Hay productores que han pasado a la historia inmerecidamente. Más por su fama de tiranuelos y prepotentes. Y porque tenían el poder necesario. Que no por logros extraordinarios. Simplemente, estaban ahí. En el momento oportuno. Y me estoy acordando ahora mismo de Phil Spector o......Shel Talmy. Menudo figura, éste melón. Seré yo un destrozamitos, pero para mí, fueron gente de la industria con más ruido que nueces. En el caso de Talmy tenemos aquí un nuevo ejemplo de incompetencia. Los británicos Diabolus estaban inmersos en la onda progresiva de su tiempo. Algo que al endiosado productor ya le venía grande. Y claramente, no comprendió. El manager de la banda consigue que Talmy financie una sesión en los De Lane Lea Studios, (luego los Kingsway, propiedad de Ian Gillan). Mal hecho ya, por parte del manager. No era el productor adecuado. Los mozos de Diabolus hacen su cosa y la presentan ilusionados. El otro entra en cólera porque aquello "no era suficientemente comercia...
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RAM JAM - Portrait Of The Artist As A Young Ram (1978, Epic)
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A medio camino del golpe directo de los nativos de Flint, Michigan, Grand Funk Railroad y el trabajo comercial en los estribillos de la máquina canadiense de rock Bachman-Turner Overdrive. Ram Jam, corriendo desde Nueva York, llegaron tarde y muy justos en singles a la santificación del hard rock primario.
Su LP debut producido por el llamativo dúo formado por Jerry Kasenetz y Jeff Katz poseía gancho de creación con personalidad y el suficiente cariz comercial para no atragantarse; “Keep Your Hands On The Wheel” y “All For The Love Of Rock’n’Roll” podrían seguir sonando hoy en día junto a sencillos como “We’re An American Band” de Don Brewer. Sin embargo, y de manera totalmente comprensible, la canción que se llevó el gato al agua resulto ser una revisión del bluesman Leadbelly. “Black Betty” disfrutó de un ritmo frenético y con refrescantes cambios en el tempo que lo transformaban en rock duro con talento. Esto restaría cual eclipse sobre el resto de la carrera de Ram Jam, que únicamente se mantuvo en la brecha un disco más.
En Portrait Of The Artist As A Young Ram no se amilanaron ante este lastre, siendo aún superiores en ingenio y tirando etiquetas estilísticas por la carretera. “Hurricane Ride” servía como anzuelo para los que seguían queriendo un motor de muchos caballos alla hard rock; mientras, y dosificándolo con cálculo matemático le daban a las arengas pop (“Saturday Night”) o compartían gustos con los Dictators de “Fast And Louder” (“Just Like Me”).
“Wanna Find Love” era media marcha de funk rockerizado y “Turnpike” representaba el sonido de la épica de guitarras adultas ante la melodía de un teclado sugerente con el que los seguidores de los británicos UFO se sentirían inmediatamente familiarizados –ante todo escuchando las primeras notas que tocaba Paul Raymond para ese “Love To Love” del objeto volante no identificado–. “Gone Wild” todavía hoy haría enloquecer a todo un estadio. Merece la pena que el tiempo haga justicia con este álbum de culto perdido en una carrera mínima que se han tragado las arenas del tiempo.
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