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Chicago Blues Reunion – Buried Alive In The Blues (2005)

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  El FitzGerald's Nightclub es un histórico club de música tradicional estadounidense situado en  Berwyn, Illinois. Su historia comienza como salón de baile en 1911. Durante la prohibición pasó a ser un club deportivo. Mas adelante se convirtió en el Club Ritz, lugar de reunión de Al Capone. En 1938 se transforma  en el Club Whitehall, punto de encuentro de las big band. Durante casi cincuenta años fue cambiando de propietarios y denominaciones hasta que la  familia FitzGerald lo compra en 1980. En 2025 se incluyó en el Registro Nacional de Lugares Históricos. En este incomparable escenario, en 2004, se reunieron un grupo de músicos veteranos  de la escena blusera de Chicago de los años 60 -70. Antes de comentar la grabación daremos unas ligeras pinceladas biográficas sobre los músicos que intervienen. Barry Joseph Goldberg: nace en 1941, fallece en 2025. Acompañó como teclista  a Bob Dylan en la famosa actuación del  Newport Folk Festiv...

EDGAR WINTER – Jazzin’ The Blues (2004, Steamhammer / SPV)

 R&b, funk, jazz, swing... Parece que Edgar Winter con este Jazzin’ The Blues no nos quería privar de nada en 2004. Y es que así regresaba, tras su inspiradísimo Winter Blues de 1999, un Edgar completamente rejuvenecido, fresco de ideas pero sin querer separarse de la música que le ayudó a crecer como melómano. Unos ritmos, sonidos, cadencias que este instrumentistas sabe interpretar de forma inigualable, situándolo todo un escalón por encima de algunos movimientos revival que poco han conseguido en su campo.



Jazzin’ The Blues es el rincón perfecto para perderse, para dejarse llevar por la imaginación y sentirse en pleno recital en un club de Nueva Orleans. Y es que Winter no sólo tiene un toque único, ya que guarda el poso que dejan los años, algo que aporta a su música esa carga emotiva y sentimental que enseguida cala en el oyente. “Jazzin’ The Blues”, “God Did It” o “Brother Luke” se mueven entre el r&b más desarrollado o el jazz que inspirara en los ochenta a Chick Corea para montar su proyecto Elektric Band. 

Por otro lado, y sin separarnos del hilo conductor, también tenemos buenas muestras de funk relajado (“Hunk O’da Funk”) o de fusión latina (“Here’s 2 Guitars”). Así hasta cubrir una escalera de once tonadas, cuyos dos últimos escalones son las extensas “Keys To Kingdom” y una revisión jazzy a la british de su tremendo “Frankestein” (“Frankenstein (Frankie Swings)”), ambas juegos preciosistas con los soberbios desarrollos instrumentales que sólo la mente de Edgar podía parir.



Un disco sin peros, sin escusas, una obra de gran calidad que no tardará en ganarse adeptos a golpe de sensaciones sonoras. Un músico que no se escapa ante las nuevas modas para subirse a carros prefabricados. Edgar Winter ya lo hizo con delicias como Not A Kid Anymore, The Real Deal o el ya nombrado Winter Blues, y en 2004 regresaba dispuesto a repetir una hazaña que en un artista como él parece sencilla, un reto que sólo consiste en hacer buena música –que no es poco–.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com











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