PORCUPINE TREE - Closure/Continuation (2022/ MFN-SONY)

 El ansia viva de conseguir éste disco me llevó a cometer dos errores : 1) No contrasté precios. Y en FNAC me tangaron 5 pavos más que en el resto. Qué majos. Y yo con 5 pavos hago maravillas. 2) Me olvidé que los álbumes con referencia a Steven Wilson, suelen ser de 40 mts aproximados. A 10 mts por cara. Así que toca hacer gimnasia para escucharlo en vinilo. 



La inesperada vuelta del que fuera mi grupo favorito de los 90 (y comienzos de siglo), sólo se debe a una huída despavorida de parroquianos. Que abandonaron el edificio cuando Wilson tuvo la revelación epifánica de ser el nuevo Bowie, o Gabriel, o Prince, o Radiohead o......Y eso se paga. Nunca diré que esos dos últimos álbumes "de la traición" sean malos. Estamos hablando de un tío tan completo, inteligente y cerebral (también algo bocazas), que para que eso sucediera  tendría que hacer discos malos adrede. Y aún así dudo. Simplemente consideró,  o alguien así se lo aconsejó,  subir de nivel en el pop star Mario Bros system.  Claramente eso no va a suceder. Y ante el panorama de tener que volver a la casilla de salida, pues ha tratado de hacer una repesca de fans descarriados. Un objetivo que estaba conseguido de antemano. Era su as en la manga, que siempre va a estar ahí.  Su plan B cuando las cosas se pongan feas. Así que entre Gavin Harrison (batería), Richard Barbieri  (teclados) y él mismo ante todo lo demás,  han creado "Closure/Continuation". Parece que para el directo cuentan con más ayuda mercenaria.

"Harridan" (8'09) sorprende con un bajo digno de Tony Levin, y el viciado ambient-raruno de teclados gaseosos y batería a la Bruford (gloria bendita, el Gavin), nos devuelven a aquellos tiempos donde la sorpresa psico, el funkraut y los guantazos hard rock eran un no parar en sensaciones novedosas. Despiertan conciencias dormidas. La primera la del propio Wilson (vamos tío, esto es lo tuyo!). Que sigue cantando como un ángel asexuado y sin rígidas leyes temporales. Maravilla de entrada. El elemento hard rock tiene mucha presencia en éste contexto prog. Recordando poderosamente a los Opeth de los últimos tiempos. Lógica endogamia, por otra parte. No desecharía yo que la letra hable de su posición cínica ante la teatralización hiperrealista pandémica.  Lo críptico le salva, pero uno lee lo que quiere leer (o no). De su única autoría es "Of the New Day" (4'43), - suelen participar en firma los otros-,  con ése otro factor clave en el classic sound PT : La languidez. Diría que éste grupo creó el modern Downer rock, o al menos lo puso al día.  Luego otros trataron de imitarlos,  aburriendo a las ovejas con pop rarito de hipster enterao.  Es una preciosa pieza que no estaría de más en "Signify" o incluso "The Sky Moves Sideways". Vuelve el "síndrome Opeth", (quién fue antes, el huevo o la gallina?...... Yo lo sé y es un gafotas geek!) con "Rats Return" (5'40). Que combina ritmos algoritmicos y abstracciones paranormales teclísticas sublimes.

Barbieri firma con Wilson "Dignity" (8'21), puede que autobiográfica. ...."And the schoolgirls called you a freak", es un ejercicio nostálgico del transcurrir de la vida con mala uva, en clave  PT. Puro sentimiento introspectivo. Inventaron el emo?.... Las teclas se salen, y sin pirotecnia alguna. Barbieri sabe. Y Wilson ni te cuento. Casi  es CSNY meets Pink Floyd. Infalible, la fórmula. "Herd Calling" (7'02) diría que también tiene candela para el conflicto USA (uy, perdón! ), Ucrania-Rusia. Pero a su manera, con metáforas puercoespinas muy bien escritas.  Y un mobiliario  interior excelente. La electrónica "Walk the Plank" (4'26) recoge algo del Peter Gabriel de ésa onda y lo fusiona con su propia cosecha. En otro tema sorprendente , enigmático,  oscuro y andrógino. Se guardan para el final una monstruosa pieza titulada "Chimera's Wreck" (9'40). Que comienza como unos Genesis del "Nursery Crime" (lo juro), y a medida que transcurre, la van "porcupinetreeatralizando". Es classic prog del que nunca hubiera esperado en ellos. Con una wah wah guitar killer de Wilson que roza a Robin Trower. Teclada ectoplásmica, goblinescos guiños y extraordinario despliegue ambiental. Percusiones dinamiteras y algebraicas.  Y una melodía vocal definitiva, con un gancho y actitud aplastantemente convincente. Barbaridad de bueno.



Como tengo que solucionar los dos errores de mi compra compulsiva, declaro públicamente que pienso bajarme éste disco en MP3. Primero para paliar esos 5 € que me mangaron. Y segundo para escucharlo de tirón, que estoy seguro la cosa gana todavía más, (hacerme caso, comprarlo en cd!).

Como decía Lucky. ..."será uno de los discos del año".

Lo que pasa es que aquí es verdad.

J.J. IGLESIAS


 

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