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SATISFACTION - Satisfaction (1970 / Decca)

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 La para mí odiosa canción de The Rolling Stones que dio nombre a esta banda, salió en 1965. Pero la portada de éstos brass prog británicos, me da a mí que fue la inspiración  para el famoso logo de la lengua, unos meses después. Más teniendo en cuenta que ambas bandas estaban en Decca.  Muy sospechoso. Satisfaction fue un sexteto de poder evidente y fuertes mimbres. Sorprende que apenas duraran un año, del 70 al 71. Aunque les dio de sí el tiempo. A los vientos estaban Nick Newall (saxo, trompeta, flauta), John Beecham (tuba, trombón) y Mike Cotton (trompeta, flugelhorn, corneta, armónica y voz). Este último ya con un disco a su nombre en 1966, que llegó a presentar abriendo para The Beatles. Por el lado rock de la banda, Lem Lubin (bajo, acústicas,  voz), Bernie Higginson (batería,  percusión,  voz) y Derek Griffiths (guitarra solista, voz), ex-Artwoods y futuro Asgard / Dog Soldier. Sorprende que el disco no saliera en su filial progresiva Deram, porque ...

LOS ÍBEROS - Los Íberos (1969, Columbia)

 Los CRAG, Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, tienen grandes concomitancias con el proyecto de folk rock norteamericano Crosby, Stills, Nash & Young, empezando por tener cariz de supergrupo. En los inevitables Solera militaban Jose María Guzmán y Rodrigo García (ex Pekenikes); Juan Robles Cánovas, entre otros alardes, podía hablar de su paso por los art pop Módulos; Adolfo Rodríguez tampoco se queda atrás y desde 1968 hasta el 73 se aferró con tesón a un sueño que muchos no supieron entender, una agrupación que merecía el carácter de internacional aunque todos sus miembros fuesen españoles. Me refiero a Los Íberos. 



La casa Columbia, en su facción nacional, los tomó creyendo inicialmente en sus posibilidades; ellos, además de una incuestionable ronda de sencillos para enmarcar, grabarían un LP homónimo en los estudios londinense de la casa Decca. En doce canciones amalgaman el sunshine pop californiano con estructuras allá Brian Wilson, gotitas de psicodelia para todos los públicos y el imperante beat británico que alucinó a Los Brincos. 

Los componentes de The Rubettes Wayne Bickerton y Tony Waddington les cedieron hasta cinco canciones, temas que superaban sin esfuerzos aquel “Baby Love” que el tándem de compositores presentase con su banda nodriza: “Summertime Girl”, con un aire de melancolía brutal y una orquestación que derrite, “Hiding Behind My Smile”, totalmente pop divertido, “Why Can’t We Be Friends”, medio tiempo entre unos The Zombies ácidos y los Love de Forever Changes, “Back In Time”, rendida al beat colorista, ese “Fantastic Girl” que no habría desentonado en el Magical Mystery Tour beatleliano y “Mary Ann She”, de estribillo adorador de la familia Wilson (The Beach Boys) y sus hechuras flower power –por no ahondar en el resto del corte, casta The Monkees hasta en los andares–. 



Ya en castellano, y firmadas por el miembro de Los Íberos Enrique Lozano, poner con luminosos la barroca “Las tres de la noche” y “Corto y ancho”, tan castiza como el “A mí con esas” del cuarteto de los cascabeles y las capas madrileñas. Así hasta completar un long play de tallista doctorado en las artes del preciosismo musical.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 







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