Puede que el caso de los It Bites grupo originario de Cumbria al norte de Inglaterra surgido a mediados de los “incomparables años 80´s” no sea el ejemplo más paradigmático de esa etiqueta “neo prog”. Más bien se les veía como unos prog boys que ocultaban sus gustos por precaución disfrazados y maqueados a semblanza de los tiempos del fashion plastic modern o como quieras llamarlo. Aunque se les suele asociar con toda la peña del movimiento desde Marillion a Pendragon e IQ pasando por Pallas o Twelfth Night, no necesariamente se “alineaban” con ese revival y lo cierto es que musicalmente los parámetros y forma compositiva del señor Dunnery y cia no eran tan descaradamente deudores de los acordes armonías y tempos de los Genesis, Yes, Camel y Pink Floyds de turno que tanto nos recuerdan los representantes del género de la segunda generación. A decir verdad, antes de escucharlos su estética visual solo me decía que se trataba de otra banda de art pop rock con ramalazo de la te...
"Un disco excelente y de referencia, incomprensiblemente olvidado". Eso dice con toda la razón Alex Gómez - Font en su obligado libro, "Barcelona, del rock progresivo a la música layetana" (2011 / Editorial Milenio).
Qué mal se porta la historia con los genios. Ia Clua, que venía de un entorno folk con Dos + Un. Y Jordi Batiste, que también procedía de ése estilo desde los finales 60, pero había entrado en los 70 con los progresivos Maquina! Se conocen fortuitamente, y después de terminar la mili, Batiste no decide seguir en la banda del croissant. Hay demasiado en común con Clua. Un dúo que integra surrealismo, psych-folk, proto-prog, CSNY, Sisa y delirantes performances. Debutan en directo en 1972, y a final de año editan "Un Gran Día" (Diábolo - Als 4 Vents), uno de los secretos mejor guardados de la psicodelia underground de éste país. Aún a día de hoy. Y eso que fue reeditado lujosamente por Wah Wah Records en 2003. Por allí andaban Max Sunyer, Manel Joseph o Albert Batiste.
Un grandioso álbum que pasó en su momento sin pena ni gloria. Y en éste, porque nunca aparecen en las listas de indispensables del gremio. Acompañarán después a Sisa (buenas migas al instante), tanto como a Serrat. Éste último será el que detrás de su sello Oliba y con su producción, les grabe "Chichonera's Cat" en 1975. De nuevo con la importante aportación de Max Sunyer (guitarras), Jordi Clua (bajo), Francis Rabassa (batería, percusión), Kitflus (piano, Moog, Elka, órgano), e invitados al saxo, percusiones, coros.....
Su comienzo con "Bon Día, Lluna" no puede ser más espectacular. Como si Iceberg tuvieran un giro hacia Yes. Poesía, delicadeza, vocales cuidadísimas y una pirotécnica instrumentación progresiva de primer nivel. Con sus acústicas y voces, Ia-Batiste exploran su interior a base de pequeñas gemas imperecederas. Vibración hippie del momento, paz y positividad, resuena en "Ocell". "Chichonera's Cat" sigue esos derroteros, días de bohemia, candidez, investigación interior y felicidad, sin pensar en el día siguiente. Bucear en discos como éste, te hace sentir como aquellos soñadores en tiempos oscuros, (acaso no tan lejanos), a poca sensibilidad que se tenga. También el círculo Ayers / Allen tiene aquí su eco influyente. Un Elka de cuerdas bien insertado hace maravillas, como pasa en "El Llarg i lluent Cami". Cantar en catalán aporta lirismo bucólico difícil de expresar en letras. Son sentimientos plasmados en sonidos de una época. Su arropo progresivo es evidente y efectivo a más no poder. Qué bonito título es "Canço per a no sentir-se sol", donde la guitarra de Sunyer brilla bajo un mar de percusiones coloristas. Y Kitflus llena con sus sintetizadores, unas letras intimistas, en un particular mundo para perderse bien a gusto.
El saxo de Pau Casares en "El Noi i la Canço" le da un aire Canterbury.....un no se qué, que conecta con la música de aquel lugar. La magia siempre presente de Ia-Batiste. Añade bonitos arreglos de guitarra y ritmo, y un solo de órgano de Kitflus que eleva la calidad inequívocamente. "Aeronaus" conecta con el universo pot head y sus pixie alumnos de Gong. Desmesurada belleza acústica en "El Gessami i La Rosa". Magia electrónica para "Imatges de l'estiu", con desbordante fantasía sympho, casi paralela al sonido alemán del sello Sky. Que continúa sin silencios en "Villa Montserrat". Moogs en efervescencia Emerson. "Esqueix de Canço" es otro perfecto instante sonoro del pasado. Melancolía que parece Starcastle en catalán! La final "Vida de pel -licula" tiene de nuevo olor a Iceberg con voces andersonianas.
La madurez de ésta obra es inmensa. Tal vez demasiado. Al finalizar el año y tras participar en el recordado Canet Roc, deciden separarse por diferencias artísticas.
Muy interesante. Tomo nota de su obra, también del libro de Gómez-Font, una época que me apetece mucho investigar.
ResponderEliminarSaludos,
Es posible conseguir el enlace?
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