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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: UK Live in Tokyo Reunion 2012

 Tanto a John Wetton como a Bill Bruford se les achacó la idea de formar un super grupo de rock progresivo justo en el momento en que el estilo estaba en su mayor decadencia y vilipendiado a muerte por la crítica. Los años con King Crimson en ambos músicos no les habían dejado buen sabor de boca precisamente, aunque en el caso de Bruford como en un acto de puro sadomasoquismo volvió a los brazos del insoportable Robert Fripp en la reencarnación carmesí ochentera. 



Yo mismo me pongo en la piel de un músico que tiene que sufrir el rechazo de un día para otro del estilo que le gusta tocar y entiendo perfectamente que es difícil de gestionar a nivel personal. Los que te alabaron y besaron el culo de repente te dan una patada y te aíslan en el pabellón del desprecio. Sinceramente es difícil entender que en el año 1978 se apostase comercialmente por algo con una perspectiva casi segura de fracaso por mucho de que los integrantes de esta banda estuviesen en lo más alto del imaginario progresivo de la época. 

De hecho, cuando yo vi el vinilo en las tiendas en la edición española me dije: tienen dos cojones, pero están locos. En esa franja de finales de los 70´s la degradación en los gustos ya era una carrera al abismo. Sacar un álbum como ese en plena avalancha del contenedor de basura punk y la ridícula new wave de moda tenía visos de suicidio comercial y para colmo, eso unido a las visiones diferentes de los cuatro monstruos: Allan Holsworth, Bill Bruford, John Wetton y Eddie Jobson, más perdidos que el ratón del hantavirus del crucero, fue una situación incómoda realmente dispar.

Con todo ello dieron a luz una criatura híbrida a medio camino entre el jazz rock, el rock sinfónico y el pop prog electrónico hiper-tecnificado por los brutales sintetizadores analógicos de la época. Raro raro a decir verdad. Por eso la aparición de UK 1978 fue un milagro extraño sin continuidad posible. Los Jazzmen Bruford y Holsworth que llevaban un proyecto paralelo con Dave Stewart y Jeff Berlin abandonaron casi al instante después de algunas actuaciones casi diría que en un atisbo de arrepentimiento personal y los otros dos restantes: Wetton y Jobson con la bestia parda del batería Terry Bozzio, más conscientes, sacarían como trio el otro hijo huérfano llamado “Danger Money” en 1979. 

La alegría como era de esperar duró lo que dura en casa del pobre: un instante. Periodo agónico del estilo prog. UK fueron el último canto del cisne con cierta dignidad del final del rock progresivo de los 70´s. Se les llamó de todo. A quién se le ocurre en esa época de superficialidad semejante proyecto. Los amigos y conocidos que pocos meses antes se corrían de gusto con el estilo, de repente se raparon la cabeza y vistieron de cuero y neón señalándote como un proscrito o como un apestado leproso. “Eso ya no se lleva” fue la respuesta inteligente. 

Los hippies pacíficos concienciados de antaño cambiaron el look repentinamente y descubrieron que era más divertido la quedada para darse de hostias y ponerse piercing en el nabo hasta el culo de cerveza y estupefacientes que seguir masturbándose mental y físicamente leyendo a Herman Hess y al Guru Majadero con varitas de incienso. Teníais que haberlo visto porque aquel cambio de chaqueta fue casi de la noche a la mañana. La traición en pos de las tendencias y las modas y por supuesto el odio y desprecio a todo aquel que escuchase lindezas líricas prog que era algo mal visto hasta la humillación. 

Aguantar el tipo y mandar a la mierda a muchos. Ese fue el resultado y el aislamiento el precio a pagar, pero también la oportunidad y el tiempo para buscar y conocer mucha buena música. La clásica del siglo XX, el jazz y el folk y por descarte la electrónica berlinesa, fueron la salvación para algunos de nosotros a partir de los 80´s. Batallitas del abuelo, ya lo sé.

La breve aventura de este supergrupo recalaría en otro intento de John Wetton por captar a otras luminarias del prog abandonadas y despistadas por las circunstancias de la época y el resultado fue ese olorcillo de insípido producto manufacturado AOR llamado Asia que fue una patada directa a los zigotos y a los anhelos progresivos de los cuatro incautos que quedamos. Algún bienintencionado ingenuo, por desesperación, llamó “prog” a aquello. La radio fórmula vendía mucho entonces y la mayoría por lógica mezquina siempre prefiere ganar pasta que tocar lindezas sofisticadas. Lógica materialista de libro. En 1980 no hubo ni epitafio, ni perdón ni dignidad para la música mínimamente creativa. Si tu medio de ganarte la vida es la música, olvídate de elevados sentimientos porque salvo casos muy concretos nunca vas a satisfacer tu gusto personal y vas a tener que tragar lo indigerible si quieres vivir de ello.

La música a partir de esa década y hasta nuestros días se convirtió en un producto a vender al igual que las patatas, el gel de baño, la crema hemorroidal o el papel de limpiarte el culo. Los estudios de marqueting de la industria musical tanto de ese ayer como el de hoy procuran tapar con flores, oloroso colutorio y bonita presentación, la escombrera putrefacta que hay debajo de todo y procurar sacar el mayor provecho económico. La reunión de UK en 2012 como dúo Wetton - Jobson para una gira mundial no tuvo excesivo eco mediático como era de prever, pero nos dejó alguna que otra grabación memorable para el recuerdo. En un principio se pensó de nuevo en el batería Terry Bozzio pero la gira terminó en cuarteto con la inclusión de dos elementos altamente cualificados: el baterista alemán Marco Minneman y el guitarrista austríaco Alex Machacek. Dos bestias en sus respectivos instrumentos porque por lógica la alta exigencia técnica de los temas de la banda así lo exigían.



Este Live in Tokyo fue grabado entre el 15 y 18 de abril de 2012 y al año siguiente se editó en doble formato tanto en CD como en DVD. El programa reúne la casi práctica totalidad de ese breve legado de la banda. La mini suite “In The Dead Of Night”, Alaska, Carrying No Cross, The Only Thing She Needs, “Thirthy Years”, “Nevermore” junto con las más directas y pegadizas como “Danger Money” o “Time To Kill” y por supuesto la inevitable “Starless” entre otras. La escucha es muy activa y entretenida. Siempre pensé que Eddie Jobson estuvo a la altura de un Keith Emerson tanto en técnica imaginativa como en ejecución en los teclados y además es un excelente violinista, pero no tuvo el mismo impacto de fama prog que él. Para que Frank Zappa se fijase debía poseer una serie de requisitos para cumplir con las elevadas exigencias de la madre superiora. Sin embargo la trayectoria musical de Jobson es incluso desconcertante. Desde Curved Air pasando por Roxy Music. De King Crimson a  Zappa y Jethro Tull y lo que le echen. Un tío que a los 8 años ya tocaba el violín y el piano es de admirar, lástima su escasa producción en solitario incluida esa tendencia hacia la inevitable new age en algunos de sus pocos discos que me confunde bastante. Su vida fue siempre la de un músico de sesión a sueldo y quizás UK fue lo poco que mostró verdaderamente todo su potencial. Si comparamos el nivel de bandas como ésta con lo que tenemos actualmente, tendrás la triste respuesta hacia dónde vamos. 

Alberto Torró



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