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PROGRESIVO DEL SIGLO XXI - 22: El Santuario de Robert Reed

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 Ya hablé en diferentes ocasiones y artículos sobre este músico británico nacido en Gales y de sus diferentes proyectos que van desde sus bandas progresivas como Cyan o Magenta hasta sus incursiones en cine y publicidad, así como sus numerosas colaboraciones con otras gentes en líneas musicales un tanto dispares. El señor Reed es un multistrumentista y compositor inquieto. Un verdadero amante de su oficio. Prácticamente de los que ya apenas quedan en el mundo de la música. Creo recordar ya hará unos 8 años que me enzarcé en una discusión con algún fan acérrimo del señor Mike Oldfield todo por cargarme el “Return To Ommadawn” y decir simplemente que los “Sanctuary” del señor Reed eran superiores a la falta de ganas compositivas del famoso compositor de Reading. Ni que decir tiene que la cosa acabó bastante tensa y no hay nada peor que llevarle la corriente a un fan iluminado de cualquier cosa porque al final todo acaba en el insulto personal y en perder los papeles.  Hoy ya no ...

ULRICH SCHNAUSS - Goodbye (2007 / DOMINO)

Quien le iba a decir al joven Ulrich desde su Kiel natal, que algún día haría sus sueños realidad, hasta más allá de lo imaginable. Aspirante a sintetista y creador de ambientes, da el paso necesario trasladándose a Berlín. Allí empieza a gatear en la electrónica con seudónimos como View to the Future o Ethereal 77. Su soñado primer trabajo grabado saldrá en el 2001, "Far Away Trains Passing By". Colabora con Mojave 3, Airiel, Roedelius y Johannes Schmoelling (el destino, que va dejando señales). Entre el 2007 - 08 ayuda en diferentes trabajos de mezclaje y edita dos EPs. Colabora con Exit Calm y Engineers. Y por fin en 2014 ingresa en Tangerine Dream. "Goodbye" fue su tercer álbum de......pop ambiental?....


La electrónica es absolutamente dominante, aunque nada que ver con la Berlín old school,  que será su marca de fábrica más adelante. Más bien aquí parece estar influido por capas y ritmos computerizados Retro 80s, con una inteligente actualización. De hecho, es similar a sus amigos de Engineers o a la factoría K -Scope, adelantándose al sonido de ésta. Ulrich canta (con una andrógina voz), toca sintetizadores, samplers, electric piano y produce. Y se nota que el estudio es "un teclado más" en sus manos. En un electronic - Phil Spector -modo lleno de muros de sonido y capas de frecuencia dignas de un tsunami sonoro.


"Never Be The Same" (5'38) guía sus raíles hacia el Tony Banks de los 80, y hasta a OMD,  sin la descarada comercialidad de éstos. Magnificencia y pomposidad sónica atractiva y no exenta de mágicas melodías, algo simple, pero eficaz.


De parecida índole es "Shine" (5'48), con un introvertido piano eléctrico minimalista y sonoridades tipo David Sylvian o Eyeless in Gaza.


"Stars" (6'20) es otro notable ejemplo de ambient ochentero puesto al día,  lo que no deja de ser una innovación en el momento. Algo así como coger a This Mortal Coil  y pasarlo por una batidora electonic-pop (o así ).



 "Einfeld" (5'15) y "In Between the Years" (3'52) deben lo suyo a la fascinación naif de Brian Eno.  Aunque Schnauss lo magnigique como marca de la casa.


"Here Today, Gone Tomorrow" (5'05) sería normal encontrarla en un album de Richard Barbieri o los mismos Tangerine Dream de los 90. Como en "Goodbye" (7'54), sacando la vena más amable de éstos por aquellos días. 


John Foxx recrearia a las mil maravillas cosas como "A Song About Hope" (5'55) o "Medusa" (6'21). Lo mismo que la final "For Good" (3'42) quedaría bien como desvarío electrónico de Japan o David Sylvian. 




Ya ves, poco que ver con lo que Ulrich Schnauss se ha convertido ahora. Nada menos que una de las bases en la nueva trilogía  de Tangerine Dream, por encargo expreso post-mortem de Edgar Froese. Y además con una feliz recreación del sonido 70s -época trío. Como demuestra su última entrega   "Quantum Gate", de reciente aparición.  Eso quiere decir que Schnauss es un sintetista-productor cualificado para revivir cualquier capítulo y estilo. Escuchando éste disco, que de malo no tiene nada, uno se da cuenta del abanico de influencias de todos los tiempos que éste músico puede moldear, recrear o transformar. Por eso está donde está,  y lo puso quién lo puso.
A Wizard, A True Star.
J.J. IGLESIAS






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