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Barney James With Warhorse – Köneg 'The Second Coming' (1975/2021/ Seelie Court)

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 "Conocí a Barney James en mis ensayos con Warhorse, y era un músico excepcional. Lástima que me surgiera una oferta demasiado tentadora y tuviera que irme con Strawbs". Dice en el texto de éste inverosímil rescate del 2021, nada menos que Rick Wakeman. A lo que se ve, iba a ser el teclista de tan insigne banda hard prog, antes de que lo sustituyera Frank Wilson.  No se olvidó Wakeman de la calidad que atesoraba aquella banda.  Fichando al batería Barney James, (sustituido por Mac Poole en los discos de Warhorse), para su The English Rock Ensemble. Y participando en "Journey to the Centre of the Earth" (74) y "Myths and Legends of King Arthur" (75). Que se dice pronto.  También fichó a Ashley Holt como cantante, otro ex-Warhose. Banda que hizo dos extraordinarios álbumes para Vertigo,  "Warhorse" (1970)  y "Red Sea" (1972), con el liderazgo del ex-Deep Purple, Nick Simper al bajo. Dos discos más se pueden añadir a su corta pero intensa ...

Bateristas en la sombra XVIII: Juan Ángel Sanchez

 Warlock podrían ser considerados como el primer grupo español de Hard Rock con estética e influencia satánica y ocultista. Su germen, Necrophagus, oscuro grupo surgió en Madrid en 1974 con Victor al frente quien estaba altamente influenciado por bandas como Black Sabbath, Lucifer’s Friend o Hawkwind y con un sonido que hoy sería considerado como Proto Doom.



Durante su corta existencia que abarcó desde 1977 a 1979, Warlock fueron teloneros de la Ian Gillan Band en el Teatro Monumental de Madrid en 1979. También participaron en numerosos festivales y compartieron escenario con grupos y artistas de la época como Burning, Cai, Teddy Bautista & Canarios, Azahar, John Martyn, Eduardo Bort, etc. No obstante la historia de Warlock y el rescate de sus ensayos mediante el sello Guerssen forma parte de las reseñas discográficas de esta misma página Web. 



El singular baterista Juan Ángel Sánchez se identificaba con el culto al satanismo en un nivel digno de ser consultado, pero su dislocada quijotera no era cuanto menos un obstáculo para sostener a pleno pulso escabrosos medios tempos rítmicos, para los que se requiere precisar de agilidad matemática y relajación. Juan Ángel no poseía el kit de batería más destacado en gama de Madrid, pero lograba hacer sonar hasta un cojín sintiendo predilección por el riesgo expansivo en el ritualismo tímbrico y su constante expansión en el abordaje de aventuras rítmicas de procedencia británica, sin la necesidad inclusive de ser conocedor de la existencia de los Warlock de Detroit. 



Juan Ángel Sánchez era intuición y pura energía orgánica en su concepto y aplicación de la más compleja sencillez para un estilo musical que requiere de una interpretación tan tensa como sosegada. Sin llegar a poseer una técnica depurada por el filtro de la disciplina, Juan Ángel era preciso, resolutivo y sabio entendedor de que las carencias y limitaciones de recursos no interfieren en la práctica del coloquio de estilos en los que ser musical comulga perfectamente con insignificantes acotaciones técnicas. Además, Juan Ángel era aplicado y su evolución como baterista tuvo un sobresaliente y saludable progreso entre los años 1975 y 1979. Y un baterista que no esté más abollado del cráneo que la cantimplora de un vietnamita, por mucha formación y sacrificio que haya desempeñado en su aprendizaje y evolución, nunca logrará ser un buen músico. Juan Ángel supo cómo hacer relucir la mugre y como conseguir anestesiar fantasmas con un solo un compás. 

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente








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