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IN MEMORIAM DAVID SURKAMP: PAVLOV'S DOG -Has Anyone Here Seen Sigfried? (The Lost Third Pavlov's Dog Álbum) (2007 / Rockville)

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 Se nos fue una de las más maravillosas e irreales voces del 70s pomp-prog USA, David Surkamp. Uno de mis héroes de adolescencia. Cantante y alma de los superiores Pavlov's Dog. Una voz imposible de describir. Pero que haciendo un esfuerzo, definiría como la hiriente y nasal aguda voz de un joven Geddy Lee, mezclada con el vibrato natural de Roger Chapman. Eso y mucho más. Puro drama y sentimiento. No de este mundo. Parece que a Surkamp ya se le localiza en unas grabaciones no editadas y datadas por 1969-70, para el álbum "Street Suite" de Touch (los de St. Louis, no los de Ohio). Concretamente en el tema "Rainbow".  En 1973 y ya como Pavlov's Dog, tienen su primer amago de debut. Saldrá muchos años después como "The Pekin Tapes". En 1975 aparece la obra maestra indiscutible de Pavlov's Dog, "Pampered Menial". Debut monstruoso, todo sea dicho.  El management de Blue Oyster Cult consigue un contrato con CBS, nada menos. Arma de doble f...

Bateristas en la sombra XVIII: Juan Ángel Sanchez

 Warlock podrían ser considerados como el primer grupo español de Hard Rock con estética e influencia satánica y ocultista. Su germen, Necrophagus, oscuro grupo surgió en Madrid en 1974 con Victor al frente quien estaba altamente influenciado por bandas como Black Sabbath, Lucifer’s Friend o Hawkwind y con un sonido que hoy sería considerado como Proto Doom.



Durante su corta existencia que abarcó desde 1977 a 1979, Warlock fueron teloneros de la Ian Gillan Band en el Teatro Monumental de Madrid en 1979. También participaron en numerosos festivales y compartieron escenario con grupos y artistas de la época como Burning, Cai, Teddy Bautista & Canarios, Azahar, John Martyn, Eduardo Bort, etc. No obstante la historia de Warlock y el rescate de sus ensayos mediante el sello Guerssen forma parte de las reseñas discográficas de esta misma página Web. 



El singular baterista Juan Ángel Sánchez se identificaba con el culto al satanismo en un nivel digno de ser consultado, pero su dislocada quijotera no era cuanto menos un obstáculo para sostener a pleno pulso escabrosos medios tempos rítmicos, para los que se requiere precisar de agilidad matemática y relajación. Juan Ángel no poseía el kit de batería más destacado en gama de Madrid, pero lograba hacer sonar hasta un cojín sintiendo predilección por el riesgo expansivo en el ritualismo tímbrico y su constante expansión en el abordaje de aventuras rítmicas de procedencia británica, sin la necesidad inclusive de ser conocedor de la existencia de los Warlock de Detroit. 



Juan Ángel Sánchez era intuición y pura energía orgánica en su concepto y aplicación de la más compleja sencillez para un estilo musical que requiere de una interpretación tan tensa como sosegada. Sin llegar a poseer una técnica depurada por el filtro de la disciplina, Juan Ángel era preciso, resolutivo y sabio entendedor de que las carencias y limitaciones de recursos no interfieren en la práctica del coloquio de estilos en los que ser musical comulga perfectamente con insignificantes acotaciones técnicas. Además, Juan Ángel era aplicado y su evolución como baterista tuvo un sobresaliente y saludable progreso entre los años 1975 y 1979. Y un baterista que no esté más abollado del cráneo que la cantimplora de un vietnamita, por mucha formación y sacrificio que haya desempeñado en su aprendizaje y evolución, nunca logrará ser un buen músico. Juan Ángel supo cómo hacer relucir la mugre y como conseguir anestesiar fantasmas con un solo un compás. 

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente








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