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Bixo da Seda - Estação Elétrica (1976)

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  Lamentablemente, solemos recordar a nuestros músicos solo cuando mueren. La frase puede sonar, y de hecho lo es, dura y cruda, pero esa es nuestra triste realidad. Y esta cruda realidad se aplica a nuestros músicos que se encuentran al margen de la música comercial. Aunque el término suena algo refinado, en Brasil la situación roza lo perverso. Bandas sin apoyo de la industria discográfica, sin la estructura para producir su arte, para promocionarlo, abandonadas a su suerte, marginadas simplemente por no ser "comerciales": esta era la norma en los años 70. Y para colmo, a las bandas de los 80 se les suele atribuir el mérito de ser pioneras del "rock brasileño". ¿Pero qué hay de las bandas de los 70? ¿Nada que decir? Sin victimizarnos, ¡esta es la realidad! Pero gracias al avance de la tecnología en el mundo de la comunicación, con redes sociales, canales de YouTube, blogs, sitios web y más, algunas bandas olvidadas del pasado están volviendo a la vida, viendo la l...

CHRISTOPHE POISSON - Music Sky (1985-1997/ Gazul)

 Nada se sabe del francés Christophe Poisson y nada se hubiera sabido, si no se hubiera rescatado a título póstumo éste "Music Sky" que grabó en 1985. En 1986 Poisson muere brutalmente a los 33 años.Dejando éste legado para la posteridad, que Gazul desempolvó con todo acierto. Le acompañaban Alain Gaubert (guitarra), Philippe  Gisselmann (saxo soprano), Gil Garenne (synths, computadora, drum machine) y Christophe Poisson en composición,  arreglos y ejecución (imagino que de teclados).



El inicio de "Messe K" (12'07) induce tenebrismos experimentales muy cinemáticos. Con marcada influencia contemporánea que puede ir de Stockhausen a sus paisanos Heldon. Conseguidas percusiones, guitarra en vuelo rasante y fondos de oscuridad no apta para flojos de mente. Es una sensación grupal equivalente a Embryo, Popol Vuh, Kluster, Peter Frohmader, Dissidenten o Brave New World. Teclados y guitarra tejen una telaraña krautie de sorprendente calado emocional. Muy sugerente.

"Sophonie" (5'25) posee minimalismo apocalíptico, con momentos de un eskizoide Jan Garbarek. Para un interrogatorio en Guantánamo puede ser muy eficaz. 

"Marie Virginie T" (20'34) fusiona saxo en ataques de desquicie con una jungla electrónica ideal para Cyber-Predators en una dimensión cenobita Hellraiser. Parecerá una comparativa rebuscada, pero es que la música no es para menos. Ideal para acompañar con una lectura de Phillip K. Dick. Cosmic kraut de experimental calado y rarunos ambientes psicotrópicos,  de brillante ejecución improv-avant. En ECM hubiera tenido sitio perfectamente. Los sintetizadores Moog y Appa braman como bestias moribundas como respuesta al rugido de un saxo herido de muerte.

Y aquí terminaba el álbum oficial. Resulta que se agregan tres bonus tracks, casi un cuarto de hora más,  de material nada desdeñable.

"Experience 1" (4'31) podría ser un outtake de Conrad Schnitzler. De igual magia y magnetismo. Reiteración evolutiva de manual y sonidos muy bien elegidos. 

"Experience 2" (5'32) es más atmosférica y sinuosa. Quizá un homenaje a su admirado Richard Pinhas. Una fuerte influencia.

Por último "Experience 3" (3'48) introduce spoken word junto a piano y electronics imperantes. Casi vangelianos.



Dejando la incógnita de hasta dónde pudo haber llegado tan interesante músico. Todo un misterio, su obra y su vida.

J.J. IGLESIAS 




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