Entrada destacada

CARLOS GALLEGO - ROBERT SANTAMARÍA "El Estigma de Caín: Observaciones del Señor Fantasía" (2001 / Beringia)

Imagen
  "No hay nada tan malvado, salvaje y cruel en la naturaleza como el hombre normal" (Hermann Hesse). Así de actual comienza éste magnífico manifiesto filosófico-hippie - conceptual de hace 24 años. Pareciese grabado en 1971, pero su mensaje prevalece. Nos quedan siglos de que quede obsoleto.  Hasta se hizo con energía solar fotovoltaica, en los Estudios Beringia, en algún idílico lugar de Cataluña. Música,  letras y textos, (muy a lo Carlos Castaneda, para que no falte de nada en el lote), por Carlos Gallego (voz solista, guitarras, ambientes, percusión). Arreglos, grabación y mezcla por Robert Santamaría, (teclados, guitarras, saz, kanun, tamboura, percusiones mil y bajo). Venezolano afincado en Cataluña desde hace muchos años. Y líder de los sinfo-proggers, Amarok. Excelente banda, doy fe, por lo visto y disfrutado en una ocasión en el Festival de Tiana. Éstos dos se quedaron en un tiempo (in)determinado, que les va perfecto para crear lo que buscan. Felicidad a través...

Bateristas en la sombra XVIII: Juan Ángel Sanchez

 Warlock podrían ser considerados como el primer grupo español de Hard Rock con estética e influencia satánica y ocultista. Su germen, Necrophagus, oscuro grupo surgió en Madrid en 1974 con Victor al frente quien estaba altamente influenciado por bandas como Black Sabbath, Lucifer’s Friend o Hawkwind y con un sonido que hoy sería considerado como Proto Doom.



Durante su corta existencia que abarcó desde 1977 a 1979, Warlock fueron teloneros de la Ian Gillan Band en el Teatro Monumental de Madrid en 1979. También participaron en numerosos festivales y compartieron escenario con grupos y artistas de la época como Burning, Cai, Teddy Bautista & Canarios, Azahar, John Martyn, Eduardo Bort, etc. No obstante la historia de Warlock y el rescate de sus ensayos mediante el sello Guerssen forma parte de las reseñas discográficas de esta misma página Web. 



El singular baterista Juan Ángel Sánchez se identificaba con el culto al satanismo en un nivel digno de ser consultado, pero su dislocada quijotera no era cuanto menos un obstáculo para sostener a pleno pulso escabrosos medios tempos rítmicos, para los que se requiere precisar de agilidad matemática y relajación. Juan Ángel no poseía el kit de batería más destacado en gama de Madrid, pero lograba hacer sonar hasta un cojín sintiendo predilección por el riesgo expansivo en el ritualismo tímbrico y su constante expansión en el abordaje de aventuras rítmicas de procedencia británica, sin la necesidad inclusive de ser conocedor de la existencia de los Warlock de Detroit. 



Juan Ángel Sánchez era intuición y pura energía orgánica en su concepto y aplicación de la más compleja sencillez para un estilo musical que requiere de una interpretación tan tensa como sosegada. Sin llegar a poseer una técnica depurada por el filtro de la disciplina, Juan Ángel era preciso, resolutivo y sabio entendedor de que las carencias y limitaciones de recursos no interfieren en la práctica del coloquio de estilos en los que ser musical comulga perfectamente con insignificantes acotaciones técnicas. Además, Juan Ángel era aplicado y su evolución como baterista tuvo un sobresaliente y saludable progreso entre los años 1975 y 1979. Y un baterista que no esté más abollado del cráneo que la cantimplora de un vietnamita, por mucha formación y sacrificio que haya desempeñado en su aprendizaje y evolución, nunca logrará ser un buen músico. Juan Ángel supo cómo hacer relucir la mugre y como conseguir anestesiar fantasmas con un solo un compás. 

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente








¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía






Comentarios