También conocido como Harry Hosono o como aquí, con el seudónimo de Shuka Nishihara, Haruomi Hosono era nieto del único superviviente japonés del Titanic. Bajista con los psicodélicos Apryl Fool y posterior miembro de Happy End. "Cochin Moon" supuso su quinto disco en solitario, pero el primero totalmente electrónico. Junto a sus sintetizadores y producción (luego será un cotizado productor), estaban también a los teclados y programación Hiroshi Sato, Hideki Matsutake y Ryuichi Sakamoto. Éstos dos últimos junto a Hosono, formarán el trío Yellow Magic Orchestra. A propósito de un viaje a la India, a Hosono se le ocurre la idea de crear una imaginaria banda sonora para un ficticio film al estilo Bollywood. El proceso electrónico entra en inicio con un primer lado conceptual. La intro es "Grand Floor...Triangle Circuit on the Sea Forest" (2'28). Cinemática y descriptiva introducción cyber de suprema analogía futurista-tribal. Que sin silencios, enlaza con "
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RAM JAM - Portrait Of The Artist As A Young Ram (1978, Epic)
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A medio camino del golpe directo de los nativos de Flint, Michigan, Grand Funk Railroad y el trabajo comercial en los estribillos de la máquina canadiense de rock Bachman-Turner Overdrive. Ram Jam, corriendo desde Nueva York, llegaron tarde y muy justos en singles a la santificación del hard rock primario.
Su LP debut producido por el llamativo dúo formado por Jerry Kasenetz y Jeff Katz poseía gancho de creación con personalidad y el suficiente cariz comercial para no atragantarse; “Keep Your Hands On The Wheel” y “All For The Love Of Rock’n’Roll” podrían seguir sonando hoy en día junto a sencillos como “We’re An American Band” de Don Brewer. Sin embargo, y de manera totalmente comprensible, la canción que se llevó el gato al agua resulto ser una revisión del bluesman Leadbelly. “Black Betty” disfrutó de un ritmo frenético y con refrescantes cambios en el tempo que lo transformaban en rock duro con talento. Esto restaría cual eclipse sobre el resto de la carrera de Ram Jam, que únicamente se mantuvo en la brecha un disco más.
En Portrait Of The Artist As A Young Ram no se amilanaron ante este lastre, siendo aún superiores en ingenio y tirando etiquetas estilísticas por la carretera. “Hurricane Ride” servía como anzuelo para los que seguían queriendo un motor de muchos caballos alla hard rock; mientras, y dosificándolo con cálculo matemático le daban a las arengas pop (“Saturday Night”) o compartían gustos con los Dictators de “Fast And Louder” (“Just Like Me”).
“Wanna Find Love” era media marcha de funk rockerizado y “Turnpike” representaba el sonido de la épica de guitarras adultas ante la melodía de un teclado sugerente con el que los seguidores de los británicos UFO se sentirían inmediatamente familiarizados –ante todo escuchando las primeras notas que tocaba Paul Raymond para ese “Love To Love” del objeto volante no identificado–. “Gone Wild” todavía hoy haría enloquecer a todo un estadio. Merece la pena que el tiempo haga justicia con este álbum de culto perdido en una carrera mínima que se han tragado las arenas del tiempo.
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