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OLIVER WAKEMAN (Parte 1 de 2): Clive Nolan & Oliver Wakeman – The Hound Of The Baskervilles (2002 / Verglas)

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 No cabe duda de que la actual formación de Yes está gafada.  Tras varios intentos reguleros (o alejados del prog, más exactamente), llegan con "Aurora" y editan el mejor disco en tiempos......Que sin embargo, no va a ser el disco Yes del año, por culpa de "From a Page". El doble ahora expandido, con sobrantes de aquel "Fly from Here", tan injustamente tratado. Más en concreto, hacia su auténtico cantante Benoit David, y el hijo de Rick, Oliver Wakeman. Se diría que, sabedores de que "le deben un finiquito justo" y una satisfacción,  le hayan cedido derechos a Wakeman JR. Con producción a su cargo, ha sido editado paralelamente por Mercury/Universal (un hecho algo inverosímil), cuando los actuales Yes están en Sony/Inside Out.  Que las sobras de aquella efímera formación le den cien vueltas al actual (y mejor) disco de Yes en eones, ya dice mucho de todo el embrollo. La alineación actual es un error anti-natura que se empeñan en conservar.  Ni Ge...

STARDUST REVERIE - Ancient Rites Of The Moon (2014, Foque / Avispa)

 ¿De dónde sale este proyecto? ¿Cuál fue la primera chispa de Stardust Reverie? El propio Víctor Banner, padre de la criatura, lo explica de la siguiente manera en el portal oficial del grupo: «Todo esto comenzó con un tema musical que escribí para mi mujer titulado “Catina”. En aquel momento me era imposible llevarlo a los escenarios, así que me olvidé de todas esas melodías y las dejé durmiendo en el regazo de los dioses a la espera del día en que tuviese la oportunidad de convertirlas en realidad». Banner también explica que trece años tras este suceso, y mientras leía Cartas Desde Mi Celda de Bécquer, halló la bendición esperada, la melodía que daría el primer soplo de aire a “Conqueror Of Both”, pieza que ha terminado situada cual corte de apertura de este Ancient Rites Of The Moon.

 


Pero, ¿a qué suena el disco de Stardust Reverie? Los que se dejen guiar por las apariencias, por esos cambios de tesituras, por las partes bucólicas, campestres y un tanto medievales de algunas de las canciones entonadas por las voces femeninas de este álbum, y lo enfrenten al potente sonido de guitarras metalizadas de las otras partes, enseguida creerán que se sitúan ante un remedo de Rhapsody. No necesariamente, aunque los arreglos más tranquilos a veces nos los quieran recordar –también a Blackmore’s Night, y poco tiene que ver la visión de Ritchie con Luca Turilli–. Este es un álbum con un buen número de colaboradores, nombres como Graham Bonnet, Bill Hudson, Lynn Meredith o Melissa Ferlaak, y entre ellos te podrás dar de bruces con un instrumentista cuya militancia musical natural da una más que clarificadora pista. Hablo de Zak Stevens, ex miembro de Savatage, un grupo al que en más de una ocasión parecen evocar las creaciones de Víctor; y hablo tanto de la etapa más heavy del conjunto de Jon Oliva como de la marcadamente progresiva en pasajes.

 Aun así, y aunque hay ganas, buenas maneras e ideas más que aceptables, a algunas composiciones les falta ese picante, esa pizca de pimienta que las redondee. Es, a fin de cuentas, un trabajo idóneamente aposentado y que de seguro servirá para alzar una interesante carrera internacional sobre el mismo.

por Sergio Guillén

sguillenbarrantes.wordpress.com


 

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