" En cambio en Zeleste había un ambiente genial, todo el mundo se conocía y esto los músicos lo captaban en seguida ". Decía Alex Gómez-Font en su libro "Barcelona, del rock progresivo a la música layetana" (2011 / Editorial Milenio). Productor, junto a David Viñolas, batería de Nucli Trío, de éste sentido y sincero homenaje a aquellos románticos días. Hoy ya legendarios. Nucli Trio es una banda catalana de jazz, que comenzó su andadura en 2018. Con un álbum homónimo editado en 2021 y mucha experiencia y profesionalidad acumulada. Completan el Trío, Guillem Plana (guitarra) y Aleix Forts (contrabajo). En 2023 se cumplía el 50 Aniversario de la apertura de la sala Zeleste (1973), en su original sitio de la calle Platería, en el barrio de El Borne, (ver foto portada). Y Nucli Trio se plantean un disco conmemorativo de aquel recordado lugar. Para ello mueven hilos y se ponen en contacto con figuras relevantes de aquella escena laietana. Jordi Bonell, guitarra de Se...
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ZOFFF- FFF (2018 / FULL MOON)
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Cae en mis manos una de esas gacetas de la modernidad que regalan en los bares todos los meses....las llamo "modernas", porque si les pongo el último nombre del postureo del momento, puede que ya me haya quedado anticuado. Comenzaron grunges y brit-pop, pero ahora son trip hop, r'n'b urban, "electrónica" (hay que risa!), dreampop, electrotrash, electropop, post-punk, EMO, indie pop, trap, shoegaze, post-hardcore, post-rock, techno house, celtic punk...Pero miren ustedes, cada mes, siempre, siempre, hay un grupo de barbudos-imberbes que tienen que soltar la palabreja rancia, vintage y viejuna : kraut. Otra cosa es que lo hagan, que no. Pero resulta que para la modernidad, hacer kraut es la mar de moderno y no necesitan cambiarle el nombre. Es cool, da clase ante las amistades. Pronto lo pudrirán con kraut-dance, post-kraut o trip-kraut, si no lo han hecho ya.....
Los británicos Zofff sí que hacen kraut del de verdad, sin postureo alguno. Demasiado underground para ésos charlatanes de feria, vendedores de humo y mediocridad. Chris Anderson (bajo), Richard Gorbutt (Modular synth), Bic Hayes (guitarra), Al Strachan (Monophonic synth, trompeta) y Damo Waters (batería y percusión), editaron su homónimo debut en 2014. Le siguió el álbum en directo "Kozfest MMXVI" (2016) y "FFF" (2018), último álbum en estudio que hoy sometemos a análisis. Y aún editaron a finales de ése mismo año "IV", otro live que aclara lo seguros que se sienten Zofff encima de las tablas, improvisando ante un público atento. Así que elaborar buena música instrumental improvisada se hace "coser-sin-cantar", para éste quinteto inglés.
Si hacemos inmediata inmersión sonora en la inicial "Ye" (10'16), lo primero que percibimos son vibraciones y perspectivas novedosas, dentro de un campo sin puertas en el que se revelan y se rebelan libres, anárquicos.....libertinos. Necesario rol para tal empresa. No hay límites, ni reglas, ni "cordones sanitarios", ni "líneas rojas" musicales. Como una reencarnación de Can, entran en trance con no poca pericia instrumental y energía experimentadora. Y como ellos, el factor rock es tan importante y cuidado como el electrónico. De hecho conviven en el planeta Zofff felizmente. Guitarras ácidas West Coast a la Cipollina-Karoli, con teclados burbujeantes de curiosos sonidos a la Hoenig-Schmidt. Y una killer percusión con motorik impreso en su alienígena ADN, fieles discípulos de Czucay - Liebezeit.
Sin un segundo de silencio, "Vav" (6'58) tiene un leve sabor Ozric que pronto desaparece en favor de territorios vírgenes. Las correrías sintéticas por los pasillos mentales del edificio Zofff son divertidas, gamberras y no atienden a llamadas al orden. E imperan en éste corte. Que pronto es enlazado con "Har" (2'58), "motorikeando" con salero y con un percusionista infalible en tales artes. El mástil frippea surfeando ondas magnéticas, y donde el modular se convierte en un generador para los paseos cósmicos de toda la tropa. Ahora llega "Dig" (5'57) con la mística sensación de una misteriosa trompeta del más allá. Ecos de un lejano tiempo puestos al día con técnicas de hoy. Un atrayente envoltorio onírico propiciado por drones catalépsicos y esquizoide guitarra serpenteante. La trompeta se lleva el mérito por su enigmática impresión, pero sin el atrezzo del resto, no sería igual de fascinante. Zofff es un todo.
"Ca" (2'11) es rock psicodélico a bocajarro, con la energía de otro mundo. Puro hard rock alienígena. Y "Zeta" (8'45) finaliza un disco que se pasa en un segundo, por lo entretenido y ameno del planteamiento. Con el canturreo de un sintetizador parlante rodeado de planeadores fraseos y líneas fractales sonoras que crecen en intensidad ritual. Dando paso a momentos de reposados susurros analógicos, como lamentos de tardígrados en su soledad más absoluta e imposible. No creo que veas a Zofff en tabloides modernos, no tienen lo que hay que tener para soportarles la "mirada auditiva". Ah, y como los modernos, esto no es kraut......es tuark.
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