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Liquify – Voyage To The Outer Worlds (2026 / Black Throne)

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 No todo fueron malos augurios para el 2020. O tal vez por mediación de ellos, se consiguieron algunos efectos óptimos. Ésas cosas tan contradictorias, que tiene el ser humano. Tanner Ratcliffe decidió desde Washington, poner en marcha ése año su proyecto Liquify. One Man band que ya lleva siete discos editados. El último,  este "Voyage to the Outer Worlds". Al que le mete condimentos stoner a una más que depurada lección de space rock.  En realidad, es un fino guitarrista de blues que gusta de otros estilos, y los combina con efectividad. Sin hacer grandes cábalas alquimistas. A veces lo más simple es lo más efectivo. Cuidado, que es un arreglista de nivel. Y lo demuestra a cada disco.  Pinchamos "Rays from Andromeda" (9'39) y asistimos a una recuperación kosmische desde un más actual escenario sonoro. Ingrávidas cuerdas disparadas desde un mástil de genuina configuración bluesy. Que igual pueden evocar a Achim Reichel, Manuel Gŏttsching que Peter Green o Kim S...

STARDUST REVERIE - Ancient Rites Of The Moon (2014, Foque / Avispa)

 ¿De dónde sale este proyecto? ¿Cuál fue la primera chispa de Stardust Reverie? El propio Víctor Banner, padre de la criatura, lo explica de la siguiente manera en el portal oficial del grupo: «Todo esto comenzó con un tema musical que escribí para mi mujer titulado “Catina”. En aquel momento me era imposible llevarlo a los escenarios, así que me olvidé de todas esas melodías y las dejé durmiendo en el regazo de los dioses a la espera del día en que tuviese la oportunidad de convertirlas en realidad». Banner también explica que trece años tras este suceso, y mientras leía Cartas Desde Mi Celda de Bécquer, halló la bendición esperada, la melodía que daría el primer soplo de aire a “Conqueror Of Both”, pieza que ha terminado situada cual corte de apertura de este Ancient Rites Of The Moon.

 


Pero, ¿a qué suena el disco de Stardust Reverie? Los que se dejen guiar por las apariencias, por esos cambios de tesituras, por las partes bucólicas, campestres y un tanto medievales de algunas de las canciones entonadas por las voces femeninas de este álbum, y lo enfrenten al potente sonido de guitarras metalizadas de las otras partes, enseguida creerán que se sitúan ante un remedo de Rhapsody. No necesariamente, aunque los arreglos más tranquilos a veces nos los quieran recordar –también a Blackmore’s Night, y poco tiene que ver la visión de Ritchie con Luca Turilli–. Este es un álbum con un buen número de colaboradores, nombres como Graham Bonnet, Bill Hudson, Lynn Meredith o Melissa Ferlaak, y entre ellos te podrás dar de bruces con un instrumentista cuya militancia musical natural da una más que clarificadora pista. Hablo de Zak Stevens, ex miembro de Savatage, un grupo al que en más de una ocasión parecen evocar las creaciones de Víctor; y hablo tanto de la etapa más heavy del conjunto de Jon Oliva como de la marcadamente progresiva en pasajes.

 Aun así, y aunque hay ganas, buenas maneras e ideas más que aceptables, a algunas composiciones les falta ese picante, esa pizca de pimienta que las redondee. Es, a fin de cuentas, un trabajo idóneamente aposentado y que de seguro servirá para alzar una interesante carrera internacional sobre el mismo.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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