Entrada destacada

Liquify – Voyage To The Outer Worlds (2026 / Black Throne)

Imagen
 No todo fueron malos augurios para el 2020. O tal vez por mediación de ellos, se consiguieron algunos efectos óptimos. Ésas cosas tan contradictorias, que tiene el ser humano. Tanner Ratcliffe decidió desde Washington, poner en marcha ése año su proyecto Liquify. One Man band que ya lleva siete discos editados. El último,  este "Voyage to the Outer Worlds". Al que le mete condimentos stoner a una más que depurada lección de space rock.  En realidad, es un fino guitarrista de blues que gusta de otros estilos, y los combina con efectividad. Sin hacer grandes cábalas alquimistas. A veces lo más simple es lo más efectivo. Cuidado, que es un arreglista de nivel. Y lo demuestra a cada disco.  Pinchamos "Rays from Andromeda" (9'39) y asistimos a una recuperación kosmische desde un más actual escenario sonoro. Ingrávidas cuerdas disparadas desde un mástil de genuina configuración bluesy. Que igual pueden evocar a Achim Reichel, Manuel Gŏttsching que Peter Green o Kim S...

IN MEMORIAM JORDI SABATES - Tot L'Enyor de Dema (1976 / Zeleste)

Creo que fue el año pasado cuando se puso en contacto con ésta redacción,  Jordi Sabates. Muy amablemente nos felicitaba por recordar el único álbum de OM. Fue un honor para ésta  casa, donde siempre lo admiramos desde nuestra temprana juventud. Hoy ya no está entre nosotros, y la tristeza y sentimiento de pérdida es enorme. 



He elegido por gusto personal, "Tot L'Enyor de Dema", aún cuando ya llevaba Sabates unas cuántas obras mayores y de mención a sus espaldas. Su colaboración en OM y "Dioptria" de Pau Riba. Sus dos trabajos magníficos con Jarka, "Ortodoxia" y "Morgue o Berenice", inspirados por Miles Davis, Gary Burton y la música de cámara.  Sus dúos con Toti Soler o Teté Montoliu, (eterno "Vampyria"). O ése disco de referencia  para amantes del jazz rock prog, como es "Ocells del mes enllá". 

Cada pieza de "Tot L'Enyor de Dema" es un mundo en sí misma. Apoyado en todo momento por un "supergrupo" del roc laietá. En el tema-título que lo inicia, aparecen TT Matutano  (flautas), Ricard Sabates (guitarras), Xavier Batllès (bazuki y marimba), Jordi Clua (bajo) y Santi Arisa (batería), además del piano de Jordi Sabates, autor de toda la música del álbum. Inmejorable formación laietana en el justo momento. Son cinco minutos de positivo onirismo lleno de magia, como encontrar un mundo perdido y feliz en un arcano bosque donde el tiempo se detuvo. Su lírica y belleza detallista me recuerda a los norteamericanos Happy the Man. Los instrumentos juguetean alegres en una mini-sinfonía de cámara, de ensoñador calado mediterráneo. 

En "S'Hora Baixa" (4'05) construye junto a su hermano un entramado acústico  de piano-guitarra realmente bonito, mientras la sección rítmica explora sin cesar. Los primeros Return to Forever me vienen a la mente como posible símil descriptivo. La instrumental "Canço D'Aqui" (dedicada a Toti Soler) (2'38) , nos trae a un Sabates introspectivo y maravilloso. Sólo él al piano, órgano y moog. Otra belleza de un romanticismo casi debussyano. Vuelve la hipnótica flauta de TT Matutano para "Ballarines Mecaniques" (6'16), ahora con un sentimiento a lo Erik Satie mezclado con Dada y pura esencia progresiva de mediados 70. Y una psicodélica guitarra que suma y nunca se pone por delante. La labor de grupo es muy respetada,  ofreciendo otro de los momentos encantadores de un disco inmenso.

No menos histórica va a ser la cara B. Ahora con la incorporación nada menos que de Tete Montoliu al Fender Rhodes. Como una continuación  del previo "Vampyria"(1974), los dos teclistas más la banda, se enrolan en "Obertura" (8'33). Sólo alguien con la simpatía y personalidad de Jordi Sabates podría haber convencido a Tete Montoliu de abordar un piano eléctrico. Labor que además,  hace magníficamente.  Y claro, todo se enaltece, midiéndose al mismo nivel que el jazz rock USA que triunfa por entonces en todo el mundo. Clua - Arisa modelan ritmos con frescura y rigor. La eléctrica provee de fuerza a dos teclados que van sobrados.  Sabates al moog se desboca. Y aquello es una fiesta jazz prog que da gusto escuchar a día de hoy. Qué euforia más elegante! Tienden al acid blues en su parte final, completando una pieza de alto poder y energía. 



Termina el disco con "Annesa" (8'15), donde además del Rhodes, Montoliu toca un sintetizador de cuerdas Elka.  Es otra oda desmesurada  a la belleza. Sabates juguetea con las teclas, expresando emoción profunda en cada una de ellas. Responde Montoliu con todo su talento a los teclados electrónicos, nada habituales en su modus operandi. La acústica aporta otro elemento de emoción. Siendo otra maravilla de tema que cierra un álbum donde el sentimiento es total protagonista. Siempre lo fue, en la composición de Jordi Sabates. Y siempre nos quedará su obra para acercarnos a su íntegra persona. Lo echaremos mucho de menos.

J.J. IGLESIAS 


 







                     Nota: si te gusta el artículo compártelo (Facebook, Twitter, g+, etc) pulsando en                                                                                      
que está al final del artículo, de esta forma contribuirás a la continuidad del blog. Gracias





Comentarios

anuncios multiplex