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PACIFIC SOUND- Forget your dream (1972)

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 A mitad de los años 60 la "British invasion" alcanzó las cimas de los Alpes suizos y bajó por sus laderas impregnando de su esencia a toda la escena musical juvenil. Muchas de las bandas que empezaron a brotar allí, se forjaron en las escuelas y clubs de juventud queriendo imitar a sus héroes. Sin tener raíces propias en Blues o rock'n'roll fue realmente difícil para aquellos emprendedores desarrollar originalidad. La mayoría de las bandas tocaban versiones de sus ídolos internacionales en muchos eventos que consistían sobre todo, en  sesiones dentro de locales preparados para el baile de jóvenes.   Así es como comenzaron su breve existencia PACIFIC SOUND. Cuatro amigos del Cantón de Neuchatel, deciden unir fuerzas y se inician como la mayoría, realizando sesiones en salas de baile versionando a los grandes surgidos en las islas británicas. Un buen amigo, que llegaría a convertirse en el manager, les recomendó que en lugar de seguir haciendo mover el esqueleto al púb

APPALOOSA - Appaloosa (1969, Columbia)

En la década de los sesenta se conocía el estilo que practicaba Appaloosa como folk barroco, catalogación que ya pegó la prensa sobre esas espaldas de trovadores aventajados llamados Donovan o Tim Hardin. El compositor y guitarrista John Parker Compton es el culpable de una osadía que encandilaba a la juventud de largas miras, ideólogo que a medias con Robin Batteau se adelantó a padrinos y contemporáneos. El conjunto llegará a cuarteto, pero la pareja de artistas moverían la maquinaria del núcleo para adentrarse en bosques no frecuentados por aprendices u oportunistas. Al Kooper produce su carta de presentación, un vinilo tan bello como la fotografía del dormido caballo blanco incluida en la contra de su carpeta. 


Sólo con acercarse a la osadía que constituye una canción como “Thoughts Of Polly”, con un final que pareciese extraído de una sesión de psicodélicojazz rock, ya es para pensarse si realmente Appaloosa era un proyecto de su tiempo o unos alpinistas que tomaban riscos inexpugnables antes de que el resto de colegas de profesión saliesen del campamento base. “Tulu Rogers” es Bob Dylan, abrazo de unos The Byrds puramente folkies y el Donovan con arreglos de cuerda –Batteau y Gene Rosov se encargaban de las ambientaciones sinfónicas con su violín y chelo en ristre–. El easy listening introduce un “Bi-Weekly” que pronto desciende por las playeras dunas californianas, enfrentando su relajo con el extraordinario efecto de percusión que logran para “Rivers Run To The Sea”. 


El rock & roll les encuentra en “Now That I Want You” y “Rosalie” les mantiene en la carretera dirección a Nueva Orleans. Este LP se hace más grande con el paso de las once canciones que se aglutinan en su interior, al igual que gana en prestancia y mérito con el devenir de las modas a las que siempre pillan con el paso cambiado preguntándose de dónde salen estos marcianos encantadores.
por Sergio Guillén

 







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