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Biglietto Per L'Inferno - Live 1974 (2005)

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 El verdadero rock and roll es orgánico; la intensidad de una banda se mide en el escenario, en vivo, con músicos que lo dan todo para interactuar con el público a través de su música. La música debe ser simbiótica con todo este escenario, conspirando a su favor, siendo un vehículo de sinergia entre la banda y el público. Este fue el caso de la grabación de uno de los numerosos conciertos de Biglietto Per L'Inferno, a pesar de su corta vida, con su "Live 1974". La fuerza y ​​el poder sonoro de Biglietto Per L'Inferno son innegables, e incluso en su álbum de estudio homónimo, publicado ese mismo año, a pesar de las formalidades de una grabación en estudio, la banda ya había demostrado sus credenciales. Y esta fuerza provenía de sus, como ya se mencionó, intensas presentaciones en vivo, combinadas con el sonido hard rock y progresivo de la banda, revelando una combinación explosiva, inusual para la época, mediados de los 70, con bandas predominantemente sinfónicas, meló...

BLUE MERROW - Blue Merrow (2021 / Rock CD)

Se pone en contacto Carlos Fernández,  del Club Adictos a Deep Purple, para recomendarme  a la banda de Pontevedra, Blue Merrow. No es para pasar por alto su recomendación. 



De la disolución de Hofmann's Legacy, (destacados del Primer Hush  Festival 2019 de Vigo), nacen Blue Merrow. Damián Garrido (voz, percusión,  letras), Ángel Olañeta (guitarras), Diego Ruiz (bajo y acústicas), Alberto Cid (batería) y Ángel Vejo (órgano y piano). Clásica formación hard rock que ellos representan en su homónimo debut en todo su esplendor, pero con más condimentos en lo cocinado. Así ha salido de rico el guiso. 

"Uncle Tom" (7'23) inicia organada a sangre fría e intro Purple de añeja reserva. Decir esto significa añadir prog & psych inyección a un material que instantáneamente, convence. Igual que la segura y personal voz de Damián Garrido. Guitarra Blackmore-blues, piano-órgano honky tonk Lord, y avasalladora sección de ritmo. Proto-hard en clave acid blues que manifiesta convencimiento y atemporalidad en brillante ensamble grupal. Desde Hard Days no me sorprendía tanto en éstas materias, en éste aburrido país. 

Sonido acuático nos describe acertadamente "Blue Merrow" (10'17), donde el rock progresivo se hace patente, en un principio en modo Atomic Rooster, para mutar en casi sympho de desarrollo fantasioso, al estilo alemán de Novalis, Harlis o Ramses. En ineludible brusco viraje púrpura, nos llevan a un heavy psych bombástico. Donde siguen las comparaciones alemanas tipo Birthcontrol, Karthago (ésas percusiones) o Kin Ping Meh. La banda está impecable, de una coherencia instrumental asombrosa. Elegancia que despliegan en "Three Ways to Say Goodbye" (6'58) con majestuoso paso. En intercambio de notas guitar-keys de impactante sabiduría. Ídem de un cantante con poderosa carga emocional. Y ése dúo rítmico que empuja como un rebaño de mamuts. Llevándolos a un crescendo galáctico y espectacular. Nunca se pierde ése rumbo psicodélico tan importante en Blue Merrow, y "The Utopist" (8'18) lo refleja de nuevo. Llevándolo a un nivel similar a titanes actuales del revisionismo histórico como Siena Root o Vidunder. Buen gusto restaurador.

 La estela púrpura tampoco cesa, y en "Crossing Time" (7'13) se va a los tiempos de "Stormbringer". También a los Grand Funk Railroad con Craig Frost. De hecho aquí hay sintes y teclados muy presentes. Hard progresivo lleno de cambios y texturas, de escudería Brain en los primeros 70. De olor a sótano  húmedo  y puerta cerrada al aburrimiento con instrumentales disparados. Sensación acústica irradia en su comienzo "Traveller's Way" (6'25), aunque pronto toma tensión eléctrica y heavy psych hindú  de wah wahs  acuchillantes a lo Gomorrah o Hairy Chapter. Con reflexivo piano y voz entra "Images" (4'29) en su fase final, con exquisito tratamiento vocal y recuerdos del primer Uriah Heep.



Fin de una espesa sesión de sensaciones retro, puestas a punto para el presente. Blue Merrow se arriesgan en la necesaria misión  de conservar un legado histórico imperecedero. Que a todos nos pertenece. El de la buena música sin prisas ni reloj alguno, Con ellos se encuentra a salvo.

J.J. IGLESIAS 


 








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