Aunque la historia de Comedy of Errors comenzó alrededor de 1985, la banda estuvo marcada por numerosos giros y vueltas hasta que, finalmente, en 2011, pudieron empezar a publicar sus álbumes. House Of The Mind es su cuarto álbum de estudio (sin contar la recopilación de demos lanzada en 1988). Es una lástima que tardaran tanto en lanzar su discografía, ya que cada uno de sus álbumes tiene un sonido muy interesante. House Of The Mind comienza con "Tachyon ", un tema que arranca de forma lenta y melódica, pero que rápidamente gana intensidad, acelerando el ritmo hasta que entran las voces, que aportan un sonido más rockero, por así decirlo. El trabajo de guitarra es excelente, creando una atmósfera envolvente que marca brillantemente el inicio del álbum. El tema que da título al álbum, "House of the Mind ", es ambicioso. Desde el principio, la música rebosa de sonidos e ideas complejas. La banda demuestra inventiva, alternando entre líneas atmosféricas y momentos ...
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ANGE - Seve Qui Peut (1989)
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De la misma forma que hice con otros grupos llegados los 80´s daremos un salto en el tiempo para no perderlo con los Ange de esta época porque de los 8 discos que grabaron solo el último “Seve Qui Peut” de 1989 merece ser reseñado.
La historia como ya he apuntado en multitud de ocasiones fue similar a la mayoría de los grandes grupos progresivos. Todo se fue a la mierda: interés, imaginación, calidad etc. A partir de “Vu D´un Chien de 1980 y los que siguieron hasta el mencionado es un sin parar de si este es malo el siguiente es peor. Ni me he molestado en escucharlos demasiado, un poco por encima, porque cuando todos coinciden, incluso los más generosos con la música popera, tecno y AOR de aquel momento, en poner a parir estos discos, yo que soy mucho más radical e intransigente ni te cuento. Salvo los hermanos Decamps el resto de la banda fueron entrando y saliendo nuevos miembros.
En “Seve Qui Put” se juntan de nuevo parte de la alineación original y no se entiende muy bien el por qué, pero la música da un giro radical para bien. La portada vuelve a ser atrayente lejos de las horribles “copertinas” que la preceden y la temática parece ser la revolución francesa y los alegres tiempos de la guillotina. Por supuesto los 70´s ya les quedan lejos, pero aun así la música es lo suficientemente atractiva. Efectivamente el disco va a tener división de opiniones entre los fanáticos recalcitrantes del grupo, pero visto desde la perspectiva de un observador que no se implica desde la objetividad, el trabajo es bastante bueno. Según parece las composiciones recaen prácticamente en Francis el teclista y su hermano se encarga de poner las letras y la teatralidad vocal correspondiente. Diría incluso que este disco es más sinfónico que sus obras más destacadas.
La épica de la primera pieza y su instrumentación clásica así lo atestigua. El sonido infinitamente mejor que el sonido terroso y oscuro de los 70´s e incluso la composición deviene con más cuerpo y espectacularidad que antaño. Casi diría que Ange hacen su propia versión neo-progresiva y los teclados en concreto han ganado muchísimo en la composición. Si este disco sale a mediados de los 70´s y perdonando algún desvarío habría sido un clásico. La temática como era habitual en ellos se reparte entre el relato-canción y por esta vez las melodías enganchan y se reparten entre momentos líricos y bellas partes instrumentales, pero apunto que suenan muy diferentes a sus tiempos teatreros y jocosos. El trallazo rock tampoco falta en piezas como “los placeres fáciles” que no por ello pierden su encanto melódico y hasta pomposo. Francis no ha tocado nunca los teclados como en este disco y me ha sorprendido la verdad sea dicha. Hay variedad sonora y aumenta las posibilidades. “El oro, la plata y la luz” es una balada típicamente francesa con los aditamentos prog necesarios y ese sentimiento de caminar por el palacio de Versalles y escuchar la risa de Maria Antonieta y la decadencia de esos tiempos. “Briser La Glace” es una deliciosa canción que atrapa al instante como la siguiente “Les Amours lumiere” porque ambas tienen bonitas melodías y un elegante tratamiento. “Non” es una horteradilla ochentera que desentona, pero al menos son solo tres minutos que incluso recuerdan un poco al Marillion buscador de singles. “Grands sentiments” grita revolución y también suena parecida al “Non”.
Estamos en 1989 y ciertas cosas no se pueden evitar y el disco termina peor de lo que empieza por su machacona batería y percusión típica de la época, aunque si hacemos un equilibrio entre algunas canciones realmente buenas podemos perdonar aquellos años nefastos para la música.
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