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Tommy McCoy – Live Blues In Britain (2009)

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 Nuestro protagonista de hoy, Tommy McCoy, fue amigo personal del gran Stevie Ray Vaughan desde 1980. Años más tarde llegó a grabar varios temas en Austin con la sección rítmica de Double Trouble (Chris Layton y Tommy Shannon). Tommy McCoy nació en 1954 en Howland, Ohio. Fue su hermano mayor, Gail, quien lo introdujo en el blues y el rock and roll. Con ocho años comenzó a tocar la guitarra y en quinto grado ya tenía su propia banda. A mediados de los 70 se trasladó a Florida, donde montó una tienda de discos y se dedicó a actuar en los clubes nocturnos de la zona. En 1977 formó Backdoor Blues Band, que posteriormente se transformaría en Screamin' Bluejays, contando en su formación con músicos como el bajista británico Barry Dean (de Brian Auger's Oblivion Express) y el baterista Denny Best (de Big Twist). En esa época fue cuando fraguó su amistad con SRV. Su debut discográfico llegó con Tropical Depression (1986), junto al armonicista de blues Mark Hummel.  A lo largo de su ca...

HAPPY THE MAN - 3rd Better Late (1983)

Poco después de su aventura camelera Kit Watkins decidió editar lo que fue el último trabajo olvidado de estudio grabado en 1979 con nuevo baterista en la figura de Coco Roussel y salió por primera vez en vinilo en 1983. 


Estamos en los 80´s pero vale decir que muchos no se volvieron gilipollas. La basura verbal casi convertida en mezquina inmoralidad y la caza de brujas hacia la música inteligente hizo mucho daño, como vengo diciendo reiterativamente (soy consciente) pero no hasta el punto de volver idiotas a músicos que verdaderamente lo eran y no se dejaron engañar. Si el rock progresivo mantuvo discografías robustas, competentes y atractivas durante los años de gloria, una vez metidos en las siguientes décadas, serán casos aislados, hechos puntuales y discos concretos los que mantendrán la llama. Lo suficiente como para no desaparecer por completo. Pero eso sí, poniendo a prueba la paciencia de los prog lovers. Que no entendían que habiendo llegado a un punto de creatividad y a un desarrollo de un estilo tan fascinante, no se hubiese rubricado con la experiencia anterior y la calidad que se presuponía. Sobrevivir en un mundo de tontos musicales fue un desafío que algunos supieron más o menos combatir. Lo curioso es que conforme pasan los años y las décadas la música se va quedando en lo esencial. Muchísimo material viejo y moderno saturan la red. Cantidad industrial de bandas y grupos que día a día aparecen en la palestra, en un archivo infinito. Dos aspectos: el gusto y el recuerdo. Todo se basa en ello al margen de considerar la calidad. Lo relativo lo invade todo. La acumulación de todo lo referente a un estilo a mi edad ya no tiene sentido, porque no queda tiempo para el disfrute. No hay tiempo material humano. Concretar lo que nos sirve y lo que no, es un acto de inteligencia. De racionalidad lógica. No es fácil conseguirlo por el bombardeo constante de novedades o descubrimientos del pasado ignorados. El proceso de selección se impone en mi caso salvo que ingenuamente pienses que los que te sigan continúen el proceso. No lo creo.

“Mejor Tarde” se inicia con “Eye Of The Storm” una pieza atmosférica inocua que Watkins incluiría para el “I Can See Your House from Here” de Camel y casi cercana al “muzak” del estilo new age. Aburrida hasta la saciedad. Mucho mejor es lo que viene después. En “The Falcon” Whitaker se me asemeja a Greg Lake cantando, pero con una personalidad definida no imitativa. El desarrollo algo Floyd-Genesis suena una mezcla peculiarmente extraña pero lo suficientemente atractiva. La instrumental “Al borde de este pensamiento” sigue en la onda amable con la que han iniciado este tercer trabajo. Flautas juguetonas, ambientes relajantes y bastante más lírico por momentos que las tendencias fusión progresivas de años atrás. Bueno es muy agradable realmente. Me suena por ahí algo ligeramente Metheny y en “Run Into The Ground” está clarísimo. Por algún lado es como un recordatorio de esos años en que la fría estética ECM editaba elegantes discos de vanguardia- jazz-fusion. No van los Happy muy desencaminados de la política sonora del sello alemán. La tónica del disco va por esos derroteros si exceptuamos las partes cantadas naturalmente.


 En general la música de los felices hombres es aquí fina y elegante. Un aspecto que siempre los ha definido. Las últimas piezas y algunos añadidos bonus tienen algo más de fuerza jazz-rock. Estaban en proceso creativo hasta que se rompió la baraja. (continuará)
Alberto Torró





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