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Steve Marriott Packet Of Three – Live At Dingwalls (1983)

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Hoy traemos a uno de los guitarristas más infravalorados de la escena del rock: Steve Marriott. En esta ocasión podemos disfrutarlo con una de sus bandas menos conocidas, Packet Of Three. Su nombre proviene de una broma que contaba Steve en sus directos: «Me gustaría dar las gracias a mi padre por no darse cuenta del agujero que había en su paquete de tres» (haciendo referencia a un paquete de preservativos, Packet Of Three).  En 1975, Humble Pie estaba en bancarrota por la mala gestión de su mánager, Dee Anthony. Por otra parte, la salud de Steve Marriott se encontraba notablemente afectada por las drogas. Si a todo esto unimos el cansancio tras años de giras y el fiasco de su último trabajo, Street Rats , llegamos a la disolución de la banda al finalizar la gira de promoción de este último disco. Tras esa tortuosa separación, Marriott se embarcó en numerosos proyectos. En 1976 publicó el debut de su carrera en solitario, Marriott . Audicionó para los Stones tras la salida de Mick...

EDGAR WINTER – Jazzin’ The Blues (2004, Steamhammer / SPV)

 R&b, funk, jazz, swing... Parece que Edgar Winter con este Jazzin’ The Blues no nos quería privar de nada en 2004. Y es que así regresaba, tras su inspiradísimo Winter Blues de 1999, un Edgar completamente rejuvenecido, fresco de ideas pero sin querer separarse de la música que le ayudó a crecer como melómano. Unos ritmos, sonidos, cadencias que este instrumentistas sabe interpretar de forma inigualable, situándolo todo un escalón por encima de algunos movimientos revival que poco han conseguido en su campo.



Jazzin’ The Blues es el rincón perfecto para perderse, para dejarse llevar por la imaginación y sentirse en pleno recital en un club de Nueva Orleans. Y es que Winter no sólo tiene un toque único, ya que guarda el poso que dejan los años, algo que aporta a su música esa carga emotiva y sentimental que enseguida cala en el oyente. “Jazzin’ The Blues”, “God Did It” o “Brother Luke” se mueven entre el r&b más desarrollado o el jazz que inspirara en los ochenta a Chick Corea para montar su proyecto Elektric Band. 

Por otro lado, y sin separarnos del hilo conductor, también tenemos buenas muestras de funk relajado (“Hunk O’da Funk”) o de fusión latina (“Here’s 2 Guitars”). Así hasta cubrir una escalera de once tonadas, cuyos dos últimos escalones son las extensas “Keys To Kingdom” y una revisión jazzy a la british de su tremendo “Frankestein” (“Frankenstein (Frankie Swings)”), ambas juegos preciosistas con los soberbios desarrollos instrumentales que sólo la mente de Edgar podía parir.



Un disco sin peros, sin escusas, una obra de gran calidad que no tardará en ganarse adeptos a golpe de sensaciones sonoras. Un músico que no se escapa ante las nuevas modas para subirse a carros prefabricados. Edgar Winter ya lo hizo con delicias como Not A Kid Anymore, The Real Deal o el ya nombrado Winter Blues, y en 2004 regresaba dispuesto a repetir una hazaña que en un artista como él parece sencilla, un reto que sólo consiste en hacer buena música –que no es poco–.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com











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