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The Phillip Walker Big Band – Live At Biscuits & Blues (2002)

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 El 22 de julio de 2010 falleció Phillip Walker debido a una insuficiencia cardíaca. Nunca obtuvo la popularidad que merecía, pero sí el respeto de sus compañeros bluseros.Un currante del blues con una profesionalidad fuera de toda duda. Por cierto, Phillip reemplazó a Jimi Hendrix en la banda de Little Richard. Phillip Walker nace en 1937 en Welsh, al sur de Luisiana. En su adolescencia se traslada con su familia a Port Arthur, Texas, y comienza a interesarse por la guitarra. Entra a formar parte de la banda de Lonesome Sundown y posteriormente se une a Lonnie Brooks. Se patean el circuito de bares de carretera del oeste de Texas junto al guitarrista Long John Hunter. A finales de los 50, graba su primer sencillo, "Hello My Darling".En los 60 se instala en Los Ángeles y graba algunos temas con su mujer Beatrice Gilley. En 1969 se integra en la banda de Little Richard. Cuatro años más tarde edita su primer larga duración, "The Bottom Of The Top".En 1977 llega su seg...

PAATOS - Silence Of Another Kind (2006, Inside Out Music)

No es la primera vez que dos formaciones, un par de grupos de la misma escena, se juntan para dar vida a una banda y una propuesta completamente nueva. Paatos son uno de esos nombres que esconden una historia similar; aunque lo que les separa del resto es su estilo, un sonido que poco tiene que ver con lo que gestan el noventa por ciento de los proyectos actuales. Paatos se forman en agosto de 2000 gracias a Stefan Dimle, Huxflux Nettermalm, Johan Wallén y Reine Fiske. La eclosión llegó gracias a la propuesta de compartir tablas junto al vocalista Turid, artista que hasta el momento se prodigaba por el folk de ramalazos rock. De aquí sacan la idea de hacer de Paatos un conjunto músico vocal. Petronella Nettermalm entra en escena. La situación explota en una vertiginosa carrera por poner en marcha la máquina de experimentación. Al siguiente año presentan su primer sencillo, “Perception”, rematando su estrategia con un definitivo lanzamiento con instantánea a la puesta de largo obligada. Sale a la venta Timeloss (2002) para Stockholm Records (pronto ficharían con Inside Out), marca tras la cual Fiske desaparece de las filas dejando su puesto a Peter Nylander.


Y si el citado Timeloss los destapa como quinteto sumergido en la búsqueda de los refrescantes caminos progresivos, con Kallocain (2004) la evolución se dirige hacia paramos más relajados, cercanos al ambient o al drum and bass melancólico (si es que hasta el momento se había podido escuchar algo similar). Eso sí, sus desarrollos cercanos al rock progresivo, o hasta a agrupaciones como The Gathering, se mantienen sin problemas a través de unas atmósferas cada vez más densas, aunque con esa chispa de dulzura que aportan las tesituras de su vocalista, la destacada cantante Petronella Nettermalm. Cada una de sus imágenes sonoras posee la magia de inquietar en sus primeros segundos para luego, ya inmersos en sus repetidas melodías, crear un efecto hipnótico que nos hace flotar sin remedio a lo largo de toda la duración del álbum.


La experimentación desde el minimalismo continúa como algo recurrente en los planteamientos de Paatos. ¡Albricias! Ya era hora de que alguien demostrase al mundo eso de que menos es más. No hace falta empastar uno y mil sonidos, centenares de pistas apiladas para llegar a algo coherente y sin perder esas dosis de belleza que embelesan hasta a aquel que negaba de gustos tan escondidos. Curiosamente con este Silence Of Another Kind los cinco miembros del combo traen recuerdos de Kari, esa portentosa creadora vocal que de la nada saca espejismos de incomparable hermosura. Paatos mantienen firmes sus ideas a medio tiempo, esos desarrollos con ramalazos un tanto góticos, de romanticismo trágico y fin en busca de lo etéreo (“Still Standing”). Al mismo tiempo recomponen unos basamentos equivocados en cuanto a comercialidad se refiere. Ellos sí saben darles sentido desde unas coordenadas ciertamente distanciadas del punto en el que parece habitual lograr el gancho radiofónico. Una tonada como “Falling” da mil vueltas a cualquier invento mayor de Marlango. Nueve cortes son suficientes para narrar con credibilidad la valía y evolución del conjunto. El álbum es un listado de buenas maneras en eso que llaman sonidos por la creatividad. ¿Hay alguien que pueda negar la influencia de Angelo Badalamenti en una composición como “Is That All?”. Desde una mirada íntima describen con exactitud su arte espectacular.
por Sergio Guillén
sguillenbarrantes.wordpress.com








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