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ROCK IN PROGRESS - Panorama de la Escena Progresiva de Argentina y España (2026 / Rock in Progress)

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 La pasión por el rock progresivo desde un grupo de WhatsApp ha hecho posible este disco. Coordinado por Antonio Barroso. Autor de la "Enciclopedia de la Música Progresiva en España" y un enamorado del género desde tiempo inmemorial. Obra ésta que consulto frecuentemente,  frente a lujosos "álbumes de cromos" con cero criterio. Lo más valioso a mi entender de esta propuesta, es que por fin se haya tendido ese necesario puente entre el progresivo argentino, (y de toda Sudamérica de hecho), con el de nuestro país.  El rock argentino es históricamente uno de nuestros capítulos en blanco. Soy "conspiranoico" si digo que no por casualidad?..... Pues vale, lo soy. Explorar su historia es descubrir un universo musical tan desmesurado como el de Brasil, Italia o Alemania. Doy fe, que uno lleva ya unos años en esto. Siete bandas argentinas son ofrecidas aquí al conocimiento del público español. Diecisiete son españolas. Álbum doble sin un momento flojo. Casi agota ...

Bateristas en la sombra XVIII: Juan Ángel Sanchez

 Warlock podrían ser considerados como el primer grupo español de Hard Rock con estética e influencia satánica y ocultista. Su germen, Necrophagus, oscuro grupo surgió en Madrid en 1974 con Victor al frente quien estaba altamente influenciado por bandas como Black Sabbath, Lucifer’s Friend o Hawkwind y con un sonido que hoy sería considerado como Proto Doom.



Durante su corta existencia que abarcó desde 1977 a 1979, Warlock fueron teloneros de la Ian Gillan Band en el Teatro Monumental de Madrid en 1979. También participaron en numerosos festivales y compartieron escenario con grupos y artistas de la época como Burning, Cai, Teddy Bautista & Canarios, Azahar, John Martyn, Eduardo Bort, etc. No obstante la historia de Warlock y el rescate de sus ensayos mediante el sello Guerssen forma parte de las reseñas discográficas de esta misma página Web. 



El singular baterista Juan Ángel Sánchez se identificaba con el culto al satanismo en un nivel digno de ser consultado, pero su dislocada quijotera no era cuanto menos un obstáculo para sostener a pleno pulso escabrosos medios tempos rítmicos, para los que se requiere precisar de agilidad matemática y relajación. Juan Ángel no poseía el kit de batería más destacado en gama de Madrid, pero lograba hacer sonar hasta un cojín sintiendo predilección por el riesgo expansivo en el ritualismo tímbrico y su constante expansión en el abordaje de aventuras rítmicas de procedencia británica, sin la necesidad inclusive de ser conocedor de la existencia de los Warlock de Detroit. 



Juan Ángel Sánchez era intuición y pura energía orgánica en su concepto y aplicación de la más compleja sencillez para un estilo musical que requiere de una interpretación tan tensa como sosegada. Sin llegar a poseer una técnica depurada por el filtro de la disciplina, Juan Ángel era preciso, resolutivo y sabio entendedor de que las carencias y limitaciones de recursos no interfieren en la práctica del coloquio de estilos en los que ser musical comulga perfectamente con insignificantes acotaciones técnicas. Además, Juan Ángel era aplicado y su evolución como baterista tuvo un sobresaliente y saludable progreso entre los años 1975 y 1979. Y un baterista que no esté más abollado del cráneo que la cantimplora de un vietnamita, por mucha formación y sacrificio que haya desempeñado en su aprendizaje y evolución, nunca logrará ser un buen músico. Juan Ángel supo cómo hacer relucir la mugre y como conseguir anestesiar fantasmas con un solo un compás. 

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente








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