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LA ESCENA DE CANTERBURY 8: Matching Mole - Robert Wyatt

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 Tras la grabación del volumen four la máquina reblandecida optó por expulsar imagino que de manera poco agradable a su batería y voz Robert Wyatt lo que restó originalidad y lo apartó de la esencia pop bizarra típica del estilo. Los Soft sin Wyatt se convertirían en una cámara frigorífica de jazz-rock intelectualoide como ya os comenté con anterioridad.  El deambular de músicos por esa zona geográfica era la norma habitual y prácticamente se extendió toda la década y la infidelidad incestuosa entre bandas, una constante. Como ya expliqué raro era llegar a grabar más de dos discos en estudio por parte de cada formación de la escena. A veces uno y otras ni siquiera eso. La impresión que siempre he tenido sobre este movimiento surgido en el este de Inglaterra es la falta de seriedad y desdén por parte de todos los músicos implicados. Vivían sobre la marcha y sobre planteamientos de inmediatez del día a día sin preocuparse del mañana. Cuando se es joven es normal “tener pajaritos...

APPALOOSA - Appaloosa (1969, Columbia)

En la década de los sesenta se conocía el estilo que practicaba Appaloosa como folk barroco, catalogación que ya pegó la prensa sobre esas espaldas de trovadores aventajados llamados Donovan o Tim Hardin. El compositor y guitarrista John Parker Compton es el culpable de una osadía que encandilaba a la juventud de largas miras, ideólogo que a medias con Robin Batteau se adelantó a padrinos y contemporáneos. El conjunto llegará a cuarteto, pero la pareja de artistas moverían la maquinaria del núcleo para adentrarse en bosques no frecuentados por aprendices u oportunistas. Al Kooper produce su carta de presentación, un vinilo tan bello como la fotografía del dormido caballo blanco incluida en la contra de su carpeta. 


Sólo con acercarse a la osadía que constituye una canción como “Thoughts Of Polly”, con un final que pareciese extraído de una sesión de psicodélicojazz rock, ya es para pensarse si realmente Appaloosa era un proyecto de su tiempo o unos alpinistas que tomaban riscos inexpugnables antes de que el resto de colegas de profesión saliesen del campamento base. “Tulu Rogers” es Bob Dylan, abrazo de unos The Byrds puramente folkies y el Donovan con arreglos de cuerda –Batteau y Gene Rosov se encargaban de las ambientaciones sinfónicas con su violín y chelo en ristre–. El easy listening introduce un “Bi-Weekly” que pronto desciende por las playeras dunas californianas, enfrentando su relajo con el extraordinario efecto de percusión que logran para “Rivers Run To The Sea”. 


El rock & roll les encuentra en “Now That I Want You” y “Rosalie” les mantiene en la carretera dirección a Nueva Orleans. Este LP se hace más grande con el paso de las once canciones que se aglutinan en su interior, al igual que gana en prestancia y mérito con el devenir de las modas a las que siempre pillan con el paso cambiado preguntándose de dónde salen estos marcianos encantadores.
por Sergio Guillén

 







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