon). Tommy McCoy nació en 1954 en Howland, Ohio. Fue su hermano mayor, Gail, quien lo introdujo en el blues y el rock and roll. Con ocho años comenzó a tocar la guitarra y en quinto grado ya tenía su propia banda. A mediados de los 70 se trasladó a Florida, donde montó una tienda de discos y se dedicó a actuar en los clubes nocturnos de la zona. En 1977 formó Backdoor Blues Band, que posteriormente se transformaría en Screamin' Bluejays, contando en su formación con músicos como el bajista británico Barry Dean (de Brian Auger's Oblivion Express) y el baterista Denny Best (de Big Twist). En esa época fue cuando fraguó su amistad con SRV. Su debut discográfico llegó con Tropical Depression (1986), junto al armonicista de blues Mark Hummel.  A lo largo de su ca...

Moon Satellite - Strange Music (2018/MS)

 En alguna ocasión ya lo hemos recordado. En la segunda mitad de los 70, el prog electrónico decreció poco a poco en su zona caliente, Alemania, para trasladarse a Francia. Allí se creó un pequeño gran búnker de músicos que sostuvieron el género con una nueva escena. Hasta la respuesta al Múnich Sound de los teutones, (con gran parte de músicos  kraut en sus filas), tuvo reflejo galo.



Space, Droïds, Cerrone, Space Art, Arpadys o Voyage.....Pero sería Jean-Michel Jarre con su single "Oxygene IV" el que pegaría el pepinazo mundial en las discos de todo el mundo. Aún a pesar de que lo suyo estaba más cerca de la Berlin School. Marc Perbal procede de Narcy, Francia. Supera ya la veintena de trabajos y su base musical es heredera del primer Jarre. Gusta de recitar auténtica poesía sonora con sus Mini Moogs Voyager, Yamaha AN1X, Roland SH201 o Korg R3. Bajo su alias Moon Satellite,  expresa romanticismo berlinés,  con intrínseca melodía de los contemporáneos franceses. Ahí pondríamos a Eliane Radigue, Gerard Grisey o Jean-Pierre Leguay. "Strange Music" es una obra de poco más de una hora, dividida en 7 partes ininterrumpidas. La calma noble de las primeras notas ya nos lleva al J. M. Jarre más majestuoso y "planante". Retro-síntesis armónica de total dominio melódico orquestal, sólo fracturado por elegantes desarrollos secuenciales de innegable procedencia kosmische. 

En su hábil conjunción encontramos belleza y romanticismo desbordante, aunque sea considerada por el autor, "Strange Music #1" (13'42). Una aproximación schulziana desde perspectiva francesa, sin duda. Ésa es su gran baza, como en su día fue para Jarre."#2" (7'32) entra en inevitable territorio Tangerine Dream de primera mitad de los 80. El tejido secuencial es indiscutiblemente soberbio, seda para oídos curtidos. Y sus adornos y arreglos flotantes llevan a "Equinoxe" o "Magnetic Fields" como espíritu inspirador. Un mar de secuencias de fantasiosa y futurista atracción nos depara "#3" (9'36), que rivaliza en recreación clásica con Synth Replicants. Sueño húmedo real para berlineses musical lovers. Conste que no anda alejada de los actuales Tangerine Dream, otros esforzados restauradores de sonidos arcanos. Sin silencios, entra "#4" (13'17) con suaves cadencias y capas acolchonadas de cierta seriedad y dramatismo. Que se aligeran con la entrada de hilo secuencial bien diseñado, un fuerte de Marc Perbal. Tonos muy equilibrados en sucesión melódica,  mientras corretean traviesos chorros de síntesis llenando el ambiente y reencontrando a las capas iniciales en total conjunción armónica. Su parte final resulta un highlight en el álbum. 

Como lo es también "#5" (5'48) y su particular homenaje a "Stratosfear". No desentonaria en tan inolvidable álbum.  Sin embargo, en sus raíces melódicas no puede (o no quiere) deshacerse de la sombra del primer Jean-Michel Jarre. La verdad es que Perbal me gusta mucho más que el actual autor de "Oxygene 3"! Así que nada que objetar. Para "#6" (8'50) se utiliza voz de soprano (sampler? Sinte emulador?), que recuerda la etapa de Klaus Schulze con Lisa Gerrard. Aunque Moon Satellite decide envolverlo en retro-secuencias de cremosa densidad.  Que llevan a un crescendo kosmische espectacular. Y otro de esos momentos grandes, en un álbum que entusiasma. Casi divino. Calma serena pero a la vez tensa inquietud. Que no cesa en ningún momento. Eso expresa la final "#7" (7'04) como broche de una verdadera joya del actual Berlín School.



 Nada que envidiar a los grandes, y un disco que recomiendo sin reservas. La "Extraña Música " de Moon Satellite, es lo que necesita la electrónica actual.

J.J. IGLESIAS













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