CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Todd Rundgren´s Utopia Live Benefit for Moogy Klingman 2011
Se suele considerar a Utopia como el proyecto progresivo de Todd Rundgreen pero esto es verdad solo hasta cierto punto y ese punto no pasa del primer proyecto del guitarrista y compositor estadounidense más ecléctico y peculiar musicalmente de cuantos haya habido en este imprevisible mundo de la música.
Si me permitís un poco de historia citaré una anécdota con el álbum original de 1974 que por razones curiosas que no sabría explicar tuvo su edición española en vinilo por el sello Hispavox el mismo año de su publicación. Con mis recién cumplidos 20 años hice la locura de comprarlo sin escucha previa con el único motivo de que las piezas eran larguísimas. Una suite de 30 mtos como “The Ikon” en una sola cara era una locura y yo a esa edad todo lo “excesivo” y con pinta de épico y grandioso me tenía completamente cautivado. En los créditos y fotos había una banda con tres teclistas llenos de cacharros analógicos enormes y con un guitarrista vestido de forma extraña y exagerada. Me la jugué. Cierto. Yo evidentemente no tenía por aquel entonces ni idea de quien era Todd Rundgren y desconocía por supuesto su faceta de baladista pop de soft-rock que tan de moda se puso por entonces en las variadas tendencias que venían de los USA.
Reconozco que la primera escucha de estos Utopia me dejó aturdido al borde del mareo. Me entraron dudas. Por una parte, había mucha música compleja atrayente pero también un sonido brutal excesivamente duro para mis gustos que casi me pareció heavy metal. Me río ahora, porque me pasó algo parecido con el de Santana-McLaughlin “Love Devotion Surrender” que me pareció una carrera ensordecedora de guitarras desquiciadas de dos iluminados (literalmente) al borde del infarto. La verdad es que la Mahavishnu Orchestra por poner un ejemplo, llegaba a poner dolor de cabeza y tics obsesivo compulsivos.
La velocidad no la inventaron solamente los del heavy metal progresivo ya que mucho antes tanto en el jazz rock como en el hard rock ya existían músicos con patologías nerviosas al borde del colapso. La ansiedad como patología sonora viene prácticamente desde los inicios de rock and roll primitivo.
Pero volviendo al señor Todd Rundgren se me hizo difícil comprender poco tiempo después de comprarme también el agradable “Something Anything” como ambos discos pertenecían al mismo autor. Era algo esquizofrénico. A partir de la segunda parte de los años 70´s es decir 75-80 tuve mi época de coleccionar discos de este señor. De hecho, era habitual en el círculo de “amiguetes” de la época.
En cuanto a la carrera de Utopia, la versión “prog” de este señor se va a quedar en un par de discos y parte del “Another Live” junto con el “Ra” de 1977, el resto olvidaros porque ya entramos en los terrenos del rock-radio y AOR previsible. Al margen de Utopia el Rundgren prog también lo encontramos en el excelente y excesivo “Initiation” de 1975
Ciertamente le fui cogiendo el gusto a temas como “Freak Parade, “Utopia´s Theme” y por supuesto a esa salvajada llamada “The Ikon” pero me constó tiempo. Porque era una exageración hecha música. Meter con calzador media hora en una cara de vinilo, tenía sus riesgos incluso técnicos de que aquello se atascase como una máquina de tabaco o de condones. Sus diferentes pasajes podían hacerse interminables por la cantidad de solos y cambios de plano y estructura que había. Al final, como todo, se hizo un clásico del progresivo USA pero lamentablemente jamás de los jamases sacaría una obra de tal calibre en años posteriores. Fue como decir, ¡Eh… que yo también puedo!. Pero no quiso repetir.
La discografía de Todd Rundgren es demasiado extensa y muy diversificada como para considerarla dentro del género si bien es cierto que a veces sorprende por su particular visión de la música rock y ser un tipo bastante hábil en el negocio y en sus dispares proyectos. A nivel personal y al margen del Utopia progresivo me gusta como baladista de bonitas canciones ya que tiene discos solistas estupendos en los 70´s pero el resto de su generosa producción salvando algún tema suelto la encuentro ruidosa y aburrida.
La palabra aburrido aparece constantemente en los sufridos veteranos oyentes del rock progresivo. En un esfuerzo de generosidad estamos buscando siempre ese “disco actual” con algo de chispa y vida. Si somos realistas y sinceros cuantas veces quitamos el disco a los pocos minutos a veces pequeños instantes porque intuyes rápidamente lo que va a venir. En los 70´s perdíamos más tiempo en la escucha probablemente por curiosidad y novedad interesante, pero también por menos experiencia y mayor ingenuidad. Hoy lo detectamos todo al instante y desde luego que no tenemos esa paciencia por pura lógica de años y años de escuchar música.
Los músicos que siempre nos han gustado han envejecido a la par que nosotros y la energía e imaginación ya no es la misma que tenían. Escuchar por ejemplo a Yes o Jethro Tull dos cadáveres activos por poner ejemplos, para alargar su propia agonía es lamentable, lo mismo que bandas con renombre donde ya no hay prácticamente ningún miembro original o los que están son de geriátrico y siguen explotando la franquicia sin ganas y actuando en directo en una decadencia que roza lo ridículo.
Que ocurre: que de repente sacan una caja o concierto conmemorativo y nos volvemos locos intentando revivir tiempos que ya no existen. Es patético lo sé, pero antes nos agarramos a la desesperación del recuerdo pasado que a ser pragmáticos y realistas.
El título de esta caja de cuatro CD´s se debe a los conciertos benéficos que Todd organizó para recaudar ayuda a su compañero teclista y miembro original Moogy Klingman enfermo de cáncer. El resultado fue en vano porque falleció pocos días después de estos conciertos. Un bonito detalle con previsible final. Ya sabemos que USA es el “paraíso de la sanidad pública” porque no existe tal cosa y acabar enfermo y arruinado es un todo salvo que seas asquerosamente rico. Aquí en España quieren hacer lo mismo. Espero no tener que verlo.
Este programa empezó el 29 de enero de 2011 en el Highline Ballroom neoyorkino y terminó el 18 de noviembre del mismo año en Peekskill Arts Center. Recoge la práctica totalidad de los primeros Utopia y diferentes tomas de los mismos temas épicos: Utopia Theme, Freak Parade, Seven Rays, Freedom Fighters y The Ikon. Entre otras piezas más cortas en la línea más pop rock.
Escuchar estas versiones después de cuatro décadas y años encima por lógica no van a sonar con la misma energía, perfección y rapidez, pero como ejercicio de nostalgia y recuerdo su interpretación es cuando menos entretenida y agradable. Aclaro que es un producto para fans y gente seguidora de este señor, pero también hay que reconocer el esfuerzo de este músico de no olvidarse por completo de sus buenos tiempos.
Alberto Torró
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