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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Øresund Space Collective - Live in Berlin 2018

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 Este ha sido un capricho porque me salgo de mi línea habitual de progresismos sinfónicos y aunque hay algunas bandas de este estilo que me parecen divertidas y locas lo cierto es que al final siempre chocan conmigo por la cantidad de “desbarre” y minutos de relleno de música improvisada muchas veces aburrida y sin sentido.  Improvisar tocando y dar en el clavo en momentos excepcionales solo sucede en escasos minutos de inspiración o acierto. El resto salvo que vayas colocado hasta las cejas y te de absolutamente igual un pedo flatulento o un sintetizador perdido intentando buscar la tonalidad que se sé te ha ido de las manos (casi siempre) puede ser un coñazo insoportable o un aburrimiento mortal para el sufrido oyente. Yo entiendo que como músico uno se “venga arriba” en la desinhibición absoluta. Todos lo hemos hecho alguna vez, pero también hay que aclarar que el que está abajo entre el público no tiene ninguna culpa ni obligación de soportarte y aguantar tus gracietas y o...

HAPPY THE MAN - 3rd Better Late (1983)

Poco después de su aventura camelera Kit Watkins decidió editar lo que fue el último trabajo olvidado de estudio grabado en 1979 con nuevo baterista en la figura de Coco Roussel y salió por primera vez en vinilo en 1983. 


Estamos en los 80´s pero vale decir que muchos no se volvieron gilipollas. La basura verbal casi convertida en mezquina inmoralidad y la caza de brujas hacia la música inteligente hizo mucho daño, como vengo diciendo reiterativamente (soy consciente) pero no hasta el punto de volver idiotas a músicos que verdaderamente lo eran y no se dejaron engañar. Si el rock progresivo mantuvo discografías robustas, competentes y atractivas durante los años de gloria, una vez metidos en las siguientes décadas, serán casos aislados, hechos puntuales y discos concretos los que mantendrán la llama. Lo suficiente como para no desaparecer por completo. Pero eso sí, poniendo a prueba la paciencia de los prog lovers. Que no entendían que habiendo llegado a un punto de creatividad y a un desarrollo de un estilo tan fascinante, no se hubiese rubricado con la experiencia anterior y la calidad que se presuponía. Sobrevivir en un mundo de tontos musicales fue un desafío que algunos supieron más o menos combatir. Lo curioso es que conforme pasan los años y las décadas la música se va quedando en lo esencial. Muchísimo material viejo y moderno saturan la red. Cantidad industrial de bandas y grupos que día a día aparecen en la palestra, en un archivo infinito. Dos aspectos: el gusto y el recuerdo. Todo se basa en ello al margen de considerar la calidad. Lo relativo lo invade todo. La acumulación de todo lo referente a un estilo a mi edad ya no tiene sentido, porque no queda tiempo para el disfrute. No hay tiempo material humano. Concretar lo que nos sirve y lo que no, es un acto de inteligencia. De racionalidad lógica. No es fácil conseguirlo por el bombardeo constante de novedades o descubrimientos del pasado ignorados. El proceso de selección se impone en mi caso salvo que ingenuamente pienses que los que te sigan continúen el proceso. No lo creo.

“Mejor Tarde” se inicia con “Eye Of The Storm” una pieza atmosférica inocua que Watkins incluiría para el “I Can See Your House from Here” de Camel y casi cercana al “muzak” del estilo new age. Aburrida hasta la saciedad. Mucho mejor es lo que viene después. En “The Falcon” Whitaker se me asemeja a Greg Lake cantando, pero con una personalidad definida no imitativa. El desarrollo algo Floyd-Genesis suena una mezcla peculiarmente extraña pero lo suficientemente atractiva. La instrumental “Al borde de este pensamiento” sigue en la onda amable con la que han iniciado este tercer trabajo. Flautas juguetonas, ambientes relajantes y bastante más lírico por momentos que las tendencias fusión progresivas de años atrás. Bueno es muy agradable realmente. Me suena por ahí algo ligeramente Metheny y en “Run Into The Ground” está clarísimo. Por algún lado es como un recordatorio de esos años en que la fría estética ECM editaba elegantes discos de vanguardia- jazz-fusion. No van los Happy muy desencaminados de la política sonora del sello alemán. La tónica del disco va por esos derroteros si exceptuamos las partes cantadas naturalmente.


 En general la música de los felices hombres es aquí fina y elegante. Un aspecto que siempre los ha definido. Las últimas piezas y algunos añadidos bonus tienen algo más de fuerza jazz-rock. Estaban en proceso creativo hasta que se rompió la baraja. (continuará)
Alberto Torró





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