Desde los primeros 70, revolucionando con sus teclados el rock progresivo polaco, bien con Czeslaw Niemen, bien con el trío SBB ("Search, Break-Up & Build" en inglés). Un músico completo, de influencia Mahavishnu en el portentoso trío, pero con perspectiva de Polonia. Esto es, otra cosa. Siempre a la sorpresa, con una imparable energía, realmente abrumadora. Cerca de una treintena de discos en solitario. El primero de 1979, "Pamietnik Karoliny". Todos interesantes. En este más reciente de 2018, no baja la guardia. Dos únicos temas de media hora. Álbum grabado en vivo, ojo. "South to North" (26'00) exhibe sonoridad analógica en estado de combustión nada espontánea. Su estilo al Moog tiene parecidos en sus arranques solistas con Manfred Mann's Earth Band. Gusta también de elegidos "fat sounds", llenos de calidez y fuerza emocional. El piano usa guía minimal, no alejada de Roedelius o Vangelis. Cánticos misteriosos de origen étnico se ...
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MICHEL POLNAREFF: La revolución de un talentoso inconformista
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En la portada de su LP Love Me Please Love Me (1967) Polnareff pareciese un Donovan a la francesa, sólo que con pelo liso, lánguido entre lo bohemio y lo principesco. Sin embargo, ya por aquellos estertores de los 60 Michel cantaba cosas como “La Poupée Qui Fait Non”, lo que dice mucho de su sabiduría a la hora de asimilar el beat anglosajón y derivarlo a conjugaciones con más bemoles que los presentados por el ejercito de ye-yés francófonos. En el siguiente Le Bal Des Laze (1968), la imagen de una infantil dama que ya porta las características gafas oscuras de pasta blanca, marca desde ese momento con la que identificar al cantante, avisa de lo que pronto había llegado.
Michel tuvo que luchar contra los oyentes y los críticos más demodé al igual que debía enfrentarse con todos aquellos que no querían aceptar su homosexualidad. En Polnareff’s (1971) desprende todos sus encantos con música caliente más cercana a la escena californiana, disfrutando de la fusión y del pop vibrante, aunque será el directo Polnarévolution el que hará salir de él todo su amor por lo teatral. Realiza algunas fotografías promocionales con una pamela sobre su alborotado pelo, sus inseparables gafas, un blusón femenino y enseñando el trasero a la cámara, hecho que ruboriza a muchos árboles caducos de la industria francesa.
Michel Polnareff (1974) ya dejaba el contenido claro desde su portada, con un glam Michel enfundado en pantalones de cuero, con tirantes cruzados y abrazado por una serpiente de plumas. En aquel LP había desde ramalazos a The Beatles como encuentros con la filosofía Bowie, a la par que no olvidaba a genios de la talla de Jacques Brel o Serge Gainsbourg. Este natural de Nérac, pianista consumado desde tierna edad, enamorado de Estados Unidos pero respetuoso con la leyenda natural de Francia consiguió reinventarse y salir del bache que le había producido la muerte de Lucien Morisee, posiblemente su mejor mecenas a lo largo de los años. Morisee, propietario de Europe-1, consiguió para Polnareff el contrato puntal en sus comienzos con AZ. Su suicidio fue un golpe brutal para el cantante. Tras su reluciente etapa glam rock, el rompedor artista sigue reinventándose de las mil y una maneras en favor de la libertad de expresión musical.
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