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STEVE EARLE - I’ll Never Get Out Of This World Alive (2011, New West Records)

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 I’ll Never Get Out Of This World Alive podría considerarse el mazazo definitivo de lo que un anterior martillazo de Train A Comin’ significó. Las raíces pedían su valor pretérito, su base incuestionable, al igual que ciertos reflejos del folclore irlandés. Entre baladas y hermanamientos con el último Tom Waits, Steve va haciendo este último camino planteado.   Esto se podría traducir en un corazón que firma sobre la línea de la entrega, pero cojeando ahora en el campo de la rabia rápida y cruda a la que no temió cuando cantaba “Snake Oil”. La producción de T-Bone Burnett marca demasiado, aunque la resolución de recuperar “God Is God” y “I’m A Wanderer”, piezas que pergeñó para Joan Baez, es uno de sus grandes aciertos en este 2011. Una senda para analizar ese cerrojo que concluye con la vida del ser humano. «Son todas, de una manera u otra, piezas sobre la mortalidad; la muerte como misterio en lugar de como signo de puntuación», ha asegurado recientemente el propio Earle sobre este m

ALAN WHITE - Ramshackled (1976 / Atlantic)

 El oráculo wikipédico ha hablado. Alan White no tiene en solitario más que éste "Ramshackled". Un disco que tienes olvidado en un rincón porque no te gusta ni suena a Yes, ni nada. Quizá el más original y completo. Por cierto, considero disco de Alan White el homónimo como White, que salió en 2006. Vale que tenía más intención de grupo, - con Geoff Downes incluido -,  pero llevaba su nombre. Y componía. Cosa que no hizo en éste de 1976, en el que se dedicó a tocar la batería y producir. Y punto. 



Para situarnos en "Ramshackled", habría que hablar de un efímero grupo de primeros 70, que debió de dejar poso de amistad en White. Como le pasó a David Gilmour con su primero en solitario. Respondían al jocoso nombre de Simpson's Pure Oxigene (Duff Beer?!). Peter Kirtley (guitarras), Kenny Craddock (teclados), Colin Gibson (bajo) y Bud Beadle (flauta, saxo), junto con White, lo formaban. Que fueron reunidos para éste álbum.  Así que esto va de que Alan les debió decir, "vosotros tranquilos, que ahora que soy famoso, nos montamos el jodido disco que no pudimos hacer hace seis años, y en Atlantic". De ahí que suene tan diferente a Yes. Componen los del Oxígeno Puro de Simpson. Es uno de mis discos favoritos de aquel lote solateras de 1975. Hay más gente . El jazzero Henry Lowther (trompeta), Alan Marshall (voz) o David Bedford (arreglos orquestales). La obligada visita afirmativa también se produce.

"Oooh Baby" tiene un aire Santana innegable, con Hammond y moogs mandando, y feel de pub elegante setentero. Tipo primer Average White Band, soul blanco de excelente voz y ritmos galopantes.  Muy logrado para un directo. "One Way Rag" se incluyó junto a "Song of Innocence" en el set  list del Yes Tour 1976, aunque duró poco. Es soft rock a la Gary Wright o Dave Mason,  con coral femenina imponente y jazz envoltorio. Suena empastado y convincente. En "Avakak" (6'51), la intro al piano juraría que parece Patrick Moraz. Pero no sale en créditos.  Sí en el vídeo promo, así que...... Es una pieza brillante, en la línea  de IF, Isotope o Nucleus, muy jazz rock al rojo. Confeccionada con tiempo y mimo. Un enorme acierto. "Song of Innocence" lleva a Steve Howe y Jon Anderson, y es la aportación Yes del disco. Tanto que se llegó a tocar en vivo con la banda. Anderson está más hippie que nunca, cantando letra de William Blake. Suena a outtake de "Relayer", para una cara B de single, por ejemplo. 



En el otro lado, "Giddy" vuelve a sonar a la Average White Band o Moon, prog rock mezclado con blue  eyed soul de generosos moogs y excelente envoltorio progresivo. "Silly Woman" parece The Band o Little Feat, así que bien. "Marching Into a Bottle" es refinado prog de cámara, con la mano  maestra de David Bedford. Aunque White se toca las pelotas a dos manos (como ahora, pero entonces estaba más apto). "Everybody" es como Strawbs en jazz soul. Y "Darkness", muy orquestal, tendría conexiones con lo que hizo Chris Squire en su "Fish Out of Water", por ésos mismos días. Tiene un nostálgico aire nocturno jazzy, digno de Gil Evans.



Fue el más original de aquel lote, y el más olvidado. Y me sigue encantando.

J.J. IGLESIAS













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