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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Øresund Space Collective - Live in Berlin 2018

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 Este ha sido un capricho porque me salgo de mi línea habitual de progresismos sinfónicos y aunque hay algunas bandas de este estilo que me parecen divertidas y locas lo cierto es que al final siempre chocan conmigo por la cantidad de “desbarre” y minutos de relleno de música improvisada muchas veces aburrida y sin sentido.  Improvisar tocando y dar en el clavo en momentos excepcionales solo sucede en escasos minutos de inspiración o acierto. El resto salvo que vayas colocado hasta las cejas y te de absolutamente igual un pedo flatulento o un sintetizador perdido intentando buscar la tonalidad que se sé te ha ido de las manos (casi siempre) puede ser un coñazo insoportable o un aburrimiento mortal para el sufrido oyente. Yo entiendo que como músico uno se “venga arriba” en la desinhibición absoluta. Todos lo hemos hecho alguna vez, pero también hay que aclarar que el que está abajo entre el público no tiene ninguna culpa ni obligación de soportarte y aguantar tus gracietas y o...

MICHAEL LEE FIRKINS - Decomposition (1999, Provogue)

Es curiosa la reacción de la gente al enterarse de que un músico tan reputado como el guitarrista Michael Lee Firkins saca álbumes con cuenta gotas. Pero no, no nos confundamos, ya que desde que en 1990 se pusiera a la labor, no sólo ha buscado un camino en solitario, ya que su participación como mercenario de estudio es realmente extensa y digna de alabar. Sus seis cuerdas han compartido minutos de gloria junto a destacados músicos de la talla de Pat Traves, Jason Becker, Neil Zaza o Little John Chrisley; sin olvidarnos de que también se ha dejado caer por más de un álbum tributo.



En la despedida de la década noventas, y como si de uno de estos últimos trabajos se tratase, Michael Lee Firkins decidía compilar en un mismo CD algunas de las tonadas que más le atraen de la historia de la música. Dichas canciones, pasadas por la trituradora de la casa, encuentran su sitio en una obra que encandilará hasta al más sibarita. De Duke Ellington a Rick Derringer, de Hendrix a Henry Mancini, todo tiene una razón de ser, sobre todo si es este artista el que vuelve a dar tan singular vida a cada composición. Un acertado puñado de versiones que endulza con una composición propia, la impagable “The Window”, soberbia demostración de lo que es sentimiento y emoción aplicados a una creación musical.



En definitiva, otro larga duración en su excelsa línea para este auténtico virtuoso, siempre lejano de la imagen de ese “guitar hero” que se pierde por los laberintos de su mástil sin decir nada al oyente. Una figura siempre a considerar que brilla con luz propia, tanto en sus personalísimos trabajos como en las recopilaciones de su sello. Si no me creéis, sólo tenéis que echar una escucha a la quinta entrega de Where Blues Meets Rock, álbum en el que Micheal Lee Firkins se bate el cobre con maestros en la materia como Paul Gilbert, Michael Katon, Carl Verheyen o Dave Hole.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com










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