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David Prescott – The Dreamer (1988/ DP -K7)

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En la superficial década de los 80, la progtrónica se vio relegada a unas catacumbas expresadas en un formato,  el cassette. Desde leyendas kraut como Conrad Schnitzler a anónimos solistas, abrazaron ése formato por barato y práctico. Hubo incluso sellos cassetteros especializados en el género. Ahí estaba el norteamericano David Prescott, que ya se había estrenado en 1986 con la home-tape álbum,  "Electromagnetized".  Dos años después,  con tan sólo un SCI Pro-One y un Korg Poly-800, editaría de igual modo "The Dreamer". Título que con los años ha sido varias veces reeditado en cd, en especial por el sello Auricle.  Estaba compuesto de dos largos temas que homenajeaban la más genuina Berlín School 70s. "Afloat" (29'42) deja entrever que con su parca producción y escaso equipo, no hace más que contribuir a una pureza de ideales propios de la inicial kosmische alemana. Algo que a la larga, beneficia a la obra. Acaso no era ésta la filosofía inicial de lo

Lovely Luna – Lovely Luna (2000/ Guerssen)

 Algo me dice que éste disco fue único en su especie. Tuvo dos hermanos posteriores, pero eso es otra cosa. Dúo de inquietos y capaces músicos de A Coruña, que iniciaron colaboración sobre 1995. Un por entonces desconocido Xoel López, (guitarra acústica y eléctrica,  harmónica, cazoo, percusión y piano), ex-Covers, Elephant Band y Deluxe. Luego futura estrella del pop indie. Y Félix Arias (voz, guitarras acústica y española), ex-Guru Deva. Colaboraban gente de Kozmic Muffin. Posiblemente la mejor banda psych & prog de éste país en los 90. Hasta tres de ellos aparecen aquí.Julio González (guitarra solista y coros), Enrique Otero (piano, Hammond y mini-Moog) y Pablo Rega (bajo). 



Es el único que hicieron cantado en inglés. La cara A fue grabada en 1997 mientras que la B se hizo en el 2000. De lo que se desprende que era un proyecto para desarrollar sin prisas,  entre intervalos de otras actividades. Lo editaba el sello leridano Guerssen, más conocido como expertos rescatadores de joyas del pasado. 500 copias, sólo vinilo. Algo de locos, para ése tiempo. Destinado para ésos locos.

Tanto portada como contraportada daban idea de la música contenida. Hippie feel de bohemia filosofía activista y camino de cabras para su reflexión. "Feel it" ya te llevaba al psych folk rock londinense late 60s, de igual modo que a The Jayhawks. Las acústicas respiran sobriedad y ya, veteranía. "Many Times" era música que pudo ser tocada en el club Les Cousins, remite al Soho de 1969. Un prominente Hammond permite elementos psico para "Looking at the World", con posible homenaje a la Incredible String Band. Percusiones campestres y eléctrica los acerca a Laurel Canyon también. "Sitting in my Tree" captura la libertaria positividad de unos America. De total corte dylaniano es "All is You", aunque las voces estén más cuidadas (perdón por hacerlo bien, señores críticos). Es una pequeña joya dentro de un cofre lleno de ellas.

De igual modo, "Cover me" ejerce cierto influjo McCartney, con piano y voces en irremediable pleitesía. Buena instrumentación de teclado y percusión. 

Tres años pasarán hasta que hacerse la segunda cara. "There is a Place" es el primer aviso de evolución,  calidad sonora y energía eléctrica. Siguen siendo dos enamorados de los caminos pedregosos sin fin, pero todo ha elevado el listón. La cohesión,  solidez y experiencia. Hay una diferencia apreciable. Casi parecen la Quicksilver aquí! 

Vuelven las esencias acústicas con olor al club Troubadour, en "Tomorrow it Won't be a Sunny Day". Se permiten sólo de acústica y cantan de maravilla. Se "proponen" unas outtakes a la Crosby & Nash, y las consiguen. Pero va a ser más a lo Neil Young en "But i Know". Otro paso de gigante en un delicado proceder estilístico. Enchufan instrumentos para "The Word" en otra maravilla de sorprendente rudeza eléctrica que recuerda a Moby Grape, Clover o Mad River. "Three Words (Blue Eyed Girl)" inyecta fino veneno wah wah sobre un mullido colchón acústico de voz nostálgica. Deliciosa languidez que termina en desmadre.



 Final con "See How they Fly" en otra exhibición coral retro-hippie de fiel reflejo. Cuatro años pasarán hasta que llegue "Las Cosas que Nadie debe Ver". Ya cantan en español. Ya es otra cosa. Otra historia. "Lovely Luna", es único en su especie. Ante todo, mucha calma.

J.J. IGLESIAS



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