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Dave Greenslade – Cactus Choir (1976 / WB)

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 Si la semana pasada traíamos a Dave Lawson , hoy lo hacemos con el otro Dave, también teclista de Greenslade, banda de dos teclados sin guitarra. Acababa Dave Greenslade de separar la formación de su propio apellido. Tal vez todavía no repuestos del shock de ver cómo se estrenaba una banda de brutos, abriendo para ellos.....unos tales Motörhead. Comenzaba pues, carrera en solitario el ex-Colosseum, justo un año después de " Time and Tide ", último álbum como Greenslade.  "Cactus Choir" conserva algunas piezas del ajedrez anterior. Visualmente, se recupera la mascota-hechicero alienígena y a su autor, Roger Dean. Que se lucía en los dos primeros álbumes de Greenslade. El debut homónimo y "Bedside Manners Are Extra", ambos de 1973. Siendo Keef el encargado del enigmático arte visual en "Spyglass Guest" (1974). Y Patrick Woodrofee para "Time and Tide" (1975). Éste volverá para "The Pentateuch of the Cosmogony", ya comentado por ...

LOS ÍBEROS - Los Íberos (1969, Columbia)

 Los CRAG, Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, tienen grandes concomitancias con el proyecto de folk rock norteamericano Crosby, Stills, Nash & Young, empezando por tener cariz de supergrupo. En los inevitables Solera militaban Jose María Guzmán y Rodrigo García (ex Pekenikes); Juan Robles Cánovas, entre otros alardes, podía hablar de su paso por los art pop Módulos; Adolfo Rodríguez tampoco se queda atrás y desde 1968 hasta el 73 se aferró con tesón a un sueño que muchos no supieron entender, una agrupación que merecía el carácter de internacional aunque todos sus miembros fuesen españoles. Me refiero a Los Íberos. 



La casa Columbia, en su facción nacional, los tomó creyendo inicialmente en sus posibilidades; ellos, además de una incuestionable ronda de sencillos para enmarcar, grabarían un LP homónimo en los estudios londinense de la casa Decca. En doce canciones amalgaman el sunshine pop californiano con estructuras allá Brian Wilson, gotitas de psicodelia para todos los públicos y el imperante beat británico que alucinó a Los Brincos. 

Los componentes de The Rubettes Wayne Bickerton y Tony Waddington les cedieron hasta cinco canciones, temas que superaban sin esfuerzos aquel “Baby Love” que el tándem de compositores presentase con su banda nodriza: “Summertime Girl”, con un aire de melancolía brutal y una orquestación que derrite, “Hiding Behind My Smile”, totalmente pop divertido, “Why Can’t We Be Friends”, medio tiempo entre unos The Zombies ácidos y los Love de Forever Changes, “Back In Time”, rendida al beat colorista, ese “Fantastic Girl” que no habría desentonado en el Magical Mystery Tour beatleliano y “Mary Ann She”, de estribillo adorador de la familia Wilson (The Beach Boys) y sus hechuras flower power –por no ahondar en el resto del corte, casta The Monkees hasta en los andares–. 



Ya en castellano, y firmadas por el miembro de Los Íberos Enrique Lozano, poner con luminosos la barroca “Las tres de la noche” y “Corto y ancho”, tan castiza como el “A mí con esas” del cuarteto de los cascabeles y las capas madrileñas. Así hasta completar un long play de tallista doctorado en las artes del preciosismo musical.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 







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