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Steve Marriott Packet Of Three – Live At Dingwalls (1983)

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Hoy traemos a uno de los guitarristas más infravalorados de la escena del rock: Steve Marriott. En esta ocasión podemos disfrutarlo con una de sus bandas menos conocidas, Packet Of Three. Su nombre proviene de una broma que contaba Steve en sus directos: «Me gustaría dar las gracias a mi padre por no darse cuenta del agujero que había en su paquete de tres» (haciendo referencia a un paquete de preservativos, Packet Of Three).  En 1975, Humble Pie estaba en bancarrota por la mala gestión de su mánager, Dee Anthony. Por otra parte, la salud de Steve Marriott se encontraba notablemente afectada por las drogas. Si a todo esto unimos el cansancio tras años de giras y el fiasco de su último trabajo, Street Rats , llegamos a la disolución de la banda al finalizar la gira de promoción de este último disco. Tras esa tortuosa separación, Marriott se embarcó en numerosos proyectos. En 1976 publicó el debut de su carrera en solitario, Marriott . Audicionó para los Stones tras la salida de Mick...

PAATOS - Silence Of Another Kind (2006, Inside Out Music)

No es la primera vez que dos formaciones, un par de grupos de la misma escena, se juntan para dar vida a una banda y una propuesta completamente nueva. Paatos son uno de esos nombres que esconden una historia similar; aunque lo que les separa del resto es su estilo, un sonido que poco tiene que ver con lo que gestan el noventa por ciento de los proyectos actuales. Paatos se forman en agosto de 2000 gracias a Stefan Dimle, Huxflux Nettermalm, Johan Wallén y Reine Fiske. La eclosión llegó gracias a la propuesta de compartir tablas junto al vocalista Turid, artista que hasta el momento se prodigaba por el folk de ramalazos rock. De aquí sacan la idea de hacer de Paatos un conjunto músico vocal. Petronella Nettermalm entra en escena. La situación explota en una vertiginosa carrera por poner en marcha la máquina de experimentación. Al siguiente año presentan su primer sencillo, “Perception”, rematando su estrategia con un definitivo lanzamiento con instantánea a la puesta de largo obligada. Sale a la venta Timeloss (2002) para Stockholm Records (pronto ficharían con Inside Out), marca tras la cual Fiske desaparece de las filas dejando su puesto a Peter Nylander.


Y si el citado Timeloss los destapa como quinteto sumergido en la búsqueda de los refrescantes caminos progresivos, con Kallocain (2004) la evolución se dirige hacia paramos más relajados, cercanos al ambient o al drum and bass melancólico (si es que hasta el momento se había podido escuchar algo similar). Eso sí, sus desarrollos cercanos al rock progresivo, o hasta a agrupaciones como The Gathering, se mantienen sin problemas a través de unas atmósferas cada vez más densas, aunque con esa chispa de dulzura que aportan las tesituras de su vocalista, la destacada cantante Petronella Nettermalm. Cada una de sus imágenes sonoras posee la magia de inquietar en sus primeros segundos para luego, ya inmersos en sus repetidas melodías, crear un efecto hipnótico que nos hace flotar sin remedio a lo largo de toda la duración del álbum.


La experimentación desde el minimalismo continúa como algo recurrente en los planteamientos de Paatos. ¡Albricias! Ya era hora de que alguien demostrase al mundo eso de que menos es más. No hace falta empastar uno y mil sonidos, centenares de pistas apiladas para llegar a algo coherente y sin perder esas dosis de belleza que embelesan hasta a aquel que negaba de gustos tan escondidos. Curiosamente con este Silence Of Another Kind los cinco miembros del combo traen recuerdos de Kari, esa portentosa creadora vocal que de la nada saca espejismos de incomparable hermosura. Paatos mantienen firmes sus ideas a medio tiempo, esos desarrollos con ramalazos un tanto góticos, de romanticismo trágico y fin en busca de lo etéreo (“Still Standing”). Al mismo tiempo recomponen unos basamentos equivocados en cuanto a comercialidad se refiere. Ellos sí saben darles sentido desde unas coordenadas ciertamente distanciadas del punto en el que parece habitual lograr el gancho radiofónico. Una tonada como “Falling” da mil vueltas a cualquier invento mayor de Marlango. Nueve cortes son suficientes para narrar con credibilidad la valía y evolución del conjunto. El álbum es un listado de buenas maneras en eso que llaman sonidos por la creatividad. ¿Hay alguien que pueda negar la influencia de Angelo Badalamenti en una composición como “Is That All?”. Desde una mirada íntima describen con exactitud su arte espectacular.
por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com








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