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BATERISTAS EN LA SOMBRA XLI: Sheila Escovedo

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 Al igual que sucede con otras bateristas como Terri Lyne Carrington, Cindy Blackman y una extensa lista de revolucionarias del Groove, Sheila Escovedo navega en la actualidad entre las sombras de un tiempo presente donde el algoritmo campa a sus anchas borrando huellas de bateristas, que quedaron impresas en otra época, que a pesar de nos ser muy distinta a la actual en diversos aspectos, preservaba el respeto por la musicalidad y la interpretación desde el respeto más riguroso de la misma.   Guiada por la fuerza de su familia y la fe en la música,  la ganadora del premio Grammy ha forjado un legado destacándose como una de las figuras más influyentes e innovadoras de la música moderna. Con un espíritu intrépido y la inquebrantable confianza depositada en su propósito, Sheila Escovedo ha dedicado su vida a seguir su camino, y lo ha hecho en ámbitos donde nunca se esperaba que las mujeres lideraran.  Se abrió camino en una industria dominada por hombres, y en pa...

MARS EVERYWHERE - Industrial Sabotage (1980 / Random Radar)

 En un principio, Mars Everywhere fue concebido como un dúo electrónico en los finales 70, allá en Washington D. C. Y editaron una serie de cassettes, típico formato marginal perfecto para las inquietudes vanguardistas de aquel tiempo.



Poco a poco, fueron sumándose músicos al proyecto, hasta llegar a los ocho miembros de su único álbum,  "Industrial Sabotage". Salió en el sello Random Radar, que era algo así como la antesala a Cuneiform Records.

Y, dato importante,  de los ocho, seis tocaban algún teclado, a veces compartidos con otros instrumentos. Podemos comprobarlo viendo su formación: Carlos Garrazza (teclados, sintetizadores,  voz), Doug Hollobaugh (teclados), Greg Yaskovitch (bajo, trompeta, sintes, autoharp), Robin Anderson (percusión,  teclados), Tom Fenwick (teclados), Tom Scott (bassoon, ignoro si era el famoso Tom Scott), Earnie Falcone (guitarras) y Barney Jones (percusión, clarinete y electronics). Todo un colectivo donde la electrónica era parte esencial, como puede verse. Aunque conviviendo con más instrumentos. 

Su comienzo con "The Enchanted Domain" (12'29) tiene todo el carácter  kosmische alemán de los 70. El enjambre sintetizado promete avant-garde sin reservas ni autocensuras (la peor de las censuras). Sin embargo, aquí hay un polícromo grupo que resuelve bien de manera colectiva. Con baterías reales e instrumental rock al uso, además de vientos.

De un comienzo puramente kraut, pasan a un delicioso aroma "Canterbury USA" que lo envuelve todo. Puede recordar a The Muffins, Grits, Maelstrom o Happy the Man. Porque los instrumentos de viento se fusionan en el ciber-ambiente de manera exquisita. Ingrávida y extasiante escucha escapista que te lleva a mundos insospechados. La analogía rebasa el vaso sonoro a borbotones, y el grupo acerca posturas consensuadas con el mejor prog rock USA. De guitarra flamígera in crescendo, espectacular y de sublime tensión emocional.

Con una intro a lo Cosmic Jokers, inicia viaje "Steady State Theory" (5'51). Imagina a Sun Ra inmerso en el prog rock. O a Henry Cow con Archie Sheep. Aquí hay una clara intención creativa en fusionar estilos, desde un punto de vista arriesgado. Que no "marciano", a pesar de su nombre. Bueno, para algunos, seguramente sí, pero no escribo para lectores del Mondo Sonoro.

Continúa la lisergia de maravilloso envoltorio prog-avant con "Mare Chromium" (5'41). El bajo ejerce de timón de la nave, algo que forma parte de la estrategia de la banda en todo momento. Mientras una pléyade de sintetizadores y viento unen fuerzas sónicas en un compacto muro cósmico que hubiera maravillado a Miles Davis. Igual que a Amon Duul II o a Embryo. Es una fotografía sonora de la portada.

Damos la vuelta a éste rarísimo vinilo, y "Zone of Twilight" (8'26) entra cacofónicamente, como una anarquía noise en pleno motín espacial. Rolf-Ulrich Kaiser los hubiera contratado al instante, porque dejan a Faust como una banda de power pop. Abstracción que describe fidedignamente la intención-homenaje a la serie sci-fi televisiva. Llena de serpenteantes teclas que igual hablan jazz rock, prog o kosmische, en alegre fiesta interplanetaria. Sigmund Snopek III o John Mills-Cockell serían una buena referencia orientativa.

"Zoln" (10'18) usa voz como instrumento, en una línea Gong. Abren el grifo y sale un espeso chorro de analogía sintetizada que todo lo invade. La interconexión cósmica y progresiva es absoluta. Perfectamente coherente, conclusiva, exitosa. El bajo una vez más, es el piloto que marca la ruta para que los demás opten por una estela jazz rock pirotécnica, casi violenta. Imagina a Jan Hammer (etapa Mahavishnu), en jam-trance con National Health. E intercambiando pirulas con Ash Ra Tempel. Fantasía cosmogónica que desbarata al más formado. Al final hay aplausos y comunicación con público,  así que puede que fuera en vivo. Lo mismo para "Attack of the  Giant Squid" (3'32). Sintelandia frenopática que deja a Conrad Schnitzler hecho un modosito infante.



Enorme descubrimiento y álbum que, si mis informaciones son ciertas, nunca ha sido reeditado ni en un triste cd. Urge rescatarlo en cualquier formato.

Aunque sea en un cilindro de estaño.

J.J. IGLESIAS 


Temas
00:00 - The Enchanted Domain
12:29 - Steady State Theory
18:23 - Mare Chromium
24:07 - Industrial Sabotage
27:12 - Zone of Twilight
31:39 - Zöln
42:39 - Attack of the Giant Squid

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