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THE FLOWER KINGS - Space Revolver (2000)

Bueno pues con este disco se va el siglo XX y los Flower de alguna manera ya se han apoderado del sinfónico escandinavo del momento. Ni los ordenadores se colapsaron, ni el mundo se fue a la mierda, ni vino el espíritu santo proclamando el fin de los tiempos como siempre vaticinaban los iluminados. 


El mundo siguió con sus mismas idioteces hacia la absoluta mediocridad y el negocio universal siguió planeando crisis, guerras y problemas en las sociedades de todos los países con el fin de como joder más y mejor a la gente. Nada nuevo bajo el sol. También recuerdo que en esa época yo había perdido el interés por el panorama progresivo y por ende con todo lo relacionado con la música rock. Estaba agotado y con un empacho de música “ruidosa” hasta el hartazgo. Durante esos años solo escuchaba sinfonías clásicas o electrónica cósmica berlinesa. Necesitaba soltar lastre. Ya no presté atención ni a este disco ni a ningún otro durante bastante tiempo. Poco a poco las aguas volvieron a su cauce y no terminé de prender fuego al barco, pero casi.

En “Space Revolver” hay un ligero cambio en la formación: se marchan el batería Jaime Salazar y Michael Stolt y entra el bajista Jonas Reingold que a partir de entonces ya quedará como miembro fijo de la banda. En esta ocasión se trata de un solo CD con 10 temas pero como siempre apurando al límite en 76 mtos de música. En esencia su estilo “que todo lo abarca” no ha cambiado, pero hay más contención que en la locura anterior. Por supuesto los temas son largos pero ahora nos movemos entre un arco de piezas de 15 mtos máximo. “Soy el sol” abre y cierra el disco en dos partes y la banda transita como siempre por diversos caminos de cocktelería que van de Zappa a Genesis sin despeinarse y pasando por todos los demás. No te aburres en absoluto porque si tiras de todos los géneros y de todos los estados anímicos musicales es como ver una película de Marvel superhéroes o una costosa superproducción de Hollywood con muchos efectos especiales. No lo digo en tono irónico, lo digo como es. 


Flower Kings tienen la virtud o el defecto, nunca se sabe, de que es imposible recordar entera una canción. Hay alguna excepción claro, pero por norma siempre son puzles que empiezan y no sabes como terminan. Por una parte no está mal porque te obliga constantemente a prestarles atención pero por otra se meten en atascos urbanos con frecuencia y en acaloradas tertulias entendiendo esto en sentido figurado y vuelvo a citar aquí ese sinfónico caótico que realizaron los supergroup Transatlantic. Reingold le da un toque más fusión a la banda con su bajo sin trastes y Bodin está en todos sitios: mellotrón aquí y sinte allá metiendo teclado por doquier. 

“Monster Whitin” es una densa composición que se escapa del sinfónico y agita a crimson, al funk y a las madres de la invención y del cordero por igual para de paso meter un minueto barroco o un pasaje cinematográfico. La guitarra stoltiana termina por definirse con brío, pero al final, no sabes si estas en una casa de locos, en un bar, un parque de atracciones o en una capilla anglicana. Agítese antes de usar y consulte a su farmacéutico. En la canción de la granja de pollitos se encuentran de repente con los Beatles o los Beach Boys y no entiendes el porqué, pero queda gracioso. Luego todo vuelve a cambiar como si vivieses en absurdos universos paralelos. No me disgusta, pero es algo esquizofrénico seguirlos. Suena una gaita escocesa y hipiosos acordes sesenteros y ya estamos en otro lugar por arte de magia. Tiovivos y los del Epping Forest por ahí rondando configuran la bonita “Slave To Money” con Hasse Froberg a la voz, más fina que la de Roine que entra después recordando un poco a los Gentle Giant, Focus o a Gary Moore a partes iguales. Ya he tomado una tila, pero ahora necesito un relajante muscular. 


“A King Player” es una balada que me recuerda algo al “Stardust we Are” y aquí al menos la música está más centrada sin extravagancias dalinianas. Gilmour huele por algún sitio en manos de Roine pero es un magnífico solo de guitarra. La segunda parte de “soy el sol” cierra este paranoico álbum con pajaritos y acústicas iniciales. Muy bonito francamente. Que majos y buenas personas somos, parece decir la canción y yo, que soy un alma sensible me dejo querer. Se queda un agradable sabor de boca, pero por si acaso ya me he tomado un ansiolítico y media hora de meditación en posición de yoga para evitar tics y efectos secundarios y no tener después de la escucha de “Space Revolver” que abrazar una farola en media calle en calzoncillos y con un periódico de sombrero en la cabeza. La semana que viene más.
Alberto Torró



 Temas

1. "I Am the Sun - Part One" 00:00
2. "Dream on Dreamer" (Tomas Bodin, Stolt) 15:04
3. "Rumble Fish Twist" (Bodin) 17:45
4. "Monster Within" 25:50
5. "Chicken Farmer Song" 38:45
6. "Underdog" 43:58
7. "You Don't Know what You've Got" (Hasse Fröberg) 49:29
8. "Slave to Money" 52:03
9. "A King's Prayer"59:33
10. "I Am the Sun - Part Two" 01:05:35







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