Existen bateristas capaces de marcar el tempo. Otros poseen una técnica tan deslumbrante que convierten cada interpretación en una exhibición de virtuosismo. Y luego están aquellos músicos que consiguen algo mucho más difícil: transformar la batería en un instrumento narrativo. Barriemore Barlow pertenece a esta última categoría. Nacido como Barrie Barlow el 10 de septiembre de 1949, en Birmingham (Inglaterra), fue rebautizado por Ian Anderson como "Barriemore", un nombre que encajaba con el humor surrealista y la estética teatral de Jethro Tull. Aquel pequeño cambio de nombre acabaría formando parte de la mitología del grupo. Aunque nació en Birmingham, pasó buena parte de su juventud en Blackpool, donde conoció a quienes acabarían siendo compañeros fundamentales de su carrera: Ian Anderson, John Evan y Jeffrey Hammond. Aquellos años estuvieron marcados por la explosión del beat británico y el nacimiento de la llamada British Invasion. Como muchos jóvenes de su generación, ...
Formados en Oviedo en el 2015, Sombra es un power trío psych rock que aglutina también en su ADN progresivo, kraut y lo que se tercie (hasta el flamenco rock aseguran que les influye). Realmente son un spin-off de la banda Acid Mess, - otros que habrá que apuntar por aquí -. Ya que tanto Borja como Miguel pertenecen a ese combo. Además de Juan Villamil, completando un trío verdaderamente prometedor.
Ya en el año de su fundación presentaron excelentes maneras con la homónima demo de presentación. Ahora se estrenan oficialmente con música instrumental de poderío absoluto 70s. Psicodelia nervuda hendrixiana, como la inicial "Brumosa Apariencia" (7'42), llena de wah wah caustico y cambios rítmicos por doquier.
Parecidos con Three Seasons, Siena Root o Magnolia, sí, se me antojan muy retro-escandinavos, no sé porqué. "Mano Negra" (8'05) sigue caminos embarrados en la mejor tradición heavy progressive alemana, con melodías campeonas y matemática rítmica superlativa. Al estilo de Hairy Chapter, Tiger B. Smith o Silberbart. El final del corte es algo así como un Robin Trower desbocado en un maremoto rítmico arrasador. Con gusto, oiga.
Algo más progresivo es "Espiral" (3'37), con un saxo a la Mel Collins y por ende, conexiones crimsonianas. Bonito a la par que misterioso.
Volvemos la cara vinilica, (sí, por 15 pavos lo tienes), y entra "Abraxas" (4'11) dando a la manivela del tiempo hacia atrás, con imponentes ráfagas kaleidoscopicas en efectos de guitarramen y portentosos ritmos. A éste respecto, gozada seguir a la sección ritmera, mientras hablan las seis cuerdas el lenguaje universal de la mejor música.
Que en "Gran Sol" (8'12) se traduce en más desarrollos poseídos por el demonio de la creatividad en estado puro, neto y con las pagas prorrateadas, pero sin derecho a paro. Estos no paran ni aunque los aten. Su exposición instru es aquí apabullante, casi entrando en el stoner mudo, pero con enjundia y sesera. Probablemente es mi tema favorito, (aunque puedo cambiar de opinión si me enseñas el plato de jamón).
Finalmente "Quimera" (7'48) nos envuelve en su eléctrica galopante como una aparición mariana (por Frank Marino). El bajo vomita notas obesas y sucias, la guitarra lo seduce en contoneos psico-reptilianos, y el motor bateristico bombea latidos rítmicos de contundencia martilleante, que en vez de baquetas lleva dos Mjolnir, éste hombre.
En definitiva un discazo excepcional, para devorar con repetido hambre musicanibal. Éstos tíos ya se han batido en duelo escénico con los japoneses Kikagaku Moyo (buen set, voto a bríos!), o con los cósmicos Mars Red Sky. Así que poca broma.
Que "Visiones" es una de las bombas nacionales del año.
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