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BATERISTAS EN LA SOMBRA XLIV: NIGEL GLOCKLER

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 Su nombre no da pie a pensar en que éste músico británico que permanece en activo como fiel sajón en defensa de la causa del Rock de entraña jovial, sea un baterista acechado por la sombra. Pero detrás de la figura de Nigel, a quien tuve el placer de conocer personalmente en el año 2011, por la mera casualidad que en ocasiones nos concede el tránsito por la vida, a través de vías estrechas o anchos latifundios. Lo que puedo certificar, es que detrás del nombre de Nigel Glockler existe un universo personal tan extrovertido como introspectivo, que durante largas décadas ha dado vueltas a la faz de la tierra depositando la mayor parte de su energía mecánica en formar parte de conjuros de pleitesía al atronador Heavy Metal practicado por Saxon, e inclusive por haber militado en los GTR más embaucadores hasta llegar a desembocar en las variantes más notables del Neo Prog de vanguardia, como es el caso de la banda Six By Six.  Nacido el veinticuatro de enero de 1953 en Hove, East S...

LOS ÍBEROS - Los Íberos (1969, Columbia)

 Los CRAG, Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, tienen grandes concomitancias con el proyecto de folk rock norteamericano Crosby, Stills, Nash & Young, empezando por tener cariz de supergrupo. En los inevitables Solera militaban Jose María Guzmán y Rodrigo García (ex Pekenikes); Juan Robles Cánovas, entre otros alardes, podía hablar de su paso por los art pop Módulos; Adolfo Rodríguez tampoco se queda atrás y desde 1968 hasta el 73 se aferró con tesón a un sueño que muchos no supieron entender, una agrupación que merecía el carácter de internacional aunque todos sus miembros fuesen españoles. Me refiero a Los Íberos. 



La casa Columbia, en su facción nacional, los tomó creyendo inicialmente en sus posibilidades; ellos, además de una incuestionable ronda de sencillos para enmarcar, grabarían un LP homónimo en los estudios londinense de la casa Decca. En doce canciones amalgaman el sunshine pop californiano con estructuras allá Brian Wilson, gotitas de psicodelia para todos los públicos y el imperante beat británico que alucinó a Los Brincos. 

Los componentes de The Rubettes Wayne Bickerton y Tony Waddington les cedieron hasta cinco canciones, temas que superaban sin esfuerzos aquel “Baby Love” que el tándem de compositores presentase con su banda nodriza: “Summertime Girl”, con un aire de melancolía brutal y una orquestación que derrite, “Hiding Behind My Smile”, totalmente pop divertido, “Why Can’t We Be Friends”, medio tiempo entre unos The Zombies ácidos y los Love de Forever Changes, “Back In Time”, rendida al beat colorista, ese “Fantastic Girl” que no habría desentonado en el Magical Mystery Tour beatleliano y “Mary Ann She”, de estribillo adorador de la familia Wilson (The Beach Boys) y sus hechuras flower power –por no ahondar en el resto del corte, casta The Monkees hasta en los andares–. 



Ya en castellano, y firmadas por el miembro de Los Íberos Enrique Lozano, poner con luminosos la barroca “Las tres de la noche” y “Corto y ancho”, tan castiza como el “A mí con esas” del cuarteto de los cascabeles y las capas madrileñas. Así hasta completar un long play de tallista doctorado en las artes del preciosismo musical.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 







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