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SPHINCTER ENSEMBLE - A Collective Improvisation Recorded in London, 2 January 1972 "Harrodian Event # 1" (1972 / Rebrush)

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 Bastaron unas llamadas telefónicas  en un frío día 2 de Enero de 1972. No tan fácil. Primero, la resaca de la Nochevieja, contemos con ella. Segundo, sólo teléfonos fijos. Había que contactar con la persona en el momento adecuado. Y eran siete. Yo no lo veo tan fácil...... Paul Buckmaster (cello eléctrico), Martyn Ford (french horn), John Gustafson (bajo eléctrico), Trevor Morais (batería), Ann Odel (órgano y piano eléctrico), Peter Robinson (teclados, producción y mezclaje) y Anthony Walmsley (guitarra). Un septeto de improvisación que no se conocían de haber tocado previamente. Y que se bautizaron como Sphincter Ensemble. Parece poco serio. Su resultado lo fue y mucho. Quedan en el Harrodian Club, montan una Studer Revox A77 de cinta. Un par de micrófonos Shure de primeros 70 y surge el milagro. A tocar. Durante horas. Aquí están plasmados los primeros 45 minutos de tirón,  sin edición,  ni trampa ni cartón.  Cada uno con sus particulares influencias. Unos es...

Bateristas en la sombra XVIII: Juan Ángel Sanchez

 Warlock podrían ser considerados como el primer grupo español de Hard Rock con estética e influencia satánica y ocultista. Su germen, Necrophagus, oscuro grupo surgió en Madrid en 1974 con Victor al frente quien estaba altamente influenciado por bandas como Black Sabbath, Lucifer’s Friend o Hawkwind y con un sonido que hoy sería considerado como Proto Doom.



Durante su corta existencia que abarcó desde 1977 a 1979, Warlock fueron teloneros de la Ian Gillan Band en el Teatro Monumental de Madrid en 1979. También participaron en numerosos festivales y compartieron escenario con grupos y artistas de la época como Burning, Cai, Teddy Bautista & Canarios, Azahar, John Martyn, Eduardo Bort, etc. No obstante la historia de Warlock y el rescate de sus ensayos mediante el sello Guerssen forma parte de las reseñas discográficas de esta misma página Web. 



El singular baterista Juan Ángel Sánchez se identificaba con el culto al satanismo en un nivel digno de ser consultado, pero su dislocada quijotera no era cuanto menos un obstáculo para sostener a pleno pulso escabrosos medios tempos rítmicos, para los que se requiere precisar de agilidad matemática y relajación. Juan Ángel no poseía el kit de batería más destacado en gama de Madrid, pero lograba hacer sonar hasta un cojín sintiendo predilección por el riesgo expansivo en el ritualismo tímbrico y su constante expansión en el abordaje de aventuras rítmicas de procedencia británica, sin la necesidad inclusive de ser conocedor de la existencia de los Warlock de Detroit. 



Juan Ángel Sánchez era intuición y pura energía orgánica en su concepto y aplicación de la más compleja sencillez para un estilo musical que requiere de una interpretación tan tensa como sosegada. Sin llegar a poseer una técnica depurada por el filtro de la disciplina, Juan Ángel era preciso, resolutivo y sabio entendedor de que las carencias y limitaciones de recursos no interfieren en la práctica del coloquio de estilos en los que ser musical comulga perfectamente con insignificantes acotaciones técnicas. Además, Juan Ángel era aplicado y su evolución como baterista tuvo un sobresaliente y saludable progreso entre los años 1975 y 1979. Y un baterista que no esté más abollado del cráneo que la cantimplora de un vietnamita, por mucha formación y sacrificio que haya desempeñado en su aprendizaje y evolución, nunca logrará ser un buen músico. Juan Ángel supo cómo hacer relucir la mugre y como conseguir anestesiar fantasmas con un solo un compás. 

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente








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