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Michael de Albuquerque – We May Be Cattle But We've All Got Names (1973 / RCA)

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 Este 2025 ya terminado trajo una de las mejores reediciones que recuerdo. El " First Wind " (1971) de Ricotti & Albuquerque. Por gentileza del sello Think Like A Key, que ya comentamos en estas mismas páginas. Aquel fue un único disco, por el apresurado ingreso de Mike de Albuquerque en los primeros (y mejores), Electric Light Orchestra. Del 72 al 74 estuvo con ellos como bajista y voces. Pero llega 1973 y a nuestro hombre le pica el gusanillo solitario, y se hace una escapada del pelotón.  Llama a su viejo amigo Frank Ricotti (percusiones) y monta un debut sencillamente apabullante. Cuando lo escuché por primera vez, sin créditos,  fue escuchar al guitarra solista y saltar del sillón al instante. "Qué me aspen si ese no es el grandioso Ollie Halsall!", pensé. No me equivocaba,  también aportaba voces. Y no queda ahí la lista de estrellas. BJ Cole (dobro, guitarras), Gerry Conway y Brian Bennet (baterías), Chris Lawrence (bajista de "First Wind"), Gor...

APPALOOSA - Appaloosa (1969, Columbia)

En la década de los sesenta se conocía el estilo que practicaba Appaloosa como folk barroco, catalogación que ya pegó la prensa sobre esas espaldas de trovadores aventajados llamados Donovan o Tim Hardin. El compositor y guitarrista John Parker Compton es el culpable de una osadía que encandilaba a la juventud de largas miras, ideólogo que a medias con Robin Batteau se adelantó a padrinos y contemporáneos. El conjunto llegará a cuarteto, pero la pareja de artistas moverían la maquinaria del núcleo para adentrarse en bosques no frecuentados por aprendices u oportunistas. Al Kooper produce su carta de presentación, un vinilo tan bello como la fotografía del dormido caballo blanco incluida en la contra de su carpeta. 


Sólo con acercarse a la osadía que constituye una canción como “Thoughts Of Polly”, con un final que pareciese extraído de una sesión de psicodélicojazz rock, ya es para pensarse si realmente Appaloosa era un proyecto de su tiempo o unos alpinistas que tomaban riscos inexpugnables antes de que el resto de colegas de profesión saliesen del campamento base. “Tulu Rogers” es Bob Dylan, abrazo de unos The Byrds puramente folkies y el Donovan con arreglos de cuerda –Batteau y Gene Rosov se encargaban de las ambientaciones sinfónicas con su violín y chelo en ristre–. El easy listening introduce un “Bi-Weekly” que pronto desciende por las playeras dunas californianas, enfrentando su relajo con el extraordinario efecto de percusión que logran para “Rivers Run To The Sea”. 


El rock & roll les encuentra en “Now That I Want You” y “Rosalie” les mantiene en la carretera dirección a Nueva Orleans. Este LP se hace más grande con el paso de las once canciones que se aglutinan en su interior, al igual que gana en prestancia y mérito con el devenir de las modas a las que siempre pillan con el paso cambiado preguntándose de dónde salen estos marcianos encantadores.
por Sergio Guillén

 







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