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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 47: El Rock & Rios, la historia de dos bateristas que participaron en el icónico disco de Miguel Ríos. Capítulo I Sergio Castillo

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 Cuando se recuerda el histórico doble álbum Rock & Ríos, publicado en 1982, suele hablarse de la energía de Miguel Ríos, de la extraordinaria respuesta del público y del impacto que aquel disco tuvo sobre varias generaciones de aficionados al rock español. Sin embargo, pocas veces se analiza con detenimiento el trabajo de los músicos que hicieron posible aquel acontecimiento. Entre ellos destaca la figura del baterista Sergio Castillo, un instrumentista de enorme solvencia cuya aportación fue decisiva para convertir aquellas actuaciones en uno de los mejores directos de la historia del rock en castellano. Sergio Castillo pertenece a esa estirpe de músicos que nunca buscaron protagonismo. Su carrera ha estado marcada por la profesionalidad, la precisión y una extraordinaria capacidad para adaptarse a estilos muy diversos. A diferencia de otros bateristas más espectaculares, Castillo siempre entendió que la misión principal de la batería consiste en sostener la música y hacer cr...

Bateristas en la sombra XVIII: Juan Ángel Sanchez

 Warlock podrían ser considerados como el primer grupo español de Hard Rock con estética e influencia satánica y ocultista. Su germen, Necrophagus, oscuro grupo surgió en Madrid en 1974 con Victor al frente quien estaba altamente influenciado por bandas como Black Sabbath, Lucifer’s Friend o Hawkwind y con un sonido que hoy sería considerado como Proto Doom.



Durante su corta existencia que abarcó desde 1977 a 1979, Warlock fueron teloneros de la Ian Gillan Band en el Teatro Monumental de Madrid en 1979. También participaron en numerosos festivales y compartieron escenario con grupos y artistas de la época como Burning, Cai, Teddy Bautista & Canarios, Azahar, John Martyn, Eduardo Bort, etc. No obstante la historia de Warlock y el rescate de sus ensayos mediante el sello Guerssen forma parte de las reseñas discográficas de esta misma página Web. 



El singular baterista Juan Ángel Sánchez se identificaba con el culto al satanismo en un nivel digno de ser consultado, pero su dislocada quijotera no era cuanto menos un obstáculo para sostener a pleno pulso escabrosos medios tempos rítmicos, para los que se requiere precisar de agilidad matemática y relajación. Juan Ángel no poseía el kit de batería más destacado en gama de Madrid, pero lograba hacer sonar hasta un cojín sintiendo predilección por el riesgo expansivo en el ritualismo tímbrico y su constante expansión en el abordaje de aventuras rítmicas de procedencia británica, sin la necesidad inclusive de ser conocedor de la existencia de los Warlock de Detroit. 



Juan Ángel Sánchez era intuición y pura energía orgánica en su concepto y aplicación de la más compleja sencillez para un estilo musical que requiere de una interpretación tan tensa como sosegada. Sin llegar a poseer una técnica depurada por el filtro de la disciplina, Juan Ángel era preciso, resolutivo y sabio entendedor de que las carencias y limitaciones de recursos no interfieren en la práctica del coloquio de estilos en los que ser musical comulga perfectamente con insignificantes acotaciones técnicas. Además, Juan Ángel era aplicado y su evolución como baterista tuvo un sobresaliente y saludable progreso entre los años 1975 y 1979. Y un baterista que no esté más abollado del cráneo que la cantimplora de un vietnamita, por mucha formación y sacrificio que haya desempeñado en su aprendizaje y evolución, nunca logrará ser un buen músico. Juan Ángel supo cómo hacer relucir la mugre y como conseguir anestesiar fantasmas con un solo un compás. 

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente








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