Entrada destacada

Zarpa Rock -Los 4 Jinetes del Apocalipsis (1978 / Zeus Rock)

Imagen
 Sí,  este fue el primer y legendario álbum de los valencianos Zarpa . Poco después de hacerlo, acortarían,  quitando lo de "Rock".  Antes, en 1977, unos chavales de 16-18 años soñaban planes con su recién creado grupo, Wolframio, allá en su natal Mislata. Poco se imaginaban que en un año, por ésos azares de la vida, conseguirían plasmar su "Los 4 Jinetes del Apocalipsis". Algo difícil de conseguir por entonces. Con pesados amplis Sinmarc y batería Honsuy. Lo normal para los grupos de aquel tiempo. En un estudio donde nunca se había grabado rock,  y menos de aquel. Y en un sólo día.  A pleno directo, Zarpa hacían realidad una utopía para cualquier joven banda de entonces. Si bien es cierto que sólo salió en cassette, la cual vendían en sus conciertos. Abrieron para Ian Gillan Band, Triana, Ñu, Leño o posteriormente,  Barón Rojo. Vicente Feijóo (guitarras, voz solista), Eduardo Feijóo (bajo, coros), Javier Hervías (guitarras, coros) y Jesús Martínez (ba...

Bateristas en la sombra XVIII: Juan Ángel Sanchez

 Warlock podrían ser considerados como el primer grupo español de Hard Rock con estética e influencia satánica y ocultista. Su germen, Necrophagus, oscuro grupo surgió en Madrid en 1974 con Victor al frente quien estaba altamente influenciado por bandas como Black Sabbath, Lucifer’s Friend o Hawkwind y con un sonido que hoy sería considerado como Proto Doom.



Durante su corta existencia que abarcó desde 1977 a 1979, Warlock fueron teloneros de la Ian Gillan Band en el Teatro Monumental de Madrid en 1979. También participaron en numerosos festivales y compartieron escenario con grupos y artistas de la época como Burning, Cai, Teddy Bautista & Canarios, Azahar, John Martyn, Eduardo Bort, etc. No obstante la historia de Warlock y el rescate de sus ensayos mediante el sello Guerssen forma parte de las reseñas discográficas de esta misma página Web. 



El singular baterista Juan Ángel Sánchez se identificaba con el culto al satanismo en un nivel digno de ser consultado, pero su dislocada quijotera no era cuanto menos un obstáculo para sostener a pleno pulso escabrosos medios tempos rítmicos, para los que se requiere precisar de agilidad matemática y relajación. Juan Ángel no poseía el kit de batería más destacado en gama de Madrid, pero lograba hacer sonar hasta un cojín sintiendo predilección por el riesgo expansivo en el ritualismo tímbrico y su constante expansión en el abordaje de aventuras rítmicas de procedencia británica, sin la necesidad inclusive de ser conocedor de la existencia de los Warlock de Detroit. 



Juan Ángel Sánchez era intuición y pura energía orgánica en su concepto y aplicación de la más compleja sencillez para un estilo musical que requiere de una interpretación tan tensa como sosegada. Sin llegar a poseer una técnica depurada por el filtro de la disciplina, Juan Ángel era preciso, resolutivo y sabio entendedor de que las carencias y limitaciones de recursos no interfieren en la práctica del coloquio de estilos en los que ser musical comulga perfectamente con insignificantes acotaciones técnicas. Además, Juan Ángel era aplicado y su evolución como baterista tuvo un sobresaliente y saludable progreso entre los años 1975 y 1979. Y un baterista que no esté más abollado del cráneo que la cantimplora de un vietnamita, por mucha formación y sacrificio que haya desempeñado en su aprendizaje y evolución, nunca logrará ser un buen músico. Juan Ángel supo cómo hacer relucir la mugre y como conseguir anestesiar fantasmas con un solo un compás. 

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente








¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía






Comentarios

anuncios multiplex