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BATERISTAS EN LA SOMBRA XXX: Dave Holland

 Desde que se hizo oficial en la localidad lucense de Fonsagrada la muerte de Dave Holland, concretamente el día dieciséis de Enero del año 2018, ni Dios bendito quiso dar testimonio extensivo del peso que el británico acarreaba a sus espaldas, sumado al cáncer voraz de hígado que detuvo su reloj, en el tiempo de la vida. 



Con los presuntos casos de pederastia, nadie quiere declarar ni oler de cerca el pestilente aroma de la prensa. Este es un viejo estribillo que se ha venido coreando a lo largo de la historia y de quienes la han embadurnado con éste tipo de delitos.

Holland fue acusado de abusar física y sexualmente de uno de sus alumnos durante sus clases de batería particulares impartidas en Gran Bretaña. Y a pesar de que añejos compañeros de aventuras musicales de Holland, en los años previos de su década de militancia en Judas Priest, (Finders Keepers, Pinkerton's Assorted Colours y Trapaze) han desvelado la apreciación en éste baterista de comportamientos sospechosos con menores de edad, tampoco lo han manifestado otros músicos que le han acompañado en intentonas posteriores a su estancia en el seno de los sacerdotes de judas, protagonistas de culebrones guionizados por las orientaciones sexuales de su miembro clave. 

Nadie apuntaba a Holland augurando su porvenir en el popular Bar España de Valencia. Pero bien cierto es que lamentablemente, la vida de Holland después de Judas Priest no fue sencilla, no sólo porque tuvo poca actividad como músico profesional, sino que, en el 2004, fue condenado a pasar ocho años de cárcel por esos citados supuestos hechos cometidos contra un varón de diecisiete años de edad con dificultades de aprendizaje. Tras la sentencia aplicada a Dave Holland comenzó el rechazo cuasi unánime hacia su persona y a fulminarle sistemáticamente de la memoria colectiva. Por ejemplo, Tony Iommy reemplazó las baterías de Holland en el álbum The 1996 DEP Sessions (2004) y cada vez fue menos nombrado en medios de comunicación y por supuesto, por los integrantes de Judas Priest.

Sin embargo, el debate no tardó en abrirse en otros medios donde unos fans lo defendían como músico, mientras que otros lo atacaban por sus acciones. En el año 2017 con múltiples miembros de Hollywood como Harvey Weinstein, Kevin Spacey, Louis CK, etcétera; y también en el mundillo del Metal con las acusaciones a Decapitated (que finalmente quedaron absueltos).  Sin embargo, a diferencia de los anteriores, el caso de Dave Holland llama más la atención porque él murió, y la muerte es definitiva, esto significa que mientras los otros pueden resurgir debido a nuestra falta de memoria, a Holland sólo le queda caer en el olvido absoluto.

Ya sabéis que actualmente, en las redes necrosadas por la araña social, en plataformas englengles como YouTube y sus practicantes de exhibicionismo, han puesto en boga eso de: La Gran Verdad. Una moda que se fundamenta en la burda exploración que evoca al morbo sumado a otros intereses. Si el Holocausto Nazi fue una trama vomitada por la inventiva, Stalin se convirtió en el primer trompetista de Free Jazz... Sólo por citar ejemplos que a modo irónico, no se alejan del todo de estos expositores de ''difusión''. Dave Holland tampoco se libra de esa ''gran verdad'', en la que se aboga por su inocencia, y se manifiesta que aquel mocete de diecisiete años de edad, se inventó los abusos recibidos por éste baterista. Pero lo cierto, es que nadie de nosotros nos encontrábamos en el lugar de los supuestos hechos durante el desarrollo de los mismos, y no podemos dar testimonios afirmativos y negativos. Pero si podemos reconocer a Holland como otro de los exportadores del Jazz al Rock de vanguardia. Una práctica que durante su etapa en Judas Priest no pudo ser realizada por razones obvias.

Holland era devoto de las polirritmias, aunque dejaba que el Swing corriese por las venas de los bateristas norteamericanos que tanto le influenciaron desde sus inicios. Fue un baterista con un pulso sobresaliente, y muy afín a la expresión lineal con predominio absoluto de la musicalidad. 

Enemigo de interpretar solos y del protagonismo, jazzeo el Blues de amalgamas y nunca se movió ni una milésima del tempo que precisaban Judas Priest en su etapa más oportunista al servicio del cuero mea

nstrinesco. La sutileza de sus feels y desplazamientos preservaba un dinamismo muy poco usual en las fórmulas musicales adoptadas por el Heavy Metal de la época.

Cualquier época de Holland como músico, puede servir como testimonio referente de la inocencia hallada en su estilo expresionista.

Luis Arnaldo Álvarez (Baterista  y Locutor profesional independiente







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