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LA ESCENA DE CANTERBURY 16. Las cenizas itinerantes y final

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 El cambio de década hacia los 80 y en adelante tan solo dejaría a una banda de la escena en los terrenos del rock-pop y esa sería Caravan con sus altibajos y discos bastante mediocres solo para fans (yo incluido). Lo que entendemos por “Sonido Canterbury” de base como una derivación británica del rock progresivo no pasaría de la década de los 70´s. Todas las bandas a excepción del señor Pye Hastings, Geoff Richardson y demás colegas desaparecerían de las formaciones originales para trabajar en diferentes proyectos individuales o bien con otros músicos de la misma línea, pero con una inclinación prácticamente y principalmente basada en el jazz. La excepción synth-pop Sería Dave Stewart y su señora Barbara Gaskin que ya nada quieren saber de complejidades con la excepción de alguna colaboración puntual en la banda de Phil Miller In Cahoots. Phil Miller (1949-2017) fue el guitarrista de la escena por excelencia. Lo podemos encontrar en el culebrón canterburiano en multitud de ocasion...

BO DIDDLEY - Bo’s The Man! - Bo Diddley Live On Tour (2006, Blue Label / SPV)

Las tablas de un escenario se hicieron para Otha Ellas Bates. Aquí tenemos una verdad como un templo. Ese campo es la sala de recreo de Bo Diddley, un guitarrista y vocal que ha escrito algunas de las páginas más interesantes en la historia del Rock And Roll. Corría el mes de junio de 1955 cuando este artista publicaba en Estados Unidos su sencillo “Bo Diddley”, tema al que se rendirían muchos de los nacidos bajo el signo de la guitarra eléctrica, entre ellos el añorado Buddy Holly –una de sus versiones la podemos encontrar entre los temas extra que incluye el CD titulado Reminiscing–. Largos años grabando en estudio y pisando la carretera, convirtiéndose en religión para músicos como The Yardbirds o The Rolling Stones.



Bo’s The Man! no viene a descubrirnos nada nuevo. De hecho, y para no crear falsas expectativas, aquí no se recogen las mejores tomas en directo del maestro. Sin embargo, ¿quién puede resistirse al encanto de alguien como Bates? Diddley se muestra supremo con únicamente rasgar una o dos veces las cuerdas de su guitarra, así que cuando rompe a cantar ya es una auténtica hecatombe. El rock and roll se hace carne y hueso. Desde su “Doctor Jekyll” hasta aquel “You Can’t Judge A Book” que tan espléndidamente brillaba en el Five Live Yardbirds de los chicos de Keith Relf. “Roadrunner” se muestra tan divertida como la primera vez que uno la escuchó en su versión original, al igual que “I’m A Man” nos pinta la silueta de Muddy Waters –sí, no te confundes, el mismo “Mannish Boy”–.



Como añadido y entre los tres cortes que completan la ya clásica sección de bonus tracks, Diddley pone a su banda bajo el influjo del carismático instrumental que en 1952 diera la primera oportunidad destacable al genio de la armónica Little Walter. Un disco que es de todo menos aburrido. La compra que te ayudará a condimentar tu colección dedicada al gran The Originator.

por Sergio Guillén 

sguillenbarrantes.wordpress.com


 








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