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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: It Bites FD- Live From The Black Country 2023

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 Puede que el caso de los It Bites grupo originario de Cumbria al norte de Inglaterra surgido a mediados de los “incomparables años 80´s” no sea el ejemplo más paradigmático de esa etiqueta “neo prog”. Más bien se les veía como unos prog boys que ocultaban sus gustos por precaución disfrazados y maqueados a semblanza de los tiempos del fashion plastic modern o como quieras llamarlo. Aunque se les suele asociar con toda la peña del movimiento desde Marillion a Pendragon e IQ pasando por Pallas o Twelfth Night, no necesariamente se “alineaban” con ese revival y lo cierto es que musicalmente los parámetros y forma compositiva del señor Dunnery y cia no eran tan descaradamente deudores de los acordes armonías y tempos de los Genesis, Yes, Camel y Pink Floyds de turno que tanto nos recuerdan los representantes del género de la segunda generación.  A decir verdad, antes de escucharlos su estética visual solo me decía que se trataba de otra banda de art pop rock con ramalazo de la te...

EDGAR WINTER – Jazzin’ The Blues (2004, Steamhammer / SPV)

 R&b, funk, jazz, swing... Parece que Edgar Winter con este Jazzin’ The Blues no nos quería privar de nada en 2004. Y es que así regresaba, tras su inspiradísimo Winter Blues de 1999, un Edgar completamente rejuvenecido, fresco de ideas pero sin querer separarse de la música que le ayudó a crecer como melómano. Unos ritmos, sonidos, cadencias que este instrumentistas sabe interpretar de forma inigualable, situándolo todo un escalón por encima de algunos movimientos revival que poco han conseguido en su campo.



Jazzin’ The Blues es el rincón perfecto para perderse, para dejarse llevar por la imaginación y sentirse en pleno recital en un club de Nueva Orleans. Y es que Winter no sólo tiene un toque único, ya que guarda el poso que dejan los años, algo que aporta a su música esa carga emotiva y sentimental que enseguida cala en el oyente. “Jazzin’ The Blues”, “God Did It” o “Brother Luke” se mueven entre el r&b más desarrollado o el jazz que inspirara en los ochenta a Chick Corea para montar su proyecto Elektric Band. 

Por otro lado, y sin separarnos del hilo conductor, también tenemos buenas muestras de funk relajado (“Hunk O’da Funk”) o de fusión latina (“Here’s 2 Guitars”). Así hasta cubrir una escalera de once tonadas, cuyos dos últimos escalones son las extensas “Keys To Kingdom” y una revisión jazzy a la british de su tremendo “Frankestein” (“Frankenstein (Frankie Swings)”), ambas juegos preciosistas con los soberbios desarrollos instrumentales que sólo la mente de Edgar podía parir.



Un disco sin peros, sin escusas, una obra de gran calidad que no tardará en ganarse adeptos a golpe de sensaciones sonoras. Un músico que no se escapa ante las nuevas modas para subirse a carros prefabricados. Edgar Winter ya lo hizo con delicias como Not A Kid Anymore, The Real Deal o el ya nombrado Winter Blues, y en 2004 regresaba dispuesto a repetir una hazaña que en un artista como él parece sencilla, un reto que sólo consiste en hacer buena música –que no es poco–.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com











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