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Krissy Matthews – Krissy Matthews & Friends (2024)

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  Krissy Matthews es otro niño prodigio del blues. Con tan solo treinta y dos años ya ha compartido escenario con figuras de la talla de John Mayall, Bonamassa, Joe Satriani, Beth Hart,  Jeff Healey  y Jimmie Vaughan entre otras muchas. Krissy Matthews nace en 1992. Cuentan que su padre lo subió a un escenario con tan solo tres años. A los ocho, consigue su primera guitarra y con doce, John Mayall, lo invita a tocar un tema  en una de sus actuaciones en Noruega. Forma su propia banda,   Krissy's Blues Boys, con su padre tocando el bajo. En 2005 publica su primer disco, " Influences", reeditado al año siguiente como " Blues Boy  ". En 2007 llega su segundo trabajo, " No Age Limit". Ese mismo año, actúan como teloneros de  Walter Trout y Robben Ford. "Allen in Reverse " ve la luz en 2009 y nuestro protagonista tiene la oportunidad de  apoyar a Joe Bonamassa en el Ronnie Scott's Jazz Club. Su cuarta producción, " Hit The Rocks, se edita

IA-BATISTE - Chichonera's Cat (1975 - Oliba / Edigsa)

"Un disco excelente y de referencia, incomprensiblemente olvidado". Eso dice con toda la razón Alex Gómez - Font en su obligado libro, "Barcelona, del rock progresivo a la música layetana" (2011 / Editorial Milenio). 


Qué mal se porta la historia con los genios. Ia Clua, que venía de un entorno folk con Dos + Un. Y Jordi Batiste, que también procedía de ése estilo desde los finales 60, pero había entrado en los 70 con los progresivos Maquina! Se conocen fortuitamente, y después de terminar la mili, Batiste no decide seguir en la banda del croissant. Hay demasiado en común con Clua. Un dúo que integra surrealismo, psych-folk, proto-prog, CSNY, Sisa y delirantes performances. Debutan en directo en 1972, y a final de año editan "Un Gran Día" (Diábolo - Als 4 Vents), uno de los secretos mejor guardados de la psicodelia underground de éste país. Aún a día de hoy. Y eso que fue reeditado lujosamente por Wah Wah Records  en 2003. Por allí andaban Max Sunyer, Manel Joseph o Albert Batiste.
Un grandioso álbum que pasó en su momento sin pena ni gloria. Y en éste,  porque nunca aparecen en las listas de indispensables del gremio. Acompañarán después a Sisa (buenas migas al instante), tanto como a Serrat. Éste último será el que detrás de su sello Oliba y con su producción,  les grabe "Chichonera's Cat" en 1975. De nuevo con la importante aportación de Max Sunyer (guitarras), Jordi Clua (bajo), Francis Rabassa (batería,  percusión), Kitflus (piano, Moog, Elka,  órgano), e invitados al saxo, percusiones, coros.....

Su comienzo con "Bon Día,  Lluna" no puede ser más espectacular.  Como si Iceberg tuvieran un giro hacia Yes. Poesía,  delicadeza, vocales cuidadísimas y una pirotécnica instrumentación  progresiva de primer nivel. Con sus acústicas y voces, Ia-Batiste exploran su interior a base de pequeñas gemas imperecederas. Vibración hippie del momento, paz y positividad, resuena en "Ocell". "Chichonera's Cat" sigue esos derroteros, días de bohemia,  candidez, investigación interior y felicidad, sin pensar en el día siguiente. Bucear en discos como éste,  te hace sentir como aquellos soñadores en tiempos oscuros, (acaso no tan lejanos), a poca sensibilidad que se tenga. También el círculo Ayers / Allen tiene aquí su eco influyente. Un Elka de cuerdas bien insertado hace maravillas, como pasa en "El Llarg i lluent Cami". Cantar en catalán aporta lirismo bucólico  difícil de expresar en letras. Son sentimientos plasmados en sonidos de una época. Su arropo progresivo es evidente y efectivo a más no poder. Qué bonito título es "Canço per a no sentir-se sol", donde la guitarra de Sunyer brilla bajo un mar de percusiones coloristas. Y Kitflus llena con sus sintetizadores,  unas letras intimistas, en un particular mundo para perderse bien a gusto. 

El saxo de Pau Casares en "El Noi i la Canço" le da un aire Canterbury.....un no se qué, que conecta con la música de aquel lugar. La magia siempre presente de Ia-Batiste. Añade bonitos arreglos de guitarra y ritmo, y un solo de órgano de Kitflus que eleva la calidad inequívocamente. "Aeronaus" conecta con el universo pot head y sus pixie alumnos de Gong. Desmesurada belleza acústica en "El Gessami i La Rosa". Magia electrónica  para "Imatges de l'estiu", con desbordante fantasía sympho, casi paralela al sonido alemán del sello Sky. Que continúa sin silencios en "Villa Montserrat". Moogs en efervescencia Emerson. "Esqueix de Canço" es otro perfecto instante sonoro del pasado. Melancolía que parece Starcastle en catalán!  La final "Vida de pel -licula" tiene de nuevo olor a Iceberg con voces andersonianas.


La madurez de ésta obra es inmensa. Tal vez demasiado. Al finalizar el año y tras participar en  el recordado Canet Roc, deciden separarse por diferencias artísticas. 
El sueño de una noche de verano de 1975.
J.J. IGLESIAS


 





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Comentarios

  1. Muy interesante. Tomo nota de su obra, también del libro de Gómez-Font, una época que me apetece mucho investigar.
    Saludos,

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