La historia del rock progresivo español no puede comprenderse plenamente sin detenerse en la figura de Jordi Colomer. Aunque su nombre nunca alcanzó la popularidad de otros músicos de su generación, su trabajo con Iceberg constituye una de las aportaciones más refinadas y musicales de la batería progresiva española de los años setenta. Jordi Colomer nació en 1949, en Tarragona, y falleció el 10 de abril de 2025, a los 75 años, en su ciudad natal, tras una larga enfermedad crónica. Su desaparición supuso la pérdida de uno de los bateristas más elegantes, musicales y técnicamente sólidos que ha dado el rock español. Los comienzos Antes de incorporarse a Iceberg, Jordi Colomer ya era un músico profesional. Formó parte de grupos como The Riders y posteriormente trabajó como batería de la banda de acompañamiento de Luis Aguilé, experiencia que le proporcionó una gran disciplina profesional y una extraordinaria capacidad para adaptarse a diferentes estilos. Más tarde coincidió con Max S...
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IZZ – Don't Panic (2019)
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Bueno terminamos con su último y reciente trabajo titulado: “No se Asuste”. No entramos en pánico, aunque estos días por aquí hayamos tenido ira y fuego en crema catalana, exhumación de la momia, personajes salidos de alcantarillas de la hispanidad patriota e inminentes elecciones para que la milenaria y surrealista historia de España siga dándonos alegrías y antologías del humor. Un kit completo para que vengáis a hacer turismo que os lo vais a pasar de puta madre.
Bueno por primera vez tan solo 5 temas. Tres de los cuales se reparten en 18 y nueve mtos. Probablemente sea el más prog sinfónico de toda su discografía con la banda al completo. Sus dos cantantes femeninas. Los Galgano, el guitarrista Bremner y los baterías Coralian y DeMiceli. La primera pieza homónima puede sonar algo AOR con vistas comerciales sin duda, pero en cuanto entran en asunto los vericuetos instrumentales a lo ELP-Yes-Genesis nos reconcilian a todos en su visión moderna del viejo prog. Rítmica cambiante, cortes complejos, teclados de lujo y guitarra lujuriosa. “42” es el esquemático título de 18 mtos impagables y estupendos. No hay que tener miedo a hacer temas largos cuando vas sobrado de técnica musical. Como siempre las voces alternantes masculina-femeninas son una delicia y mantienen al oyente entretenido todo el rato, sin que la escucha se convierta en un ataque de gota hiperuricémica ni un cólico nefrítico dreamteatrero. Definitivamente después de la escucha el paciente evoluciona favorablemente para meterse en la siguiente terapia musical. La banda ha creado una pieza musical con un desarrollo lógico sin ocurrencias ni pegotes de estilos bastardos como en otros discos. No hay atascos repentinos como sucede en otras ocasiones. Fluye el rio sin problemas con su cauce limpio y sin basura en el fondo y decir esto en una composición musical es decirlo todo. Los que sois músicos me entendéis perfectamente. La euforia final de esta composición refleja que han estado felices de hacer esto.
Después del aburrido pero breve reposo acústico de “Six Strings Theory” llegamos al “Momento de Inercia” que empieza muy pausado pianísticamente y con sinfonismos a lo Enid para decirnos que no nos fiemos demasiado que las enfermedades crimsonianas de la biblia negra están al acecho. Empezamos con las mezclas antinatura propias del progresivo moderno y parecen ahora unos Anglagard poseídos por Fripp y sus huestes sépticas de sarpullido y escozor por infección metastásica. El espectro de Keith Emerson aparece de mitad hacia delante con un sinte contaminado y radiactivo hasta el prurito anal. Cremita íntima y alivio. Termina la cosa de manera épica y agradable volviendo en parte al principio activo de la Enid. Muy buena pieza.
“La edad de las estrellas” tiene toques psych al principio y bonita base tintineante con voces tiernas y soñadora melodía. Una pieza de sentimiento positivo que se va desarrollando de manera grácil y agradable con una enorme claridad de los instrumentos en una medida próxima a la fusión jazzística y a la descuadratura de tempo. Bonito efecto melódico rítmico y otra pieza genial que fluye sin forzar y con naturalidad. No sé si es su mejor disco. 43 mtos, una duración que yo aconsejo para un álbum (yo nunca lo cumplo por eso) porque irnos a los 80 mtos en un solo CD es muy pesado y casi nadie escucha más allá de la duración estándar a la que los LP´s nos acostumbraron en su día al menos a los veteranos. Teniendo en cuenta que es el último hasta la fecha, la cosa promete porque es una banda en alza.
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