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SYNDONE - Odysséas (2014)

Se venía venir. Del drama de cuento de hadas principesco pasamos a la épica de Homero. Si el rock sinfónico ha pecado de algo en su historia es en esa tendencia a veces desmedida hacia el espectáculo circense de adaptaciones épicas y algo hollywoodienses tanto de temas históricos, literarios o de leyenda. Eso era dejar repartir una sabrosa bandeja de improperios a los detractores del género que se frotaban las manos para insultar con conocimiento de causa. 


Hubo y hay cosas aberrantes con las famosas óperas rock. Terribles engendros solo comparables a la zarzuela, el género español chico de la opereta y el cabaret o a insoportables musicales de Broadway. Casi todos los grandes grupos cayeron de una forma u otra en la esperpéntica de mezclar teatro y música algo que no he soportado nunca. Otra cosa es buscar un tema o una obra clásica para hacer música con ella, pero sin la necesidad de pintarse la cara, hacer aspavientos en un escenario o ponerse una bombilla en el culo que se encienda en el momento álgido para que el patio de butacas aplauda a rabiar. Ya sé que me vais a decir que casi todos los cantantes del prog de los 70´s hicieron sus numeritos en el escenario y a los de mi generación nos dejaba embobados y maravillados al verlos. Pero el tiempo pasa inexorablemente y las antiguas imágenes no aguantan bien su paso. Cierro los ojos y sigo escuchando Selling England, Thick as a Brick, el Tales topográfico o El tarkus. La música sigue siendo maravillosa siempre y cuando no imagine a Peter Gabriel pintado como una mona de pascua poniendo caritas, a Jon Anderson como una muñequita de porcelana a punto de romperse, a Ian Anderson marcando paquete con mallas y cara de enloquecido o a Keith Emerson encima de un órgano dándole de hostias. Cuando en aquellos shows ganaba el sentido del humor o la auto-parodia la cosa mejoraba. El problema era si se lo tomaban en serio o con trascendencia. Pero soy consciente de que aquello nos enloquecía a todos. Sin embargo la música es otra cosa. El espectáculo a día de hoy es ridículo. Claro que por otra parte nos traen buenos recuerdos de juventud y de ingenuidad. Me gustan los temas épicos en música y que las composiciones alegren nuestros oídos, pero no creo que a día de hoy sea necesario vestirse de flamenca o de preservativo para ofrecerla al público. No obstante las épicas, las sagas y las leyendas siempre han sido temas recurrentes en el rock progresivo pero generalmente en su vertiente sinfónica. Cualquier día lo harán con Juego de Tronos que se presta, aunque yo esa historia tan malvada (nadie en la serie es bueno) la veo más proclive hacia el gótico o al death metal que a otra cosa.

Syndone han cogido a Ulises a Circe y a Penélope y lo han hecho muy bien. Sus álbumes no salen de un día para otro. Se toman con cierta calma lo de grabar pero al menos lo hacen con conocimiento y calidad. El empleo casi zappero del vibráfono en el tren rítmico inicial le da un carácter intenso que contrasta con el reposado clasicismo trovadoresco de la segunda pieza. Siguen un poco en esa historia descriptiva típica de los concept albums con música sugestiva en imágenes casi cinematográfica. Los teclados son todo lo épicos que cabría de esperar y dejan paso a algunos excesos hard en la voz, bastante controlados en la composición pero también algo chillones. Cuando lo instrumental avanza encontramos los mejores momentos tanto en el groove del órgano como en los arreglos de viento en la nutrida orquesta de metales que lo acompaña. Hay cierto sabor mediterráneo de la Grecia antigua en la introspectiva Penelope con un piano amargo y tristón de completa factura académica. La melodía es algo decadente y teatral pero no exenta de delicadeza a pesar del drama. Circe es mucho más entretenida y vigorosa en un ejercicio de jazz rock fusión nada desdeñable. Me gusta el chirrido algo estrambótico del sinte y la polirítmica tensión pero se me hace muy breve y con falta de desarrollo. En Ade vuelve el piano como protagonista siempre seguido del vibráfono y agudas intervenciones del moog con interesantes arreglos de cuerda. La voz vuelve a sobrarme pero lo instrumental tiene la suficiente fuerza como para que me olvide de que están cantando. Poseidon el dios del mar tiene otra breve intervención instrumental a las viejas sonoridades a la ELP- Greenslade pero vuelve a quedarse en dos minutos que te dejan insatisfecho por falta de tiempo instrumental. Toda la tónica del disco es parecida. Partes vocales, pasajes descriptivos, buena instrumentación con ricos ingredientes pero mucha contención a la hora de ampliar las partes instrumentales. 


Con todo la escucha es satisfactoria aunque yo prefiera algo más de exageración instrumental y más vericuetos. Conste que el trabajo pasa de los 60 mtos pero 13 temas son muchos y optan por la concreción. Hubiera preferido un disco completamente instrumental, pero reconozco que es un trabajo de alta calidad que no defraudará a la frikilandia sinfónica.
Alberto Torró







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