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SNAKE EYE - The Journey (2024/ Sommor-Guerssen)

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 Se publica por éstos días el álbum inédito de Snake Eye, gentileza de Guerssen. Banda británica anteriormente conocida como Red Dirt y con un disco único y megapasta en su haber. Rock blues arisco lo de Red Dirt, para nada mala banda ni álbum. Sólo que siempre me parecieron sobrevalorados, más por su rareza y valor monetario que por su música. En su rollo, los hubo mejores. Nunca me quitaron el sueño. Es su siguiente paso, Snake Eye, el que sí me lo quita. Cambio drástico de estilo dentro de un progresivo hard de dobles guitarras, sencillamente espléndido.  Dave Ritchie (voz, guitarra solista), Ron Hales (guitarra solista), Ken Giles (bajo) y Steve Jackson  (batería), - en un par de temas lo fue Gary Boroughs-, se marcaron el perfecto álbum imposible. Porque no salió.  Se grabó entre el 70 y el 72. Tocaron con Sam Apple Pie, Sharks, J. Geils Band o Wishbone Ash. Éstos últimos son su mayor influencia de largo. Y estamos hablando de los Wishbone de primeros 70! Para más señales inequívo

ARRAZOLA - Imaginaciones Mías (2004/Kikos)

 A José Luis Arrazola se le puede ver frecuentemente en la banda de directo de la televisión aragonesa. Su currículum abarca mucho más. Atleta y velocista, varias veces Campeón de España juvenil y júnior. También en el mástil.  Estuvo en la etapa más sofisticada (y mi favorita) de Pedro Botero, con aquellos magníficos "La Llave del Alba" (91) y "Oro y Cenizas" (93). Con los pop rockers Bogus Band y sus "Listen to the Music" (2000) y "Tonight Live Show" (2001). Ingresó  en los Puravida de Pedro Andreu. Con los incombustibles de Ejea, Tako. O últimamente nada menos que con la Orquesta Mondragón. Eso resumiendo muy mucho la cosa. 



En 2004 editó un álbum en solitario, "Imaginaciones Mías", del que guardo un gran recuerdo y es uno de los mayores secretos del rock nacional. Un disco que daba rienda suelta a sus inquietudes guitarristicas desde todo tipo de ángulos, pero con un hilo conductor especial. Le acompañaban  Richi Martinez (teclados), Miguel Isac (batería) y Javier Anso (bajo). E incluía colaboraciones puntuales. 

La etérea intro daba paso al tema título,  en un estío Larry Carlton, Mike Stern, Scott Henderson o más concretamente, en la onda de su admirado Eric Johnson. De hecho dentro del libreto y a modo de collage-resumen de una vida, aparecen discos de Pedro Botero, AC/DC, Deep Purple o el "Ah Vía Musicom", del citado Eric Johnson. Arrazola captura su feeling llevándoselo a su técnica y expresión propia. Y es un pedazo de instrumental (como todo el álbum). 

Sensibilidad extraordinaria para "Oro y Cenizas" (recuerdos pasados), de acústica ternura y sólo eléctrico de magistral dominio. Arrazola es un guitarra muy preocupado por transmitir. La técnica es evidente e inmensa, pero todo lo que hace tiene un sentido emocional. Y cómo se agradece eso en un álbum de un guitarrista! Ya lo dice bien claro en el interior del libreto: "Dicen que las cosas se hacen por un motivo. Si hubiese que buscar uno para éste disco, sería simplemente  que he querido expresar mis sentimientos y una manera de ver la vida a través de mi guitarra". 

En "400 M" vuelve el lado más rockero, en trabajada composición que invoca a Vai, Morse o Kotzen. Igual de cómodo, si no más, se siente en temas relajados. "Dos Pequeñas Locuras" sería un bonito ejemplo de reflexión musical sin caer en lo cursi. Tiene un gusto para las melodías digno de los más grandes. Absoluta maravilla. Hammond y teclados dan apertura a "Ciudad de Locos", otro tema con cierto aire a Dixie Dregs, donde el jazz rock toma la palabra con certera precisión.  La banda entusiasma en su intervención,  mientras que las seis cuerdas hablan el idioma universal de la música hecha con corazón y alma. Todo en un escenario instrumental espectacular.  

Otra preciosa fantasía acústica  es "El Sueño del Pez". Donde su musa Eric Johnson revolotea en su inspiración, ayudándole a crear "Imaginaciones  suyas" realmente cálidas y bellas. Muy apropiadamente, "Ragtimezola" es un ejercicio ragtime al modo tradicional del Reverendo  Gary Davis o Jorma Kaukonen, llevado a su propio estilo con la acústica. Virtuosismo que sorprende tanto como "Pequeño Country", donde ahora se nos va por territorios Albert Lee o el propio Steve Morse. Arrazola cubre un espectro estilístico inmenso. Porque puede. Y como puede, en "Camino al Sol" tiende al folk irlandés y bretón, con dominio y conocimiento del tema: Pepín Banzo toca aquí gaita, pinfano  y percusiones. Su guitarra firma un emocionante clímax final. Para dejar (más! ) claras las cosas, "Musicom" rinde homenaje a base de cosecha propia a Eric Johnson. Y se diría sin titubeo que estás escuchando al sensacional tejano. Lo lleva en la sangre.



Algo de Satriani en modo funk, con inclusión de vientos, nos trae "Zoo". No se repite para nada. Su escucha se hace de lo más amena y divertida. No sé si habrás escuchado una versión del "Yesterday" beatleliano tan exageradamente bella. En formato acústico y siguiendo,  por supuesto, sendas de Eric Johnson. Algo serio, de verdad. Como bien se indica, "El fInal del Viaje" termina éste completo álbum en tono de blues tipo "Georgia on my Mind". Exquisitez nivel máximo  y disco que recomiendo a todo el mundo. De lo mejor que tenemos por éstas ingratas  tierras aragonesas.

J.J. IGLESIAS



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