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Ticket – Awake (1972)

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 Auckland, Nueva Zelanda, 1970. Unos jóvenes, quizás los primeros, deciden tocar rock and roll. Un rock and roll inspirado en el hard rock, la psicodelia o incluso algo más experimental, o una mezcla de todo, como Jimi Hendrix, Cream o Black Sabbath. Los sonidos que retumbaban en la escena rockera de aquella época. No sabían que, con esa determinación, se convertirían en los pioneros del rock en Nueva Zelanda. ¿Pero rock en Nueva Zelanda? Sí, existía una escena, aunque pequeña, con muy pocas bandas; a lo sumo, lo que se veía o se oía eran grupos de pop, con un enfoque más comercial, inspirados en los Beatles de los años 60. Siempre digo lo mismo: el universo del rock es vasto e inexplorado. La música es universal, por eso es fuerte y perdura en el tiempo. Y descubrir y escuchar a una banda neozelandesa es un verdadero privilegio. Pero volviendo a la década de 1970 en Auckland, esa ciudad sería testigo del nacimiento no solo de una banda, sino quizás del rock en todo el país. Me ref...

MICHAEL LEE FIRKINS - Decomposition (1999, Provogue)

Es curiosa la reacción de la gente al enterarse de que un músico tan reputado como el guitarrista Michael Lee Firkins saca álbumes con cuenta gotas. Pero no, no nos confundamos, ya que desde que en 1990 se pusiera a la labor, no sólo ha buscado un camino en solitario, ya que su participación como mercenario de estudio es realmente extensa y digna de alabar. Sus seis cuerdas han compartido minutos de gloria junto a destacados músicos de la talla de Pat Traves, Jason Becker, Neil Zaza o Little John Chrisley; sin olvidarnos de que también se ha dejado caer por más de un álbum tributo.



En la despedida de la década noventas, y como si de uno de estos últimos trabajos se tratase, Michael Lee Firkins decidía compilar en un mismo CD algunas de las tonadas que más le atraen de la historia de la música. Dichas canciones, pasadas por la trituradora de la casa, encuentran su sitio en una obra que encandilará hasta al más sibarita. De Duke Ellington a Rick Derringer, de Hendrix a Henry Mancini, todo tiene una razón de ser, sobre todo si es este artista el que vuelve a dar tan singular vida a cada composición. Un acertado puñado de versiones que endulza con una composición propia, la impagable “The Window”, soberbia demostración de lo que es sentimiento y emoción aplicados a una creación musical.



En definitiva, otro larga duración en su excelsa línea para este auténtico virtuoso, siempre lejano de la imagen de ese “guitar hero” que se pierde por los laberintos de su mástil sin decir nada al oyente. Una figura siempre a considerar que brilla con luz propia, tanto en sus personalísimos trabajos como en las recopilaciones de su sello. Si no me creéis, sólo tenéis que echar una escucha a la quinta entrega de Where Blues Meets Rock, álbum en el que Micheal Lee Firkins se bate el cobre con maestros en la materia como Paul Gilbert, Michael Katon, Carl Verheyen o Dave Hole.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com










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