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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 50: Jordi Colomer, el pulso elegante de Iceberg y uno de los grandes bateristas olvidados del rock progresivo español.

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 La historia del rock progresivo español no puede comprenderse plenamente sin detenerse en la figura de Jordi Colomer. Aunque su nombre nunca alcanzó la popularidad de otros músicos de su generación, su trabajo con Iceberg constituye una de las aportaciones más refinadas y musicales de la batería progresiva española de los años setenta. Jordi Colomer nació en 1949, en Tarragona, y falleció el 10 de abril de 2025, a los 75 años, en su ciudad natal, tras una larga enfermedad crónica. Su desaparición supuso la pérdida de uno de los bateristas más elegantes, musicales y técnicamente sólidos que ha dado el rock español. Los comienzos Antes de incorporarse a Iceberg, Jordi Colomer ya era un músico profesional. Formó parte de grupos como The Riders y posteriormente trabajó como batería de la banda de acompañamiento de Luis Aguilé, experiencia que le proporcionó una gran disciplina profesional y una extraordinaria capacidad para adaptarse a diferentes estilos. Más tarde coincidió con Max S...

CHRISTOPHE POISSON - Music Sky (1985-1997/ Gazul)

 Nada se sabe del francés Christophe Poisson y nada se hubiera sabido, si no se hubiera rescatado a título póstumo éste "Music Sky" que grabó en 1985. En 1986 Poisson muere brutalmente a los 33 años.Dejando éste legado para la posteridad, que Gazul desempolvó con todo acierto. Le acompañaban Alain Gaubert (guitarra), Philippe  Gisselmann (saxo soprano), Gil Garenne (synths, computadora, drum machine) y Christophe Poisson en composición,  arreglos y ejecución (imagino que de teclados).



El inicio de "Messe K" (12'07) induce tenebrismos experimentales muy cinemáticos. Con marcada influencia contemporánea que puede ir de Stockhausen a sus paisanos Heldon. Conseguidas percusiones, guitarra en vuelo rasante y fondos de oscuridad no apta para flojos de mente. Es una sensación grupal equivalente a Embryo, Popol Vuh, Kluster, Peter Frohmader, Dissidenten o Brave New World. Teclados y guitarra tejen una telaraña krautie de sorprendente calado emocional. Muy sugerente.

"Sophonie" (5'25) posee minimalismo apocalíptico, con momentos de un eskizoide Jan Garbarek. Para un interrogatorio en Guantánamo puede ser muy eficaz. 

"Marie Virginie T" (20'34) fusiona saxo en ataques de desquicie con una jungla electrónica ideal para Cyber-Predators en una dimensión cenobita Hellraiser. Parecerá una comparativa rebuscada, pero es que la música no es para menos. Ideal para acompañar con una lectura de Phillip K. Dick. Cosmic kraut de experimental calado y rarunos ambientes psicotrópicos,  de brillante ejecución improv-avant. En ECM hubiera tenido sitio perfectamente. Los sintetizadores Moog y Appa braman como bestias moribundas como respuesta al rugido de un saxo herido de muerte.

Y aquí terminaba el álbum oficial. Resulta que se agregan tres bonus tracks, casi un cuarto de hora más,  de material nada desdeñable.

"Experience 1" (4'31) podría ser un outtake de Conrad Schnitzler. De igual magia y magnetismo. Reiteración evolutiva de manual y sonidos muy bien elegidos. 

"Experience 2" (5'32) es más atmosférica y sinuosa. Quizá un homenaje a su admirado Richard Pinhas. Una fuerte influencia.

Por último "Experience 3" (3'48) introduce spoken word junto a piano y electronics imperantes. Casi vangelianos.



Dejando la incógnita de hasta dónde pudo haber llegado tan interesante músico. Todo un misterio, su obra y su vida.

J.J. IGLESIAS 




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