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BACHDENKEL - Stalingrad (1977 / The Initial Recording Co.)

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 Observen un detalle. Un grupo graba dos únicos discos cojonudos, pero siempre habrá un "ilustrado" que les diga que "uno era mejor que el otro". A menudo erróneamente. Siempre. Con Bachdenkel tampoco falla.  Sus dos discos fueron extraordinarios.  El debut "Lemmings" según una fuente, acequia o charco, te dirá que se editó en 1970, 71 o 72. Realmente por Philips en el 73. La confusión con esta banda viene de que dejaron su Birmingham natal, para probar fortuna en Francia. Que digo yo que menuda cagada hicieron.  Así que allí grabaron antes, pero salió en UK después.  Aquel "Lemmings", que siempre lo ponen como "su masterpiece", era un desparrame hard psych prog de mil pares. Una especie de Steamhammer/Groundhogs en mezcla de duro downer rock con el primer Genesis de "Trespass". Reconozco que era algo de lo más personal. El siguiente disco se grabó en 1975, pero no salió hasta el 77. Mala fecha para éstas músicas. "Stalin...

LOS ÍBEROS - Los Íberos (1969, Columbia)

 Los CRAG, Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, tienen grandes concomitancias con el proyecto de folk rock norteamericano Crosby, Stills, Nash & Young, empezando por tener cariz de supergrupo. En los inevitables Solera militaban Jose María Guzmán y Rodrigo García (ex Pekenikes); Juan Robles Cánovas, entre otros alardes, podía hablar de su paso por los art pop Módulos; Adolfo Rodríguez tampoco se queda atrás y desde 1968 hasta el 73 se aferró con tesón a un sueño que muchos no supieron entender, una agrupación que merecía el carácter de internacional aunque todos sus miembros fuesen españoles. Me refiero a Los Íberos. 



La casa Columbia, en su facción nacional, los tomó creyendo inicialmente en sus posibilidades; ellos, además de una incuestionable ronda de sencillos para enmarcar, grabarían un LP homónimo en los estudios londinense de la casa Decca. En doce canciones amalgaman el sunshine pop californiano con estructuras allá Brian Wilson, gotitas de psicodelia para todos los públicos y el imperante beat británico que alucinó a Los Brincos. 

Los componentes de The Rubettes Wayne Bickerton y Tony Waddington les cedieron hasta cinco canciones, temas que superaban sin esfuerzos aquel “Baby Love” que el tándem de compositores presentase con su banda nodriza: “Summertime Girl”, con un aire de melancolía brutal y una orquestación que derrite, “Hiding Behind My Smile”, totalmente pop divertido, “Why Can’t We Be Friends”, medio tiempo entre unos The Zombies ácidos y los Love de Forever Changes, “Back In Time”, rendida al beat colorista, ese “Fantastic Girl” que no habría desentonado en el Magical Mystery Tour beatleliano y “Mary Ann She”, de estribillo adorador de la familia Wilson (The Beach Boys) y sus hechuras flower power –por no ahondar en el resto del corte, casta The Monkees hasta en los andares–. 



Ya en castellano, y firmadas por el miembro de Los Íberos Enrique Lozano, poner con luminosos la barroca “Las tres de la noche” y “Corto y ancho”, tan castiza como el “A mí con esas” del cuarteto de los cascabeles y las capas madrileñas. Así hasta completar un long play de tallista doctorado en las artes del preciosismo musical.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 







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